Título sin ingeniera

La evaluación que tendría que hacer la UNAM a un ciudadano cualquiera, si no fuera la Seño Equis. El Ciudadano Cualquiera, cursa una ingeniería o licenciatura, pero NO se titula en casi tres décadas.

Debido que en todo ese tiempo se ha presentado como ingeniero/licenciado en “ponga aquí la profesión que usted decida”, ha cometido, continuadamente un delito que se llama USURPACIÓN DE PROFESIÓN, ya que “ejerce” indebidamente las tareas que acredita la expedición del título y cédula con que se prueba la habilidad teórica que se pone en práctica. Pero hasta el momento y para su fortuna, no hemos sabido de alguna persona que lo haya denunciado por este delito, en específico.

Ya que no cuenta con un grado profesional, el último grado académico acreditable es la prepa, y como trabaja en el ámbito político, tiene que obtener SÍ O SÍ, el título que ampare dicha carrera, si es que quiere seguir ostentándose como licenciado o ingeniero y consolidar así, sus negocios. Aquí hay que aclarar que, por una feliz coincidencia, ese Ciudadano Cualquiera llega a ser parte de un gobierno federal, lo que le permite empezar a hacer negocios en los que promueve su negocio. Aquí, digamos que el negocio es de mantenimiento de edificios y aprovecha su cercanía con decenas y centenas de directores de área, secretarios de estado y funcionarios de todo tipo que pueden “ayudar y contactar” con quien se encarga de preparar las licitaciones para que coincidentemente se adecuen literalmente, a las necesidades que puede satisfacer la empresa de mantenimiento de nuestro Ciudadano Cualquiera.

Y entonces, es aquí cuando a nuestro ciudadano se le complican las cosas, pues se ha presentado por décadas como licenciado o ingeniero, pero no cuenta con el título y la cédula que lo acredite legalmente y para ello, decide usar una de las formas de titulación que oferta la Universidad Nacional Autónoma de México, que en este caso, es un documento en que se manifiesta la experiencia laboral desarrollada como ingeniero/licenciado en _.

Al efecto, elabora un informe donde (y aquí viene el detalle), DEBERÍA haber demostrado que todos estos años que ha lucrado con una profesión, adquirió una enorme experiencia y para ello vierte datos; pericia en la implementación de teorías convertidas en hechos; plantea la información de alguno de sus muchos proyectos (por el que haya cobrado y millonariamente). EN CAMBIO, nuestro Ciudadano Cualquiera vierte cualquier cantidad de información de proyectos de titulación de estudiantes de otros países; un informe gubernamental -del que no fue parte- y gráficas y diagramas de manuales operativos de máquinas e implementos comerciales. Elementos que incluyó sin citar con referencias (desde luego el formato APA, ni sus luces).

Con este “documento”, y de manera sorprendente (porque la UNAM, supuestamente tiene métodos de comprobación de plagio), obtiene su título profesional.

Si paramos en este punto, y el Ciudadano Cualquiera de pronto es confrontado con su realidad de usurpación de profesión, primero y en consecuencia, que el documento con que “se tituló” es apócrifo (porque no se trata de un ensayo personal sobre la experiencia profesional, sino de un vil plagio), la Universidad tendría que adoptar una postura de defensa de su propia credibilidad, pero no hablamos ya de ese ciudadano supuesto, sino de una senadora sin licencia, que es el rostro de una unión de partidos y que ha ido demostrando que es poco confiable pensar en una funcionaria sin remordimientos ni aceptación de las fallas en que ha incurrido en su vida “profesional”.

En cambio, cuando se demuestra que su trabajo de titulación adolece de autenticidad y “acepta” que la pendejió (sic), reta a la Máxima Casa de Estudios sobre la presentación de un nuevo trabajo que demuestre que sí sabe lo que supuestamente debe saber cómo ingeniera en computación.

Más allá de fobias, hay que explicar dos detalles. Aunque no se trate de una tesis, el plagio es indecente e indebido.

Pero vamos por partes: en la elaboración de una tesis se propone un texto, investigación o idea de alguien más, para contradecirla o probarla. Y pueden hacerse todas las citas del mismo texto/autor, y se pueden citar párrafos o transcribir, inclusive, grandes porciones porque resultan necesarias e imprescindibles para la explicación que se busca dar. Si fuera un pasaje histórico, por ejemplo, es indispensable acudir a textos extensos, pero SIEMPRE, citando esas fuentes.

Los tipos de citas son: citas cortas textuales o directas (con énfasis en el contenido, el autor o el año de publicación); citas textuales largas; citas no textuales o indirectas (específicas, no general); cita de otra cita. En la referencia bibliográfica se deben citar tanto fuentes impresas como publicaciones en documentos electrónicos.
Pero en este caso, insisto, se trata de un trabajo de práctica profesional. El sustentante expone un proyecto personal en el que explica de qué manera, los conocimientos que ha desarrollado en esas casi tres décadas, le han permitido participar en una nueva técnica o mejorar un proceso.

El caso de la seño equis, como dueña de dos empresas, de una (al 130%), que desarrolla servicios de mantenimiento a edificios inteligentes, pues sería fácil y no tendría que haber copiado y pegado trabajos de titulación de egresados de licenciatura de Perú, o manuales y proyectos ejecutivos.

En conclusión, sobre el tema que dice sustentar, no tuvo la honestidad de exponer su experiencia propia y mejor copió y pegó todo. Ahí ya va mal.

En segundo lugar, no se puede hacer excepciones con personas porque son funcionarios públicos, ya que de acuerdo al reglamento universitario, en lo relativo a la titulación, no contempla segundas oportunidades para ver, si la segunda, es la vencida.

La UNAM sentará un pésimo precedente y se convertirá en un hazmerreir mundial respecto del prestigio que sustenta, si permite que esta mujer haga otro trabajo para que su título sea bueno, es una burla.

En todo caso, ahí tiene al CENEVAL en el que puede, mediante un examen de conocimiento y práctica laboral, obtener su título. Pero así, no.

Habrá que esperar la resolución de las autoridades universitarias, y ver si se apegan a su propia normatividad, o si por identidad ideológica neoliberal y por hacerle el favor a la candidata de oposición, no salen con un insulto monumental a todos los que nos hemos esforzado por estudiar y titularnos digna y legítimamente, en nuestra alma mater.

Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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