El mandatario estadounidense advierte a aerolíneas, pilotos y presuntos narcotraficantes, mientras crecen tensiones militares y diplomáticas con Caracas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este sábado que el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela está completamente cerrado, en un mensaje publicado en su red Truth Social. La advertencia fue dirigida a “todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas”, aunque no se precisaron las medidas concretas ni el alcance operativo de la decisión.
El anuncio se produce en medio de una escalada de tensiones con el gobierno de Nicolás Maduro, tras meses de despliegue militar estadounidense en el Caribe, que incluye al mayor portaviones del mundo. Trump sostiene que su objetivo es detener el tráfico de drogasdesde Venezuela, mientras Caracas acusa a Washington de buscar un cambio de régimen.
Desde septiembre, las operaciones de la flota estadounidense han dejado al menos 83 muertos en más de 20 ataques contra presuntas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico oriental. Hasta ahora, el gobierno estadounidense no ha presentado evidencia pública de que estas embarcaciones transportaran drogas o representaran un peligro directo para su territorio.
Expertos en derecho internacional recuerdan que, según el Convenio de Chicago de 1944, cada Estado tiene soberanía completa sobre su espacio aéreo, lo que genera dudas sobre la aplicación práctica del cierre anunciado por Trump. Sin embargo, la declaración refleja la postura cada vez más agresiva de Washington hacia Venezuela y aumenta la incertidumbre sobre la seguridad aérea y marítima en la región.
El mensaje del presidente estadounidense también se enmarca en un contexto de tensiones verbales continuas, alertas a aerolíneas y restricciones previas para operadores estadunidenses en territorio venezolano, subrayando la intensidad del enfrentamiento entre ambas naciones.
El diálogo se dio días antes de que Estados Unidos designara al Cártel de Los Soles como organización terrorista extranjera.
El presidente Donald Trump y su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, mantuvieron la semana pasada una llamada telefónica en la que discutieron la posibilidad de un encuentro bilateral en Estados Unidos, informó The New York Times, citando a fuentes cercanas al tema.
La conversación ocurrió pocos días antes de que entrara en vigor la designación del Cártel de Los Soles —acusado por Washington de ser liderado por Maduro, aunque sin pruebas— como organización terrorista extranjera. Hasta ahora, no existen planes concretos para la reunión que, de concretarse, sería el primer contacto directo entre un presidente estadounidense y el líder venezolano.
A pesar de la llamada, Trump mantiene un tono belicoso contra Venezuela, sin descartar una vía diplomática. La administración estadounidense considera a Maduro un líder ilegítimo y lo señala como jefe de una red de narcotráfico, acusaciones que el Gobierno venezolano ha negado en repetidas ocasiones.
Desde septiembre, Estados Unidos ha intensificado acciones militares contra embarcaciones con supuesta carga de drogas provenientes de Venezuela y otros países latinoamericanos, una estrategia que ha sido criticada por demócratas, académicos y expertos en derechos humanos, quienes la consideran ejecuciones extrajudiciales.
El jueves, Trump reafirmó sus amenazas de atacar objetivos terrestres en Venezuela: “La tierra es más fácil, pero eso va a comenzar muy pronto”, dijo a la prensa.
Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni el Ministerio de Comunicaciones de Venezuela han emitido comentarios oficiales sobre la llamada o sobre posibles negociaciones futuras.
Trump aseguró que EUA comenzará “muy pronto” incursiones terrestres contra el narcotráfico en territorio venezolano, afirmando que ya detuvo 85% del tráfico marítimo. No presentó evidencia ni detalles sobre el tipo, ubicación o legalidad de esos operativos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que su gobierno trasladará a tierra firme sus operaciones militares “antinarcóticos”, con Venezuela como punto central. Desde Florida, el mandatario afirmó que las fuerzas armadas han frenado “casi 85%” del tráfico por mar y ahora se disponen a “empezar a detenerlos por tierra”, aunque no explicó cuándo, dónde ni cómo se ejecutarían dichas acciones.
Trump insistió en que Washington “trabaja para disuadir a Venezuela y a los narcotraficantes”, a quienes acusó de enviar “veneno” a territorio estadounidense. Sin ofrecer pruebas, reiteró que ya se han golpeado embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, y añadió que actuar en tierra “es más fácil”, por lo que los operativos comenzarían “muy pronto”.
El presidente dijo haber advertido al gobierno de Nicolás Maduro: “dejen de enviar veneno a nuestro país”. No obstante, no dio indicios concretos de que existan incursiones terrestres en preparación. Las autoridades venezolanas no han respondido por ahora a las nuevas declaraciones, que se suman al clima de creciente presión militar de Washington en la región.
Venezuela retiró los permisos de operación a seis aerolíneas internacionales tras suspender vuelos por alerta de Estados Unidos sobre seguridad aérea en el país. La medida se considera una respuesta directa a lo que Caracas califica como una “agresión multiforme” estadounidense.
El gobierno de Venezuela revocó este jueves las licencias de Iberia (España), TAP (Portugal), Avianca (Colombia), Latam (Colombia), Turkish Airlines (Turquía) y GOL (Brasil), tras suspender vuelos atendiendo una alerta de la FAA de Estados Unidos sobre “situación potencialmente peligrosa” en el espacio aéreo venezolano.
El Instituto Nacional de Aviación Civil (INAC) justificó la decisión acusando a estas aerolíneas de sumarse a acciones de “terrorismo de Estado promovido por el gobierno de Estados Unidos”, al suspender operaciones basándose en un Notam emitido por una autoridad que, de acuerdo a Venezuela, no tiene competencia sobre su espacio aéreo.
Mientras tanto, otras compañías como Copa, Cubana de Aviación, Boliviana de Aviación, Wingo, Satena y las locales Estelar, Laser, Rutaca, Conviasa y Avior mantuvieron sus vuelos normalmente. El gobierno interpreta la obediencia de algunas líneas aéreas al Notam como colaboración con la campaña de agresión estadounidense, que incluye despliegue militar en el Caribe y presencia de tropas y naves de guerra.
El ministro Diosdado Cabello calificó la alerta de la FAA como políticamente motivada y cuestionó la coherencia de Estados Unidos al permitir vuelos directos desde su país mientras advierte sobre peligro en Venezuela.
Washington anticipa más choques en el Caribe tras poner en vigor la designación de terrorismo al ‘Cártel de los Soles’, pese a que analistas internacionales insisten en que no existen pruebas verificables de esa estructura criminal. Caracas denuncia que se busca justificar acciones militares encubiertas.
Con la entrada en vigor de la designación de organización terrorista al llamado ‘Cártel de los Soles’, el gobierno de EUA advirtió que “se espera que los choques con embarcaciones continúen”, en referencia a la reciente escalada de operaciones marítimas desplegadas en el Caribe.
La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró frente a la prensa que la administración Trump considera “ilegítimo” al gobierno de Nicolás Maduro, y que el presidente se encuentra “muy satisfecho” con lo que describió como ataques exitosos contra “narcoterroristas que trafican drogas hacia EUA”.
No obstante, observadores citados por agencias internacionales —entre ellas The Guardian— sostienen que no existe evidencia verificable de la estructura criminal que Washington describe. Especialistas recuerdan que el concepto del supuesto cartel ha aparecido intermitentemente desde hace más de una década, sin que se presenten pruebas concluyentes.
La medida fue anunnciada en un contexto marcado por creciente presión militar y diplomática contra Venezuela, con despliegues navales en el Caribe y operativos antidroga presentados como acciones preventivas contra redes transnacionales.
Desde Caracas, el gobierno venezolano advirtió que cualquier acción que viole su soberanía será considerada una agresión, al tiempo que denuncia que la narrativa del supuesto cartel busca habilitar intervenciones encubiertas bajo el pretexto del combate al narcotráfico.
La designación del llamado Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera profundiza el choque entre EUA y Venezuela, amplía las herramientas legales y militares de Washington. Expertos advierten que se construye una narrativa para justificar políticas más agresivas, mientras Caracas insiste en que el grupo es una invención política.
La madrugada de este lunes marcó un nuevo punto de inflexión en la relación —ya erosionada— entre Caracas y Washington. El gobierno de EUA oficializó la inclusión del llamado Cartel de los Soles en la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO), un paso que abre la puerta a sanciones ampliadas, persecución judicial y presión militar indirecta sobre la estructura encabezada, de acuerdo con comunicados estadounidenses, por Nicolás Maduro y altos mandos venezolanos.
La medida coloca a la red venezolana en la misma categoría legal que grupos armados, bandas y carteles reconocidos por su capacidad de violencia transnacional. Para funcionarios del Departamento de Estado, esta clasificación permite a EUA congelar activos, impulsar cooperación internacional más agresiva y perseguir a cualquier individuo o empresa que mantenga vínculos con el grupo.
Una ofensiva que se ensambla con el despliegue militar
La designación coincide con el momento de mayor presencia militar estadounidense en el Caribe en años. El portaviones USS Gerald R. Ford, acompañado por más de una decena de embarcaciones y 12 mil efectivos, encabeza una operación contra organizaciones de narcotráfico que, desde septiembre, ha hundido 21 embarcaciones sospechosas y dejado más de 80 muertes.
En este marco, la Casa Blanca sostiene que el Cartel de los Soles —al cual ha vinculado en informes recientes con el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa— sería responsable de rutas de cocaína hacia América del Norte y Europa. En círculos de seguridad, esta narrativa abre la posibilidad de considerar infraestructura dentro de Venezuela como “objetivo potencial” en escenarios extremos.
Una historia de largo aliento
El conflicto no nació hoy, ya que en 2020 el Departamento de Justicia presentó acusaciones por narcoterrorismo contra Maduro y 14 de sus colaboradores. En julio de 2025, el Tesoro ya había catalogado al Cártel de los Soles como organización terrorista global, mientras que el Departamento de Estado sumó al Tren de Aragua y al Cártel de Sinaloa a sus listados de grupos terroristas.
El nuevo movimiento encaja en esa escalera de presión: un cerco político, económico y militar que busca asfixiar la capacidad operativa del régimen venezolano y elevar los costos de cualquier apoyo externo.
Una narrativa que habilita políticas más duras
Para Brian Finucane, exabogado del Departamento de Estado en materia de poderes bélicos, la administración de Donald Trump estaría “construyendo una realidad alternativa” para presentar su política hacia Venezuela como una campaña antiterrorista. Este marco, afirma, permite a Washington utilizar herramientas propias de conflictos armados, incluso si la designación FTO no autoriza por sí sola ataques militares.
Organizaciones como Insight Crime señalan que el Cartel de los Soles no opera como un cartel tradicional, sino como células dispersas dentro de las fuerzas militares, donde ciertos rangos accedieron a rentas criminales a cambio de lealtad política. Otros investigadores consideran que la etiqueta es en parte un constructo mediático, aunque admiten que funcionarios y oficiales sí han participado en tráfico de drogas.
Caracas: “Una ridícula patraña”
Voceros oficiales del gobierno venezolano califican la designación como una maniobra para justificar presiones destinadas a remover al presidente venezolano. Diosdado Cabello afirmó que el Cartel de los Soles “jamás ha podido comprobarse” y que forma parte de una narrativa construida desde Washington.
Datos internacionales, no obstante, presentan un panorama más complejo: de acuerdo con la ONU, Venezuela no produce cocaína, y reportes de la DEA indican que 84% de la droga incautada en territorio venezolano proviene de Colombia. Investigadores insisten en que el flujo hacia EUA nace principalmente en Colombia, Perú y Bolivia, un contraste con el discurso más duro de funcionarios estadounidenses.
Un conflicto que escalará
La designación FTO no implica un ataque inminente, pero eleva los riesgos financieros, diplomáticos y estratégicos para cualquier actor que mantenga lazos con Caracas. También potencia la capacidad de EUA para bloquear propiedades, perseguir recursos y presionar a aliados.
En términos políticos, la medida profundiza un choque entre dos narrativas: la de EUA, que plantea una operación antiterrorista de alcance hemisférico, y la de Venezuela, que denuncia un intento de intervención encubierta. Entre ambas, queda un escenario regional cada vez más tenso, donde la guerra contra el narcotráfico y la disputa por el poder en Caracas se entrelazan con una velocidad inquietante.
Trump mantiene la presión sobre Venezuela mientras abre la puerta a un eventual diálogo con Maduro. La Casa Blanca refuerza su despliegue militar en el Caribe, y el Comando Sur asegura haber destruido embarcaciones supuestamente vinculadas al narcotráfico, en medio de controversias sobre la legalidad de estas acciones.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró con firmeza que no permitirá la entrada de drogas por México ni Venezuela, aunque no cerró la posibilidad de abrir discusiones con el mandatario venezolano, Nicolás Maduro. En Palm Beach, antes de abordar un vuelo a Washington, Trump dejó claro que el diálogo podría darse, pero sin detallar cómo se desarrollaría, mientras mantiene la presión sobre el gobierno bolivariano.
Horas antes, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció su intención de declarar al cartel de Los Soles como organización terrorista extranjera, acusando sin pruebas a Maduro de liderarlo. Esta declaración se suma a la escalada militar en la región, donde el Comando Sur destruyó otra embarcación en el Pacífico, sumando 21 ataques en total y 83 ejecuciones extrajudiciales, lo que ha generado cuestionamientos de legisladores y organismos de derechos humanos.
El despliegue militar estadounidense alcanza niveles sin precedentes en el Caribe, con alrededor de 12 mil soldados, aviones de combate y destructores de misiles guiados bajo la llamada operación Lanza del Sur. El portaviones Gerald R. Ford, el más moderno de la flota, encabeza este grupo de ataque con la misión de contrarrestar el narcoterrorismo y proteger lo que Trump denomina “la seguridad y la prosperidad de nuestra nación”.
Pese a la retórica bélica, el mandatario enfatizó que su objetivo principal es impedir el ingreso de narcóticos a Estados Unidos, y que la designación de Los Soles como grupo terrorista no necesariamente apunta a atacar activos de Maduro. Así, mientras Washington exhibe músculo militar, deja entrever que una ventana de diálogo con Caracas sigue abierta, generando un escenario lleno de tensión e incertidumbre en la región.
Washington alista la designación del Cártel de los Soles como organización terrorista extranjera, decisión que endurece el pulso político y militar con Caracas.
El Gobierno de EUA anunció que el próximo 24 de noviembre incorporará al Cártel de los Soles en su lista de organizaciones terroristas internacionales, una decisión sustentada en acusaciones de vínculos con autoridades venezolanas y operaciones violentas en el Caribe.
De acuerdo con el Departamento de Estado, esta agrupación sería responsable de ataques contra embarcaciones, así como de tráfico de drogas con destino a Norteamérica y Europa, lo que permite a Washington bloquear financiamiento, bienes y movimientos relacionados.
El presidente Donald Trump apuntó a la posibilidad de abrir un canal de diálogo con Nicolás Maduro, pese a que su Gobierno mantiene una recompensa de $50 millones de dólares por presunta responsabilidad del mandatario venezolano en delitos vinculados al narcotráfico.
La declaración llega en un clima de tensión militar creciente en el Caribe, con despliegues navales y reportes de enfrentamientos que ya han dejado más de 70 muertos en presuntas operaciones contra embarcaciones narcotraficantes.
Con esta postura, Washington refuerza su estrategia de presión internacional, ampliando el concepto de “narcoterrorismo” y dejando abierta la puerta tanto a acciones diplomáticas como a un eventual escalamiento de medidas legales y de seguridad.
El Pentágono refuerza su presencia en el Caribe y apunta contra “narcoterroristas”, en medio de tensiones crecientes con Venezuela y un saldo de más de 80 muertos en bombardeos recientes.
El Pentágono anunció el despliegue de la operación “Lanza del Sur”, una maniobra militar encabezada por el Comando Sur (Southcom) y diseñada para atacar a los “narcoterroristas del hemisferio occidental”, según informó el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth. El anuncio llega tras la llegada del portaaviones USS Gerald Ford al Caribe y en un contexto de presión creciente de Washington sobre el gobierno venezolano de Nicolás Maduro.
A través de la red social X, Hegseth afirmó que la misión busca “proteger a Estados Unidos de las drogas que están matando a nuestra gente”, mientras reiteró que el presidente Donald Trump ordenó intensificar las acciones militares. La administración estadounidense ha adoptado el término “Departamento de Guerra” para referirse al Pentágono, subrayando un enfoque abiertamente bélico frente al narcotráfico en la región.
President Trump ordered action — and the Department of War is delivering.
Today, I’m announcing Operation SOUTHERN SPEAR.
Led by Joint Task Force Southern Spear and @SOUTHCOM, this mission defends our Homeland, removes narco-terrorists from our Hemisphere, and secures our…
La operación se inscribe en un despliegue que incluye destructores, buques anfibios y nuevas unidades navales frente a la costa venezolana desde agosto. Washington asegura que estas acciones se dirigen contra embarcaciones vinculadas al tráfico de fentanilo, aunque la ofensiva ha dejado más de 80 personas muertas desde septiembre, tras al menos 20 ataques en el Caribe y el Pacífico oriental.
Fuentes del propio Pentágono confirmaron a medios estadounidenses que en días recientes murieron cuatro personas en otro bombardeo contra una supuesta narcolancha, sumándose a una serie de ataques en los que no ha habido sobrevivientes. Aunque Hegseth evitó ofrecer detalles tácticos, adelantó que un grupo de trabajo conjunto coordinará la operación, que podría abarcar la totalidad del actual dispositivo militar en la región.
En su mensaje, el secretario sostuvo que “el hemisferio occidental es la vecindad de Estados Unidos, y la protegeremos”, una declaración que coincide con el tono confrontativo de la Casa Blanca hacia Venezuela y marca una escalada en la política militar estadounidense en América Latina.
Venezuela activó un despliegue militar masivo para “defender la soberanía” ante la creciente presencia de EUA en el Caribe. El operativo, llamado “Independencia 200”, incluye fuerzas terrestres, aéreas y misilísticas, así como medidas para garantizar servicios básicos. Al mismo tiempo, la Asamblea Nacional aprobó una ley que refuerza la coordinación entre el ejército y la población civil frente a amenazas externas.
En plena madrugada del martes, Venezuela activó un despliegue militar masivo en todo su territorio, involucrando a las fuerzas armadas, la milicia bolivariana, los sistemas de armas estratégicos y los órganos de seguridad ciudadana. De acuerdo con el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, la medida responde a la necesidad de “asegurar la integridad de los elementos del poder nacional ante amenazas imperiales”, en alusión directa a EUA.
El operativo, identificado como “fase superior del plan Independencia 200”, contempla el movimiento coordinado de medios terrestres, aéreos, navales, fluviales y misilísticos, además del aseguramiento de servicios básicos como electricidad, agua, combustible y distribución de alimentos. Padrino López afirmó que se trata de un ejercicio de “apresto operacional” que busca optimizar el comando, el control y las comunicaciones frente a posibles escenarios de conflicto.
En paralelo, la Asamblea Nacional aprobó la nueva Ley del Comando para la Defensa Integral de la Nación, que formaliza la estructura encargada de coordinar la defensa ante amenazas internas y externas. El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, calificó la norma como “fundamental para articular al pueblo y la Fuerza Armada en una sola dirección de resistencia”.
El despliegue ocurre mientras EUA mantiene una flotilla de al menos 10 mil tropas, ocho buques de guerra, aviones caza, bombarderos, helicópteros de élite y un submarino nuclear en el sur del Caribe. La operación, dirigida por el Comando Sur, asegura combatir el narcotráfico, aunque Caracas la considera un acto de provocación. Washington, pese a las acusaciones, no ha presentado pruebas de sus bombardeos recientes contra embarcaciones supuestamente vinculadas al tráfico de drogas.
Con esta maniobra, el gobierno de Nicolás Maduro busca mostrar músculo militar y cohesión nacional, en un momento de creciente tensión regional y de abierta confrontación diplomática con EUA.