Etiqueta: opinión

  • Somos MX, volver con la frente marchita

    Somos MX, volver con la frente marchita

    La derecha y sus medios de comunicación adheridos a las élites, nunca han tomado en cuenta la autoridad electoral, a pesar de haber armado la consigna del “El INE no se toca”.

    En esa inercia habitual de anular al árbitro electoral, dirigentes del grupo Somos México aseguran alcanzar el registro condicionado para competir en las próximas elecciones, cuando en realidad sólo han concluido con el primer requisito de celebrar 20 asambleas, por lo menos, en 20 entidades o una asamblea en cada uno de 200 distritos electorales.

    En estos encuentros deben participar, por lo menos, 3,000 personas afiliadas por entidad, o 300 por distrito electoral.

    El registro condicionado debe otorgarlo el INE porque con sólo haber hecho la tarea no hay pase automático. El INE puede echar para atrás una parte del trabajo realizado por todas las agrupaciones que intenten alcanzar el nombre de partido político y crean haber cumplido cabalmente con los requisitos.

    El INE deberá tener mucho cuidado en esa revisión, porque comandan ese partido, ex consejeros del IFE y del INE que pueden fabricar estrategias que burlen la supervisión de los requisitos.

    La certeza de los dirigentes de somos México, es tal que ya tiene candidatos, han nombrado al gris Pepe Yunes como si abanderado para competir, por tercera vez consecutiva, por la gubernatura de Veracruz.

    Las dos veces anteriores ha perdido por aplastante diferencia, pero para quienes buscan impunidad con el fuero para esconder delitos no hay lucha que esté de más.

    Somos México quiere enquistarse en Veracruz por su rancia tradición priista, sabe que su senil partido ya no ganará una sola curul y debe mudarse a las alternativas por desprestigiados que estén sus dirigentes.

    Para apoyar a Somos México, Pepe Yunes debió renunciar al PRI, cosa que no ha hecho, de tal manera que su apoyo no cuenta, al contrario, desgasta la transparencia de los requisitos de ese intento de partido y lo desacredita aún más.

    A casi tres semanas de que venza el plazo para cumplir con los requisitos y solicitar su registro como partido político, organizaciones dicen que ya lo hicieron, pues concluyeron con el número de asambleas y afiliaciones requeridas por el INE. Más de una organización se ha quedado en el intento.

    La alharaca de Somos México no es ingenua, porque de ser rechazada argumentará que el INE está al servicio de Morena y que este partido tiene miedo de perder el poder, con su tradicional mentira de que tienen millones de seguidores.

    A duras penas Somos México logró reunir el mínimo exigido de 256,030 personas afiliadas para que soliciten su registro como partido político.

    Desde ahora el registro de la cantidad de simpatizantes Somos MX, deja mucho que desear. La propia Margarita Zavala, con toda la fuerza del calderonismo, que todavía tiene bastiones de ultraderecha en el país, fue rechazada por haber repetido nombres, falsificado credenciales y robado militantes a otros partidos.

    El siguiente acto de la tragedia de Somos MX es afirmar que el INE está bajo las órdenes de la Presidenta, porque, en realidad, sus resultados, en realidad, son muy frágiles, parecen falsas.

    Para Somos México el proceso de requisitos mínimos fue tortuoso, es decir, puede que si ganar el registro condicionado, lo pierda el próximo año. Cuando hay un organismo político con arraigo social, los resultados de sus requisitos son muy diferentes, y pueden sucumbir en el primer contacto con las urnas, más aún, tratándose del desperdicio de partidos que perdieron su registro, las elecciones y la vergüenza.

  • La humanidad en pausa…

    La humanidad en pausa…

    ¿Se han dado cuenta? Algo grave nos pasó como sociedad, dejamos de sorprendernos, ya no reaccionamos, sólo consumimos tragedias, las platicamos un rato, nos dosifican los hechos para que los olvidemos pronto.

    Un día es Epstein y las redes de abuso protegidas por dinero y poder, otro día son niños palestinos víctimas de un genocidio muriendo bajo bombas, hambre, mientras el mundo discute tecnicismos, otro día más, Venezuela, bombardeado, saqueado, con su presidente secuestrado y encarcelado, y el mundo callado, haciendo memes, y bueno, otro día silencioso, más cómodo para todos, pues si, Cuba, un pueblo entero sobreviviendo durante décadas bajo un bloqueo que asfixia su economía, su salud, su futuro.

    Cuba, un castigo prolongado que no lo pagan los gobiernos, lo paga la gente, la escasez no la sienten los discursos, la sienten las familias, y sin embargo, el mundo lo discute como si fuera estrategia no sufrimiento humano, he llegado a escuchar, bravooo que los cubanos disfruten lo votado, se lo merecen son “comunistas”.

    Por eso el punto de quiebre no llegará desde los gobiernos, los gobiernos rara vez dicen “ya basta” y sobre todo si el sistema les beneficia.

    El quiebre sólo puede venir de las sociedades cuando deciden que la normalización del horror también las vuelve cómplices, y el mensaje que recibe el mundo es brutalmente claro,
    la dignidad humana importa, la vida importa pero no siempre, depende del pasaporte, del color de la piel, del poder, del petróleo, del aliado, del voto.

    Y si, el verdadero problema no es que exista la injusticia, el problema es que el orden político global ha aprendido a administrarla.

    Al parecer nos dijeron, nos vendieron la idea que el problema era la violencia, pero no, el problema es que aprendimos a convivir con ella porque a todo le buscamos una justificación.
    Hoy la política no frena el horror, lo administra, decide qué muertos cuentan, qué abusos se investigan, qué guerras se condenan y qué pueblos pueden ser presionados sin que nadie se incomode demasiado.

    Nos acostumbraron a opinar, no a actuar, a debatir bandos, no a defender personas e ideales, a convertir el sufrimiento en tema que se platica en un cafecito, pero el verdadero quiebre no llega cuando existe la injusticia, sino cuando la gente deja de rebelarse contra ella.

    El día que empezamos a decir “así es el mundo”, “no se puede hacer nada”, “siempre ha sido igual”, “se lo merecen”, ese día empezamos a rendir la conciencia, y una sociedad que se acostumbra al dolor ajeno no necesita censura ni dictaduras, se apaga sola, la deshumanización no empieza con bombas ni abusos, empieza cuando la conciencia se rinde.
    Y la pregunta ya no es cuándo diremos “ya basta”.

    La pregunta es si todavía somos capaces de sentir lo suficiente como para decirlo en serio.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • Detector de falsedades matutinas

    Detector de falsedades matutinas

    El “Detector de Mentiras” de la “Mañanera del Pueblo” se aventó una falsedad o verdad a medias el día de hoy. Eso me da pie a afirmar que el Segundo Piso de la 4T se desmorona poco a poco.

    Desde la cochinada que ha estado haciendo Mario Delgado con la UPN, pasando por la artera separación del camarada Marx Arriaga y los cambios que pretenden en los Libros de Texto Gratuitos, que serán regresivos y nocivos, hasta la tremenda parcialidad de la información del cómputo del tiempo extra que podría quedar en la ley laboral.

    El Maestro Miguel Ángel Elorza Vázquez, titulado como Lic. En Filosofía por la UV y la Universidad Complutense de Madrid (¿Quién pompó? Diría AMLO), tiene Maestría en Estudios Humanísticos en el ¡Tec de Monterrey! Según dice https://www.sdpnoticias.com/mexico/quien-es-miguel-angel-elorza-vasquez-detector-de-mentiras-en-las-mananeras-de-claudia-sheinbaum/ (De nuevo ¿Quién pompó?) dice que el tiempo extra no se pagará mas barato con la traicionera Reforma Laboral de las 40 horas.

    A este joven xalapeco, se le olvidó informar, que en la legislación actual la prolongación de jornada puede ser de 3 horas a pagarse dobles y que se pueden sumar 9 por semana, y que a partir de la décima el pago debe ser triple. En la reformita de Bolaños y Altagracia, la prolongación de jornada puede ser de 4 horas con pago doble, pudiendo sumar hasta 12 por semana, lo que implica que 3 de las 12, que antes habrían sido pagadas triples, ahora serán dobles, es decir, bajan de precio. El exceso de esas 12, si será de pago triple.

    ¿Quién miente Elorza o los Compañeros del Frente Nacional por las 40 Horas y yo? Si se lee la propuesta que aprobó el Senado traidor, sabrán que el mentiroso es el Director de Infodemia, que acaba de terminar con su confiabilidad por proteger una reforma regresiva y traidora a la 4T y a la fuerza laboral de este país.

    Reproduzco parte de la declaración del Frente Nacional por las 40 Horas quienes, por cierto, sí es de izquierda, no como Marath, Altagracia, Mario D. y secuaces.

    “Declaración del Frente Nacional Por las 40 Horas ante la presentación de la iniciativa presidencial de reducción de la reducción de la jornada laboral.

    “…En primer lugar, la iniciativa ni siquiera garantiza dos días de descanso por cada cinco de trabajo (es decir, mantiene el esquema de 6 días), no considera la prima sabatina e ignora recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que incluso cita. En segundo lugar, la supuesta reducción plantea un recorte de dos horas cada año a partir de 2027 para llegar a las 40 horas hasta 2030…”

    “…Sobre el cómputo de horas extras, la iniciativa las limita a un máximo de 4 horas diarias o 12 horas totales a la semana, repartidas en 4 días, legalizando jornadas de 12 horas y anulando la “reducción”. Además, el pago triple de horas extra ya no iniciaría a partir de la tercera hora como ocurre hoy, sino hasta la cuarta, y solo si se llega a ese tope. Así en la realidad, su propuesta si podría reducir el salario, que de por sí es precario.

    Si la patronal no respeta derechos laborales, como el tiempo de comida, el pago justo de horas extras o el registro correcto de salarios ante el Seguro Social, sería ingenuo pensar que respetará la reducción gradual de la jornada laboral. Tenemos la certeza de que lo mismo sucederá con la aplicación del nuevo sistema de registro electrónico propuesto en la iniciativa…”

    “…Por ello desde el Frente, exigimos además un órgano de vigilancia popular y obrero autónomo para denuncias anónimas.

    Hay que ponerle un fin a la ambición de los ricos y poderosos…”

    Está claro que la reforma no está otorgando mejores condiciones ni más derechos a la fuerza laboral mexicana. La lucha sigue y sigue.

  • Más allá de Marx: instituciones, legado y futuro de la educación pública

    Más allá de Marx: instituciones, legado y futuro de la educación pública

    En el momento político actual se estaría observando en México un episodio que, más que girar en torno a una persona, obligaría a medir la fortaleza de nuestras instituciones educativas. Esta semana hablamos de Marx Arriaga porque su salida de la SEP no es un hecho aislado ni un simple relevo administrativo. Ocurre en un punto clave para la consolidación de la Nueva Escuela Mexicana y en la transición de una etapa política a otra dentro del mismo proyecto de transformación.

    Si Marx dejara formalmente el cargo y decidiera mantener presión desde la protesta, el mitin o las redes sociales, el debate cambiaría de naturaleza. Ya no se trataría de una destitución, sino del tipo de narrativa que podría instalarse dentro del propio movimiento: la defensa del legado del obradorismo frente a los ajustes y matices de la administración encabezada por la Dra. Claudia Sheinbaum. Ahí se encontraría el verdadero punto de tensión.

    La Nueva Escuela Mexicana no habría sido concebida como un proyecto personal, sino como una política pública con diseño institucional, equipos técnicos y procesos formales. En su etapa fundacional habría requerido liderazgo visible y convicción discursiva. En su fase de consolidación demandaría estabilidad operativa y disciplina administrativa. Cuando una política se personaliza, cualquier relevo podría leerse como ruptura; cuando se institucionaliza, los cambios forman parte natural de su evolución.

    Si Arriaga optara por una confrontación pública sostenida, habría presión mediática. Podría intentar posicionarse como defensor “auténtico” del legado. Eso generaría ruido interno, pero no necesariamente ruptura. Toda transformación amplia admite matices en su etapa de consolidación. El riesgo no estaría en la crítica, sino en que la discusión se desplazara del contenido educativo hacia una disputa simbólica de representación.

    La administración actual tendría incentivos claros para institucionalizar el conflicto y no escalarlo. Consolidar implicaría procesar diferencias por la vía administrativa, sostener continuidad del modelo y evitar dramatización. Si el proyecto educativo continuara operando sin sobresaltos, el episodio tendería a diluirse. Si, en cambio, el debate se ideologizara y se polarizara en términos de “origen” frente a “ajuste”, podría abrirse una conversación interna más amplia sobre rumbo y método.

    Desde la lógica de la Ingeniería Política, el punto crítico no sería la permanencia de un nombre, sino la resiliencia del sistema. Las instituciones maduras absorben tensiones sin alterar su arquitectura. Cuando un proyecto logra sostener su operación más allá de sus figuras visibles, demuestra que ha superado la fase de dependencia personal y ha entrado en consolidación estructural.

    El caso Marx Arriaga no pone en juego el futuro de la Nueva Escuela Mexicana, sino la capacidad del proyecto para consolidarse en una etapa donde las instituciones deben pesar más que las figuras. Las transformaciones auténticas no se debilitan por relevos ni por tensiones internas; se fortalecen cuando logran sostener el rumbo sin depender de protagonismos. Si la política educativa mantiene estabilidad operativa, coherencia institucional y claridad en su dirección, el episodio quedará como una prueba superada en su proceso de madurez. En la ingeniería del poder público, la permanencia no la garantiza un nombre, sino la solidez de la estructura que lo trasciende.

  • Marx Arriaga y la revolución educativa

    Marx Arriaga y la revolución educativa

    En México, cada vez que la educación pública intenta dejar de ser un instrumento de reproducción social, aparece el escándalo. No es nuevo. Lo nuevo es la virulencia con la que ciertos sectores celebran la salida de Marx Arriaga Navarro como si se tratara de una victoria cultural. Hablaremos de eso a continuación.

    Desde que asumió responsabilidades clave en la transformación curricular de la Secretaría de Educación Pública, Arriaga fue convertido en símbolo. No se discutían solamente libros de texto; se discutía el poder de definir qué deben aprender las infancias mexicanas.

    La ultraderecha —articulada en organizaciones empresariales, opinadores conservadores y grupos que añoran el modelo estandarizado de evaluación— construyó una narrativa sencilla: “ideologización”, “adoctrinamiento”, “peligro comunista”. El repertorio clásico.

    Pero detrás del ruido mediático hay algo más profundo: la pérdida de monopolio sobre el sentido común educativo y la pérdida dentro del negocio de impresión y diseño de los libros de texto (revisar a Grupo Prisa, Editorial Santillana, etc.)

    La llamada Nueva Escuela Mexicana no es solo un rediseño de contenidos. Es una ruptura con la lógica de la educación como entrenamiento para el mercado. Mientras el paradigma anterior priorizaba competencias medibles y estándares internacionales, la NEM introdujo comunidad, territorio, pensamiento crítico y vinculación social. Eso es lo que incomoda.

    La educación deja de girar exclusivamente en torno a la productividad y vuelve a hablar de justicia social, historia, memoria colectiva. Y eso, para ciertos sectores, es inadmisible.

    Se ha querido caricaturizar a Arriaga como un ideólogo radical. Sin embargo, la verdadera radicalidad fue cuestionar la naturalización del modelo neoliberal en las aulas.

    Decir que los libros de texto son políticos no es un escándalo: es una obviedad histórica. Toda selección de contenidos es una toma de postura. Lo que incomodó no fue que hubiera ideología, sino que ya no fuera la misma.

    La celebración de su destitución de Marx revela más sobre sus detractores que sobre su gestión. Cuando la educación pública intenta hablar de desigualdad estructural, colonialismo interno o comunidad, el reflejo conservador es inmediato: acusar, simplificar, deslegitimar.

    El conflicto alrededor de Arriaga no fue personal. Fue simbólico. Fue una batalla por el relato educativo del país. La salida de Marx Arriaga puede celebrarse en ciertos círculos como una victoria. Pero si algo dejó claro este episodio es que la educación sigue siendo el terreno donde se disputan los proyectos de nación.

    Y en esa disputa, quienes hoy festejan no están defendiendo la neutralidad pedagógica. Están defendiendo su propia hegemonía. Porque cuando la educación cambia de lenguaje, cambia también la imaginación política de un país.

    Redes sociales

  • Reacomodos, silencios y mensajes de poder

    Reacomodos, silencios y mensajes de poder

    En la política mexicana los gestos pesan tanto como los decretos. Y esta semana estuvo marcada por tres escenas que, aunque distintas, comparten un mismo hilo conductor: poder, narrativa y control del momento.

    El episodio de Max Arriaga

    El caso de Max Arriaga, funcionario vinculado a la estructura educativa federal, dejó más preguntas que respuestas. Tres días atrincherado en su oficina no es una escena normal en la administración pública mexicana. Es, por decir lo menos, una imagen incómoda.

    En un sistema donde la institucionalidad debe prevalecer, ese tipo de episodios obligan a revisar protocolos, responsabilidades y decisiones internas. Cuando un funcionario decide encerrarse ante una crisis, no estamos frente a un simple diferendo administrativo; estamos ante un síntoma.

    Más allá de juicios anticipados, lo prudente es que instancias como la ASF o incluso la FGR, en el ámbito que corresponda, aclaren cualquier arista. La transparencia no es castigo, es oxígeno para la legitimidad.

    Salma Hayek y el mensaje político

    En contraste, la escena pública protagonizada por Salma Hayek fue un golpe mediático perfectamente ejecutado.

    La actriz veracruzana no solo habló de apoyo institucional; lanzó un mensaje político con nombre y apellido. Reconoció públicamente el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum, y extendió elogios a la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, así como a la mandataria de Yucatán.

    No es menor. En tiempos donde la narrativa femenina en el poder está consolidándose, estos respaldos cruzados construyen una imagen de bloque, de cohesión y de liderazgo compartido. No se trata solo de flores políticas; se trata de posicionamiento estratégico.

    México vive un momento donde las mujeres no solo ocupan espacios, sino que están marcando agenda. Y cada acto público es parte de esa arquitectura simbólica.

    El fantasma del huachicol fiscal

    En el ámbito judicial, el nombre de Francisco García Cabeza de Vaca vuelve a sonar con fuerza ante versiones sobre posibles órdenes de aprehensión.

    El tema del llamado “huachicol fiscal” ha sido una sombra persistente en la conversación pública. Si las investigaciones avanzan, deberán hacerlo con rigor técnico, pruebas sólidas y debido proceso. En casos de alto perfil, la línea entre justicia y narrativa política es delgada.

    Cabeza de Vaca ha mantenido presencia mediática y litigios en Estados Unidos, lo que añade una dimensión internacional al asunto. En política, la información es poder. Y cuando un exgobernador asegura tener datos sensibles, el tablero se vuelve más complejo.

    Textura del momento

    Lo que vemos no son hechos aislados. Son señales de reacomodo. Un funcionario cuestionado. Una actriz enviando mensajes políticos de alto nivel. Un exgobernador bajo la lupa.

    México está entrando en una fase donde las definiciones serán más duras, las investigaciones más visibles y la narrativa más estratégica.

    Y en ese contexto, algo es claro: el poder hoy se disputa no solo en tribunales y oficinas, sino en la opinión pública. La historia apenas comienza.

  • Cuba en la oscuridad: el costo humano de una política de asfixia

    Cuba en la oscuridad: el costo humano de una política de asfixia

    En Cuba, la noche llega más temprano. No porque el sol se oculte antes, sino porque la electricidad desaparece. En muchos barrios, los apagones duran diez, doce o hasta catorce horas. Las calles quedan en silencio, las casas en penumbra y las familias en espera. Espera de que regrese la luz. Espera de que funcione el refrigerador. Espera de que la vida vuelva a moverse, aunque sea un poco.

    Esto no es producto de una catástrofe natural. Es el resultado de decisiones políticas. Decisiones tomadas lejos de la isla, en oficinas donde la oscuridad no existe y donde la electricidad nunca falta.

    En 2026, Estados Unidos ha intensificado su política de sanciones contra Cuba, especialmente en el ámbito energético. El objetivo es cortar el suministro de petróleo que permite al país sostener su red eléctrica, su transporte y sus servicios básicos. Es una estrategia que busca presionar al gobierno cubano, pero que en la práctica golpea directamente a su gente.

    El impacto no se mide en cifras, sino en escenas cotidianas. Una madre que no puede conservar la comida de sus hijos porque el refrigerador deja de funcionar. Un hospital que opera al límite, dependiendo de generadores que no siempre tienen combustible suficiente. Un trabajador que camina kilómetros porque no hay transporte. Un anciano que pasa la noche en el calor sofocante, sin ventilador, sin alivio, sin descanso.

    Es difícil explicar lo que significa vivir con la incertidumbre permanente de no saber cuándo habrá luz, cuándo habrá comida o cuándo funcionará el transporte. La vida se reduce a resolver lo inmediato, a sobrevivir el día.

    Estados Unidos sostiene que estas medidas buscan promover cambios políticos y defender la democracia. Pero en las calles de Cuba, esas palabras suenan lejanas. Lo que la gente experimenta no es una transición política, sino una crisis humana. No es una idea abstracta. Es el hambre. Es el calor. Es el cansancio. Es la desesperación silenciosa.

    Las sanciones no distinguen entre un funcionario y un ciudadano. No distinguen entre una oficina gubernamental y una casa humilde. La presión económica no cae sobre estructuras abstractas. Cae sobre personas. Sobre cuerpos. Sobre vidas.

    Lo más doloroso es la sensación de impotencia. El ciudadano común no decide la política exterior de su país. No controla las decisiones del gobierno estadounidense. Y, sin embargo, es quien paga el precio.

    Esta situación no es nueva en la historia de Cuba, pero su intensidad actual es alarmante. Muchos recuerdan el llamado “Periodo Especial” de los años noventa, cuando la escasez marcó a toda una generación. Hoy, ese recuerdo ha dejado de ser historia para convertirse nuevamente en presente.

    En medio de esta realidad, la vida continúa. La gente se levanta, trabaja, resiste. No por ideología, sino por necesidad. Porque no hay alternativa.

    Hablar de sanciones puede sonar técnico, incluso distante. Pero en realidad, se trata de algo profundamente humano. Se trata de la capacidad de una familia para vivir con dignidad. Se trata del derecho básico a la estabilidad, a la seguridad, a la vida cotidiana.

    Lo que está ocurriendo en Cuba es una forma de presión que no se ve en imágenes de guerra, pero que tiene consecuencias igual de reales. Es una violencia lenta, silenciosa, que no destruye edificios, pero desgasta vidas.

    La pregunta no es política, sino moral. ¿Es aceptable provocar el sufrimiento de millones de personas como herramienta de presión? ¿Puede justificarse una estrategia que convierte la necesidad en un arma?Hoy, en Cuba, millones de personas viven en la oscuridad. Y no porque no exista la luz, sino porque alguien decidió apagarla.

  • La corrupción pierde terreno

    La corrupción pierde terreno

    Los priistas y la oposición tienen una nueva consigna: afirmar que la actual administración y la anterior han sido las que más delitos de corrupción han cometido en toda la historia del país.

    Un mantra que exhiben ante cualquier micrófono, incluso en sus asambleas partidistas y, desde luego, en los medios. Cualquier desvío, rumor o chisme es convertido en verdad absoluta, en hecho consumado.

    Un ejemplo de esto es que la oposición, con todos sus integrantes involucrados, da por asentado que todos los libros escritos contra los personajes del gobierno morenista son una verdad absoluta, cuando han demostrado ser exactamente lo contrario; desde los textos de Anabel Hernández hasta el de Julio Scherer, pasando por Elena Chávez, se convierten en el catecismo de las consignas partidistas que sustituyen a sus propuestas políticas que les exige cada día más el pueblo de México.

    Los detalles más insignificantes, como la limpieza de un zapato del presidente de la Suprema Corte, o fantasías como la culpabilidad de morenistas en el asesinato del alcalde de Uruapan o el imaginario aumento al precio de la gasolina, todo va en el mismo paquete para tratar de comprobar que hay una corrupción galopante en México. Nadie la niega, pero no en la proporción que imperó desde López Portillo.

    Todo esto sucede al interior del país, donde la derecha tiene como socios incondicionales a los medios; mientras, en el exterior, la publicación del Índice de Percepción de la Corrupción 2025 de Transparencia Internacional, basado en la opinión de empresarios, analistas de riesgo financiero y expertos, a partir de fuentes como el Foro Económico Mundial, Standard & Poor’s Global y la revista The Economist, concluye que en los últimos años México ha mostrado avances relevantes en la percepción ciudadana sobre el combate a la corrupción.

    Como mucho de lo que sucede en la administración pública, la realidad que viven los medios y la oposición es muy diferente a la que viven el gobierno y la gran mayoría de los mexicanos.

    Desde luego, a esta información pocos medios le otorgan un espacio en algún rincón discreto de sus publicaciones. Aunque a la oposición le den espacios destacados, aunque sea con especulaciones como la que otorga Milenio a la afirmación de Rubén Moreira sobre la mala estrategia contra el sarampión del gobierno.

    La percepción de que la corrupción es frecuente o muy frecuente alcanzó su punto máximo en 2017 (91.1 %) y ha disminuido de forma sostenida hasta 83.1 % en 2023.

    La tasa de prevalencia bajó de 15.7 mil personas por cada 100 mil habitantes en 2019 a 14 mil en 2023.

    De acuerdo con la medición más reciente de la OCDE, 54 % de la población en México confía en su gobierno nacional, frente a un promedio de 39 % en la OCDE. Esto coloca a México entre los tres países con mayor confianza en sus gobiernos nacionales dentro del organismo, tan solo por detrás de Suiza y Luxemburgo.

    Con esto se comprueba que la oposición vuelve a mentir, que la desesperación por desgastar al gobierno es infructuosa y que los medios no dan noticias del presente, sino de la nostalgia por el pasado.

  • Gobernar primero: SEP, estados y el golpe de realidad en Puebla

    Gobernar primero: SEP, estados y el golpe de realidad en Puebla

    La política no se trata de sentimentalismos: se trata de resultados, control y rumbo. Y en estas semanas se han visto tres mensajes que conviene leer con frialdad: la Presidencia está depurando ruido, en los estados ya se mueven piezas de cara al futuro, y en seguridad pública siguen pasando cosas que no deberían ser “normalizables”.

    1) SEP: depurar el ruido sin renunciar al proyecto

    El episodio de Marx Arriaga en la SEP se convirtió en un dilema que ningún gobierno serio puede tolerar por mucho tiempo: cuando un operador se vuelve más conflicto que solución, se vuelve lastre. Su salida como responsable de Materiales Educativos se confirmó el 13 de febrero de 2026, tras días de tensión pública.
    La presidenta lo cerró con una línea clara: “Los libros de texto no van a cambiar”. Traducción: se protege el fondo, se corrige la forma y se corta el incendio.

    Eso guste o no es una señal de mando: la agenda educativa no la dicta el escándalo.

    2) Sucesión temprana: el futuro se conversa, pero el presente se gobierna

    Pongo el calendario sobre la mesa porque importa: la presidenta inició funciones el 1 de octubre de 2024; hoy, febrero de 2026, apenas se rebasó el primer año de gobierno, no “dos”. Y aun así, ya se sienten las vibraciones de 2030.

    En Nuevo León, Samuel García fue directo al hablar de su ruta: “Voy por todo”.
    Aquí lo digo sin rodeos: la ambición no es pecado. Lo que sería error es confundir ambición con espectáculo. Si Samuel quiere estar en la conversación nacional, la manera inteligente de hacerlo es sencilla: que su carta de presentación sea gobierno, no marketing. En un país cansado, la gente premia a quien entrega.

    Y sobre Mariana Rodríguez: se ha reconocido públicamente que sí está considerando competir por la gubernatura en 2027.
    Aquí es donde muchos se equivocan: algunos quieren usar el tema para golpearla con la palabra “nepotismo” sin matices; otros quieren venderlo como si fuera automático. Ni una ni otra.

    Mariana tiene algo que en política actual vale oro: capacidad de conectar y movilizar causas sociales, especialmente en temas de niñez y población vulnerable. Pero si decide competir, el estándar debe ser alto y claro: proyecto propio, agenda pública medible, equipo técnico sólido y separación total del “cargo como herencia”. Esa es la única forma de desactivar la narrativa de continuidad familiar: competencia abierta, propuestas y resultados.

    En otras palabras: Samuel y Mariana pueden estar de nuestro lado si entienden algo básico: la legitimidad no se pide, se construye con gobierno, con resultados y con institucionalidad.

    3) Coahuila: industria real, gobernabilidad y una deuda histórica llamada AHMSA

    Mientras unos se destapan, otros se están posicionando con una narrativa más dura: seguridad, inversión, empleo. Y ahí Coahuila aparece como referencia por su perfil industrial: inversiones y expansión de manufactura siguen ocurriendo (por ejemplo, el anuncio de expansión de operaciones de Milwaukee Tool en Torreón).
    Y en el sector automotriz, Stellantis ha sostenido públicamente planes de inversión y expansión para su planta de Saltillo.

    Pero el punto grande, el que define familias y región, es AHMSA. Ya hay fechas y cifras: la subasta está programada para el 27 de febrero de 2026 y se ha informado un valor base de referencia de 1,127 millones de dólares.
    Además, se reporta que tres postores se registraron para participar en el proceso.

    Aquí la Presidencia tiene una oportunidad de Estado: si ayuda a encauzar una salida seria, transparente y útil para los trabajadores, será una decisión que se cobra en empleo y paz social. Si se deja pudrir, será una factura política y humana.

    4) Puebla: lo intolerable no se administra con boletines

    Y luego está la realidad que no perdona: Puebla. El ataque en la zona de Angelópolis, afuera del bar “Sala de Despecho”, dejó tres personas asesinadas y heridos (las cifras reportadas varían entre cuatro y cinco lesionados), con detenidos tras el operativo.

    Aquí no hay “narrativa” que alcance. A las familias no les sirve una rueda de prensa. Sirve investigación real, control territorial, inteligencia y castigo. Y sirve, sobre todo, un mensaje que hoy urge repetir: no podemos normalizar ejecuciones en zonas comerciales como si fueran parte del paisaje.

  • Ese bloqueo inexistente que sin bloquear bloquea

    Ese bloqueo inexistente que sin bloquear bloquea

    Nada demuestra mejor la inexistencia del bloqueo a Cuba que la amenaza del gobierno trumpista —que es lo mismo que cualquier gobierno  de EE.UU., pero sin la hipocresía de los demócratas y con un tono de piel anaranjado— de imponer aranceles a las exportaciones de los países que envíen petróleo a Cuba. La cual fue lanzada junto con una orden ejecutiva que califica a Cuba como “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad y la política exterior estadounidenses”. Y es que no hay nada más amenazante que lo inusual cuando lo inusual es extraordinario. La idea es simple y clara: estrangular a Cuba, acelerar su colapso.
    Se que a más de uno esto le parecerá un acto de bravuconería, pero nadie obligó al Gobierno Cubano a “alinearse con países y actores malignos adversos a Estados Unidos” y difundir “ideas, políticas y prácticas comunistas por todo el hemisferio occidental”.

    Como con sabia sabiduría, ni definición de lo que significa ser un actor maligno adverso, afirmó el siempre anaranjado Donald. Si la Mayor de las Antillas no insistiera en preservar su dignidad y soberanía, nada de esto sucedería, tan fácil que es agachar la cabeza y someterse sumisamente. Pero no, los cubanos insisten en ser libres, ¿hay algo más maligno que ello?

    Lo interesante no es que exista un inexistente bloqueo que apuesta por ahogar a Cuba en su propia libertad. No. Lo  interesante es que la amenaza trumpetera se hiciera el 29 de enero y Cuba no haya recibido combustible desde diciembre. La amistosa amenaza anaranjada sólo confirmó lo que ya era un hecho luego de que a Maduro lo adujeron en un operativo de ICE a la inversa y con ello terminará el envío de 27,000 barriles diarios desde Venezuela. Lo interesante es que, tras el éxito del no neoliberal gobierno de izquierda neoliberal mexicano al consolidarse como el principal socio comercial del imperio, México cada vez esté más atado de manos, y no tenga forma de ser soberano y solidario al mismo tiempo, teniendo que cancelar los 17,000 barriles diarios que enviaba a Cuba. Lo interesante es que China y Rusia cumplieron con la expectativa de no cumplir su promesa y no han enviado nada a la isla caribeña.

    Entrados en gastos

    Puede que sean muy pocos quienes tengan la estatura suficiente para ver las cosas desde las alturas de Don Donald Trump, santo patrono de la libertad imperial y la democracia sumisa, pero el nuevo bloqueo que no es bloqueo pero que sí bloquea, acarrea un sinfín de beneficios para los cubanos. De entrada, socava esa terrible idea de la libre determinación de los pueblos, demostrando que los pueblos no se determinan libremente, los determina el mandamás o termina con ellos, y reafirma la idea de libertad, democracia,y justicia del infinitamente limitado entendimientos de quienes entendiendo los límites se limitan a ellos.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.