Joaquín Díaz Mena, gobernador de Yucatán, presenta su respaldo a la reforma electoral de Claudia Sheinbaum durante un encuentro con empresarios. Destaca la importancia de trabajar juntos por un futuro mejor.
El gobernador Joaquín Díaz Mena mostró su apoyo a la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum. Lo hizo en un evento con empresarios de Yucatán, donde se tomó protesta a la nueva dirigencia de Coparmex.
Díaz Mena explicó que la reforma busca mejorar la representación democrática y hacer un uso más eficiente de los recursos públicos. Para lograr esto, plantea eliminar las listas plurinominales en las elecciones. Así, todos los representantes deberán contar con el respaldo directo de la ciudadanía.
El mandatario también mencionó que, si se aprueba la reforma, el Senado pasaría de 128 a 96 senadores. Solo integrarían a los ganadores por estado y a los 32 mejores perdedores. En la Cámara de Diputados, la propuesta sugiere 300 representantes elegidos por mayoría y algunos más por voto directo.
Además, la reforma contempla reducir los recursos destinados a los partidos políticos. También busca disminuir los tiempos oficiales en medios de comunicación. Estas acciones, según Díaz Mena, ayudarían a fortalecer la confianza de la ciudadanía en las instituciones.
En su discurso, el gobernador hizo un llamado a los empresarios para trabajar juntos en el desarrollo de Yucatán. Destacó que la entidad debe verse como un proyecto común. “Aquí no hay competidores, sino aliados”, señaló.
Díaz Mena enfatizó que las obras estratégicas en Yucatán son la base para un futuro de mayor industrialización y empleos dignos. Su visión busca generar prosperidad compartida para todos los ciudadanos.
Organizaciones binacionales celebran que la iniciativa eleve a rango constitucional la representación política de mexicanos en el exterior y abra una nueva etapa de derechos plenos.
Coaliciones binacionales de migrantes mexicanos en Estados Unidos expresaron su respaldo a la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, al considerar que consolida avances históricos en la representación política de los connacionales que residen fuera del país y reconoce su papel estratégico en la vida nacional.
La organización Fuerza Migrante calificó la iniciativa como un “avance histórico”, al incorporar por primera vez de manera explícita diputaciones migrantes dentro del diseño estructural del Congreso de la Unión. Destacó que la reserva de ocho curules para representar a mexicanos en el exterior fortalece el vínculo institucional con una comunidad integrada por millones de personas que mantienen lazos económicos, sociales y familiares con México.
La coalición subrayó que la propuesta eleva a rango constitucional el derecho a votar y ser votado desde el extranjero, lo que blinda conquistas logradas tras años de organización social y cabildeo institucional. Si bien planteó observaciones sobre la eliminación de plurinominales en el Senado, sostuvo que el espíritu de la reforma es positivo y puede perfeccionarse mediante ajustes en la legislación secundaria.
Entre las propuestas complementarias, Fuerza Migrante destacó la actualización permanente del padrón electoral, la agilización de la credencialización fuera del país y la ampliación del voto migrante a procesos federales y locales, incluyendo gubernaturas y congresos estatales.
En el mismo sentido, el Colectivo de Federaciones y Organizaciones Mexicanas Migrantes (Colefom) consideró que la iniciativa presidencial marca un parteaguas, al pasar de mecanismos derivados de resoluciones judiciales a una base constitucional sólida y permanente. Recordó que desde 2021 se conquistaron candidaturas migrantes a diputaciones federales y una senaduría en 2024, logros que ahora se consolidan.
Las organizaciones coincidieron en que la reforma debe construir sobre lo ya alcanzado y reconocieron que el proyecto del Ejecutivo abre una oportunidad histórica para fortalecer la democracia mexicana, integrando plenamente a quienes, desde el exterior, contribuyen de manera decisiva al desarrollo económico y social del país.
La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la eliminación del PREP al sostener que fue capturado durante años por redes conservadoras con influencia mediática y empresarial, y que su reforma electoral busca devolver certeza, rapidez y control público a los resultados electorales.
Durante años, el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) fue presentado por el Instituto Nacional Electoral como un mecanismo técnico, neutral y confiable para informar a la ciudadanía la misma noche de la jornada electoral. Sin embargo, diversas investigaciones periodísticas han documentado que el PREP terminó operando bajo una lógica política, dominado por intereses conservadores que utilizaron su carácter “preliminar” para construir narrativas electorales favorables a la derecha.
Uno de los trabajos más contundentes sobre este fenómeno es el del periodista Ricardo Sevilla, quien expuso cómo el INE abrió sus puertas a personajes ligados a organizaciones empresariales, think tanks y medios de comunicación abiertamente opositores a los gobiernos de izquierda, particularmente aquellos vinculados al empresario Claudio X. González.
De acuerdo con estos señalamientos, el Comité Técnico Asesor del PREP (COTAPREP) fue integrado en procesos electorales anteriores por perfiles con vínculos directos con organizaciones como Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, el IMCO, así como con revistas y medios como Nexos y Letras Libres, lo que comprometió seriamente la percepción de imparcialidad del sistema. Aunque el INE defendió estos nombramientos bajo el argumento de la “capacidad técnica”, la subordinación laboral, ideológica y mediática de varios de sus integrantes encendió alertas legítimas.
Este antecedente explica por qué la propuesta de reforma electoral presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum no surge en el vacío, sino como respuesta a un modelo que permitió la captura de un instrumento clave del proceso electoral por redes disfrazadas de “sociedad civil”. Para el nuevo gobierno, el PREP dejó de ser un mecanismo informativo y se convirtió en una herramienta de presión política y mediática, especialmente en elecciones cerradas.
En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió su iniciativa ante las críticas del propio INE y de su presidenta, Guadalupe Taddei, quien advirtió que cualquier modificación debía garantizar información oportuna el día de la elección. Desde La Mañanera del Pueblo, Sheinbaum fue enfática: “no es una ocurrencia”, sino una propuesta bien trabajada, analizada y construida a partir de foros ciudadanos realizados en todo el país.
La mandataria explicó que si el cómputo distrital comienza desde el cierre de la jornada electoral, el país podrá contar con resultados oficiales más rápidos, sin depender de un sistema preliminar que, en el pasado, fue utilizado para instalar percepciones antes de que concluyera el conteo legal. A ello se sumaría el conteo rápido, que seguiría cumpliendo una función informativa sin sustituir la validez jurídica del cómputo.
Sheinbaum subrayó que la diferencia de fondo no es técnica, sino política, pues la reforma busca desmontar estructuras heredadas del periodo neoliberal, cuando el INE, bajo presidencias como la de Lorenzo Córdova Vianello, permitió la infiltración de intereses empresariales y mediáticos en órganos estratégicos del proceso electoral.
Por su parte, el INE ha señalado que, mientras no se conozca el articulado final de la iniciativa, mantendrá una postura de “prudencia institucional”. No obstante, para el gobierno federal, el debate ya está planteado: continuar con un PREP marcado por su pasado conservador o avanzar hacia un modelo donde la voluntad popular no esté mediada por narrativas preliminares impulsadas desde la derecha.
La reforma electoral, insistió la presidenta, busca fortalecer la democracia, no debilitarla, y cerrar definitivamente la puerta a la manipulación informativa que durante años acompañó al PREP.
La eliminación de escaños de representación proporcional reduciría drásticamente a la oposición y abriría la puerta a un escenario casi bipartidista dominado por Morena.
La propuesta presidencial para eliminar a los senadores plurinominales tendría un impacto directo y severo en la composición del Senado, afectando principalmente a Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC), partidos que perderían fuerza parlamentaria e incluso no alcanzarían el mínimo para conformar bancada propia.
De acuerdo con los resultados electorales de 2024, el PT pasaría de seis a solo tres senadores, al perder los escaños de representación proporcional. Esto le impediría cumplir con el requisito de cinco legisladores para integrar un grupo parlamentario, quedando políticamente marginado. La senadora priísta Claudia Anaya recordó que, tras la elección, el PT contaba originalmente con tres plurinominales y dos de mayoría, y que Morena “le prestó” un escaño para completar su bancada.
El caso de MC sería similar: obtuvo dos senadurías de mayoría y tres plurinominales, y con la adhesión posterior de Néstor Camarillo llegó a seis. Sin los pluris, se quedaría únicamente con tres, perdiendo también su condición de grupo parlamentario.
Otros partidos también resentirían el cambio. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) bajaría de 13 a nueve senadores, tras haber iniciado la legislatura con 16 y sufrir deserciones internas. El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) pasaría de 14 a 11, mientras que el Partido Acción Nacional (PAN) reduciría su bancada de 21 a 15.
Incluso Morena, fuerza mayoritaria, se vería afectado al pasar de 67 a 54 senadores, aunque seguiría dominando la Cámara alta. Entre sus filas actuales se encuentran legisladores que se sumaron después de la elección, como Miguel Ángel Yunes y Cynthia López Castro.
Para la oposición, el fondo del debate es político. El coordinador del PRI, Manuel Añorve, advirtió que la eliminación de los plurinominales busca debilitar a las minorías y permitir que Morena avance hacia una sobrerrepresentación y mayoría calificada, reduciendo la pluralidad que caracteriza al Senado.
Con información de Georgina Saldierna y Andrea Becerril para La Jornada.
La líder de Morena, Luisa Alcalde responde a críticas sobre la reforma electoral y propone cambios radicales en las listas plurinominales.
La polémica en torno a la reforma electoral de la presidenta Sheinbaum se intensifica. Luisa Alcalde, dirigente nacional de Morena, lanzó un desafío directo a los líderes del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, instándolos a dejar de controlar las listas de candidatos plurinominales.
En un contexto donde las acusaciones son frecuentes, Alcalde afirmó que estas listas han sido históricamente utilizadas para premiar a aliados y castigar a opositores dentro de los partidos. “¿Por qué no permitir que sean los votantes quienes decidan quién entra?”, preguntó la morenista, subrayando la necesidad de que los espacios se asignen a los “mejores perdedores”. Esta medida, según ella, obligaría a los candidatos a hacer campaña y a conectarse con la ciudadanía.
La reforma también propone eliminar las 32 senadurías plurinominales, reduciendo así la Cámara Alta de 128 a 96 integrantes. Con esta medida, se busca fortalecer la representación popular y acabar con las prácticas del “dedazo”.
Alcalde continúa argumentando que la propuesta responde a un clamor social. “La gente quiere que se terminen los privilegios de los partidos y que el poder vuelva al pueblo”, aseguró. A medida que la discusión avanza, parece que la líder de Morena está lista para afrontar cualquier resistencia de los partidos opositores y buscar una transformación profunda en el sistema electoral nacional.
De los 563 millones de pesos en spots y guerra sucia en 2006 a los miles de millones en sistemas alternos en 2012: las campañas de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto exhiben el peso del dinero en radio y TV. La Reforma Electoral reduce tiempos y promete bajar 25% el costo electoral.
La elección de 2006 se convirtió en un parteaguas con la contratación libre y sin límite real de spots, la campaña de Felipe Calderón Hinojosa convirtió la radio y la televisión en campos de ataque permanente. El PAN reportó 363 millones de pesos en medios de comunicación masivos, a los que se sumaron cerca de 200 millones invertidos por empresas particulares en mensajes a favor o en contra de rivales. Más de 500 millones destinados a influir en la opinión pública.
La atención mediática se enfocó en desacreditar en lugar de analizar la propuesta; la propaganda negativa dominó y evidenció la rapidez de frenar el poder del dinero en pantalla. La respuesta fue la reforma de 2007-2008: prohibición total de compra de tiempos y control estatal de 48 minutos diarios por emisora.
Pero en 2012 el modelo mostró límites, ya que, bajo el sistema de pautado administrado, la campaña de Enrique Peña Nieto no compró spots directamente, pero el gasto se desplazó hacia otras vías. Investigaciones legislativas estimaron gastos totales de hasta 4 mil 500 millones de pesos, muy por encima del límite legal.
El cierre de su campaña en el Estadio Azteca costó 22.8 millonesde pesos sólo por transmisión televisiva. Además, se documentaron pagos a comunicadores por alrededor de 32 millones de pesos por comentarios favorables. La propaganda dejó de ser únicamente un anuncio para convertirse en una narrativa financiada.
Por otro lado, Calderón operó a través de un mercado libre y saturación directa, mientras que Peña Nieto refinó el sistema mediante estructuras alternas y posicionamiento mediático indirecto. Dos estilos distintos, un mismo resultado: millones derrochados para dominar el diálogo social.
Frente a este contexto, la reforma electoral de 2026 plantea un ajuste relevante al reducir los tiempos oficiales de 48 a 35 minutos diarios por emisora durante campañas, así como un recorte del 25% al costo total de las elecciones para autoridades y partidos, es decir, menos saturación y menor carga presupuestal.
La disminución de minutos obliga a campañas más estratégicas y menos invasivas, también reduce las posibilidades de que la pantalla se convierta en escenario de agresión permanente. Si en 2006 el problema fue la compra descontrolada y en 2012 la distribución millonaria en sistemas alternos, la nueva reforma apuesta por organizar recursos sin afectar la supervisión estatal.
La reforma 2026 puede marcar un giro hacia campañas menos costosas y más responsables. Después de años en que el dinero determinó la fuerza de la comunicación, el sistema electoral busca ahora bajar el ruido y contener el gasto.
La iniciativa presidencial plantea una reconfiguración profunda del sistema electoral: elimina plurinominales, reduce costos, endurece la fiscalización y redefine la representación política rumbo a 2030.
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó el desglose completo de los 10 ejes de su reforma electoral, propuesta que será enviada al Congreso de la Unión el próximo 2 de marzo. El proyecto, elaborado tras cuatro meses de audiencias públicas, busca reducir el gasto electoral, eliminar privilegios y modificar la forma en que se eligen representantes, con impacto directo en partidos, autoridades y ciudadanía.
1. Nueva integración del Congreso
La Cámara de Diputados mantendría 500 curules, pero todas serían por voto directo, eliminando las listas plurinominales designadas por partidos. Además de los 300 diputados de mayoría, se asignarían 97 lugares a los candidatos que perdieron pero obtuvieron la mayor votación de su partido, 95 por circunscripción nacional (un hombre y una mujer) y 8 para mexicanos residentes en el extranjero.
En el Senado, se conservarían 96 escaños (mayoría relativa y primera minoría), desapareciendo por completo la representación proporcional.
2. Reducción del gasto electoral
La reforma plantea recortar 25% el costo de las elecciones, ajustando presupuestos del Instituto Nacional Electoral, partidos, OPLES y tribunales. Incluye reducir sueldos y bonos, eliminar duplicidad de funciones y disminuir regidurías municipales según población, con un tope de 15.
3. Mayor fiscalización
El INE tendría acceso oportuno a las operaciones financieras de partidos y candidatos, permitiendo una vigilancia en tiempo real. Se prohíben aportaciones en efectivo, obligando a que todo recurso pase por el sistema bancario y sea rastreable.
4. Voto en el extranjero
Se facilitará el registro único y la obtención de la credencial para votar. Los mexicanos fuera del país solo votarán por sus propios representantes, no por el resto de las candidaturas nacionales.
5. Menos tiempos en radio y televisión
Los espacios oficiales en campañas bajarían de 48 a 35 minutos diarios por emisora, reduciendo saturación mediática y costos operativos.
6. Regulación de inteligencia artificial
Se prohibirán bots, campañas automatizadas y manipulación digital. El INE podrá ordenar el retiro inmediato de contenidos que no representen participación orgánica.
7. Eliminación del PREP
Se elimina el sistema de resultados preliminares y se iniciará el cómputo distrital al cierre de casillas, buscando mayor certeza y menos especulación.
8. Democracia participativa
Se permitirá el voto electrónico en consultas y ejercicios ciudadanos, ampliándolo a estados y municipios.
9. Prohibición del nepotismo
Quedará prohibido heredar cargos públicos a familiares directos.
En ese marco legal, la Carta Magna impide que aspiren a cargos de elección popular quienes mantengan o hayan mantenido, durante los tres años previos a la jornada electoral, relaciones familiares o de pareja con servidores públicos en funciones, ya sea por matrimonio, concubinato o unión de hecho, así como por parentesco directo o colateral, que incluye lazos consanguíneos o civiles en línea recta sin límite de grado, en línea colateral hasta el cuarto grado y por afinidad hasta el segundo grado.
10. Fin de la reelección
Desde 2030, se elimina la reelección inmediata en todos los cargos de elección popular.
La reforma propone un cambio estructural del sistema electoral mexicano, con énfasis en austeridad, control y redefinición del poder político.
El Comité Ejecutivo Nacional de Morena apoya la iniciativa de la Presidenta y busca devolver el poder al pueblo a través de una democracia más justa.
En Morena respaldamos la propuesta de Reforma Electoral de la Presidenta @Claudiashein que fortalece nuestra democracia, termina con los excesos y regresa el poder de decisión al pueblo de México. pic.twitter.com/AWGcCVMFuE
El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena ha mostrado su firme apoyo a la Reforma Electoral presentada por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Esta propuesta busca transformar el sistema electoral de México y acercar la democracia a la ciudadanía.
El CEN destaca que la democracia no debe estar al servicio de unas pocas élites. Al contrario, es fundamental devolver el poder al pueblo y combatir la corrupción. La iniciativa de Sheinbaum es vista como un paso crucial hacia una transformación democrática real en el país.
La propuesta incluye varias medidas importantes. Por un lado, se plantea reducir el gasto de las elecciones y aumentar la fiscalización de los recursos públicos. También se espera fortalecer la participación ciudadana y garantizar que los legisladores plurinominales cuenten con el apoyo de la población.
Morena celebra que esta Reforma Electoral busque acabar con las prácticas que distorsionan la voluntad popular. De esta manera, se busca que cada voto tenga el mismo valor y las instituciones sean realmente representativas de la ciudadanía.
El partido reafirma su compromiso con la legalidad y la profundización de la democracia en México. La Reforma Electoral representa un paso importante en esta nueva etapa histórica del país.
La iniciativa propone eliminar listas plurinominales, recortar financiamiento, prohibir nepotismo y regular la IA en campañas; su aprobación dependerá del Congreso.
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó su propuesta de reforma electoral, un paquete de cambios constitucionales que busca transformar el sistema político mexicano con la eliminación de las listas plurinominales, reducción de costos y mayor fiscalización a partidos y candidaturas.
El proyecto, dado a conocer tras meses de foros y negociaciones, plantea cuatro ejes centrales. El primero establece que todos los integrantes del Congreso, incluidos los de representación proporcional, deberán contar con respaldo directo del voto ciudadano, cerrando el paso a las designaciones por lista cerrada. “No queremos que las cúpulas decidan quién llega sin pasar por las urnas”, subrayó la mandataria.
La presidenta Claudia Sheinbaum (@Claudiashein) aseguró que la reforma no busca instaurar un partido de Estado ni un sistema único, por lo que se propone eliminar las listas partidistas para la designación de diputaciones y senadurías plurinominales. En su lugar, explicó, la… pic.twitter.com/jCrtpxHPiu
El segundo eje apunta a reducir el costo de las elecciones y el financiamiento a partidos políticos, mientras que el tercero endurece la fiscalización de recursos para evitar irregularidades. El cuarto obliga a incorporar figuras de democracia directa, como referéndum, plebiscito y revocación de mandato en legislaciones locales.
La iniciativa también introduce cambios tecnológicos: regulación de la Inteligencia Artificial en campañas, prohibición de bots en redes sociales, reducción del tiempo oficial en radio y televisión de 48 a 35 minutos diarios y eliminación del PREP, para que los cómputos distritales inicien al cierre de la jornada electoral. Además, se contempla el voto electrónico.
Otro punto clave es la prohibición del nepotismo electoral y la eliminación de la reelección consecutiva inmediata a partir de 2030.
Aunque Morena respalda la propuesta, sus aliados del PT y PVEM mantienen reservas, especialmente sobre la reducción de prerrogativas y la desaparición de plurinominales. Al tratarse de una reforma constitucional, el oficialismo necesitará mayoría calificada en el Congreso para que los cambios puedan aplicarse rumbo a las elecciones federales de 2027.