Mercado, justicia laboral y lo que falta

Ayer sostuve una cortísima plática con un hombre de trayectoria larga en el servicio educativo. Él es, además de muchas otras cualidades, un hombre de ideas liberales y humanistas, siempre tratando de favorecer a los menos favorecidos por el mercado. En la pequeña conversación, coincidimos en la alegría de la victoria, pero también en la visión de que en las urnas hemos logrado poco más de la mitad de lo necesario, que hay que seguir luchando para sostener al régimen de la Cuarta Transformación e irlo agrandando hasta que abarque a todo el país lo que, en mi humilde opinión, tendría que generar una oposición fincada desde una izquierda más radical y apocando a la oposición derechista.

Entrado en este pensamiento, un somero análisis aventurado y alucinado me ha llevado a la opinión de que las reformas del 5 de febrero tienen que realizarse con la mayor profundidad posible. Al mismo tiempo, que se debe soslayar los movimientos tambaleantes del mercado, porque al final, el mercado puede estar siendo alterado por fuerzas agazapadas tras el poder imperial del capital financiero. 

Ya alguna vez consigné que muchas de las medidas tomadas por el gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador se realizaban para conseguir una mayor independencia del capital financiero transnacional, ese que los sesudos intelectuales de la derecha llamaron “capitales golondrinos”, que poco o nada han resultado favorecidos y que seguramente tampoco lo serán en el gobierno de la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo y que en su lugar han llegado inversiones directas que privilegian la producción y mejores condiciones laborales y de vida para quienes vendemos nuestra fuerza de trabajo.

Así especulo que es el capital financiero transnacional quien pretende provocar una crisis macroeconómica por su miedo cerval a las reformas que están en puerta y que la mayoría calificada en el Congreso de la Unión va a entregar al país para mejorar la calidad de la democracia que empezamos a medio disfrutar. Lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo se niega a morir, pero lo hará; el proceso electoral así lo ha determinado.

Si observamos las relaciones de producción en México, éstas no han sufrido los cambios tan radicales como muchos esperaban y es perfectamente explicable, porque los avances políticos y de organización de la fuerza laboral mexicana siguen limitados por la acción de dirigencias sindicales tibias o corrompidas por la patronal, al tiempo que la autoridad laboral en las Juntas de Conciliación y Arbitraje o Tribunales Laborales dependientes de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en sus versiones federales o locales,  especialmente en la Ciudad de México, actúan de manera facciosa, corrupta y con un tortuguismo torpe y nefasto, porque sus actuarios, secretarios y funcionarios son absolutamente irresponsables pues dejan su trabajo sin hacer y terminan por dañar a quienes demandan la acción de la justicia de manera pronta y expedita. ¿Casos concretos? LITMUSA, o Diario Récord.

En términos de justicia hace falta la reforma de manera urgente, hace solo unos días un operador de UBER en Tabasco, fue ultimado por un supuesto pasajero para asaltarlo o por no entregar dinero del llamado “derecho de piso”, la FJT no ha terminado por aclarar el móvil del crimen allá por la carretera a Huimanguillo, donde algún juez ha dejado en libertad a delincuentes capturados in fraganti sin una razón lógica. Sabemos que ha ocurrido a todo lo largo y ancho del territorio de la República y aunque las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional junto con las corruptas policías estatales y municipales han actuado con rapidez y eficacia, el Poder Judicial funciona como un aliado de los criminales. ¿Por miedo o por corrupción? Un juez puede ser fuertemente protegido en caso de amenazas y así puede actuar con la valentía de un verdadero servidor del País.

Entiendo que a veces, incluso tengan miedo a los elementos de las fuerzas armadas porque entre ellos también hay algunos proclives a la corrupción, o si no, preguntémosles a las empresas que tratan de vender productos especialmente a la SEDENA, tal vez el temor evite que hablen, pero hay indicios claros de que en esos contratos hay moches gigantes. Ojalá que la Presidencia de la República se entere pronto y los detenga y sean procesados.

Inicié comentando la plática con el amigo con el que coincido en muchas cosas y digo que falta mucho por hacer y que la defensa de nuestro voto, no termina en la jornada electoral, sino que debe hacerse patente en la difusión de lo que ocurre, con toda verdad, y de la movilización masiva en cuanto se convoque. Tal vez haya que hacerlo pronto para defender el proyecto por el que votamos. Merecemos ser un Pueblo combativo y consciente, no debemos parar. La lucha sigue y sigue.

Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

Salir de la versión móvil