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  • TRIAGE: La compañía, una raya al cielo dirigida por el Maestro Gabriel Pascual

    TRIAGE: La compañía, una raya al cielo dirigida por el Maestro Gabriel Pascual

    Por Alexandro Guerrero

    Todos los espacios son vitales. La compañía: Una raya al cielo, dirigida por el Maestro Gabriel Pascual en el Centro Cultural Xavier Villaurrutia.

    Todo espacio teatral es sagrado o debiera serlo. En este caso, una clara muestra en: “Pepe o arráncame la vida”, pieza tragicómica que se presentó el último viernes de noviembre en el Centro Cultural alojado en los locales de la Glorieta del metro Insurgentes de la Ciudad de México y que forma parte de la propuesta de espacios comunitarios y redes de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México.

    Una raya al cielo, la compañía teatral, hace que el hecho escénico acontezca así, aquí. Como no lo vemos acontecer en un sin fin de espacios institucionales o de teatro comercial. Sin duda, en esta puesta en escena ocurre ¿Por qué?

    Porque a pesar de que el elenco esté disparado en cuanto a tono por evidentes distintas formacionesnivelesprocesosmaduraciones o registro; la cohesión se desencadena interesante como mecanismo poderoso por el tema planteado, por el cómo está planteado. Se torna metáfora de quienes estamos atestiguando de modo voyerista y al mismo tiempo encontramos esta polifonía sin sentido como la propia realidad con su descarnada intersubjetividad, cuando como en esta trama, la muerte no sale al paso con un diagnóstico.

    En el intercambio posterior a la función de la compañía con el público, uno de los jóvenes actores menciona con entrañabilidad y convicción a Brecht, y sí. Este montaje se consolida gracias a la distancia representativa. De esta como categoría, si vamos desde un plano general en lo estético, se mide entre quien representa y lo representado, es esa ilusión de la realidad que se vuelve profunda en la medida en que nos plantea una sobre representación, como es el caso de la personificación del mal, aquí abstracta pero al mismo tiempo antropomorfa, excelente desde la dirección apuntada como citadina y urbana; el ángulo en que se mira es lo más importante en el caso de la distancia representativa.

    De la autoría de Alejandro Licona, quien como dramaturgo es un histórico, por lo que su propia estética trasciende, además de la precisión en cuanto a sus construcciones con gancho, persé en la mirada de las más y los más jóvenes, además de que específicamente sigue sorteando colonialidades instituidas. En “Pepe o arráncame la vida”, es la amistad esa potencia que nos ayuda a refrendar el deseo del presenteatesorar el pasado y no idealizar el futuro.

    La belleza de este trabajo radica en los detalles, ahí su verdad, en el “a pesar de todo”Cecilia Vázquez, notable; Casandra Aguilar, si estabiliza la estridencia y va sobre la crisis pasional, será más compleja, gran presenciaJosé Grim, intenso pero más atento al accidente y su desarrollo sería extraordinarioDonovan Roldán, con más presente en el ritmo interno, daría más brillo a los estereotipos, mucha vis.

    Con proceso anterior y temporada que llegó hasta la develación de placa, deseamos siempre como espectadores reflejarnos así. Salir con más expectativas de trascendenciaen la vida cotidiana del teatro con la que entramos. Pronto, atentos a sus próximas funciones.