Un exgobernador acusado de delitos graves, una diputada pluri sin votos y un legislador panista desde EU repiten el guion de siempre: desacreditar a México para agradar al extranjero.
Mientras en México se discuten soberanía, democracia y rumbo nacional, un sector de la oposición moral y políticamente derrotada vuelve a exhibirse sin pudor. PAN y PRI, expertos en perder elecciones y dignidad al mismo tiempo, reaparecen ahora arrodillados ante Washington, repitiendo el viejo libreto del intervencionismo que tanto daño le hizo al país.
El personaje central es Francisco García Cabeza de Vaca, exgobernador panista de Tamaulipas, acusado por la FGR de delincuencia organizada y lavado de dinero. Con procesos abiertos y órdenes de aprehensión solicitadas, hoy se encuentra prófugo, pero muy activo desde el extranjero, donde intenta venderse como “perseguido político”, atacando al Estado mexicano para buscar cobijo fuera del país en donde gobernó… y saqueó.
A su lado aparece Tania Larios, diputada local plurinominal del PRI, ejemplo perfecto de la política sin votos ni vergüenza. Su rol ha sido el de vocera obediente del priismo, amplificando narrativas externas contra México y minimizando la soberanía nacional, sin una sola propuesta que beneficie a la ciudadanía.
Para finalizar, Raúl Torres, legislador panista radicado en Estados Unidos, conocido por litigar políticamente contra México desde el extranjero, celebrar presiones internacionales y colocarse como aplaudidor oficial de Washington. Incluso ha sido señalado por burlarse de la comunidad migrante que dice representar, usando símbolos como el baile de Trump en el Congreso de la CDMX para presumir una supuesta “superioridad”.
Nada es casualidad. Exageran crisis, mienten sobre autoritarismo y se ponen de tapete ante intereses ajenos con la esperanza de que la presión externa les devuelva el poder que el pueblo ya les quitó. Una derecha que no tiene rumbo, no presenta proyecto, ni cercanía con el pueblo y, sobre todo, una oposición sin patria.
Exconsejeros del INE, empresarios cercanos a Claudio X González e intelectuales vinculados a Enrique Krauze han encontrado en las asociaciones civiles y los frentes políticos una nueva forma de agrupar a la dividida oposición con el fin de aminorar la influencia de la Cuarta Transformación (4T).
Por Martha Rojas
Miembros del PRI, PAN y PRD, así como periodistas, intelectuales ligados a Enrique Krauze y una cúpula de líderes empresariales encabezada por Claudio X. González, vuelven a asociarse bajo la figura de una organización civil para intentar “contrapesar” a la 4T.
Figuras como Lorenzo Córdova, Vicente Fox, Aurelio Nuño, Héctor de Mauleón, el senador Juan Carlos Romero Hicks y el escritor Rafael Pérez Gay, presentaron en redes sociales el Frente Amplio Democrático, el cual buscará impedir que la Reforma Electoral, propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum, se apruebe.
Como primer frente de batalla, los firmantes —entre los que también se encuentran exconsejeros del INE— buscarán recabar firmas de integrantes de la sociedad civil a través de un sitio web habilitado para tal fin. Se trata de otro intento de la oposición mexicana por reducir el peso de Morena en el Congreso.
Y es que, aunque el Frente Amplio Democrático se presenta como una nueva organización, ni sus consignas ni su estructura son realmente nuevas. Desde 2018, la oposición ha intentado, bajo distintos nombres y plataformas, desestabilizar al morenismo, sin éxito.
En 2021, surgió Sí por México, impulsada por Claudio X. González y Gustavo de Hoyos, expresidente de la Coparmex, con el objetivo de aglutinar a la oposición rumbo a las elecciones de 2024. Posteriormente, nació Fuerza y Corazón por México, alianza PRI-PAN-PRD que fracasó en las urnas y derivó en el Frente Amplio por México, que intentó impulsar la candidatura de Xóchitl Gálvez.
Antes y después, Va por México buscó remontar en los procesos electorales de 2021, 2023 y 2024, sin lograr resultados favorables. Sin embargo, los mismos personajes reaparecen ahora detrás del Frente Amplio Democrático, presentado el 3 de febrero de 2026.
Como muestran los hechos, no se trata de un esfuerzo aislado, sino de una estrategia reiterada de la oposición para proteger privilegios y frenar el avance de Morena.
Claudio X. González, promotor de los movimientos civiles
En diciembre de 2025, organizaciones civiles ligadas a Claudio X. González recabaron 130 mil firmas para presentar al Congreso una propuesta propia de Reforma Electoral. Entre ellas destacan Marea Rosa, Somos México, Sociedad Civil México, Sí por México, Creemos México, Proyecta México y Unidos México.
Llama la atención que Somos México no solo busca incidir en demandas sociales, sino convertirse en partido político rumbo a las elecciones de 2027. De cumplir con las afiliaciones y tras la fiscalización del INE, podría transformarse en una fuerza política opositora, integrada por militantes de la Marea Rosa, movilizados contra Andrés Manuel López Obrador desde 2022.
A poco más de un mes de vencer el plazo legal, Somos México intensifica su movilización, mientras nuevos frentes emergen del mismo bloque opositor. A la lista se suman México Tiene Vida, de corte ultraconservador y vinculado a iglesias evangélicas, y Personas Sumando, impulsada por exfuncionarios del INE, que pese a registrarse como asociación civil, opera como partido en formación.
Entre todas estas organizaciones, un nombre se repite: Claudio X. González, quien ha utilizado múltiples frentes para confrontar a Morena, en lo que parece una lucha política personal.
Además de Salvemos México y Marea Rosa, González impulsó Mexicanos Contra la Corrupción, organización que enfrenta un revés del SAT tras perder su registro como donataria autorizada, lo que le impide recibir donativos deducibles de impuestos. Hasta 2025, esta asociación acumuló más de 502 millones de pesos en donativos.
Tan solo en 2025, un informe del SAT reveló que Mexicanos Contra la Corrupción recibió 14 millones 269 mil 824 pesos. Aunque la organización no detalla sus gastos, afirma que los recursos se destinan a videos, investigaciones y reportajes contra la 4T.
Así, bajo el disfraz de movimientos civiles, la oposición insiste en desestabilizar al Movimiento de Regeneración Nacional.
Mientras Acción Nacional presume unidad, sus propios expresidentes exhiben un PAN cerrado, controlado por grupos internos y atrapado en pleitos que lo siguen debilitando frente a Morena.
El Partido Acción Nacional (PAN) volvió a demostrar que su mayor adversario no está afuera, sino dentro de sus propias filas.
El expresidente Felipe Calderón arremetió contra el dirigente nacional panista, Jorge Romero Herrera, a quien acusó de controlar el padrón de militantes, bloquear nuevas afiliaciones y paralizar la vida interna del partido.
En entrevista con W Radio, Calderón calificó a Romero como un “jefe de camarilla”, señalando que una cúpula cerrada mantiene secuestrado al PAN, particularmente en la Ciudad de México, donde —denunció— no se han impartido cursos de formación política en al menos cinco años, como si al partido ya no le interesara formar cuadros… sino solo conservar el control.
🚨 OJO: SE ESTÁN PELEANDAAAA! | Felipe Calderon arremete contra Jorge Romero por destruir al PAN.
El espurio expresidente aseguró que esta estrategia ha permitido a un pequeño grupo usar el padrón como herramienta de poder, impidiendo la entrada de ciudadanos honestos que buscan militar, mientras el PAN se consume en pleitos internos y ajustes de cuentas.
Las declaraciones revivieron viejas rencillas. Calderón ya había señalado a Romero por presuntas irregularidades durante su gestión en Benito Juárez, acusaciones que incluso fueron retomadas por la presidenta Claudia Sheinbaum en 2024. A ello se suman señalamientos mediáticos sobre el llamado “cártel inmobiliario”, que Romero ha negado, mientras el partido sigue empantanado en escándalos.
El choque ocurre en un momento incómodo para el PAN, que carga aún con el lastre de Genaro García Luna, exsecretario de Calderón condenado en Estados Unidos, y que hoy aparece más ocupado en pelearse entre panistas que en construir una oposición real.
La Presidenta afirmó que sus adversarios políticos deseaban un conflicto con Estados Unidos para desacreditar a su gobierno y abrir la puerta al injerencismo, pero la llamada con Donald Trump fue productiva y respetuosa.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que sectores de la oposición esperaban una “mala salida” en la llamada telefónica que sostuvo con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, con el objetivo de culpar a la Cuarta Transformación y promover un discurso de intervención extranjera en México.
Durante la Mañanera del Pueblo, la mandataria sostuvo que sus adversarios políticos deseaban que la conversación derivara en un conflicto diplomático. “Esperaban que hubiera una mala salida para estar culpando a la presidenta de México y a la 4T”, señaló, al tiempo que agradeció la mediación del embajador estadounidense Ronald Johnson, quien facilitó el contacto entre ambos mandatarios.
Sheinbaum explicó que la intención de estos actores era generar un diferendo con Washington para sostener que su gobierno carece de capacidad y que Estados Unidos debería intervenir. Frente a ello, recordó episodios históricos en los que México sufrió consecuencias graves por la injerencia extranjera, como la pérdida de más de la mitad del territorio nacional en el siglo XIX y los intentos de invasión durante la Revolución Mexicana.
“México es un país independiente, libre y soberano, y ha costado mucho al pueblo defender esa soberanía”, subrayó. En ese contexto, cuestionó quiénes promueven la intervención externa: “Quienes no tienen fuerza interna y buscan sostenerse en otros para mantener su influencia”.
La presidenta apuntó directamente contra la oposición, en particular el PRIAN, a quienes acusó de mantener una visión contraria al desarrollo nacional. Invitó a revisar las posturas de partidos y gobernadores sobre temas internacionales, como Venezuela, para entender su concepción del futuro de México y su relación con el exterior.
Finalmente, Sheinbaum reiteró su reconocimiento al embajador Ronald Johnson, destacando que siempre ha habido disposición de apoyo por parte de la representación diplomática estadounidense cuando su gobierno lo ha solicitado, en un marco de respeto mutuo y cooperación bilateral.
El presidente estadounidense elogió a Sheinbaum frente a la televisora de Ricardo Salinas Pliego, desarmando en segundos la narrativa opositora y dejando al evasor fiscal sin argumentos y en ridículo.
Durante el Sorteo del Mundial 2026, el momento más incómodo —y a la vez más hilarante— no lo provocó ningún balón, sino Donald Trump. En cuanto una reportera de TV Azteca intentó pescar alguna declaración que alimentara la intriga contra la presidenta Claudia Sheinbaum, el mandatario estadounidense respondió con una naturalidad que dejó a propios y extraños boquiabiertos: “Tu Presidenta está aquí, está haciendo un muy buen trabajo… es una muy buena mujer.”
Sí, así, directo, sin anestesia. Una frase que, si se escucha con atención, lleva consigo el eco del grito interno de Ricardo Salinas Pliego, quien seguramente —en ese preciso instante— experimentó un microinfarto financiero y emocional.
El magnate, obsesionado con atacar al gobierno desde su pantalla, tuvo que ver cómo Trump, el ídolo político de muchos conservadores, reventaba la burbuja de propaganda que TV Azteca intenta inflar a diario. Porque no solo la elogió: también afirmó que Sheinbaum está “rompiendo récords” y haciendo un “trabajo extraordinario”.
JAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJA. TV AZTECA ENTREVISTÓ A TRUMP Y TRUMP DIJO QUE CLAUDIA SHEINBAUM ES UNA GRAN PRESIDENTA.😂 pic.twitter.com/eRZNYC3Ad0
Un comentario así, dicho en cadena nacional y desde la boca de Trump, es como si el mismísimo tío Sam hubiera bajado a la cabina de Azteca a darle un cachetadón con guante blanco al también llamado “tío deudas”.
La reportera buscaba drama, pero encontró un giro de trama: el reconocimiento internacional de una presidenta que incomoda a los poderosos que están acostumbrados a mover hilos… menos los del discurso cuando se les desmorona en vivo.
Mientras Salinas Pliego sigue tuiteando furia y memes rotos, la realidad se impone: el liderazgo de Claudia Sheinbaum trasciende fronteras, supera prejuicios políticos y, para colmo, fue confirmado por quien menos esperaban sus detractores.
A la derecha mediática no le quedó más que tragar saliva. Y a Salinas Pliego, bueno… alguien debería revisarlo, porque no lo calienta ni el sol.