Se implementará de manera gradual y será discutida en el pleno mañana
El Senado de la República ha dado un paso importante al aprobar en comisiones la reforma que establece una jornada laboral de 40 horas semanales. La decisión se tomó por unanimidad el 10 de febrero de 2026, durante una reunión en la que participó el secretario del Trabajo, Marath Bolaños.
El dictamen ahora se encuentra en la mesa directiva del Senado y se debatirá en la sesión del pleno programada para mañana. La propuesta, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores al reducir gradualmente su carga laboral.
Aunque algunos senadores de los partidos PRI, PAN y MC habían manifestado su desacuerdo, decidieron apoyar la iniciativa tras la inclusión de un cambio en relación al lenguaje incluyente. Sin embargo, expresaron la necesidad de realizar ajustes a la Ley Federal del Trabajo (LFT) de inmediato, para evitar afectaciones a los empleados, especialmente en lo que respecta al pago de horas extras.
El senador plurinominal Ricardo Anaya, del PAN, subrayó que no se debe esperar el plazo de 90 días que la reforma establece para hacer estos cambios. Durante la reunión, también se planteó la necesidad de garantizar dos días de descanso a la semana, como parte de esta reducción en la jornada laboral.
La senadora Claudia Anaya, del PRI, destacó que el aumento en las horas extras permitidas podría repercutir en el impuesto sobre la renta de los trabajadores, afectando así su economía. Por su parte, el senador del PT, Gonzalo Yañez, aunque votó a favor, manifestó su descontento por no haber tomado en cuenta las propuestas anteriores de su partido. Finalmente, la senadora Simey Olvera, por Morena, resaltó la relevancia de esta reforma, que marca un hito al reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas por primera vez en más de un siglo. La votación concluyó con 48 votos a favor y ninguno en contra, marcando un momento histórico en la construcción de condiciones laborales más justas.
Ricardo Anaya acusó a Morena de “simulación” por la reforma laboral de 40 horas, pero su propio discurso terminó exhibiendo contradicciones y exageraciones.
El senador del PAN, Ricardo Anaya, arremetió contra Morena por la reforma laboral que plantea reducir la jornada semanal de 48 a 40 horas, calificándola como una “farsa” y un “engaño”. Sin embargo, su crítica terminó diluyéndose al centrarse en un calendario gradual que, de entrada, deja intactas las condiciones laborales durante los próximos años.
Anaya acusó al gobierno de generar falsas expectativas entre los trabajadores, al insistir en que la reforma no implica dos días de descanso por cada cinco de trabajo, sino que mantiene el esquema de seis días laborales con jornadas apenas más cortas. El señalamiento, lejos de desmontar la propuesta, terminó evidenciando que su principal molestia no es el contenido, sino el ritmo de aplicación.
En su intento por endurecer el discurso, el panista incluso reprochó el ajuste en las horas extras, afirmando que el tope aumentaría de 9 a 12 horas, anulando cualquier beneficio. No obstante, su argumento se sostuvo más en calificativos que en hechos concretos, repitiendo términos como “mentira” y “simulación” sin explicar cómo su partido habría planteado una alternativa distinta o más efectiva.
Al final, Anaya cerró su crítica sumando la reforma a una supuesta lista de fracasos del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, incluyendo el bajo crecimiento económico. Una mezcla de reclamos dispersos que, más que fortalecer su postura, dejó la impresión de un discurso exagerado, sin fondo y carente de propuestas reales.
El panista acusa que Morena usa el debate sobre plurinominales como distractor mientras avanza en su objetivo real: someter al INE y concentrar el poder electoral.
El senador plurinominal panista, Ricardo Anaya, volvió al papel que mejor domina: el de denunciante alarmado. Esta vez aseguró que el debate sobre la eliminación o reducción de legisladores plurinominales no es más que una cortina de humo para ocultar el verdadero propósito de la reforma electoral de Morena: controlar al Instituto Nacional Electoral (INE) y los procesos comiciales.
Antes de iniciar la sesión de la Comisión Permanente, Anaya fue cuestionado sobre las propuestas impulsadas por el PT y el PVEM dentro de la Comisión Presidencial de la Reforma Electoral, entre ellas mantener las curules plurinominales, reducir en 100 el número de diputados federales y recortar al menos 25% el financiamiento público a los partidos. Para el senador panista, estas iniciativas no buscan fortalecer la democracia, sino distraer a la opinión pública con debates secundarios.
Según Anaya, mientras se discuten números y porcentajes, Morena avanza en su plan de concentración de poder, debilitando los contrapesos institucionales y empujando al país hacia un modelo autoritario. A su juicio, el discurso oficial simula austeridad y modernización, cuando en realidad apunta a dominar al árbitro electoral.
El legislador sostuvo que la postura del PAN es “clara y responsable”: modificar el método de asignación de plurinominales para evitar la sobrerrepresentación en el Congreso. Recordó que Morena obtuvo poco más de la mitad de los votos, pero controla una proporción mucho mayor de curules tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, un desequilibrio que, dijo, distorsiona la voluntad popular.
Finalmente, Anaya acusó que el oficialismo evade el debate de fondo y prefiere vender reformas “cosméticas”, mientras se pone en riesgo la autonomía del INE y la pluralidad democrática. Todo, concluyó, bajo el ya conocido guion de la distracción política.
Alito Moreno, Ricardo Anaya, Cuauhtémoc Blanco y Margarita Zavala mostraron una alarmante falta de compromiso durante 2025, con constantes ausencias y mínima o nula actividad legislativa. Calculamos cuánto le costó cada uno al pueblo de México por no cumplir con su deber.
Durante todo 2025, estos cuatro parásitos percibieron su sueldo más dieta mensual, aunque su labor estuvo más marcada por faltas y una nula propuesta de iniciativas.
Alito Moreno: Su salario mensual fue de 131 mil 874.01 pesos y su dieta de 131 mil 700 pesos, sumando 263 mil 574.01 pesos al mes. En 12 meses, esto representa 3 millones 162 mil 888.12 pesos pagados por un año sin presentar iniciativas y con 21 faltas.
Ricardo Anaya: Con el mismo salario y dieta que Moreno (263,574.01 pesos/mes), en 12 meses percibió 3 millones 162 mil 888.12 pesos, habiendo presentado solo 1 iniciativa y faltado 10 veces.
Cuauhtémoc Blanco: Su sueldo mensual fue de 75 mil pesos y su dieta de 79 mil pesos, sumando 154 mil pesos al mes. En 12 meses, esto equivale a 1 millón 848 mil pesos, sin presentar ninguna iniciativa y con 14 faltas.
Margarita Zavala: Igual que Blanco, recibía 154 mil pesos al mes, lo que da 1 millón 848 mil pesos en el año, con solo 2 iniciativas presentadas y 8 faltas.
Costo total de estos cuatro buenos para nada en 2025:9 millones 021 mil 776.24 pesos.
Estos números reflejan un preocupante desapego a la ética y a la responsabilidad pública, evidenciando que la población pagó millones de pesos por un trabajo prácticamente inexistente.
Ricardo Anaya, senador del PAN, denuncia que la reforma electoral impulsada por Morena busca debilitar al INE y manipular las elecciones en México.
El senador plurinominal, Ricardo Anaya, del Partido Acción Nacional (PAN), crítico la reforma electoral que propone el gobierno de Morena. Según Anaya, esta iniciativa oculta un objetivo peligroso: controlar el Instituto Nacional Electoral (INE) y las elecciones en el país.
Durante un encuentro con los medios, Anaya explicó que los debates sobre plurinominales y el financiamiento a los partidos son solo distracciones. “El verdadero propósito de Morena es tener control total sobre el árbitro electoral y las elecciones,” afirmó.
La presidenta del país, Claudia Sheinbaum, defiende la reforma, asegurando que es una propuesta responsable. Según la mandataria, el proceso de consulta realizado en el país ha sido integral y considera las opiniones de diversos sectores.
El PAN no se queda atrás en sus críticas. Jorge Romero, dirigente nacional del partido blanquiazul, ha comparado la situación actual con lo que ocurrió en Venezuela. Señaló que, al igual que en ese país, la reforma busca debilitar al INE y concentrar el poder político.
Anaya y Romero coinciden en varios puntos. Ellos advierten sobre los riesgos que la reforma representa para la democracia en México. Temen que se elimine la pluralidad en el Congreso y que haya una sobre-representación legislativa en las próximas elecciones.
La discusión sobre esta reforma no se limitará solo a la reducción de costos electorales. También incluye aspectos como la representación proporcional y el uso de inteligencia artificial en las campañas. Sin embargo, la presidenta Sheinbaum enfatiza que no se busca negociar los contenidos de la iniciativa, dejando en manos del Congreso su aprobación.
La controversia sobre la reforma electoral deja a los ciudadanos expectantes. Están pendientes de cómo esto podría afectar los procesos democráticos en el país.
El líder del PAN, Ricardo Anaya, advierte sobre los riesgos de la reforma electoral impulsada por el gobierno y discute la revocación de mandato.
Ricardo Anaya, coordinador de los senadores del Partido Acción Nacional (PAN), ha expresado su fuerte rechazo a la reforma electoral propuesta por Morena. Durante un encuentro con medios en el Senado, Anaya alertó sobre el peligro de esta reforma, que, según él, busca concentrar poder y reducir la autonomía del Instituto Nacional Electoral (INE).
El senador afirmó que esta iniciativa no busca mejorar la democracia en México. Para él, se parece a la conocida “Ley Maduro” de Venezuela. Anaya cree que la reforma electoral responde a las preocupaciones del oficialismo, que ha visto una caída notable en su nivel de aprobación. Esta caída, asegura, es de entre 15 y 17 puntos en el último año.
Anaya se mostró preocupado porque considera que esta reforma representa un riesgo real de despojar al INE de su autonomía y permitir un mayor control sobre los procesos electorales. En su discurso, también hizo referencia a la revocación de mandato que se podría llevar a cabo en 2027. Anaya sugirió que la presidenta Claudia Sheinbaum podría enfrentar dificultades para concluir su periodo presidencial.
El líder panista también comentó que la agenda del gobierno se está enfocando en cambiar estructuras de poder. Señaló que han realizado modificaciones a instituciones como el Poder Judicial y a organismos autónomos, tales como Coneval y Cofece. Además, mencionó cambios en la Fiscalía General de la República, y ahora, la atención se centra en el INE.
En relación con la posible revocación de mandato, Anaya advirtió que los resultados podrían no ser favorables para Sheinbaum. A pesar de que la medida no es una iniciativa del PAN, el senador está dispuesto a discutirla. Sin embargo, subrayó la importancia de establecer un marco claro para proteger la decisión del pueblo.
Para concluir, Anaya reafirmó su compromiso con el debate sobre la revocación, siempre y cuando se garantice que sea el pueblo quien decida quién debe ocupar el cargo.
Pese a que figuras como Ricardo Anaya, Manlio Fabio Beltrones e incluso el propio expresidente priísta Enrique Peña Nieto han mantenido estrechos lazos con opositores venezolanos, han acusado al partido Morena y a su fundador, Andrés Manuel López Obrador, de querer establecer en México un régimen totalitario.
Desde hace más de una década, la derecha venezolana se ha mantenido cerca de la derecha mexicana, especialmente desde 2015, cuando una segunda ola de protestas en el país sudamericano sacudió al régimen Bolivariano.
La derecha mexicana, encabezada por el PRI y el PAN, no tardó en hacer eco de las demandas de la oposición venezolana, en ese momento encabezada por Leopoldo López, su esposa, Lilian Tintori, Henrique Capriles y una incipiente María Corina Machado.
En 2016, un año después de las fuertes protestas detonadas por la escasez de alimentos en Venezuela, el PRIAN, auspiciado por la entonces canciller mexicana Claudia Ruiz Massieu, y el presidente Enrique Peña Nieto, urdió una prominente visita de Lilian Tintori, esposa del opositor venezolano Leopoldo López, a México.
En aquella ocasión Tintori, quien hoy está exiliada en Europa, luego de que su esposo fuese liberado de la prisión de Ramo Verde en Venezuela, visitó el Senado de la República, Los Pinos e incluso se reunió con distintos políticos, entre ellos Ricardo Anaya, Miguel Barbosa e incluso, el expresidente Peña Nieto.
Desde ahí comenzó una campaña política en la que la derecha mexicana acusó a López Obrador de parecerse a Nicolás Maduro. Esto con miras a desestabilizar las elecciones de 2018, mismas que, finalmente, ganó el tabasqueño.
Anaya insistió en que, de ganar AMLO, México estaba destinado a convertirse en un segundo Venezuela o Cuba.
Pero el tiempo desmintió la acusación cargada de odio y malas intenciones. López Obrador, lejos de sus augurios apocalípticos, dejó el poder al terminar su mandato en 2024 para retirarse voluntariamente en su finca, “La Chingada”, en Palenque.
Sin embargo, el contacto de la derecha mexicana con la derecha venezolana siguió vigente a través de intercambios comunicacionales y presenciales.
Y es que, después de la visita de Tintori, otros personajes como Enrique Capriles o Juan Guaidó, reconocido por Estados Unidos como presidente interino de Venezuela en 2019, dejaron ver su simpatía por la derecha mexicana, llamando a que el entonces presidente se posicionara contra el régimen de Nicolás Maduro.
Un opositor, exasesor de Peña Nieto
Mientras la oposición venezolana crecía alimentada por el disgusto de la población que reclamaba a Maduro el incremento excesivo de la inflación y la escasez de medicinas y alimentos, en México, Enrique Peña Nieto se prepara para integrar a su equipo de asesores a Juan José Rendón Delgado, un publicista buscado por la Interpol que financió un golpe fallido contra Nicolás Maduro.
El llamado “Rey de la propaganda negra” se jactaba de haber llevado a la victoria a Peña Nieto en las presidenciales de 2012, y que desde entonces trabajó para el PRI.
El oriundo de Atlacomulco pagó un millón de dólares al venezolano a cambió de asesorar su campaña presidencial. Un sueldo que provenía, de acuerdo con las afirmaciones del propio Emilio Lozoya, de las millonarias donaciones de la constructora brasileña Odebrech.
Pero Rendón no sólo asesoraba a Peña Nieto, también guiaba la campaña de Juan Guaidó, un joven opositor venezolano que aspiraba a derrocar a Maduro.
De acuerdo con el diario británico The Guardian, Rendón habría ordenado instalar cámaras espía en las sedes de campaña de los opositores de Peña. En ese momento Andrés Manuel López Obrador, Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri.
El publicista venezolano prometió hacer hasta lo imposible para que Andrés Manuel no ganara la elección. Y así sucedió.
Desde entonces, la derecha mexicana ha equiparado a López Obrador con Nicolás Maduro o Fidel Castro. De hecho, desde entonces la oposición mexicana ha insistido en que el país se encamina a convertirse en una dictadura comunista.
PRI y PAN justifican intervención de EUA
Tras la captura de Nicolás Maduro, Venezuela se ha convertido en el centro de debates que incluso han llegado al Senado mexicano.
Morena y sus aliados respaldaron a la presidenta Claudia Sheinbaum y condenaron la intervención estadounidense, mientras que PRI y PAN justificaron la acción. Señalando que Maduro era un “dictador”.
Lo cierto es que el PRIAN no pierde oportunidad para crear falacias entorno al gobierno que ahora encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum, el morenismo y el futuro del país.
El PAN respondió al PRI y afirma que su bancada votó en bloque en contra de la terna que incluye a Ernestina Godoy. Jorge Romero y Ricardo Anaya difundieron un video y enviaron un oficio al Senado para dejar constancia. La controversia agudiza la ruptura entre ambos partidos y genera dudas entre la ciudadanía.
La designación de Ernestina Godoy escaló una nueva pelea entre el PAN y el PRI. El choque surgió tras la votación en el Senado y las lecturas distintas de los resultados.
El PAN publicó un video con Jorge Romero y Ricardo Anaya para defender su postura. Anaya explicó que la votación por cédula solo admite dos opciones: votar por alguien de la terna o votar en contra de la terna. Dijo: “Todas y todos los que suscribimos este documento decidimos votar en contra de la terna”. Añadió que, aunque algunas papeletas se rayaron o se escribieron leyendas, legalmente eso cuenta como voto en contra.
Además, el PAN informó que envió un escrito a la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo. Pidieron que ese documento quede integrado al Diario de los Debates. Buscan así dejar claro el sentido del voto frente a la opinión pública.
Alejandro “Alito” Moreno rompió filas y acusó al PAN de incongruencia. Moreno señaló que la votación cerró con 97 votos a favor de Godoy. Aclaró que la bancada de Morena tenía 87 votos y que la diferencia la cubrieron apoyos de la oposición. Detalló que Movimiento Ciudadano aportó seis votos a favor. Agregó que, según su conteo, tres senadores del PAN votaron a favor y once emitieron papeletas nulas.
La disputa llega en un momento tenso entre ambos partidos. En octubre, Jorge Romero anunció la ruptura electoral del PAN con el PRI. Moreno criticó esa decisión y advirtió que la separación debilita a la oposición contra Morena.
Damián Zepeda, senador y exdirigente del PAN, prepara su regreso para buscar nuevamente la presidencia del partido, pese a venir del mismo grupo que provocó fracturas internas durante la era de Ricardo Anaya.
Damián Zepeda Vidales, nacido en Hermosillo Sonora en 1978, es uno de esos políticos hechos para el PAN: familia acomodada, escuelas privadas, maestrías en Estados Unidos y una carrera política que avanzó siempre por las puertas correctas. Muy “meritocrático” en el discurso, pero en la práctica un claro beneficiario del sistema de privilegios del PAN.
Preparación de Damián Zepeda:
Licenciatura en Derecho por la Universidad de Sonora (mención honorífica)
Diplomado en Marketing Político por la Universidad del Noroeste (2002)
Diplomado en Políticas Públicas por la Universidad de Harvard (2005)
Maestría en Administración de Negocios (MBA) por la Universidad Thunderbird de Arizona y el Tecnológico de Monterrey (2006)
Cargos Públicos:
Secretario Técnico de la Comisión de Hacienda y Obra Pública del Ayuntamiento de Hermosillo (2001–2003)
Jefe de Departamento en la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (2003–2004)
Director de la Unidad de Administración Interna y Vinculación de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (2004–2006)
Visitador Regional de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca en Mazatlán (2006–2007)
Coordinador de Seguimiento de Programas Estratégicos de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (2007–2009)
Diputado Local en la LIX Legislatura del Congreso de Sonora (2009–2012)
Diputado Federal en la LXII Legislatura (2012–2015)
Candidato a la Presidencia Municipal de Hermosillo (2015)
Secretario General del Partido Acción Nacional (2015–2017)
Presidente Nacional del PAN (2017–2018)
Senador de la República (2018–actualidad)
Aunque presume haber empezado desde abajo, la realidad es que su trayectoria fue construida desde el círculo de confianza del panismo tradicional, desde sus primeros cargos como secretario técnico en Hermosillo hasta su paso por la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca durante los gobiernos de Fox y Calderón. Su historia está marcada por la misma estructura de favores, apadrinamientos y conexiones que él evita mencionar.
Lo que sí es imposible ocultar es que Zepeda formó parte del grupo más polémico del PAN: el círculo de Ricardo Anaya. No solo fue su aliado, fue su brazo derecho ambos fueron responsables del periodo en el que el PAN se convirtió en un partido dominado por una sola corriente que expulsó, marginó o silenció a liderazgos consolidados. Sus decisiones internas provocaron rupturas fuertes, acusaciones de imposiciones y denuncias de que el partido se había convertido en “una franquicia personal”.
Un episodio oscuro: el financiamiento raro en la campaña de Anaya
Aunque Zepeda no fue señalado directamente, su cercanía absoluta con Anaya lo dejó manchado por el escándalo del presunto lavado de dinero que golpeó la campaña presidencial del aspirante presidencial en 2018. En ese momento, varios panistas y analistas criticaron que Zepeda defendiera ciegamente a Anaya, incluso cuando la Fiscalía investigaba el caso de las triangulaciones con la famosa nave industrial vendida en Querétaro.
Para muchos dentro del partido, ese fue el punto de quiebre: Zepeda aparecía no como un dirigente imparcial, sino como un escudero político al servicio de un proyecto en caída libre.
El dirigente que dice querer “cambiar al PAN”, pero formó parte del problema
Hoy, desde el Senado, Zepeda exige que el PAN “recupere el rumbo”, aunque él mismo estuvo en el grupo que, según muchos panistas, lo descarriló. Habla de un partido sin identidad, pero durante su periodo como dirigente tampoco logró conectar con la gente común ni construir un proyecto incluyente.
De hecho, su paso por el CEN fue tan corto que para muchos solo fue un movimiento estratégico para mantener el control interno mientras Anaya se dedicaba a su campaña presidencial. Nada nuevo, nada fresco, puro reciclaje político.
Ahora quiere regresar… para arreglar lo que él mismo ayudó a destruir
Su anuncio reciente de que buscará nuevamente la presidencia del PAN parece más un intento por recuperar espacio que un verdadero proyecto de renovación. La disputa interna que viene entre él y Jorge Romero, operador de Marko Cortés, no es una batalla por principios, sino entre dos grupos que llevan años turnándose el poder dentro del partido.
Zepeda se presenta como el salvador que dará “una sacudida” al PAN, pero su discurso suena a copia de lo que ha dicho cada dirigente panista desde hace una década. Es difícil vender cambio cuando llevas 20 años viviendo de lo mismo.
La panista protagonizó otro de sus espectáculos en el Senado, donde ni siquiera recordaba el nombre del alcalde asesinado. Calderón, por supuesto, no perdió la oportunidad de aplaudirle.
La plurinominal panista Lilly Téllez volvió a hacer de la política un espectáculo. Durante la noche del 4 de noviembre, la senadora armó tanto alboroto en la tribuna que, en medio del “drama”, tuvo que preguntarle a su compañero Ricardo Anaya si era Carlos Manzo el nombre que debía mencionar en sus protestas.
Sí, la misma que presume defender causas, no recordaba ni el nombre de la víctima por la que decía indignarse.
Antes del segundo acto de su show, Téllez arremetió contra su colega Gerardo Fernández Noroña, acusándolo de hacer “un circo” en Palestina, mientras ella misma ofrecía uno en el Senado. Entre gritos y descontrol, soltó “A ver, tú idiota, llora por Carlos Manzo, Noroña. No seas imbécil, ven a llorar por Carlos Manzo, mientras a los mexicanos los masacran”.
La escena, digna de un sketch político, provocó una ola de críticas en redes sociales, donde usuarios la calificaron como “simuladora”, “falsa” y “buitre oportunista”, señalando que su supuesto interés por Carlos Manzo no era más que una excusa para atacar al gobierno.
Y como era de esperarse, el expresidente espurio Felipe Calderón salió al rescate desde su cuenta de X (antes Twitter). El mismo que dejó al país sumido en sangre, aplaudió la agresión de Téllez y escribió: “Aunque la callen, esta voz sí se oye”.
Parece que ya olvidó que fue su “guerra contra el narco” la que incrementó la violencia en un 192% respecto al sexenio de Vicente Fox, cerrando su mandato con más de 120 mil homicidios, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Téllez sigue montando espectáculos, Calderón sigue aplaudiendo y los dos siguen demostrando que, cuando se trata de protagonismo, la coherencia nunca fue su fuerte.