A pesar de los avances internacionales y del rechazo social creciente, cerca de 230 millones de mujeres y niñas en el mundo han sido víctimas de la mutilación genital.
La mutilación genital femenina continúa siendo una grave violación a los derechos humanos que afecta a cerca de 230 millones de mujeres y niñas en el mundo, muchas de ellas antes de cumplir los 15 años. A pesar de estar prohibida esta práctica persiste en al menos 31 países de África, Oriente Medio y Asia, donde se mantiene por factores culturales, sociales y de profunda desigualdad de género, de acuerdo a datos de la UNICEF.
La mutilación comprende procedimientos que implican la extirpación total o parcial de los genitales externos femeninos sin fines médicos, lo que provoca daños físicos y psicológicos severos. Entre las consecuencias inmediatas se encuentran hemorragias, infecciones, dolor extremo y riesgo de muerte, mientras que a largo plazo puede generar infertilidad, complicaciones durante el parto, trastornos emocionales, ansiedad y depresión, sin olvidar el aumento de mortalidad materna y neonatal.
Aunque la práctica ha disminuido en términos proporcionales durante las últimas décadas, organismos internacionales como la UNICEF advierten que el crecimiento poblacional podría provocar que 27 millones de niñas más sean víctimas para 2030. En países como Somalia y Guinea, más del 90% de las mujeres entre 15 y 49 años han sido sometidas a esta práctica.
Además, preocupa la tendencia a la “medicalización” de la mutilación genital, ya que alrededor de 52 millones de mujeres fueron mutiladas por personal sanitario, lo que no reduce los riesgos y legitima una práctica dañina. Frente a este panorama, UNICEF y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) encabezan el principal programa global para erradicar la mutilación genital femenina, promoviendo el abandono colectivo, la educación y reformas legales.

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