Organizaciones binacionales celebran que la iniciativa eleve a rango constitucional la representación política de mexicanos en el exterior y abra una nueva etapa de derechos plenos.
Coaliciones binacionales de migrantes mexicanos en Estados Unidos expresaron su respaldo a la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, al considerar que consolida avances históricos en la representación política de los connacionales que residen fuera del país y reconoce su papel estratégico en la vida nacional.
La organización Fuerza Migrante calificó la iniciativa como un “avance histórico”, al incorporar por primera vez de manera explícita diputaciones migrantes dentro del diseño estructural del Congreso de la Unión. Destacó que la reserva de ocho curules para representar a mexicanos en el exterior fortalece el vínculo institucional con una comunidad integrada por millones de personas que mantienen lazos económicos, sociales y familiares con México.
La coalición subrayó que la propuesta eleva a rango constitucional el derecho a votar y ser votado desde el extranjero, lo que blinda conquistas logradas tras años de organización social y cabildeo institucional. Si bien planteó observaciones sobre la eliminación de plurinominales en el Senado, sostuvo que el espíritu de la reforma es positivo y puede perfeccionarse mediante ajustes en la legislación secundaria.

Entre las propuestas complementarias, Fuerza Migrante destacó la actualización permanente del padrón electoral, la agilización de la credencialización fuera del país y la ampliación del voto migrante a procesos federales y locales, incluyendo gubernaturas y congresos estatales.
En el mismo sentido, el Colectivo de Federaciones y Organizaciones Mexicanas Migrantes (Colefom) consideró que la iniciativa presidencial marca un parteaguas, al pasar de mecanismos derivados de resoluciones judiciales a una base constitucional sólida y permanente. Recordó que desde 2021 se conquistaron candidaturas migrantes a diputaciones federales y una senaduría en 2024, logros que ahora se consolidan.
Las organizaciones coincidieron en que la reforma debe construir sobre lo ya alcanzado y reconocieron que el proyecto del Ejecutivo abre una oportunidad histórica para fortalecer la democracia mexicana, integrando plenamente a quienes, desde el exterior, contribuyen de manera decisiva al desarrollo económico y social del país.


