La Facultad de Ciencias de la UNAM fue desalojada por una amenaza falsa. Autoridades revisaron el lugar y no hallaron explosivos. La comunidad académica está en calma.
La tarde de este jueves, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) evacuó la Facultad de Ciencias tras recibir una amenaza de bomba. La advertencia apareció impresa en una hoja pegada en un baño del campus, lo que llevó a activar los protocolos de seguridad.
Desde hace un mes, la Facultad de Ciencias mantiene clases presenciales, salvo en los días 1 y 2 de octubre, en recuerdo del movimiento del 68. La amenaza surgió en un momento en que la comunidad académica busca seguir con sus actividades, pese a la tensión generada por la tragedia en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur.
Luego de la evacuación, el personal de Protección Civil y elementos de seguridad revisaron las instalaciones. La buena noticia es que no encontraron ningún artefacto explosivo ni indicios de peligro. Aun así, las clases se suspendieron como medida de precaución.
Los estudiantes y profesores quedaron sorprendidos por la situación, pero agradecen la rápida respuesta de las autoridades. La universidad reiteró su compromiso con la seguridad de todos y continuará fortaleciendo sus protocolos para prevenir incidentes similares en el futuro.
Por ahora, la comunidad de la UNAM espera que no haya más amenazas y que puedan regresar a sus actividades normales pronto. La universidad también anunció que reforzará la vigilancia en sus instalaciones para garantizar la tranquilidad de todos.
Ayer le dijimos que hoy estaría Leonardo Lomelí en Madrid España. Y que estaría acompañado por Enrique Krauze y Ciro Murayama. ¿Y qué cree? No nos equivocamos. Leonardo Lomelí Vanegas, que pensaba viajar a España, decidió no ir para no levantar más críticas a su alrededor.
Sobre todo ahora que la UNAM está atravesando por una de las crisis más graves de su historia.
Lomelí tiene a la máxima casa de estudios en llamas y a múltiples planteles en paro. Y eso se debe, como se lo hemos informado, a la urgente crisis de seguridad que existe dentro y fuera de las instalaciones universitarias.
Pero ¿sabe usted quién sí estuvo en España, invitado por la UNAM? El dueño y director de la revista Letras libres: Enrique Krauze.
Y es que, mientras el rector Lomelí, al final, decidió que mejor daría su conferencia de manera virtual, Enrique Krauze sí viajó al viejo continente.
Y allá fue recibido con bombo y platillo por el exconsejero del INE, Ciro Murayama.
Y no solo eso. Lomelí, Krauze y Murayama estuvieron acompañados por León de la Torre Krais, quien de 2016 a 2020 fue Jefe de la Delegación de la Unión Europea en Bolivia. El invitado de la derechizada UNAM, en 2021, fue exhibido por activistas, intelectuales y organizaciones de izquierda en Italia por su presunta injerencia en asuntos internos en ese país.
¿Y sabe qué? Que en la dirección de Comunicación Social de la UNAM están que se los carga pifas. Y están enardecidos, porque no les gusta que los exhibamos.
Y déjeme decirle que quien no se aguantó las ganas de salir a insultar fue Néstor Martínez Cristo, el coordinador de Proyectos Especiales (y sin importancia) de la Rectoría.
Y es que, hace algunos ayeres, Martínez Cristo ordenó que me sacaran de la Cámara de Diputados cuando fui a cuestionar al falso doctor Enrique Graue.
Este señor, que forma parte de las huestes de Juan Ramón de la Fuente, se dio gusto llamándome mentiroso y “miserable”.
La respuesta airada y personal Martínez Cristo al ser expuesto demuestra que la rectoría percibe la fiscalización periodística como una agresión y no como un mecanismo de rendición de cuentas. La descalificación ad hominem (“mentiroso”, “miserable”) sustituye la obligación de responder con datos o argumentos.
Infelizmente, ese es el comportamiento habitual, el lenguaje y los arrebatos de la casta dorada, al verse exhibida.
Y aquí me parece pertinente hacer un apunte sociológico: la presentación en Madrid, de Enrique Krauze y Leonardo Lomelí es un acto de acumulación de capital simbólico por parte de una élite, que se realiza en un espacio de consagración internacional avalado por la UNAM. Este capital simbólico, no nos hagamos tontos, sirve para legitimar su posición y distinguirse de las preocupaciones mundanasy urgentes de la masa universitaria. Y, de esa manera, la universidad se convierte en un medio para seguir apuntalando a una casta dorada, en lugar de un fin para servir a la comunidad.
Y le dejo una pregunta a usted, querido lector-lectora: ¿Quién paga los viajes de esta élite Intelectual?
Cualquiera que sea la respuesta, una cosa es cierta: el viaje de Krauze a España, pagado –o facilitado– por la UNAM, es la metáfora del despilfarro y la desconexión de la rectoría frente a la comunidad universitaria.
A pesar de que la dirección asegura haber entregado respuestas al pliego petitorio, las y los estudiantes afirman que no hubo entrega formal ni compromiso de diálogo, por lo que el paro continúa sin fecha de resolución.
La Facultad de Arquitectura de la UNAM mantiene su paro estudiantil, luego de que la representación de la asamblea afirmara que las autoridades no entregaron formalmente las respuestas al pliego petitorio. Según las y los estudiantes, la dirección se negó a dialogar en igualdad de condiciones, pese a que la facultad asegura que la información fue publicada en línea.
El conflicto inició el pasado lunes 20 de octubre, cuando se había acordado que las autoridades entregarían las instalaciones a los alumnos, un paso que no se concretó debido a que la directora del plantel, Mónica Cejudo, no se presentó a la entrega. La dirección publicó un comunicado en línea señalando que las respuestas estaban listas, pero los estudiantes sostienen que no hubo entrega formal ni compromiso real.
Por ello, el paro continúa, y no se ha establecido una fecha para las mesas de diálogo, ya que los alumnos consideran que la directora no ha mostrado disposición para negociar. La falta de acuerdo mantiene la tensión en la facultad y genera incertidumbre sobre la normalización de las actividades académicas.
El caso refleja un conflicto más amplio en la UNAM, similar al que atraviesa la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde los estudiantes entregaron un pliego petitorio con 13 demandas. Estas incluyen desde medidas de seguridad, acceso público a normatividad, cambios en planes de estudio, hasta protocolos para casos de desaparición y derechos a la salud sexual.
La situación en la Facultad de Arquitectura pone de relieve la brecha entre autoridades y estudiantes, e incluso algunos miembros de la comunidad han solicitado la renuncia de la directora, señalando su falta de empatía y disposición para el diálogo.
Tras casi dos meses del homicidio de un estudiante, el CCH Sur se prepara para reabrir sus puertas el próximo 17 de noviembre con nuevas medidas de seguridad. La comunidad universitaria acordó reforzar la vigilancia, crear brigadas internas y exigir más recursos para la salud mental, en un retorno marcado por la memoria y la reconstrucción de la comunidad estudiantil.
Después de casi dos meses del homicidio de un estudiante dentro del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur, la comunidad universitaria acordó retomar las clases presenciales el próximo 17 de noviembre, bajo un plan de seguridad reforzado.
Durante una asamblea que se prolongó por casi cinco horas, estudiantes, docentes, padres de familia y trabajadores coincidieron en que el retorno debe darse sin olvidar los hechos del pasado 22 de septiembre, cuando fue asesinado Jesús Israel. En el encuentro, se guardó un minuto de silencio en su memoria antes de iniciar los acuerdos. “No puede ser un regreso a la normalidad”, señalaron los asistentes, al subrayar la necesidad de fortalecer la unión entre la comunidad del plantel.
Entre las resoluciones adoptadas destaca la instalación de nuevas cámaras de videovigilancia, botones de pánico, torniquetes con identificador biométrico y 60 luminarias adicionales, medidas avaladas por la comisión local de seguridad del Consejo Universitario. En total, se prevé colocar 14 torniquetes ocho en el acceso principal y seis en el secundario. La comunidad, sin embargo, rechazó implementar revisiones de mochilas por considerarlas invasivas, aunque sí se aprobó eliminar el ingreso de vendedores ambulantes, al argumentar que algunos ofrecían productos indebidos dentro del campus.
Además, se acordó la formación de brigadas internas de seguridad para prevenir la venta y consumo de drogas y alcohol, integradas por personal capacitado en atención de emergencias y comunicación operativa. En el plano académico y administrativo, los asistentes exigieron mayor presupuesto para salud mental y bienestar estudiantil, la cobertura de plazas congeladas, nuevas contrataciones de vigilancia y más plazas de tiempo completo para profesores de asignatura.
Finalmente, los universitarios aprobaron impulsar una revisión integral de los protocolos contra la violencia de género y el acoso escolar, con el objetivo de actualizarlos y validarlos colectivamente. El regreso a clases, advirtieron, será un paso hacia la recuperación, pero también una oportunidad para repensar la seguridad, la convivencia y el compromiso de toda la comunidad con la vida estudiantil.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la máxima casa de estudios de Latinoamérica, enfrenta una de las crisis más severas de su historia.
Y es que, mientras múltiples planteles se encuentran paralizados por tomas y paros indefinidos, la atención pública pretende desviarse entre la búsqueda de culpables políticos y la terrible realidad de una comunidad estudiantil y académica que, la verdad sea dicha, está siendo asediada por la inseguridad y la impunidad.
Pero, contrario a la narrativa que intenta reducir la movilización a una simple agenda político-partidista, las voces de la propia comunidad universitaria señalan que hay un motor mucho más urgente: la crisis de seguridad dentro y fuera de la UNAM.
Y es que mientras la UNAM arde en demandas y la comunidad exige la presencia de su rector para dar explicaciones y soluciones, Lomelí Vanegas pretendía viajar a España.
Y no es broma. Ni una metáfora. Leonardo Lomelí Vanegas dará una conferencia llamada “México, revolución y reconstrucción. El desarrollo económico, político y social en el siglo XX”. Y no la dará en México, sino en España, concretamente en Madrid.
El evento se llevará a cabo en el Centro de Estudios Mexicanos UNAM-España.
¿Y sabe qué? El director de ese centro es, nada más y nada menos, que el polémico Ciro Murayama, exconsejero del INE y mano derecha de Lorenzo Córdova.
Y fue nombrado en febrero de este año.
Cabe recordar que Ciro Murayama solicitó y obtuvo un año sabático con goce de sueldo de la Facultad de Economía de la UNAM en abril de 2023, pocos meses después de reincorporarse tras nueve años de ausencia.
Pero eso no es todo. Y es que las autoridades de la UNAM y Murayama decidieron que el rector Lomelí tuviera como invitado especial, allá en España, a Enrique Krauze, el dueño y director de la revista Letras Libres.
Y le preguntamos a la UNAM si el evento será presencial o virtual, pero, hasta este momento, las autoridades universitarias no han respondido a nuestro cuestionamiento.
Una cosa es cierta: mañana, 22 de octubre de 2025, a las 18:30, Leonardo Lomelí y Enrique Krauze, insensibles ante los acontecimientos que tienen en llamas a la UNAM, estarán hablando y dando vueltas, muy quitados de la pena, alrededor de su narcisismo.
Le preguntamos a la UNAM cuánto le pagará a Krauze por esa conferencia, pero tampoco han tenido tiempo para respondernos.
Y es aquí donde nos carcome la duda ponzoñosa: ¿Cuánto vale el narcisismo de una élite intelectual en medio de una crisis social?
El análisis de bacterias conservadas en un cuerpo de mil años permite comprender cómo ha cambiado el microbioma humano y su relación con la dieta y el entorno.
Un descubrimiento sin precedentes en Zimapán, Hidalgo, está revolucionando el estudio de la evolución humana. Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), encabezados por Santiago Rosas-Plaza, analizaron los restos excepcionalmente conservados de un hombre que vivió hace más de mil años, antes de la colonización española. Los resultados, publicados en la revista PLOS One, ofrecen una ventana inédita al microbioma intestinal de las poblaciones del México precolombino.
El llamado “Hombre de Zimapán”, un cazador-recolector seminómada de la antigua cultura Otopame mesoamericana, murió entre los 21 y 35 años. Su cuerpo fue hallado en un refugio rocoso, envuelto cuidadosamente en un fardo funerario de fibras de maguey y una sábana de algodón nativo, lo que sugiere que fue una figura importante dentro de su comunidad.
El equipo científico utilizó secuenciación del gen 16S rRNA para identificar las bacterias presentes en su intestino y heces preservadas. Hallaron familias bacterianas comunes en el microbioma humano moderno, como Peptostreptococcaceae, Enterobacteriaceae y Enterococcaceae, además de un alto nivel de Clostridiaceae, también detectadas en momias de civilizaciones andinas.
Uno de los hallazgos más destacados fue la presencia de Romboutsia hominis, una bacteria vinculada con el microbioma intestinal actual, pero nunca antes identificada en restos antiguos. Este descubrimiento sugiere una continuidad evolutiva en la flora intestinal humana y aporta pistas sobre la alimentación y estilo de vida del México prehispánico.
De acuerdo con los investigadores, estudiar microbiomas antiguos permite entender cómo factores como la dieta, el ambiente y la salud transformaron el equilibrio bacteriano a lo largo del tiempo. Además, ofrece información clave sobre la adaptación del cuerpo humano a su entorno natural antes de la influencia europea.
La profesora Luisa Mainauo, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien dirigió la restauración del fardo mortuorio durante ocho años, adelantó que la sábana de algodón del Hombre de Zimapán será próximamente exhibida en México, como parte de un proyecto para preservar y difundir el legado científico y cultural de este hallazgo.
Con este estudio, México se consolida como un referente en la investigación de microbiomas antiguos, aportando de esta manera datos esenciales para comprender la evolución biológica y cultural de la humanidad desde el corazón del continente americano.
Autoridades activan protocolos de seguridad tras reportarse un posible artefacto explosivo; se revisan todas las instalaciones para descartar riesgos.
Este lunes 20 de octubre, la Prepa 7 “Ezequiel A. Chávez” de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue desalojada tras recibir un mensaje que alertaba sobre la presencia de un posible explosivo en el plantel. La acción se realizó de manera urgente y ordenada, con el objetivo de garantizar la seguridad de toda la comunidad estudiantil y el personal académico.
El comunicado oficial de la escuela indica que a las 8:45 de la mañana se difundió la alerta, por lo que se activó de manera inmediata el protocolo de seguridad, el cual consta de la evacuación de salones y áreas comunes. Hasta el momento, se desconoce si la amenaza es real o se trata de una falsa alarma, como ha ocurrido en ocasiones anteriores.
Videos y fotografías que circulan en redes sociales muestran a estudiantes abandonando el campus mientras integrantes de la Comisión Local de Seguridad y Bomberos de la UNAM realizan una revisión minuciosa de todas las instalaciones. La inspección incluye salones, áreas administrativas y espacios abiertos para garantizar que no exista ningún objeto peligroso.
Esta es la segunda alerta en menos de una semana, ya que el pasado 15 de octubre la misma preparatoria también fue desalojada luego de recibir una advertencia similar, lo que obligó a suspender clases temporalmente mientras se confirmaba la seguridad del plantel.
La UNAM mantiene estrictos protocolos de seguridad ante este tipo de incidentes, reforzando la presencia de personal de vigilancia y bomberos para garantizar la integridad de los estudiantes.
Se le recomendó a la comunidad universitaria mantener la calma, atender las indicaciones de seguridad y seguir los canales oficiales de la UNAM para recibir información sobre la situación.
El joven acusado del ataque en el CCH Sur, que dejó un estudiante muerto y un trabajador herido, no será trasladado a un hospital psiquiátrico, pues el juez consideró que representa un riesgo para la sociedad.
Lex Ashton “N”, el joven de 19 años acusado de homicidio calificado y tentativa de homicidio por el ataque ocurrido el pasado 22 de septiembre en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur, continuará en prisión preventiva dentro del Reclusorio Oriente, luego de que un juez rechazara modificar la medida cautelar solicitada por su defensa.
Durante una audiencia celebrada este domingo en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, la defensa del joven pidió que se cambiara la medida cautelar, al argumentar que Ashton padece problemas de salud mental y debía permanecer internado en un centro especializado en lugar de la cárcel.
Sin embargo, el juez de control negó la solicitud y ratificó la medida de prisión preventiva, ahora bajo la modalidad “justificada”, al considerar que el acusado representa un riesgo para la sociedad.
“El Ministerio Público insistió en que el imputado podría poner en peligro a terceros. Por esa razón, el juez determinó mantenerlo recluido mientras se desarrolla el proceso”, explicó su abogado, David Retes, quien insistió en que su objetivo no era que su cliente saliera libre, sino que fuera atendido en un nosocomio psiquiátrico. “No me interesa llevármelo a su casa, sino ingresarlo a una institución de salud mental”
Lex Ashton fue vinculado a proceso por los delitos de homicidio calificado y tentativa de homicidio, luego de ser señalado como el presunto responsable del ataque armado dentro del plantel CCH Sur de la UNAM, donde un estudiante perdió la vida y un trabajador resultó herido.
El caso causó conmoción no solo por la violencia del hecho, sino también por los reportes que apuntan a que el joven habría sido influido por comunidades virtuales conformadas por “incels”, grupos en línea integrados por hombres que promueven discursos de odio y resentimiento hacia las mujeres.
La defensa de Ashton presentó un juicio de amparo con la intención de revertir la decisión y lograr que su cliente reciba tratamiento psiquiátrico fuera del penal. No obstante, el joven permanecerá recluido mientras se desarrolla el proceso judicial, mismo que continuará bajo la supervisión de las autoridades del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.
Tras el asesinato de un estudiante en septiembre, el plantel implementará medidas tecnológicas y un nuevo sistema de credenciales digitales.
El CCH Sur de la UNAM iniciará este 20 de octubre la instalación de torniquetes con reconocimiento facial, parte del plan para reforzar la seguridad acordado con la comunidad universitaria. El proyecto incluye 14 torniquetes bidireccionales, un arco detector, nuevas luminarias, cámaras, botones de emergencia y una reja perimetral, con obras programadas hasta el 17 de noviembre.
La universidad también implementará un sistema de credenciales digitales que requerirá nueva fotografía y aviso de privacidad para madres, padres y tutores. Además, al inicio de cada semestre se impartirán cursos de primeros auxilios y protección civil, combinando medidas de seguridad física y emocional.
En paralelo, la UNAM presentó el Programa Universitario de Cuidado y Apoyo para la Salud Mental, que busca unificar los servicios existentes y ofrecer tamizajes, primeros auxilios emocionales y canalizaciones a instituciones de salud. Entre 2022 y 2024, más de 62 mil estudiantes fueron atendidos por ansiedad o depresión, según datos oficiales.
Mientras tanto, la universidad enfrenta amenazas, paros y protestas laborales en facultades como Química, Medicina y Artes y Diseño. El STUNAM exigió al rector Leonardo Lomelí un aumento salarial del 20% y la creación de nuevas plazas.
Cabe recordar que hace unos días un juez vinculó a proceso a Lex Ashton por homicidio calificado y tentativa de homicidio tras el ataque en el CCH Sur. Su defensa alegó que el joven padece trastornos psiquiátricos, aunque los peritajes fueron rechazados por el juez.
El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, asegura que las actividades académicas se normalizan, pero persisten paros, amenazas falsas de bomba y presencia de infiltrados en los movimientos estudiantiles.
El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leonardo Lomelí Vanegas, afirmó que las actividades académicas empiezan a retomarse tras semanas de tensión, aunque advirtió que grupos externos buscan desestabilizar a la institución. “Así como hay estudiantes con demandas reales, también hay gente de fuera, y eso es lo que nos preocupa”, señaló en entrevista con La Jornada.
Las protestas iniciaron luego del asesinato del estudiante Jesús Israel, a manos de su compañero Lex Ashton en el CCH Sur. Desde entonces, alumnos de distintas facultades, escuelas y planteles de bachillerato han realizado asambleas y entregado pliegos petitorios centrados en seguridad, salud mental e infraestructura universitaria.
Lomelí detalló que en el nivel de bachillerato las clases se desarrollan con relativa normalidad, aunque persisten amenazas de bombas falsas, como las registradas en las preparatorias 7 y 8. La universidad colabora con la Policía Cibernética de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) para rastrear el origen de estas amenazas, que ya han sido denunciadas formalmente.
Actualmente, alrededor de 10 facultades permanecen en paro, mientras que 4 continúan con clases en línea. En la Facultad de Medicina, se reportaron dos intentos fallidos de toma violenta por parte de encapuchados ajenos al plantel, lo que obligó a suspender actividades temporalmente.
Sobre la polémica por el ingreso de vehículos militares a Ciudad Universitaria, Lomelí aclaró que uno de los casos fue por una emergencia veterinaria y los demás fueron “confusiones desafortunadas”. Además, aseguró que la UNAM cuenta con presupuesto para reforzar la seguridad, incluyendo luminarias, botones de pánico y detectores de metales.
Aunque la situación comienza a estabilizarse, el rector reconoció que aún no se ha recuperado completamente la normalidad tras el atentado ocurrido el pasado 22 de septiembre en el CCH Sur.