El futbol mexicano ha registrado múltiples episodios de racismo a los largo de los años, estos incidentes han involucrado insultos verbales, discriminación por origen étnico y han requerido la intervención de la Federación Mexicana de Futbol o el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.
El atacante francés del Club América, Allan Saint-Maximin, denunció públicamente a través de sus redes sociales haber sido víctima de agresiones racistas dirigidas a sus hijos.
A través de una publicación en Instagram, Saint-Maximin compartió:
“He aprendido a enfrentar ataques personales, pero hay una cosa que nunca toleraré, que se metan con mis hijos. A los que se atrevieron les digo: cometieron un error. Siempre voy a luchar para proteger a los míos”.
El incidente ha sorprendido a muchos, ya que México es percibido como un país acogedor para extranjeros, pero Saint-Maximin ha llamado a “hacerlo mejor” para erradicar estas conductas. Hasta el momento, no se ha reportado una investigación formal por parte de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) o autoridades locales, aunque el caso ha generado reacciones en redes sociales y medios, con llamados a la tolerancia y al rechazo del racismo en el deporte.
A pesar de las campañas como “Siente tu Liga” y los protocolos de la FMF, el fútbol en México ha registrado diversos episodios de racismo en la cancha, en las últimas décadas.
– Uno de los primeros casos mediáticos fue el del panameño Felipe Baloy, quien jugaba para Rayados, denunció insultos racistas y sonidos de mono por parte de la afición de Santos en el Estadio Corona, en la primera jornada del Apertura 2006. Esto llevó a que en el siguiente partido, Rayados saliera al campo con una pancarta que decía: “La única diferencia de color está en el uniforme”.
Años después, como jugador de Santos Laguna, Baloy acusó a los jugadores de Pumas, Marco Palacios y Darío Verón de llamarle “mono” y “negro”, durante un partido de cuartos de final del Torneo Bicentenario 2010 en el Estadio Olímpico Universitario. Este hecho fue denunciado por la directiva de Santos ante la Federación Mexicana de Futbol.
– Al llegar a México para unirse al Querétaro, Ronaldinho, futbolista brasileño, fue insultado en redes sociales por el político Carlos Manuel Treviño Núñez, quien lo llamó “simio” debido al caos vehicular causado por su presentación en el Estadio La Corregidora. Esto generó un escándalo nacional, el CONAPRED abrió una queja de oficio contra Carlos Manuel Treviño Núñez. El Club Querétaro emitió un comunicado repudiando los comentarios. Ronaldinho, en respuesta, pidió poner alto al racismo en el deporte.
– En un partido contra Pumas, aficionados de Pumas profirieron insultos racistas y sonidos de mono contra los jugadores Eisner Loboa y Franco Arizala, futbolistas colombianos. La directiva de León denunció el hecho ante la FMF, pero la investigación se cerró por falta de pruebas contundentes, pese a testimonios del técnico Gustavo Matosas.
– Durante los cuartos de final del Clausura 2013 contra Pumas en el Estadio Azteca, la porra de Pumas lanzó sonidos de mono cada vez que Christian Benítez, jugador ecuatoriano, tocaba el balón. Este incidente se sumó a otros insultos desde las tribunas en varios encuentros, destacando la reincidencia de la afición de Pumas en actos racistas.
– En un Clásico contra Chivas en la Concacaf Champions Cup, aficionados de Chivas le gritaron “p* negro**” y sonidos de mono a Julián Quiñones, futbolista colombiano. América denunció ante Concacaf, que inició una investigación. Quiñones respondió públicamente, y el caso resaltó la persistencia del racismo en duelos de alta tensión.
– En la Jornada 7 del Guardianes 2021 contra Atlético de San Luis, Félix Torres, jugador ecuatoriano, acusó a aficionados de gritarle insultos racistas, ingresando llorando al vestidor según su compañero Matheus Doria. Santos protestó, pero la FMF desestimó la queja por falta de evidencia. El caso generó debate sobre el protocolo antirracismo.
Estos casos ilustran un lamentable patrón recurrente en el fútbol mexicano, donde el racismo se manifiesta tanto en estadios como entre jugadores. La FMF ha implementado protocolos antirracismo, como suspensiones y multas (hasta un año de veto para aficionados y al menos dos partidos para jugadores), el “racismo oculto” persiste, se requiere mayor educación y sanciones estrictas. Incidentes como estos no solo afectan a los involucrados, sino que manchan la imagen del deporte en México.
– A.P.R.
