Etiqueta: opinión

  • Groenlandia no está en venta

    Groenlandia no está en venta

    Groenlandia se ha convertido en uno de los escenarios más reveladores del imperialismo contemporáneo. Bajo el hielo que se derrite por una crisis climática provocada por el propio capitalismo fósil, se desarrolla una disputa geopolítica donde Estados Unidos busca asegurar control militar y acceso privilegiado a recursos estratégicos. No es cooperación internacional: es dominación bajo nuevas formas.

    Aunque formalmente pertenece al Reino de Dinamarca y cuenta con autonomía, Groenlandia sigue atrapada en una estructura de subordinación donde las decisiones clave sobre defensa y política exterior se toman fuera del territorio. Ese vacío de soberanía ha sido aprovechado por Washington para instalar una presencia militar permanente, particularmente a través de la base de Pituffik, pieza central del dispositivo de control del Ártico.

    La propuesta de Donald Trump en 2019 de “comprar” Groenlandia no fue una excentricidad, sino la expresión desnuda de una lógica imperial persistente: los territorios y los pueblos son mercancía. La diplomacia rechazó la forma, pero no el fondo. Hoy, el interés estadounidense se expresa de manera más sofisticada, bajo el discurso de la seguridad y la transición energética.

    El deshielo ha abierto el acceso a minerales estratégicos —tierras raras, uranio, hierro— indispensables para la industria tecnológica, militar y energética. Estados Unidos busca asegurarlos para sostener su hegemonía. La llamada “transición verde” se convierte así en una recolonización verde: nuevos negocios construidos sobre un desastre climático que ellos mismos ayudaron a provocar.

    Mientras las potencias convierten el calentamiento global en oportunidad geopolítica, los pueblos inuit enfrentan la destrucción de ecosistemas, la inseguridad alimentaria y la pérdida de formas de vida ancestrales. Sus voces quedan marginadas frente a gobiernos y corporaciones que deciden el futuro del territorio sin su consentimiento. Esta es la esencia del colonialismo: gobernar sin los gobernados.

    El debate sobre la independencia de Groenlandia tampoco garantiza liberación. Sin romper con el modelo extractivista y militar, la independencia puede significar cambiar de tutor: de Dinamarca a las corporaciones y bases estadounidenses. La soberanía formal no equivale a soberanía real.

    Ni siquiera las administraciones demócratas han alterado esta lógica. El multilateralismo retórico convive con la militarización del Ártico y la contención geopolítica frente a Rusia y China. El territorio se convierte en un tablero de guerra fría climática.

    Desde la izquierda, la posición es clara: Groenlandia no debe ser una base militar ni una mina para sostener el privilegio de las potencias. El Ártico debe ser un espacio de desmilitarización, protección ambiental y autodeterminación real. La justicia climática es incompatible con el imperialismo. Groenlandia no está en venta. No es un activo estratégico ni una reserva de recursos. Es un pueblo con derecho a decidir su futuro frente a un sistema que sigue colonizando, ahora bajo el hielo que se derrite.

  • Trump y el espejo del mundo… ¿crisis de poder o despertar de conciencias?

    Trump y el espejo del mundo… ¿crisis de poder o despertar de conciencias?

    La figura de Donald Trump, su postura, su lenguaje y su forma de ejercer el poder han tenido efectos profundos en la sociedad mundial, no solo en gobiernos, sino en la vida cotidiana de millones de personas.

    Trump dijo en voz alta lo que antes se maquillaba, racismo, misoginia, desprecio al migrante, burla al débil y mostró con un cinismo enorme su deseo de saquear los recursos naturales de otros países.

    Con Trump el autoritarismo dejó de presentarse como excepción y empezó a verse como una opción legítima, el resultado ha sido sociedades fracturadas, familias divididas, injusticias, mucho dolor y diálogos imposibles.

    Más allá de titulares, el efecto se siente en el tejido social, hay mucho enojo y frustración.

    Pero como no todo es malo, también hay un lado bueno en todas las historias, Trump también ha provocado una reacción opuesta, provocó el despertar de las conciencias, más personas se informan, se organizan, defienden derechos, cuestionan el abuso de poder, ha obligado a muchos a tomar postura ética y a entender que la democracia no se hereda, se cuida, se protege.

    En gran parte de la sociedad mexicana, Trump despertó una conciencia más clara sobre la dignidad del migrante, la fragilidad de los derechos humanos, la importancia de no normalizar el autoritarismo, la urgencia de una ciudadanía crítica y activa. Muchas personas comenzaron a informarse más, a cuestionar discursos simplistas y a comprender que la democracia no se defiende sola.

    Y bueno, mientras el mundo atraviesa una crisis que está obligando a revisar conciencias, privilegios y formas de ejercer el poder, la derecha mexicana parece haberse quedado fuera de ese proceso, lejos de cuestionarse, persiste en la misma postura de siempre, clasista, racista, profundamente desconectada de la realidad social del país, no hay autocrítica ni evolución, solo nostalgia por un orden desigual que ya no tiene cabida.

    Les pregunto… ¿Qué tipo de sociedad queremos ser cuando la frustración, el miedo, la rabia y la injusticia tocan nuestra puerta?

    La respuesta no vendrá de Washington, vendrá de nuestra capacidad como sociedad de elegir conciencia sobre reacción, dignidad sobre desprecio y humanidad sobre poder, porque al final, el verdadero impacto de Trump no se mide en muros, en aranceles, en abusos, en saqueos, en apoyo a genocidios, sino en lo que cada sociedad decide hacer con el reflejo que le fue puesto enfrente.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • Cuando el sentido deja de ser exclusivo: la filosofía ante la ruta a la AGI

    Cuando el sentido deja de ser exclusivo: la filosofía ante la ruta a la AGI

    En distintos momentos de la historia, las sociedades han tenido que aprender a nombrar lo que aún no entendían del todo. Ocurrió con la máquina industrial, con la electricidad, con Internet y con la digitalización de la vida cotidiana. Hoy, ese momento vuelve a presentarse con la inteligencia artificial avanzada y la ruta hacia la Inteligencia Artificial General. No se trata solo de una nueva tecnología, sino de un cambio en la forma en que se organiza la experiencia, se toman decisiones y se produce sentido. Cuando el lenguaje todavía no alcanza, la filosofía vuelve a ser necesaria.

    La Inteligencia Artificial General no es una máquina consciente ni un sustituto del pensamiento humano. Es, más bien, un tipo de sistema capaz de desempeñarse de manera general en múltiples ámbitos, aprender de contextos distintos, transferir conocimiento entre tareas y adaptarse sin ser rediseñado para cada función. A diferencia de la inteligencia artificial actual —especializada y limitada— la AGI operaría como una inteligencia de propósito general, capaz de reorganizar problemas y prioridades. Esa generalidad es lo que marca el cambio de modelo tecnológico.

    En la vida cotidiana, esta adopción no llegará como un “gran evento”, sino como una acumulación de pequeñas transformaciones. Sistemas que ya no solo recomiendan, sino que anticipan; plataformas que no solo ejecutan órdenes, sino que estructuran opciones; herramientas que no solo asisten, sino que delimitan el marco desde el cual decidimos. La AGI no se impondrá como una figura visible, sino como una infraestructura silenciosa que organiza flujos de información, tiempos, trayectorias y posibilidades.

    Este tránsito implica un desplazamiento clave: pasamos de tecnologías entendidas como herramientas a sistemas que ordenan la realidad. Ordenar significa clasificar, jerarquizar y excluir. Cuando un sistema define qué es relevante, qué es probable o qué es óptimo, está configurando el mundo operativo en el que personas e instituciones actúan. No reemplaza la decisión humana, pero condiciona el campo de decisiones posibles. La diferencia es sutil, pero profunda.

    Aquí aparece la pregunta por el sentido. Los sistemas de inteligencia artificial trabajan con datos, patrones y correlaciones. Las sociedades, en cambio, viven de significado, contexto y memoria. El dato puede decir qué ocurre; el significado permite entender por qué importa. Cuando el rendimiento técnico se convierte en el criterio dominante, existe el riesgo de confundir eficiencia con comprensión. La filosofía cumple la función de separar esas capas: recordar que no todo lo que funciona explica, y que no todo lo que explica debe automatizarse.

    A lo largo de la historia, la filosofía ha sido el espacio donde se elaboraron los conceptos necesarios para entender transformaciones inéditas. Fue así cuando se pensó la noción de trabajo en la era industrial, la idea de sujeto en la modernidad, o la relación entre técnica y poder en el siglo XX. Hoy, vuelve a ser el lugar desde el cual se pueden construir nuevas categorías para comprender sistemas que no piensan, pero organizan; que no juzgan, pero influyen; que no deciden con conciencia, pero producen efectos reales.

    Uno de los puntos más delicados es la confusión entre predicción, decisión y juicio. La inteligencia artificial puede predecir comportamientos y ejecutar decisiones operativas con gran eficacia. El juicio, en cambio, implica responsabilidad, interpretación y explicación. Delegar predicción no es lo mismo que delegar juicio. La filosofía permite trazar ese límite y entender por qué hay ámbitos que, aun siendo técnicamente automatizables, no deberían perder su dimensión humana.

    La velocidad de adopción de estos sistemas también tiene costos menos visibles. No solo modifica el empleo o los mercados, sino la forma en que comprendemos el mundo. Cuando la realidad se presenta filtrada por modelos técnicos, existe el riesgo de reducirla a lo medible y lo optimizable. La filosofía no se opone a la técnica, pero introduce una pausa reflexiva: pregunta qué dejamos fuera cuando aceptamos ciertos criterios como naturales.

    Este cambio de modelo tecnológico es inédito, pero no incomprensible. Como en otros momentos históricos, estamos en una etapa previa a la estabilización conceptual. Todavía estamos descubriendo las palabras con las que nombraremos esta nueva relación entre humanos, sistemas y sentido. La formación filosófica ofrece algo fundamental en este tránsito: la capacidad de pensar antes de naturalizar, de entender antes de delegar, de decidir antes de acostumbrarnos.

    La inteligencia artificial general no solo acelera procesos: reconfigura el sentido desde el cual se toman decisiones. El desafío no es detener su avance, sino comprender cómo se integra a la vida cotidiana y qué tipo de mundo contribuye a construir. Si ese proceso ocurre sin reflexión, la eficiencia ocupará el lugar del juicio y la técnica el del sentido. El tiempo para pensar ese marco no es posterior a la adopción: es ahora, mientras aún estamos a tiempo de darle nombre y dirección al mundo que empieza a emerger.

  • Verástegui y la libertad de expresión

    Verástegui y la libertad de expresión

    Sabina Berman entrevistó en su programa de Largo Aliento a Eduardo Verástegui, pero después las instituciones responsables del contenido decidieron no publicar la entrevista protegiendo el derecho de las audiencias, se vino el vendaval de opiniones argumentando supuesta censura, de esto queremos problematizar.

    El actorcito de ultraderecha (fascista pues) de Verástegui lanzó el grito al cielo y por unos días fue tendencia mediática su supuesta censura. Además de los obvios medios corporativos de comunicación tradicionales de derecha, aparecieron varios de izquierda a señalar que se trataba de censura abierta y que no se debían callar esas voces.

    Incluso organizaciones que llegan a ser referentes en el tema de libertad de expresión como “Artículo 19” lanzaron un comunicado de condena donde justifican que las opiniones del actor pueden ser “chocantes” pero que deben ser difundidas sin filtros. Neta, los fascistas solo son chocantes, hay que escucharles sin ningún problema jaja.

    Y bueno entendemos que quienes vienen de un pasado autoritario donde las estructuras del PRI y sus cacicazgos manejaban qué opiniones eran válidas y que otras no, ahora aboguen por la más amplia libertad de expresión y que debemos escuchar todas las voces con respeto.

    Solo habrá que precisar y ser claros, los discursos de odio no son libertad de expresión, los discursos de odio violentan simbólicamente a personas de grupos históricamente vulnerados, les excluyen, los discriminas, y también los pueden llegar a matar. Los discursos de odio alientan genocidios, los legitiman y los nutren de tal forma que en varias ocasiones se vuelve imposible pararles o se complica al menos.

    La libertad de expresión tiene límites constitucionales y no debe servir para violentar a otras personas, para negarles sus derechos. Menos en un medio público que su función es proteger derechos de las audiencias, porque eso tampoco les queda claro. Los fascistas ya hablan en los medios corporativos y en redes sociales, que no lo hagan en espacios que son pagados con nuestros recursos.

    En fin, Sabina Berman se enojó y subió en su canal de Youtube la entrevista y si tiene contenido de discurso de odio pues llama asesinas a las mujeres que interrumpen su embarazo y dice que solo existe un tipo de familia y todas esas cosas LGBTfóbicas.

    En los espacios donde los fascistas ya tienen su lugar seguiremos dando la batalla de ideas y demostrando que esos pensamientos retrogradas deben de desaparecer, no vamos a permitir que personas antiderechos ganen espacios políticos que nos ha costado décadas ocupar y conseguir.

    Redes sociales

  • Expresión antiyanqui y vendepatrias

    Expresión antiyanqui y vendepatrias

    La manifestación del sábado 10 de enero en la Ciudad de México fue un aviso claro de los mexicanos para impedir la agresión militar. Para quienes desconocen la utilidad política de las marchas ese día se mostró el rechazo de la gente que vive en nuestro país.

    Esto no quiere decir que el loquito de la Casa Blanca desista de adueñarse del petróleo de México, lo necesita para competir con China, su principal acreedor.

    A pesar de las amenazas que representan los aviones de reconocimiento denominados “Matarraya”, y las visitas sospechosas al aeropuerto de Toluca, tendrá que pensar dos veces lanzar bombas sobre territorio nacional con el pretexto de exterminar campamentos de narcotraficantes.

    El narcotráfico fue instaurado cómo una pandemia que debe aterrorizar al mundo, aunque sólo afecte a Estados Unidos. Trump dicta quién es el bueno y quién es el malo.

    Ahora, ante a respuesta de una población inconforme con la conducta demente de Trump, se fortalecerá la idea de un golpe de Estado suave, donde medios, oposición y asociaciones mantenidas por la Casa Blanca deberán actuar de manera coordinada para obtener algo que la oposición no puede lograr en las urnas: el apoyo del pueblo.

    El narcotráfico es un problema en Estados Unidos no en México, donde mucho del nivel de inseguridad se debe a la presión del vecino, que quiere tener claro el trazo de rutas y liderazgos de los cárteles, pero Trump quiere repartir responsabilidades a México que imponen trabajo, presupuesto y apertura de puertas a sus soldados, mientras él se queda con las ganancias de la venta e drogas, que es su verdadero interés. No sabe qué hacer para paliar la inminente quiebra financiera.

    La oposición mexicana, ciega de rencor y sin una pizca de patriotismo, asegura que la inseguridad en México es el problema principal y que la causa es el narcotráfico, aunque sólo lo conozca a través de las series de televisión y de sus líderes presos y prófugos por delitos contra la salud.

    De lo que todavía los halcones del vecino país todavía no se dan cuenta es que el conflicto del narcotráfico no es su principal problema actual de su país sino la quiebra inminente de su moneda y con ello de su economía, cuyas consecuencias son inevitables para el “mundo libre”.

    Si los expertos economistas de Estados Unidos tuvieran una visión más allá de agradar al huésped en turno de la Casa Blanca podrían darse cuenta que la urgencia radica en la economía no en lo militar, por mucho que arroje ganancias este negocio de la muerte.

    Como la derecha en México ya no tiene en sus manos a la Suprema Corte de Justicia tendrá que acudir a instancias internacionales, coordinadas y subsidiadas por la Casa Blanca, para tender el puente a denuncias y litigios de una oposición mexicana que cada día vende más barata la nación.

    Los medios están al servicio de esa oposición y los ingenuos siguen consumiendo la desinformación como noticias chatarra en la que todavía creen. La trinchera más fuerte de México es el nacionalismo de los mexicanos expresado en las calles.

  • Una cuestión de equilibrio

    Una cuestión de equilibrio

    El segundo fin de semana de enero de 2026, en las señales públicas de Canal 11 y Canal 14, se debió transmitir una entrevista realizada por la escritora Sabina Berman al otrora producto banal de Televisa y ahora activista de ultraderecha, Eduardo Verástegui. Sin embargo, la defensoría de las audiencias revisó el contenido a petición de la producción de Canal 11, y determinó que no debía salir al aire, debido a las reivindicaciones ultraconservadoras de Verástegui, sus loas a Donald Trump, criminalización del aborto, calumnias a AMLO y Nicolás Maduro, entre otras barbaridades.

    Entre los comunicadores que surgieron o tomaron notoriedad a partir del triunfo de AMLO, se apoyó la decisión de la defensoría de las audiencias, desestimando las acusaciones de censura por parte de Verástegui, quien aprovechó el incidente para victimizarse y repetir sus reivindicaciones ya sabidas, no solo en el espectro de los medios corporativos, sino también en espacios digitales relacionados con la izquierda. Sin querer, se le proporcionó una gira de medios gratuita en la que pudo mostrar sus ideas a las audiencias conservadoras y progresistas por igual. Tal vez quien se salvó fue un sector despolitizado que potencialmente podría haber visto la entrevista en la televisión pública.

    La postura de los comunicadores “progres”, esos que no ocultan su gusto por el dinero y desde un pedestal se desmarcan de la 4T, como Julio “Astillero”, Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela; fue de también señalar el asunto como censura, incluso sentenciando que fue un acto de torpeza por parte del defensor de las audiencias, Lenin Martell, quien en la entrevista que le realizó Julio Hernández López, arguyó simplemente haber actuado en apego a la nueva ley de medios.

    Algo en lo que esta última facción no reparó demasiado, fue un antecedente preocupante. En marzo de 2025 debía igualmente aparecer una entrevista de Berman a Silvana Rabinovich, académica y activista de izquierda. Rabinovich ha comentado en entrevistas recientes que Sabina simplemente la bloqueó y no pasó la entrevista, en la cual se vieron contrapuestas las posturas, antisionista de Silvana y sionista de Sabina.

    Aunque ya muchos espacios se van abriendo, la verdad es que no solo lo que en el rubro llaman “talento”, sino que en general todo el aparato de producción de las televisoras, ya sean públicas o privadas, sigue siendo el mismo de siempre, y defiende igualmente los intereses de siempre. A lo mejor ha relajado sus políticas de contenidos en algunos asuntos, pero en otros, como en la aparición de discursos radicales, o de franco señalamiento al genocidio que Israel, como punta de lanza de los intereses conservadores occidentales comete en Gaza, simplemente se ven rebasados y optan por la censura.

    Refrendo mi solidaridad con el pueblo Palestino y la hago extensiva a Silvana Rabinovich. Sin embargo, para el caso de Verástegui, habiéndolo pensado más en frío, considero que sería un retroceso volver a lo de siempre. Recordemos que por décadas tuvimos que tragarnos una industria cultural que cosificaba a las mujeres, estigmatizaba a la comunidad LGBT, ridiculizaba a los pobres, hacía uso faccioso del fervor religioso del pueblo para manipular, caricaturizaba a las personas con ideología de izquierda, disuadía a las masas de votar y en general manipulaba a favor de la facción conservadora y autoritaria.

    Muchos exponentes del conservadurismo han pisado foros de televisión pública y privada, y algunos aún siguen, mientras que otros ya solo caben en los medios digitales, y otros ya no viven. A saber: Alejandro Villalbazo, Jesús Silva-Herzog Márquez, María Amparo Casar, Brozo, Esteban Arce, Ciro Gómez Leyva, Joaquín López-Dóriga, Raúl Velasco, Jacobo Zabludovsky, Pedro Ferriz de Con, Adal Ramones, Fernando del Rincón, Pablo Hiriart; solo por mencionar a algunos. Y aunque algunos dicen que la televisión agoniza, tal vez deberíamos dejarla morir de muerte natural, con dignidad, y ya no como un aparato de propaganda.

    Después de tantos años de contenidos y personajes conservadores, solo por equilibrar un poco las cosas, es mejor que las ideas de derecha radical se queden en redes y no vuelvan a la televisión. En ámbitos más interactivos, nos tocará seguirlas combatiendo.

  • La reforma electoral y los fascistas

    La reforma electoral y los fascistas

    El Ejecutivo aún no entrega la Reforma electoral, aún no ha salido el borrador de la Reforma electoral, y los prianistas y cuanto contra 4T, ya están en contra de dicha reforma.

    Sobre todo, los eternos plurinominales, aquellos, que alegan ser defensores de la democracia, en contra de la sobrerrepresentación de Morena en la cámara, claro nunca se ofenden, por tener más plurinominales, que diputados electos. Aquellos, que chillan y chillan, y acusan al gobierno de socialista/comunista, aquellos, que se les ocurrió la brillante idea de nombrar a la Reforma electoral, la ley Maduro, se nota que están traumaditos, ni Trump sigue con ese tema.

    Aquellos vividores del erario público que con la reforma, ven terminado su disque carrera y trayectoria política, entre ellos, Kenia López Rabadán, la loca de lela Téllez, Acosta, la vende gelatinas y en algunos casos, también vislumbran el fin de su fuero y la llegada del largo brazo de la ley, como Ricky Canallín (que anda chille y chille) y Alito Moreno, que también chilla y chilla, y pide ayuda a gritos a Trump a la OEA, a Salinas Pliego -no sé para qué, sólo es un deudor y muy chillón-, para que lo salven.

    Pero también esta reducción de pluris, afectará a Morena, al PT y al Verde, lo que a estos 2 últimos no los tiene tan contentos, y exigen que se les respete el apoyo que han dado a Morena y a la 4T. Tendremos que esperar a saber cómo está la Reforma y si beneficia o no a los aliados de Morena, o también los ejecuta, digo, tampoco los pueden hacer hacia un lado, porque Morena los necesita, para seguir aprobando leyes que favorezcan a la 4T y al país.

    Y siguiendo con las acciones del fascista copetes narajoso, que ahora se cree el presidente “interino” de Venezuela, que quiere invadir y anexar Groenlandia, y trató de hacer lo mismo con Irán, sólo que no pudo, porque Irán le recordó el poderío armamentista y militar que actual tiene, y tuvo que retractarse; hay mucho comunicador pro 4T que ahora parecen voceros de closet de los gringos, mismos que se quedaron en los 80s y 90s o recuerdan a la época ochentera y noventera, donde EU era “supuestamente” la mayor potencia del Mundo, claro en sus películas, digo, muy potencia, muy potencia, pero no pudieron con Vietnam, Corea, Afganistán, Irak, Yemen, Siria, Líbano, y varios más (y si hay otros conflictos más actuales), donde sólo destruyeron, saquearon, y tuvieron que salir corriendo, porque no pudieron más, aunque los fanáticos comunicadores pro 4T y pro gringos de clóset digan lo contrario.

    La pregunta de la semana, es de nuevo, ¿por qué algunos/varios comunicadores pro 4T, en pleno 2026, con toda la información que supuestamente tienen, aún creen que EU es una gran potencia mundial – militar y económicamente -?

    No se les olvide, este texto está plagado de opiniones, cuestionamientos personales, algunos hechos reales y chunga.

    Gracias.

  • Trump-etas apocalípticas

    Trump-etas apocalípticas

    El presuntuosamente llamado “orden internacional” tronó y la ONU está estancada en la inutilidad ridícula. Amaneció 2026 y, puntual, su secretario general, António Guterres, nos hizo saber que, con certeza lo que se dice certeza, quién sabe… El poco funcional funcionario tuiteó: “No podemos predecir lo que nos deparará este nuevo año, pero sí sabemos esto: el mundo necesita a la ONU más que nunca”. Para el señor que trabaja de cabeza de la ONU la historia es un guion ya escrito o que están escribiendo otros, un guion al cual no nos queda más que someternos. Para el señor que debería encaminar coordinadamente los destinos de la geopolítica la historia es algo que se padece, no algo en que lo que se intervenga. Aceptémoslo: decir “no sabemos qué pasará” desde una postura de liderazgo internacional es una forma de cinismo. Después, el consabido bla-bla-bla: “Siempre defenderemos la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos. Nunca cederemos en nuestros principios. Nunca nos rendiremos.” Ajá…

    Dos días después, ya sabemos, fuerzas norteamericanas agredieron militarmente a Venezuela, mataron a un centenar de seres humanos —tan humanos como Renee Good, la ciudadana estadounidense asesinada hace unos días por el ICE en Minneapolis—, destruyeron infraestructura y viviendas de Caracas, una ciudad de un Estado Nación con el cual los gringos no están en guerra y sobre el cual no tienen ninguna jurisdicción, y luego secuestraron al presidente Maduro y a su esposa… Trump, por sus pistolas, por sus misiles, por sus dólares, por sus gónadas, mandó ejecutar un acto que mostró al orbe que, de manera palmaria, a él y a la oligarquía capitalista les importa un carajo la ley, el derecho internacional y también, de entrada, las leyes de su propio país. Eso ya lo sabíamos, pero ahora también sabemos que entramos a una fase en la cual el tecno-capitalismo fascista norteamericano actuará descaradamente.

    Luego, el ecuánime y cauto secretario general de Naciones Unidas se tomó su tiempo, dos días, para fijar postura: “En situaciones tan confusas y complejas como la que enfrentamos en Venezuela…” ¡Qué! ¿Confusas y complejas? Mire, amigo Guterres, si un grupo de personas durante días, en diferentes idiomas, desde distintos bagajes culturales, se sientan a hacerse saber mutuamente sus respectivos intereses y a tratar de que las divergencias puedan solucionarse de la mejor manera para todos, evitando sacar las pistolas para dirimir los asuntos a balazos, entonces sí podemos hablar de una situación compleja… Pero si un megalómano mega-anómalo decide bombardear a un país soberano y secuestrar a su presidente, pues la situación no es ni compleja ni confusa, es evidente y sencilla. 

    Trump ya violó el marco legal por todos sus cantos, de tal suerte que eso que escribió usted enseguida, don António, resulta muy ingenuo, demasiado, tanto que resulta estúpido: “Respeto a la Carta de la ONU. Respeto a la soberanía, la independencia política y la integridad territorial de los Estados. Prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza”. ¡Por favor! Peor, usted le hizo el caldo gordo al gordo y ayudó a justificar lo injustificable… No publicó usted una condena, un repudio, un llamado a liberar de inmediato a la pareja secuestrada por el ejército más poderoso del planeta, ¡no!, escribió: “El derecho internacional contiene herramientas para abordar cuestiones como el tráfico ilícito de narcóticos…” ¿También se tragó ese cuento? Un cuento que, horas después EU se encargó de mostrar como eso, como un cuento: que el cartel de Los Soles jamás ha existido… Peor quedó usted parado, señor secretario de la ONU, cuando el propio Trumpetas declaró que la cosa no iba de drogas, que lo que realmente les interesa es el petróleo. 

    Y por esta desvergüenza grosera ahora resulta que muchos comentócratas proyanquis e incluso gente no tan enfermita se han ido con la finta del meta-engaño. Me explico. Escucho a un montón de gente decir cosas como esta: “Al menos hay que agradecerle la sinceridad. Trump ya dijo que lo del narcotráfico es puro cuento, que llevar la democracia a Venezuela no le interesa, que lo único que quiere es robarse el petróleo venezolano”. Es decir, sí es un un gorila, pero es un gorila bien sincero. Pues no. Trump engaña montando un engaño sobre otro. Ciertamente, no le importa en lo más mínimo combatir el consumo de drogas en su país —si le importara combatiría el consumo de drogas en su país—, pero tampoco el petróleo, mucho menos le interesa la democracia… ¿Entonces? ¿Por qué ordenó el ataque a Venezuela? Por lo mismo que en cualquier momento puede invadir Groenlandia. No por soberanía, no por seguridad nacional, tampoco por recursos… Declara que actúa impulsado por “A” y luego acepta que lo hizo por “B”, pero lo hace por otra cosa. ¿Qué otra cosa? Trump sólo actúa por impulsos pulsionales primitivos. Freud etiquetó esto como “racionalización”. En su libro Psicología de las masas, advirtió cómo algunos líderes usan argumentos ideológicos para encubrir impulsos pulsionales agresivos o libidinosos. El megalómano anaranjado quiere pasar a la historia como el macho alfa del mundo, como el más gandalla de todos los tiempos. No más. No hay más racionalidad atrás. Ningún gran plan subyace a la estrategia de tapar hoy con una estupidez la estupidez que cometió ayer.

    ¿Tendrá algún límite? Con la transparencia del orate, ya lo dijo: su único límite es su propia moral. Así que estamos todos en serios problemas: no tiene moral, no tiene límites. 

  • Reproducción de la cultura hegemónica desde la educación

    Reproducción de la cultura hegemónica desde la educación

    Inicia 2026 con fuerte ímpetu, intervención en Venezuela, amenazas en contra de México por parte de Estados Unidos y los medios de comunicación haciendo su lucha a favor de quienes manejan una narrativa a favor de estas acciones. Yo me pregunto ¿Cómo hemos contribuido a facilitar la producción de estos marcos mediáticos? Mas allá de la respuesta sencilla sobre la falta de interés a la que podemos atribuirle el fenómeno o al cerco mediático, necesitamos tomar un poco más de responsabilidad sobre el tema. 

    Para Martin Carnoy, el imperialismo cultural es la manera en que los países imperialistas han determinado como prioridad la cultura para poder marginar a las culturas originarias y dar mayor prioridad a la cultura hegemónica. Estas actitudes se han producido durante años y permeado todas las estructuras sociales. Así, por ejemplo, la música ha tomado formas que priorizan los elementos culturales de la música de cámara de Europa occidental. En la actualidad hay movimientos musicales que buscan combinar los ritmos originarios con el pop, rock o rap. Lo que resulta interesante ya que nos indica que la cultura también se reconstruye con el tiempo. 

    Así como en la época de la posrevolución donde el corrido mexicano se nutrió de los ritmos europeos y generaron una nueva conformación cultural, ahora estamos observando que hay una reconfiguración de elementos musicales que buscan salir de su lugar de origen para fusionarse con otros ritmos urbanos como el rap zapoteca.

    Poco conocido, pero formando una nueva corriente de diálogo entre lo originario y actual. 

    Estoy en estos momentos cerrando la planeación de mi programa para el módulo que impartiré en la Universidad Autónoma Metropolitana y uno de los colegas que también impartirá el seminario sobre entrevista, me ha recomendado comenzar por una amplia sección sobre el tema de la escucha y me recomendó que los estudiantes escucharan a Brahams o Mahler y no me niego a considerar la práctica, pero también me he dado a la tarea de buscar otras expresiones culturales que interpelen a los estudiantes no sólo de México sino de otras latitudes y me pregunto cuál será la experiencia de los estudiantes ante esas expresiones y la forma en que su disposición a la escucha estará presente en clase. 

    Me parece interesante la forma en que de nuevo regresamos al proceso del imperialismo cultural desde nuestra práctica educativa donde se vuelve a considerar como “alta cultura” a lo hegemónico y no se toma en cuenta lo que está más allá. También me he dado a la tarea de que mi propia escucha se vea comprometida, así que les pido a mis estudiantes que en una de las prácticas entreguen su llamado “gusto culposo” eso que les produce incomodidad de compartir con otros por la presión social que implica disfrutar de ello. 

    No sé qué es lo que me depare este nuevo curso, pero ojalá que podamos desarrollar en la clase la conciencia de que la diferencia no es excluyente, sino que en el proceso de profesionalización, la aceptación de la alteridad es fundamental para conformar un pensamiento crítico. 

  • MC represor de jóvenes

    MC represor de jóvenes

    Las alzas en las tarifas de transporte público parecieran ser un vicio de los gobiernos de ese partido; Samuel García ha dado rienda suelta a este tipo de aumentos, pero como en Nuevo León, por disciplina localista los movimientos sociales son una actividad propia de pobres, todos prefieren estar lejos de la miseria se previenen como si la pobreza fuera una pandemia.

    La frivolidad de la cúpula de emecista ha convertido a Jalisco en una gerencia gubernamental donde quienes gobiernan son los empresarios y principalmente los concesionarios del trasporte, quienes acostumbran dar moche en cada incremento de tarifas.

    El descrédito de Movimiento Ciudadano por las implicaciones con diferentes delitos de Pablo Lemus, que inician con su dudosa victoria electoral, obligan al resto del partido a guardar silencio y a esperar sistemáticas derrotas electorales.

    Un partido político que nació en la cárcel, con un líder agonizante y unos herederos cuyas actividades más trascendentes oscilan entre borracheras y porras a sus equipos de fútbol no puede aspirar a algo más que la pérdida de registro.

    Las protestas por el incremento en el transporte que pasó de 9.50 a 14 pesos ocasionó reacciones entre los estudiantes que salieron a protestas a las calles de Guadalajara, cuatro estudiantes detenidos la noche del sábado 10 de enero, por policías estatales, fueron amenazados y torturados durante su cautiverio.

    La edad de los estudiantes vejados oscila entre los 18 y los 31 años, contradiciendo la política de Movimiento Ciudadano que afirma gobernar para los jóvenes, con líderes maduros.

    Los colectivos denuncian que no se trató de detenciones sino de privaciones ilegales de la libertad realizadas al azar y “secuestros para amedrentar a quienes quieran participar en futuras marchas contra el tarifazo”.

    Aunque no ocurrieron actos violentos ni desmanes, las detenciones ocurrieron cuando la marcha había terminado y lejos del Palacio de Gobierno, donde se dio la manifestación, la policía estatal afirmó que “algunas personas” les señalaron que esos cuatro mostraban actitudes agresivas y por ello los pusieron “en la mira”.

    El discurso de los legisladores de Movimiento Ciudadano queda en ridículo ante la forma de gobernar de Pablo Lemus. Clemente Castañeda que en el paroxismo de sus intervenciones en tribuna habló de autoritarismo y concentración de poder, ahora nada puede decir, ante la delictiva conducta de un verdadero sicópata.

    Alfaro se caracterizó por la detención de jóvenes en las marchas, desapariciones forzadas, represión contra defensores de derechos humanos, coerción a la libertad de expresión, entre otros muchos delitos, que están impunes, ensañándose principalmente con los jóvenes a los que dice defender su remedo de partido.

    Los jóvenes que necesita MC son futboleros sin conciencia y alcohólicos como Samuel y Jorge Máynez, o adictos a las drogas como Colosio Jr. Ninguno de ellos resistiría una prueba antidoping. Esos son los buenos para el acarreo de borregos.

    MC se contradice como defecto de fábrica, crece de congruencia a partir de las contradicciones de sus estatutos en relación a su práctica y manipula a través de redes para obtener aceptación popular en ellas y no en las urnas.