El gobernador de Nuevo León suma otro anuncio rimbombante, ahora con robots humanoides, en medio de antecedentes de inversiones que nunca se concretaron, como Tesla y Nvidia.
El gobernador de Nuevo León, Samuel García, anunció desde Nueva York una supuesta alianza con la empresa estadounidense Réflex Robotics para manufacturar robots humanoides de servicio industrial en la entidad, prometiendo que el estado será el primero en América Latina en desarrollar esta tecnología y que se generarán más de 2 mil empleos para ingenieros locales.
De acuerdo con el mandatario, los robots serían fabricados en Nuevo León por especialistas formados en el MIT, y posteriormente exportados a Estados Unidos, donde serían utilizados para automatizar procesos industriales. Sin embargo, el anuncio repite un patrón ya conocido: grandes promesas sin detalles clave, como fechas de construcción, inversión confirmada o inicio formal de operaciones.
A través de redes sociales, García difundió videos de los robots realizando tareas básicas y aseguró que “no es película ni inteligencia artificial”, aunque no presentó contratos firmados, permisos industriales ni cronogramas oficiales.

El escepticismo crece si se considera que no es la primera vez que el gobernador anuncia proyectos internacionales que terminan desmentidos o congelados. El caso más emblemático fue Tesla, cuya Gigafactory en Santa Catarina fue celebrada como un logro histórico, pero hoy permanece en pausa indefinida, sin avances claros desde que Elon Musk dejó de respaldar públicamente el proyecto.
A ello se suma el episodio más reciente con Nvidia, empresa que desmintió públicamente una inversión de mil millones de dólares anunciada por Samuel García para un supuesto Green Data Center de Inteligencia Artificial, aclarando que su participación se limitaba a cooperación académica y formación de talento.
Ante este historial, el anuncio de robots humanoides despierta más preguntas que certezas. En Nuevo León, la narrativa del “futuro” parece repetirse, mientras los proyectos no se consolidan y los compromisos empresariales se diluyen con el paso del tiempo.

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