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  • El Humanismo Mexicano; una joya histórica

    El Humanismo Mexicano; una joya histórica

    La marcha del pasado 27 de noviembre del 2022 encabezada por Andrés Manuel López Obrador, y posterior a ella, durante el 4to informe, AMLO recomendó llamarle al modelo de gobierno que está aplicando como “humanismo mexicano”.

    El humanismo mexicano, como López Obrador mencionó, se basa en la nuestra cultura milenaria, así como la historia política. A su vez, también en la justicia y en el progreso, el crecimiento económico; el cual mediante el plan que se empleó en la pandemia funcionó, y nuestra economía ahora se encuentra estable  e incluso ha denotado la fortaleza del peso.

    Por otra parte, también mencionó el destierro de la corrupción distribuyendo las riquezas, que lo obtenido y ahorrado sea a “beneficio de las mayorías del pueblo”; esto es sumamente importante, ya que hasta hoy en día son criticados los programas sociales que López Obrador otorga a estudiantes, jóvenes, adultos mayores, y demás; sin embargo, no se ponen a analizar que ese dinero en el periodo neoliberal del PRIAN se aglomeraba de una forma injusta mediante negocios sucios a personajes de cuello blanco, haciendo del noble oficio de la política un negocio sucio e inhumano. 

    En cuanto a la historia política, bien se sabe que México ha tenido una diversa historia, llena de sufrimiento e injusticias, pero que como buenos mexicanos han surgido luchas, luchas para alcanzar la libertad. López obrador en muchas ocasiones ha encabezado luchas sociales, unas con éxito y otras no tanto, ya que la oposición reprimía este tipo de movimientos.

    Es por ello que la marcha además de eso fue una celebración, y una revolución de consciencias; de saber lo que acontece en el país, apoyar las nobles causas, y pasar a formar parte de estos momentos históricos. Nunca en la historia de México se había visto marchar a un presidente en funciones, y no solo eso, ya que también se rompió récord en número de asistentes, de tal manera que muchos medios de comunicación han mencionado que fueron 1.2 millones de personas, algo sorprendente que muestra la fuerza, el apoyo y las bases de la 4T a su máximo esplendor.  

    López obrador mencionó: “La política, entre otras cosas, es pensamiento y acción, pero lo fundamental son los hechos”. Por lo que, anterior a otros sexenios, en especial por parte del PRIAN, su discurso era el prometer, tal vez en los mejores escenarios empezaban a hacer sus proyectos, pero a un costo muy alto, siempre con sus corrupciones y favoreciendo a sus círculos sociales.

    El PRIAN dejó consigo cientos de proyectos no terminados pero muy bien cobrados, qué ironía. Y al contrario, durante el periodo de esta 4T, se han visto hechos que han posicionado y recuperado el nombre de México, y que le han dado a las y los mexicanos, la esperanza de un mejor futuro, pero no sólo eso, sino también el poder de darles voz y apoyo para seguir con los pasos, porque como Andrés Manuel mencionó: “me alegro de que hay relevo generacional”. 

  • La Marcha del Pueblo, un acto fundacional

    La Marcha del Pueblo, un acto fundacional

    El domingo 27 de noviembre de 2022 es la fecha de un acto fundacional; asistimos de todos los rincones del México profundo a la convocatoria del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien es el dirigente histórico de nuestro movimiento y nuestro tiempo. Fuimos felizmente acarreados por el Metro, trolebuses, rutas de transporte urbano, bicicletas, motonetas, autos, y nuestros propios pies; la alegría de ser acarreados por nuestra propia conciencia nos despertó a todos una sonrisa, risas y la infinita satisfacción de ser congruentes con nuestros ideales, así tuviésemos que viajar mil kilómetros, o simplemente cruzar avenidas, parques y banquetas.

    Es un acto fundacional, porque el 27 de noviembre nos volvimos a mirar a los ojos con cada obradorista presente -todos somos parte de una gran familia de soñadores-, con la certeza que la transformación de México apenas comienza; después de 30 años de resistencias, de luchas contra los neoliberales que hoy nos miran envidiosos y virulentos por el fracaso de su narrativa golpista, hoy sabemos que si nos organizamos iremos más lejos, con cambios más profundos y radicales a favor de la educación, salud y bienestar del pueblo. Llegó la hora del contragolpe.

    El Zócalo se llenó decenas de veces el domingo 27, con el peregrinar de mujeres y hombres libres curtidos en las largas jornadas cotidianas de tocar casa por casa, y conciencia por conciencia; no solo eso, a las 9 de la mañana en punto cuando Andrés Manuel López Obrador daba el primer paso con dirección a la plaza mayor, ya estaban copadas y desbordantes las calles que van del Zócalo hasta el Auditorio Nacional, todo Reforma, Avenida Juárez, Madero, 20 de noviembre y otras eran un mar de pueblo; la Estela de Luz o Monumento a la Corrupción estaba literal rodeada, con un brinco al unísono la hubiéramos hecho caer.

    Hoteles, línea áreas, autobuses de línea o pirata, restaurantes, puestos de tacos, tamales o gorditas, fonditas, tiendas, bicicleteros con tacos de canasta, vendedoras de tlayudas, todos tuvieron su buen fin en unas horas. Los medios convencionales jamás van a informar que este fue un día de fiesta y algarabía, que ningún comercio cerró, al contrario, hasta los que no abren en domingo lo hicieron y vendieron de todo, y tampoco dirán que no se rompió un solo vidrio en la concentración política más grande de la historia nacional.

    La Marcha del Pueblo es un acto fundacional, porque el presidente ha denominado Humanismo Mexicano a su legado conceptual y a las raíces de la Cuarta Transformación, aunque quizá para nosotros se le seguirá reconociendo y defendiendo como “el obradorismo”, esa corriente de pensamiento y acción que en esencia significa amor al pueblo y al prójimo, recuperación de nuestra historia como fuente de la acción política, austeridad republicana y combate a la corrupción, y la regeneración de un Estado de Bienestar. Sin duda más allá del 2024 habrá obradorismo, como existe el juarismo sin Juárez.

    Al fragor la marcha, dos grandes figuras elaboradas artesanalmente de El Quijote de la Mancha y de Sancho encabezan uno de los contingentes, mientras los golpistas solo atinan a descalificar sin argumentos ni anclaje con la realidad, se impone la frase atribuida a El Quijote, pero que es realmente de un poema de Goethe: “Ladran, señal que cabalgamos”. Cabalgamos porque tonto es el que piensa que el pueblo es tonto, y todos esos recursos invertidos en la cacofonía mediática difundida por la vieja mafia del poder, solo les ha servido para todo lo contrario: para que millones salgamos a marchar para defender lo que hemos logrado.

    Después de caminar seis horas los cuatro kilómetros y medio que van del Ángel de la Independencia al Zócalo, el único presidente de los últimos tiempos que en el año cuarto de su gestión ha podido recibir el cariño del pueblo a través de abrazos y manos francas, sin intermediación de guardias ni aparatos de seguridad; arribó al Zócalo para postular los principios básicos del Humanismo Mexicano: 

    “Esto para los jóvenes sobre todo, algo básico y esencial: nada se logra sin amor al pueblo, quizá en otros tiempos se podía fingir, simular, ir en campaña a pedir votos, abrazar a la gente y luego llegar al cargo y olvidarse del pueblo, a lo mejor en otros tiempos, ahora ya no, el consejo a los jóvenes es que si quieren dedicarse al noble oficio de la política, no olviden que lo principal es tenerle amor al pueblo, querer al pueblo, profundo amor al pueblo, nada se logra sin amor al pueblo; el presidente Lázaro Cárdenas decía, fíjense esto en 1937, estaba de presidente de la República no de candidato después de que fue presidente, decía que le mortificaba “conocer el verdadero fondo moral de muchos servidores públicos al observar en sus semblantes el disgusto que les causaba la demanda de auxilio o de justicia de la gente pobre.

    Entonces pienso más en la tragedia interminable de nuestro propio pueblo. Pues bien, sin ese sincero sentimiento, nada bueno se puede hacer en la vida y menos en la política que, contrario a lo que se suele pensar, es uno de los oficios más nobles y de la más alta jerarquía espiritual. Que se escuche bien y lejos: La auténtica política es profundamente humana en su fundamento, en su esencia y, sobre todo, cuando se practica en bien de los demás y en especial de los pobres”.

    La Marcha del Pueblo nos recordó el origen y sentido de nuestro movimiento, que no aspira a la simple inercia de ocupar cargos o posiciones por el hecho banal de ocupar espacios, sino de tener una agenda renovada de transformación del país, de mantener el pensamiento crítico, y a su vez el ejercicio de la autocrítica, pero, sobre todo, nunca perder la premisa: por el bien de todos primero los pobres. 

    Hoy se hace Patria para el históricamente excluido, Patria para el que fue largamente humillado. La Marcha también fue un llamado a no perder de vista que nuestros adversarios son las remoras de la mafia del poder, que debemos mantener la unidad y la organización para que lo nuevo termine de nacer. Nos dio una gran alegría mirar al presidente caminar al lado del pueblo, es uno de los nuestros, también nos dio un dejo de melancolía porque ya serán menos marchas y mítines con la presencia directa de nuestro dirigente, entonces vendrá el momento de honrar el legado, con la radicalización de los cambios por venir. Un acto fundacional.

  • El viejón

    El viejón

    Él es campesino, ella, empleada doméstica que, además, se encarga de los quehaceres de su casa y de cuidar a sus nietos mientras su hija, que es cajera en un supermercado, se encuentra en su trabajo.

    Son las 5:50 de la mañana, la hora en la que Diego o “el viejón”, como le dicen los amigos que le quedan, acostumbra a levantarse para ir al campo. Tiene 75 años y desde hace más de 60, se dedica a la pisca del café, maíz y caña. Desde esos primeros momentos rodeado de tierra y semillas, aprendió que la mejor hora para comenzar a trabajar en el campo del sur de México es antes de que salga el sol ya que, por ahí del mediodía, el termómetro marca por arriba de los 35°.

    Toña, que acaba de cumplir 71 años, se alegra las mañanas con los nietos que viven en su mismo hogar, que tienen 12 y 13 años, quienes cuando no están en clases, hacen el chapeo de los terrenos de los vecinos para juntar un poco de dinero extra para la familia. En la inmensidad de la sierra madre oriental, la que está más próxima a ciudades grandes del estado de Veracruz, se aprende a trabajar desde que eres capaz de cargar machete y un costal, bajo el sol que agobia en la espesura de las tierras de cosecha.

    El autobús en el que se encuentran con rumbo a la capital hace una parada en San Martín, donde algunos aprovechan para comprar tortas, dulces y algo que beber. Al par de adultos mayores los acompaña un grupo de entusiastas de diversas edades, que a cada tanto les ofrecen algo de comer y preguntan si se encuentran bien.

    —Estamos bien muchacho, gracias, dice Toñita, con una voz más bien amodorrada.

    Al viaje le queda todavía un par de horas hasta que su transporte se una a la vorágine de automóviles que conforman el infernal tráfico de la Ciudad de México, para finalmente llegar a las calles aledañas al zócalo. A don Diego se le espantó el sueño entre las curvas y enfrenones que dio el chofer; la mente se le llenó de memoria y no deja de darle vueltas al recuerdo del 2018, a finales; él y su mujer ven en la televisión del vecino que el candidato por el que votaron toma posesión como presidente, ellos ya lo conocían en persona, porque fue el único de los contendientes en llegar hasta su municipio y acercarse para saludar de mano a la gente; no pudieron tomarse una foto con él, porque en ese entonces ni siquiera les alcanzaba para uno de esos aparatos con los que hoy en día cual más va distraído por la calle, pero les queda el recuerdo del abrazo que aquel señor le regresó a Toña cuando ella se animó a despedirlo con tal gesto.

    El viejo campesino todavía se emociona, no lo demuestra, pero desde adentro, a la altura de la panza siente algo que solo alcanza a definir para sí como “el nervio”; su mujer era todo risas con la esposa del vecino, que es su amiga de toda la vida, pues se conocen desde la infancia y han vivido, una más que otra, las vicisitudes de la pobreza a la que fueron sometidas ellas y sus antepasados.

    Son las 8:30 de la mañana y el chofer maniobra para estacionar el autobús. Durante el tiempo que permaneció despierto don Diego, observó que más autos viajaban a su lado en la carretera, muchos más y al bajar las escaleras, con las piernas entumidas, logra ver el mar de gente que les rodea. Niños como sus nietos, jóvenes como su hija quien no pudo acompañarlos y gente mayor como ellos; gente pobre, que se les parecía, trabajadora, humilde, honrada, todos se reúnen para la marcha que convocó el presidente con motivo de su informe, el del cuarto año. Él y su esposa se quedan cerca del transporte, les da de desayunar un grupo de personas que se reunió para llevar alimento a los viajeros, el viejo camina unos pasos y voltea a ver hacia todas partes y tratar de distinguir los rostros de la gente; morenos, claros, arrugados o casi nuevos; todos van con júbilo, contrario a los noticieros que decían que la gente andaba molesta.

    Él no lo sabe, pero formará parte de las cifras exorbitantes de participantes al evento. Cerca del mediodía, un grupo de personas los lleva hasta la plancha del zócalo, donde dispusieron de miles de sillas plegables para, quienes, como ellos, viajan desde lejos y están cansados, pero dispuestos a demostrar el apoyo y cariño que sienten hacia el primer mandatario. Caminaron contentos, bien erguidos no solo por la dicha que sienten, sino porque el tiempo les ha respetado la figura y todavía no les encorva la espalda. Durante el trayecto pasa una mujer que es empujada en su silla de ruedas y grita para que todos la vean:

    —¡Mírenme!, dicen que el presidente me durmió porque habla lento y vengo de acarreada porque me está dando dinero, ¡vean como me acarrean!; fue su frase final y con ella soltó una carcajada que secundaron muchos de los presentes, quienes de inmediato captaron el sarcasmo en su voz.

    –Yo tengo mis patas rajadas, pero con estas fui a votar por nuestro presi y ahora voy pal zócalo, gritó alguien más, mientras las risas se incrementaron y de alguna manera, lo dicho por esas personas fortaleció la unión que existía en el contingente.

    Sentado junto a su Toña casi al frente y cuando se aproximaba el fin del 4º informe, el viejo, que en sus ratos libres leía el periódico, con el esfuerzo que enfrenta quien deja la primaria trunca, contemplaba fijamente sus manos, gruesas de callos, ennegrecidas por las miles de horas de labores en el campo, que le brindaron alimento a su familia hasta que comenzó a recibir su pensión, se observó el cuero cobrizo y sintió sus pies toscos, cansados por el viaje, por el trabajo y por la vida y a pesar de que en ocasiones se sentía en las últimas, como él mismo decía, en aquel instante parecía recobrar la vitalidad de su juventud perdida.

    El informe concluyó, la fiesta de los cientos de miles dio pie a las multitudes dirigiéndose a sus transportes, ya fuera metro, micro o autobús. En el viaje de regreso, con el poco entendimiento de rencillas políticas, pero mucho acerca de experiencia de vida, pensó en toda la gente que hacía dos semanas, habían marchado. En la televisión se les observaba rodeados de gente como su hija, que eran quienes sostenían pancartas, cuidaban a los perros o jalaban carriolas mientras a los primeros se les escuchaba proferir insultos hacia la figura del hombre que ahora gritaba “primero los pobres” y Diego, que había meditado sobre esto, en sus tardes de ocio, alcanzó a pensar:

    —Me dicen acarreado, se burlan de mis patas rajadas, pero yo las amo; les ofende mi color, pero es el mismo que el de mi mujer, de mis hijos y mis nietos, además de que es producto de la pisca; se burlan de mí, de mis 75 años y de mi experiencia y como no pueden desaparecernos a todos, prefieren ignorarnos; les agravio solo por haber nacido pobre y moreno, pero no se dan cuenta que somos muchos más, millones, no sé bien cuántos, pero más que ellos, eso sí. ¿Por qué nos odian? Ahora entiendo que por eso mismo también odian a mi presi, porque se parece a nosotros, porque habla como nosotros y porque se fijó en nosotros, cuando ellos nos dieron una patada en el culo. ¿Cómo no lo voy a apoyar si me dio mi lugar?, pensó para sí, mientras tomaba la mano de su esposa que se encontraba dormida.

  • ¿Por qué el movimiento campesino opta por el silencio?

    ¿Por qué el movimiento campesino opta por el silencio?

    Uno de los principales enemigos a los que se ha enfrentado el movimiento campesino en los últimos años sin duda es Monsanto. Su poderío económico le ha valido para hacerse de numerosos aliados en oficinas de gobierno y en las cámaras de representantes que velan por sus intereses y que garantizan por la vía legislativa el control casi absoluto de los destinos de las políticas públicas para el agro. 

    Hasta hace algunas décadas, esta lucha logró movilizar a miles de trabajadores agrícolas que denunciaban el contubernio de las autoridades de la otrora SAGARPA y las transnacionales, cuyas disposiciones no hacían más que beneficiar al sector empresarial sin importarles en lo más mínimo las evidentes desigualdades a las que se enfrentaban los campesinos productores de menos de 20 has. y que sufrían las atrocidades del modelo neoliberal implementado desde el salinismo mismo que terminó por sepultar los anhelos de justicia para el campo con la ridícula modificación al capítulo agropecuario del tratado de libre comercio que desde su origen solo lastima a los productores mexicanos.

    Aunque los efectos de la crisis en el campo se resintieron más en los gobiernos del PAN y en el periodo de Peña Nieto, hoy estamos en una condición similar que es consecuencia de esa política muy propia de la derecha. Acabar con la inercia resultaría imposible en un solo sexenio, pero bien pueden sentarse las bases para erradicarla si se apuesta por la soberanía alimentaria que, por cierto, en el discurso hasta la derecha pregona, pero en la acción ha sido todo lo contrario. La enorme diferencia con el gobierno actual y que me parece un acierto desde mi posición como parte de un movimiento campesino, es que López Obrador se atrevió a decretar la prohibición del glifosato y a la prohibición de la importación del maíz.

    No es un tema menor, esa decisión de Andrés Manuel hace un poco de justicia (pero justicia al fin) a las demandas eternas de nuestro movimiento, no solo evidencia que el Estado es quien debe poseer la rectoría sobre la política pública, también hace evidente (incluso) a quiénes desde su propio movimiento, traicionan al campo como es el caso de Ricardo Monreal y uno que otro senador de la república.

    Tal como sucede con el maíz, ahora es el café mexicano el que se unirá al debate en torno a las medidas que se deben adoptar para reivindicar su importancia económica y cultural. Por esa razón, resultan hasta absurdas las declaraciones del presidente del Consejo Nacional Agropecuario que minimiza los efectos del cambio climático y que además propone que se deben hacer nuevas variedades genéticamente modificadas para que la producción tenga un mayor rendimiento. Es decir, nuevamente basan la apuesta sobre los beneficios económicos dejando de lado la salud y el bienestar de los campesinos. Nuestro país no ha dejado de ser una potencia en la producción de café, sin embargo ha bajado su posición en el ranking mundial y no precisamente a consecuencia de las prácticas en la producción en tanto que muchas de ellas mantienen su vocación artesanal, lo cierto es que han sido los consejos reguladores y los intereses de transnacionales como Nestle, así como los funcionarios corruptos, los causantes de que el café mexicano no desarrolle el potencial que llegó a tener hace un par de décadas.

    En conjunto todo esto lleva a cuestionar de manera enérgica las razones por las cuáles muchos de los movimientos campesinos que han dedicado parte de su lucha contra Nestle o Monsanto, hoy hagan mutis en el mejor de los casos, lo peor es que otros están más preocupados por los acontecimientos políticos y la sobrevivencia política sin reparar en las graves consecuencias de aliarse a los principales promotores de estas transnacionales que por cierto son los mismos de siempre. 

    Es claro que debe de mantenerse una postura crítica al gobierno de AMLO, pero esa postura no debe abandonar la objetividad, los errores del actual gobierno en el ámbito agropecuario están claros y hay que señalarlos en su justa dimensión, pero esa misma objetividad nos obliga a dejar de lado posiciones mezquinas y reconocer que Andrés Manuel ha sido capaz de empezar por lo primero que ocupa el campo: evitar a toda costa que los transgénicos y la importación sigan ganando terreno frente a la producción nacional. Falta mucho por hacer e insisto, se han cometido errores, pero es más error negar que este es un acierto y que, como colectivos debiéramos respaldar la disposición decretada desde Palacio Nacional.

  • Buena gente

    Buena gente

    Dolor y gozo: dos momentos, dos extremos. El 20 de noviembre de 2014 marché del Ángel de la Independencia al Zócalo de la Ciudad de México. Ofendido, disgustado, triste, me sumé así a la #AccionGlobalporAyotzinapa, un acto de protesta dirigido al componente gubernamental del Estado mexicano, especialmente a quien entonces encabezaba el gobierno de la República, Enrique Peña Nieto.

    Ocho años después, el 27 de noviembre de 2022 asistí a la marcha a la que, realizando el mismo recorrido, convocó el presidente Andrés Manuel López Obrador para celebrar los logros alcanzados durante los cuatro años iniciales en el poder del primer gobierno federal de la Cuarta Transformación. En 2014 caminamos aquellos poco más de cuatro kilómetros en el ocaso, y terminamos de noche en la plaza de la Constitución. Este año caminamos bajo un amable sol invernal, disfrutando de un día despejado.

    En 2014 escribí una crónica en la que denunciaba: “Estuve ahí. Observé directamente lo que pasó. Puedo afirmar que la versión que desde la noche de ese mismo jueves han venido difundiendo la gran mayoría de los medios masivos de comunicación es parcial —no es completa y toma partido— y tergiversa (mal) intencionadamente lo sucedido”. Este año podría decir exactamente lo mismo; únicamente tendría que cambiar una palabra: domingo en vez de jueves.

    — ¿Te diste cuenta? Éramos los mismos, los que siempre salimos a las calles a manifestarnos —me dijo mi amigo Paco Medina un día después de la marcha de este domingo—. Ayer marchamos quienes históricamente lo hemos hecho enojados o tristes; ayer nos tocó hacerlo alegres. Hay un montón de cosas que celebrar.

    Sí, éramos los mismos…, pero éramos más variedad de los mismos y muchos más. El domingo marchamos de nuevo los pacíficos, los solidarios, los conscientes, los que no rompemos ni un vidrio, los más civilizados… En 2014 reportaba: “Más allá de la guerra de cifras —las “estimaciones” van de treinta mil a un millón—, se trató de la manifestación social más nutrida en la que he participado en toda mi vida…” Cierto, y sin ninguna duda la del domingo pasado rebasó con mucho, con muchísimo, aquella experiencia. En 2014 explicaba: “La plaza de la Constitución tiene alrededor de cuarenta mil metros cuadrados, incluyendo las calles que la rodean, de tal suerte que, si calculamos tres personas por metro cuadrado, entonces se requieren 120 mil para colmar el corazón simbólico de México”. Y sí, hace ocho años llenamos el Zócalo.

    Ahora, en 2022, tiene razón la derecha prianista y sus medios esbirros: no llenamos el Zócalo…, atiborramos el Zócalo y buena parte del primer cuadro de la ciudad. La marcha comenzó a las nueve de la mañana en el Ángel, y para entonces ya estaba llegando un montonal de gente directamente al Zócalo y a distintos puntos a lo largo del recorrido. Alrededor de medio día, los contingentes tenían todo repleto, pletórico de algarabía: Reforma, desde Florencia hasta la glorieta de El Caballito, y desde ahí, a lo largo de toda la avenida Juárez hasta Eje Central Lázaro Cárdenas, enseguida Madero y varias calles paralelas —Tacuba, 5 de Mayo, 16 de septiembre, Carranza…— por las cuales las personas intentaban entrar al Zócalo, lleno desde mucho tiempo atrás. De acuerdo con el gobierno de la CDMX, participamos un millón doscientas mil hombres y mujeres. 

    Hace ocho años contaba que la marcha del 20 de noviembre no había sido una manifestación estudiantil, puesto que había participado una diversidad social enorme. “Claro, los contingentes de la UNAM, el Poli, la UAM y la UACM fueron protagónicos… Pero ahora sí los jóvenes no salieron solos: sindicatos y organizaciones civiles variopintas, parejas, niños, ancianos, oficinistas, empleados y comerciantes que se incorporaban…” Pues la del fin de semana pasado fue tremendamente más diversa: no sólo acudió el fiel contingente de ancianas y ancianos que tradicionalmente ha respaldado a AMLO, también muchísimos adultos, niños y, por fin, jóvenes, sobre todo jóvenes. Por lo demás, nunca había presenciado una muestra tan amplia de la riqueza cultural de nuestro país: la heterogeneidad atronaba: mexicanas y mexicanos procedentes de todos los estados. Estoy completamente seguro de que jamás en la historia nacional la capital de la República Mexicana había recibido a tantos grupos representantes de los pueblos originarios. Estuvieron acá y se pronunciaron políticamente. Hace ocho años, la mayoría éramos clasemedieros. En esta ocasión la pirámide social estuvo bien representada: había de todo, pero sobre todo gente pobre, porque así es México.

    — ¿Ustedes son de aquí? —nos preguntó una septuagenaria, en un alto que hicimos frente a Bellas Artes.

    — Sí, chilangos.

    — Yo vengo de Cancún. Llegué el jueves. Yo me pagué mi boleto de avión y estoy feliz.

    A esa hora, más de la una de la tarde, nosotros ya habíamos encontrado a mi amigo GX. Él también se acarreó solito desde Querétaro, en donde vive desde hace tiempo, rodeado de azules. Increíble: resultó que una amiga de la señora de Cancún había hecho negocios con él hace mucho, en Toluca:

    — Mira, también es chairo —le dijo a otra de sus acompañantes, después de saludarlo—. Ya decía yo desde entonces que era buena gente.

  • Por una reconciliación que nos reconcilie con la posibilidad de reconciliarnos

    Por una reconciliación que nos reconcilie con la posibilidad de reconciliarnos

    A estas alturas de la CuatroTe, todos deberíamos tener claro que su función histórica se ha cumplido cabalmente. Es decir, nadie debería pensar que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se quedó corto en el cumplimiento de su papel en el devenir nacional. Pudiera pasar, eso sí, que alguna u otra persona despistada, en todos los rincones del espectro político, no tenga claro cuál era ese papel y este esperando, sentado y pacientemente, que la Cuarta Transformación transforme radicalmente el país ─para bien o para mal, signifique lo que signifique bien y mal.

    Entonces habría que poner los puntos sobre las ies y aclarar a quien necesite que se le aclare, y a quien no también, que la función de la 4T es la misma que la de una válvula de escape en cualquier olla exprés; aliviar la presión, acumulada luego de décadas de desprecio al pueblo y depredación de los recursos de la nación, y evitar la explosión de este sistema social que hemos convenido en llamar México. Quien tenga dudas al respecto, quien insista en que el papel de la CuatroTe no es el de una válvula de escape, debe reparar en la amable invitación que el siempre noble, siempre ilustrado, nunca oscuro y siempre carismático Ricardo Monreal realiza desde hace unos días: un “Plan de Reconciliación Nacional”.

    Y es que, si alguien puede lanzar tremenda invitación, si alguien puede sostener que lo que el país necesita es un morenismo desmorenizado y un obradorismo sin obradorismo, es el casi prócer ─digo casi porque aún no se ha presentado la oportunidad para que se consagre como tal─ Monreal. Él, con esa sonrisa franca que lo caracteriza y esa forma inocente en la que los ojos se le cierran cuando sonríe, quedando vulnerable a las burlas de los más descarados y ruines personajes del entramado político. Él, que es amo y señor del cantinfleo político donde es capaz de sostener todo sin sostener nada, defendiendo lo indefendible que forma que parece digna y oponiéndose a lo que debería enarbolar de un modo que lo hace ver despreciable. Él, que parece ser el único personaje con la experiencia para traicionar a su partido y garantizar la supervivencia de su partido. Quizá Morena solo pueda seguir adelante fuera de Morena, al final del día en plena posmodernidad trasnochada donde nada es lo que parece y nada parece lo que es, podemos tener un candidato que arropado por un discurso de izquierda se oponga a las causas de la izquierda.

    Entre otras cosas que carecen de fondo, pero tienen mucha forma, sello distintivo de Ricardo Monreal, de la propuesta reconciliatoria del senador morenista que sin dejar de ser obradorista busca ser candidato de una hipotética alianza McPrianista (más lo que quede del PRD), cabe destacar el repaso histórico que hace de lo otros tres momentos de transformación que ha vivido nuestro país y el papel que los prohombres de la reconciliación han jugado para consolidar las transformaciones previas al mismo tiempo que garantizan que todo quede como estaba antes de que se le soltara la rienda al impulso transformador. Llama la atención, en particular, el acento que Monreal pone en la reconciliación que consolidó/paralizó el proceso de la Revolución Mexicana, o de las Revoluciones Mexicanas que insistían en mantenerse en pugna para definir el derrotero de la nación. Y llama la atención porque al lado de Ricardo, y prometiendo recorrer el país entero, habrá que ver que entienden por entero, y que entienden por país, se encuentra Don Santiago Creel Mirando, apóstol de la democracia, las buenas costumbres y las niñas bien.

    Creel representa en si mismo y en su árbol genealógico, las virtudes de la reconciliación para poner punto final a una válvula de escape e iniciar el proceso reconciliatorio que garantice la esclerosis nacional al tiempo que consigue sacudirse, o cuando menos entumecer, el malestar social, al tiempo que lo conjura. Los Creel son el claro ejemplo de que se puede ser privilegiado durante el porfiriato y seguir siendo privilegiado después del porfiriato, y después de la revolución institucionalizada y después de lo que venga y lo que venga y lo que venga más tarde.

    Si para algo sirve una válvula de escape, no es para eliminar los privilegios de unos cuantos sobre la mayoría, sino para que la mayoría no empiece a fantasear con decapitar a esa minoría privilegiada. Pero nunca, nunca, nunca, una válvula de escapa debe asumir que su papel es el de aliviar por completo la presión, el de acabar con las causas que la generan, eso sería contraproducente para la clase privilegiada y ─¿de verdad hay alguien que aún no lo entienda?─ contraproducente para el pueblo, que debe estar siempre al servicio de la clase privilegiada ¿Qué haría el pueblo si no tuviera a quien servir? Se me pone la piel de gallina solo de pensarlo.

    Entrados en gastos, habrá que tener mucho cuidado si la traición, perdón, la candidatura de Ricardo Monreal se consolida dentro de la alianza Mc Prianista (más lo que queda del PRD). Habrá que tener cuidado con la frágil estabilidad emocional de Lilly Tellez que podría terminar de perder la razón y regresar a la militancia obradorista en una pirueta epistemológica; y con los sueños de Enrique de la Madrid de jugar a que es como Carlos III de del Reino Unido. Sería un error garrafal desaprovechar ese talento que tanto podría aportar al Plan de Reconciliación Nacional donde todo cabe porque es tan laxo, líquido y abierto que, en aras de atraer votantes confundidos, se plantea con la capacidad de reconciliarlo todo y transformar nada.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Dar las gracias no es suficiente.
  • LORENZO CÓRDOVA O EL FALSO DEMÓCRATA

    LORENZO CÓRDOVA O EL FALSO DEMÓCRATA

    “No renunciaré”, afirma contundente Lorenzo Córdova. ¿A quién engaña el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE)? ¿Para qué renunciar si en abril se va? Es tal su capacidad de mentir que miente hasta cuando no miente, pues va a dejar el INE porque se tiene que ir, y lo va a dejar en medio de la desvergüenza y la desfachatez. Se le acaba el encargo de privilegio que le entregó en bandeja de plata Enrique Peña Nieto –es decir el PRIAN, al que le ha sido fiel hasta la abyección. “Yo me voy a quedar hasta el último día, defendiendo la democracia, defendiendo al INE y después volveré a las labores académicas”, ha dicho, sin mencionar que ahí ha sido asesor, consejero y, durante nueve años, consejero presidente. ¿Defendiendo la democracia? Nada más falso.

    El funcionario que no quiso bajarse el salario como ordena la Constitución, el árbitro corrupto que se volvió un actor político al servicio de la mal llamada oposición ya se va, y esperamos que eso suceda para darle un respiro a ese ente etéreo que se llama democracia, aunque Lorenzo piense que la democracia es él, y Ciro, su antipático escudero, piense que la democracia es su patrón. Pobres estudiantes si Lorenzo regresa a “sus labores académicas”, a las que por cierto retornará infringiendo con artilugios la ley universitaria. Pobres estudiantes, pobre UNAM, si bien hay muchos jóvenes que aseguran que Lorenzo Córdova no tiene autoridad moral para ir a hablar de pluralismo y tolerancia en la máxima casa de estudios.

    Lorenzo, ¿de veras el INE no se toca? Las palabras de López Obrador son elocuentes: “¿Por qué no dijeron Pemex no se toca, la Comisión Federal no se toca, la educación pública no se toca, el salario… las prestaciones de los trabajadores no se tocan, las tierras ejidales no se tocan, las minas de la nación no se tocan, los ferrocarriles nacionales no se tocan?”. El INE es muy oneroso y burocrático. En nueve años ha costado casi 79 mil millones de pesos, y de los más de 20 mil millones autorizados para 2023, 11 mil millones serán para servicios personales. ¿No crees que algo hay que tocarle al INE?

    La democracia cuesta: no se construyó en un día, y tampoco nació el primero de julio de 2018. Sin embargo, las democracias en todo el mundo están enfrentando desafíos muy similares, como la pobreza, las tasas de desigualdad tan ominosas; también la corrupción, la impunidad y finalmente la violencia. Es falso que el INE es el más caro del mundo. Claro que hay que abaratar los costos, pero hay que hacerlo inteligentemente. Se trata de operaciones quirúrgicas, no actuar a machetazos. 

    Ahora que hablas de pobreza es inevitable hablar de los salarios. ¿Por qué, en congruencia con este gobierno, no te bajaste el salario? ¿Crees justo ganar más de un millón de pesos cada cuatro meses en un país en el que el salario mínimo apenas supera los 170 pesos a pesar del incremento del 60% en este sexenio?

    Sí nos los hemos bajado. No tenemos mayores remuneraciones que el presidente de la república; simplemente ganamos más.

    ¿Ni hablar de quitarle privilegios a los funcionarios del instituto? ¿O de disminuir el presupuesto de los partidos, el número de consejeros, el de diputados y senadores?

    Como dije, la democracia cuesta…

    Lorenzo, muchos recordamos a tu padre, Arnaldo Córdova como un gran académico de la ciencia política y estudioso de la Revolución Mexicana, que luchó por la democracia e incluso participó en la creación de Morena. Tú mundo gira en sentido contrario. ¿Por qué?

    Yo también soy un hombre de izquierda.

    Tu padre advirtió que la forma de dominación es político-populista y obedece a la promoción sostenida del capitalismo, es decir, a intereses clasistas bien definidos. Pero, con todo respeto, tú has demostrado tu clasismo, y no solo al actuar de manera facciosa a favor de los intereses de los privilegiados. Lo oímos en aquella grabación de 2015 cuando te burlabas de los grupos originarios, los más desprotegidos; cuando imitabas el modo de hablar de un líder: “Yo Jefe Gran Nación Chichimeca. Vengo Guanajuato”, de quien –decías– “está de pánico. Ha visto mucho ‘El Llanero Solitario’”. ¿Conoces la cosmovisión chichimeca? Su concepción del mundo integraba nociones sobre el medio ambiente y el cosmos, sabían de números y astronomía, y registraban los acontecimientos históricos.

    Fue una grabación filtrada. A ese grupo le di asesoría, eso es lo importante. Hay una denuncia penal por el delito de espionaje telefónico, pues fui víctima de un acto ilegal. Además, ya ofrecí disculpas.

    Lorenzo, ¿eres amigo de Alejandro Moreno? ¿Por qué lo apoyas?

    Como titular del INE siempre estoy en comunicación con los presidentes de todos los partidos.

    Desde el INE no le diste importancia a la consulta popular. No apoyaste la consulta para enjuiciar a los presidentes, y menos la organizada para revocar el mandato del presidente. AMLO dice que la consulta tiene un valor que va más allá de lo jurídico, y de casi 7.5 millones de mexicanas y mexicanos que salieron a votar, 96% lo hizo para que el presidente siga en su encargo. ¿No cree el INE en la democracia participativa?

    No nos apoyaron económicamente para eso. 

    ¿No actúa el INE como un partido político integrante del PRIAN?

    ¡Al chipotle! Hemos sufrido una descalificación desde el poder que se traduce en el hostigamiento a sus funcionarios. De lo demás, no tengo comentarios.

    ***

    Lo que sí exige un comentario es la actitud de Lorenzo Córdova Vianello, quien deshonra la figura de Arnaldo, su padre, al igual que María Scherer lo hace –de la mano de su esposo, el cuñado de Felipe Calderón– con la del gran periodista fundador de Proceso Julio Scherer; o bien Manuel Cloutier, que va a orinar la estatua de Maquío, su padre, situada en Insurgentes. ¿Qué les hace a las personas el pensamiento neoliberal? ¿Cómo actúa en ellos la conservadora, clasista y racista ideología de derecha, que las aleja tanto del pueblo y sobre todo de la paz, la justicia y la igualdad social?

  • Primero los pobres

    Primero los pobres

    Muy pocas veces en la historia de nuestro país se ha podido ver entrar triunfante a tantas personas en la Ciudad de México. Sí, estamos hablado de la marcha ocurrida el pasado domingo con motivo de la conmemoración y celebración de cuatro años de haber iniciado la transformación del país en beneficio de la mayoría de la población. Nuestra opinión como “analista” y como participante directo de la misma movilización histórica es escrita a continuación.

    Marcha contra marcha

    Hace ya algunos días la derecha convocó a una marcha en defensa de los privilegios del INE y en contra del actual gobierno federal. Mostraron públicamente como una victoria los pocos miles de personas que pudieron juntar aún con todo el poder mediático y con la gran riqueza que poseen. Es decir, quisieron vendernos que habían triunfado cuando a todas luces era una derrota colosal, una más de las que han tenido desde el 2018.

    En cambio, Andrés Manuel hizo el llamado días después para marchar por la conmemoración de los cuatro años de iniciado su gobierno, la Cuarta Transformación. Los medios chayoteros salieron a decir que solo iban a ir acarreados y que serían muy pocas personas, que el presidente estaba solo y comenzaron a querer influir en la opinión de la gran mayoría de la población.

    Sin embargo, como ya es costumbre, el pueblo “avispado” salió nuevamente a las calles de la CDMX en una cantidad impresionante. Más de un millón de personas de todos los estados del país se dieron cita para marchar y celebrar la transformación del país en beneficio de las mayorías.

    Ver tanta gente solo demostraba que no existe capacidad de acarreo (una práctica muy de los neoliberales) suficiente para llevar tantas personas, debe haber algo más que lo explique. Y si lo hay, y es que el pueblo de México asistió por convicción de un mejor país, porque realmente ven una mejoría en sus condiciones de vida. El respaldo existe porque ahora sí se trabaja en beneficio de los más necesitados, eso es algo que la derecha derrotada no puede entender o no quiere aceptar públicamente.

    Cuatro años de la transformación

    Este primero de diciembre se cumplen 1460 días de iniciada la Cuarta Transformación. En términos muy generales podemos observar una defensa de la soberanía energética y alimentaria; apoyos a más de 20 millones de familias (Bienestar) que ayudan a contener la brecha de la desigualdad social y fortalecen el desarrollo y movilidad social; impulsar medios de democracia participativa como las consultas y revocación de mandato; la austeridad republicana para que servidores y servidoras públicas no ganen mucho dinero; el combate tajante a la corrupción; las grandes obras como el Tren Maya y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles; gran aumento al salario mínimo en términos reales; poner la salud como un derecho y no como una mercancía;  y otros más que se han ido implementando.

    Todo lo hecho corresponde precisamente a un proyecto político que a su vez es una forma de entender el mundo y de cómo transformarlo y en beneficio de quiénes. Ya que el centro de esta administración han sido los más necesitados, los pobres del país, esos a quiénes el neoliberalismo ninguneó y empobreció y en otros casos hasta asesinó. Eso es la Cuarta Transformación, un gobierno que busca mejorar las condiciones materiales de la mayoría de la población para que tengan una vida digna.

    Un pueblo digno

    En ese sentido, la respuesta del pasado domingo es una prueba del poder de convocatoria del presidente, pero también de la capacidad organizadora del pueblo de México. Que ya entendimos que hay que tomar las calles y construir políticamente organización para seguir profundizando la transformación del país.

    Somos los pata rajada, los pobres, los nadie, los que no teníamos voz, pero que ahora gritamos fuerte e incomodamos a la derecha, a esa minoría rapaz que se creía dueña del país y robaban a manos llenas, esos delincuentes de cuello blanco amantes de la corrupción y de la explotación. Que les quede claro, ya tomamos lo que por derecho nos pertenece, no nos van a detener en la construcción de un mejor México, sus intereses no son los nuestros y seguiremos ganando por goleada.

    • Redes sociales: https://www.facebook.com/chaarlie.brown.5 y twitter @CarlitosMarx5 
  • VOCES NUEVAS Y FUERTES EN EL CINE MEXICANO

    VOCES NUEVAS Y FUERTES EN EL CINE MEXICANO

    En días recientes, la titular de la Secretaría de Cultura Alejandra Frausto Guerrero respondió a los escritos por el cineasta ganador del Premio Oscar Guillermo del Toro en sus redes sociales, sobre lo que denota lo siguiente, la llamada “destrucción sistemática del cine mexicano y sus instituciones”; la comparación del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador con el gobierno de José López Portillo; la suspensión de los Premios Ariel 2023, por problemas económicos; y sobre todo la falta de exhibición en las salas de cine de México de su más reciente película Pinocho, una nueva adaptación animada en stop motion, basada en la obra del escritor italiano Carlo Collodi.

    Frausto Guerrero escribió “Estimado Guillermo, te escribo para contarte la realidad del cine mexicano en esta administración. Este último, solo en este año han recibido más de $3.7 MDP en el marco de esta colaboración. El apoyo al cine mexicano no se reduce a la colaboración con una asociación gremial, va mucho más allá y los números son contundentes”. 

    Debido a estos escritos, usuarios en redes sociales señalaron la falta de crítica del cineasta al hartazgo del cine comercial mexicano, es decir, de películas de comedia protagonizadas por Eugenio Derbez y Omar Chaparro, realizadas por fideicomisos públicos.  A lo que del Toro escribió “Ya chole con lo de lo de los Chaparro y los Derbez y esas retóricas vacías. Vean lo que hace Tatiana Hueso, Alejandra Márquez Abella, Lila Áviles, Fernanda Valadez, etc.  Digo, para que se les note menos la plantilla… Hay voces nuevas y fuertes en el cine Mexicano.  Esas voces están atrapadas y los Arieles, la academia y los festivales, las mantienen vivas y urgentes.  Si les parece alto el costo de una identidad, no se imaginan el costo de no tenerla”. 

    Ante la polémica de la suspensión de la ceremonia de los premios Ariel, la titular de la Secretaría de Cultura pidió un diálogo con Guillermo del Toro y la actriz Leticia Huijara, también presidenta de la Asociación Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas  (AMACC), en torno al financiamiento del director en la ceremonia de los premios que se llevará a cabo el próximo año e invitando al público a ver su reciente película en la Cineteca Nacional, donde hay una exhibición de figuras usados en su película. El dialogo aún queda pendiente. 

    ¿En verdad estamos viendo destrucción sistemática del cine mexicano y sus instituciones? ¿Qué ocurre con el cine mexicano actual? ¿Es necesario que el estado apoye el cine? Y si es así ¿a quienes hay que apoyar? Y sobre todo ¿quiénes voces nuevas y fuertes en el cine mexicano?

    En un video subido por el actor, director y youtuber Kristoff Raczyński, en el que habla sobre la recaudación y calidad al cine mexicano actual, menciona que hay “encuestas, el 90% de las películas mexicanas no recuperan lo que costaron”. Esto quiere decir, que las películas de terror y las comedias románticas, géneros más atractivos al público, fracasan en taquilla en su mayoría. No aportan nada al cine, no atrapan al público. 

    Estas pérdidas económicas no cuestan para los productores, sino a los fideicomisos, como Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (FIDECINE), destinado al fomento y promoción del cine y el Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (FOPROCINE), un fondo para la producción o postproducción de largometrajes cuya vida artística no depende de su éxito en taquilla. En abril del 2020, el gobierno de López Obrador impulsó la cancelación de estos fideicomisos para el cine. Que eran un gran sistema de corrupción que se tenía para entregar los recursos públicos a un círculo cerrado de beneficiarios. Esto no quiere decir que se dejara de apoyar al cine. Al contrario, se entregarán fondos de forma directa y sin intermediarios, para producciones de calidad, lo cual ayudará a impulsar a la industria fílmica nacional.

    Ahora el apoyo al cine está dentro de la Secretaría de Cultura como Sistema de Apoyo a la Creación, antes FONCA (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes), un programa de trabajo constante que cada año se le vuelve a invertir y dentro del presupuesto que produce frutos. Es el caso del documental Tengo un sueño (2022) de Carlos Lara, un documental elaborado por el Semillero creativo de cine de la alcaldía Gustavo A. Madero, de la Ciudad de México, que puede verse en Youtube. Otro caso a mencionar, es el caso del documental Helguera: el trazo de la congruencia (2022) de Armando Casas. Este documental producido por Canal 22, trata sobre el trabajo artístico del fallecido caricaturista y periodista Antonio Helguera, a través de una serie de entrevistas que le hizo en 1996 y 2021. Este documental se sumo a las actividades del vigésimo Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

    Del trabajo de las cineastas mencionadas por del Toro, como el caso de La camarista de Lila Avilés ¿Por qué esta película tuvo poca duración en cartelera si tenía buena recepción entre los críticos? La respuesta es sencilla porque las distribuidoras no ven esta película como algo rentable, porque no hay un actor reconocido por la audiencia como Eugenio Derbez, Omar Chaparro, Zuria Vega o Ana Claudia Talancón y su trama no involucra comedia romántica. Sobre todo, porque las distribuidoras están al servicio de este círculo cerrado de beneficiarios que golpetea mediáticamente al gobierno de López Obrador porque regresen los fideicomisos. 

    Según mi punto de vista, decir que estamos viviendo una destrucción sistemática de las instituciones de la industria cinematográfica es completamente absurdo y sin fundamento. Por un lado, durante el sexenio de López Portillo las estructuras de la industria cinematográfica estatal creadas en sexenios anteriores, dejaron de apoyar a directores que habían producido filmes de éxito en el sexenio anterior, el presupuesto oficial para el cine mexicano desapareció dando nacimiento a una nueva industria cinematográfica privada, caracterizada por películas de bajo costo, en poco tiempo y nula calidad. Por otro lado, durante el sexenio de López Obrador, se apoya al cine mexicano, pero para aquellos cineastas que no tengan las posibilidades económicas de filmar y no a aquellas figuras del medio artístico que malgastan el dinero público para la realización de comedias absurdas que no entretengan a la audiencia. Las voces nuevas y fuertes que menciona necesitan que se les abra el camino, sin trabas o sin pertenecer a un circulo cerrado y utilicen bien los recursos aportados de los impuestos. 

  • Justicia laboral y seguridad social para los trabajadores mexicanos

    Justicia laboral y seguridad social para los trabajadores mexicanos

    Tuvieron que pasar muchos años para que llegara un gobierno que escuchara todas las voces y atendiera los planteamientos de los sectores marginados.

    En materia laboral, por décadas se vivió en la simulación y el olvido. Los aumentos salariales resultaban una burla o insulto a la inteligencia de la población; la consigna era no tocar los intereses de “los señores empresarios”, por el contrario, había que quitarle al pueblo para que un grupo selecto mantuviera sus privilegios (FOBAPROA).

    En tiempos de Calderón, adoptaron la subcontratación (outsourcing), fórmula que les permitió hacer uso de la fuerza de trabajo pero limitando, o evadiendo, el pago de prestaciones a las que por ley se tenía derecho. También había complacencia para defraudar al fisco.

    Bajo ese esquema, muchos empresarios adoptaron la idea, que el gobierno tenía que brindarles beneficios de toda índole, ya no eran suficientes los ingresos producto de la actividad que desempeñaban, querían más.

    Algunos eran, y son, movidos por la idea de que hacen mucho por el país al generar fuentes de empleo, esa es su contribución. Y en efecto, han contribuido, pero a dejar un legado de pobreza y desigualdad, no se puede generalizar, pero son pocas las empresas que ofrecen un salario y trato digno al talento humano, pues mientras unos cuantos, mediante la explotación, se hacían más ricos, la gran mayoría de los mexicanos, se hundía en la pobreza.

    Desde el gobierno había complicidad para que continuaran los empleos mal pagados, jornadas de trabajo inhumanas, sin normas y garantías de seguridad, sin prestaciones; en lugar de sanciones, había premios.

    Y cómo no estar al servicio de los “oligarcas” si eran los que financiaban sus campañas políticas. Es obvio que no podían traicionar los intereses de sus socios o patrones. Por cierto, muchos de ellos hoy siguen financiando las campañas de odio contra todo lo que representa el Obradorismo y la Cuarta Transformación.

    Hoy, a cuatro años de gobierno, se logró la eliminación de la figura de la subcontratación, con lo que más de 3 millones de personas fueron reconocidas por sus verdaderos empleadores. También se ha aumentado de manera considerable el salario mínimo, pasando de $88 a 172 pesos, (en la frontera se fue a más del doble). Y ya se trabaja para el aumento que habrá de darse en 2023. En lo referente al reparto de utilidades, en un año se tuvo un incrementó de 100 mil millones de pesos.

    Este gobierno, ha logrado que quienes se desempeñan en la economía informal puedan acceder a seguridad social, tal es el caso de las trabajadoras del hogar y de periodistas independientes.

    De igual manera, se ha fortalecido la figura de los sindicatos con procesos de selección de sus representantes mediante una democracia real; en dicho ejercicio han participado más de 2 millones de trabajadores de todo el país.

    Hay que descartar también, que 2 millones 339 mil jóvenes se han capacitado para el trabajo como aprendices de mediante el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, contando con seguro social y un salario de $5,258. Programa que no solo benefició a quienes se capacitaban sino que para las empresas significó un ahorro, pues de manera gratuita y a lo largo de todo un año formaron al talento humano joven, de acuerdo a las necesidades específicas de su centro de trabajo. Lo que, en periodo de pandemia, resultó de mucha ayuda.

    Con la reforma al sistema de pensiones se disminuyeron las semanas de cotización en el seguro social, pasando de 1250 a solo 750, mientras que las aportaciones patronales tendrán un incremento gradual, lo anterior se traduce en que las personas trabajadoras alcanzarán un fondo para el retiro más digno en menos tiempo. Por otro lado, se han disminuido las comisiones por el manejo de Afores.

    Mención aparte merece el hecho que mientras a los ex presidentes se les retiró la pensión por resultar insultante e inmoral, se fortaleció la de los trabajadores mexicanos. Por cierto, no hay que olvidar que algunos ex presidentes hoy laboran, o laboraron, para empresas a las que beneficiaron durante su paso por el gobierno. O sino pregúntele a Ernesto Zedillo y a Felipe Calderón.

    Hay que destacar también el aumento al periodo de vacaciones de los trabajadores del sector privado, el cual pasará de 6 a 12 días para el primer año de trabajo.

    Además, con el nuevo modelo de justicia laboral se prioriza la conciliación entre las partes, con lo que se busca que conflictos que duraban años ahora puedan ser resueltos en un periodo máximo de 45 días.

    Por lo anterior, hay que dejar en claro que este gobierno, no busca afectar a los empresarios, no son sus enemigos, esa es la idea que mediáticamente se ha tratado de vender, por el contrario, se busca que sean ejemplo de cumplimiento y aportación a la nación, cero corrupción por el bien del país.

    No se puede lograr el avance y el desarrollo sin la suma de todos, pero hay que decirlo con claridad, ya no hay privilegios ni se permite el influyentismo. Se fomenta la inversión pero sin afectar los ingresos públicos ni el patrimonio de las familias mexicanas. Esto es parte de las políticas públicas que trae consigo el modelo de gobierno denominado “humanismo mexicano”.

    Engrane #1

    La marcha de este 27 de noviembre fue todo un éxito, se reafirmó, no solo la fortaleza o músculo del presidente, sino también la esperanza de que es posible la construcción de un mejor país.

    Engrane #2

    Los de siempre no saben distinguir entre acarreo y movilización. Era lógico que se necesitaban autobuses para el traslado, que no acarreo, aún no se pone en práctica la teletransportación sino la participación hubiera rebasado por millones la de este domingo.

    Engrane #3

    Vimos a un hombre, que a pesar de su edad, no se rinde y marchó codo a codo, hombro a hombro, con aquellos a los que los de oposición llaman “indios pata rajada”.

    Engrane #4

    El señor de los Chantajes ya definió de qué lado está, cínicamente sigue sacando provecho de los espacios a los que accedió gracias a la figura del presidente Andrés Manuel López Obrador. Algunos urgen un proceso de expulsión, piden que a Monreal no se le dé el lujo de irse cuando él quiera.

    Engrane #5

    En Veracruz y otros estados, algunos “servidores” ya están pensando más en el siguiente proceso electoral que en la responsabilidad y compromiso que tienen con la ciudadanía. ¡Ojo! aquellos que aspiran al gobierno de Veracruz, no sea que por adelantados pierdan lo que creen ya tener en la palma de la mano, no traicionen las premisas de la 4T, y sobre todo, no defrauden la confianza que se les depositó para desempeñar determinado cargo, primero está la atención a la población y después los intereses personales.