Washington supervisará las ganancias petroleras de Venezuela y obligará a que se destinen únicamente a bienes fabricados en Estados Unidos, bajo un nuevo esquema de control económico.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Venezuela sólo podrá comprar productos “Made in EUA” con los recursos obtenidos por la venta de petróleo, en un acuerdo que contempla supervisión directa de Washington sobre las ganancias generadas por el crudo venezolano.
A través de su red Truth Social, Trump afirmó que Caracas destinará esos ingresos a la adquisición de productos agrícolas, medicamentos, dispositivos médicos y equipos energéticos estadounidenses, con el argumento de fortalecer la infraestructura eléctrica y petrolera del país sudamericano.
El anuncio se da en un contexto de bloqueo petrolero y control político sobre Venezuela. Con Nicolás Maduro encarcelado en Nueva York, el gobierno venezolano confirmó negociaciones con Washington para vender “volúmenes de petróleo”, recurso que la administración estadounidense asegura controlará de manera indefinida.

Trump calificó el acuerdo como “una decisión inteligente” y lo presentó como parte de su estrategia de reindustrialización de Estados Unidos, eje central de su política económica basada en aranceles, presión comercial y relocalización de cadenas productivas.
El planteamiento ha generado críticas internacionales al considerar que profundiza la dependencia económica de Venezuela y consolida el uso del petróleo como herramienta de presión geopolítica, al limitar la soberanía comercial del país sudamericano.
Analistas advierten que el esquema refuerza el control económico de Washington sobre América Latina, mientras empresas estadounidenses se perfilan como las principales beneficiadas del nuevo orden petrolero impuesto por la Casa Blanca.














