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  • Venezuela: más preguntas que banderas

    Venezuela: más preguntas que banderas

    En cuestión de horas, Venezuela pasó de ser una crisis prolongada y aparentemente inmóvil a convertirse en el epicentro de una sacudida internacional. La captura de Nicolás Maduro por una operación directa del gobierno de Estados Unidos rompió un equilibrio precario que llevaba años sosteniéndose entre sanciones, aislamiento, retórica y desgaste interno. No fue una transición negociada, ni una revuelta interna, ni una decisión multilateral. Fue un acto abrupto que desordenó el tablero, aceleró los tiempos y colocó a millones de personas frente a una avalancha de versiones, juicios inmediatos y exigencias de tomar partido. Mientras los titulares hablaban de invasión o liberación, de justicia o saqueo, en casas, trabajos y sobremesas se repetía una sensación común: nadie tenía del todo claro qué pensar.

    La primera pregunta apareció casi de inmediato. ¿Esto fue bueno o malo?

    La respuesta honesta es que no cabe en una sola palabra. Para una parte importante de la población venezolana, el régimen que cayó había cerrado todas las salidas internas: elecciones sin credibilidad, instituciones erosionadas y una crisis social que expulsó a millones. Desde ahí, el fin de ese poder se siente como un alivio. Pero al mismo tiempo, la forma en que ocurrió introduce una grieta inquietante. Las reglas que existen para proteger a los países más débiles fueron quebradas por una potencia que decidió actuar por fuera de los mecanismos tradicionales. El hecho puede aliviar y preocupar al mismo tiempo. Ambas cosas pueden ser ciertas sin anularse.

    Luego vino la siguiente duda. ¿Estados Unidos hizo lo correcto?

    Planteada así, la pregunta exige una respuesta moral que la política internacional rara vez ofrece. Estados Unidos no actúa como héroe ni como villano de película. Actúa como potencia. Las potencias intervienen cuando consideran que el costo de no hacerlo es mayor que el de actuar. En este caso, el colapso venezolano ya generaba efectos regionales reales: migración, economías ilícitas, presión sobre mercados y una inestabilidad que dejó de ser manejable con sanciones y discursos. Comprender esa lógica no equivale a justificarla, pero sí evita caer en lecturas ingenuas.

    La sospecha siguiente fue inevitable. ¿Lo hizo por ayudar o por petróleo?

    La respuesta tampoco es binaria. Venezuela es estratégica por sus recursos energéticos y eso nunca es irrelevante. Negarlo sería ingenuo. Pero reducir todo al petróleo es igual de simplista. Durante años, esos recursos estuvieron ahí sin ser plenamente aprovechables por sanciones, deterioro e incapacidad operativa. El verdadero interés no está solo en el recurso, sino en lo que viene después: quién decide cómo se reconstruye el país, bajo qué reglas, con qué controles y con qué nivel de autonomía real. El petróleo no explica todo, pero atraviesa todo.

    Conforme bajó el ruido inicial, apareció la pregunta más importante. ¿Qué va a pasar ahora, en serio?

    En el corto plazo, lo urgente es evitar el vacío. Mantener servicios básicos, algo de seguridad y una mínima continuidad administrativa. En el mediano plazo, se abrirá la disputa real: si habrá una transición democrática profunda o solo un reacomodo del poder con nuevos rostros y viejas estructuras. En el largo plazo, la pregunta será más dura: si Venezuela logra reconstruir instituciones propias o entra en una nueva forma de dependencia, ahora con respaldo externo. Nada de esto es automático. Ninguna captura sustituye la tarea de reconstruir un Estado.

    Entonces surge otra inquietud, cargada de memoria. ¿Esto ya lo ha hecho antes Estados Unidos?

    Sí. Y América Latina lo sabe. Por eso la región reaccionó con cautela. No por ideología, sino por experiencia. Las intervenciones suelen prometer soluciones rápidas, pero dejan consecuencias largas. La historia regional está llena de episodios donde la excepción se volvió regla y el costo lo pagaron las sociedades locales, no quienes tomaron la decisión.

    Así, la historia vuelve al punto de partida. Venezuela no es solo un país en transición. Es un espejo incómodo de un mundo que está probando límites sin consenso claro. El fin de un régimen no garantiza el inicio de un orden justo. Romper una regla puede parecer necesario en el momento, pero nunca es neutral para el futuro. Entre la soberanía que falló y el rescate que irrumpe, el sistema internacional avanza sin certezas compartidas. Por eso, más que celebrar o condenar de inmediato, este episodio exige algo menos espectacular y más urgente: comprender que lo ocurrido no solo redefine el destino de Venezuela, sino que anticipa las reglas bajo las cuales muchas otras naciones podrían verse juzgadas mañana. Y esa historia apenas comienza.

  • No es increíble

    No es increíble

    El 4 de enero de 2026, un día después del secuestro en Caracas de Nicolás Maduro y su esposa, tres días antes de que el ejército norteamericano invadiera Nuuk, capital de Groenlandia, y tres días antes de que los marines gringos tomaran por asalto Palacio Nacional, aquí en la Ciudad de México, la presidenta Claudia Sheinbaum estuvo en la Refinería “Miguel Hidalgo”. ¿Se entiende? Quizá así:

    El 2 de enero de 2026, Qiu Xiaoqi, representante de China para Latinoamérica y el Caribe, realizó una visita a Venezuela y entabló un diálogo con el presidente Maduro, quien quizá esa noche se fue a dormir tranquilamente. Durante la madrugada del día 3, a las 2:00 a.m., el presidente venezolano fue capturado ilegalmente por militares estadounidenses en Caracas. La operación, ordenada por Trump, fue denominada Absolute Resolve, Resolución Absoluta, un nombre que tendría que recordarnos el nombre que le dieron los nazis a su plan de exterminio sistemático de la población judía: Solución Final. La operación yanqui en Caracas incluyó bombardeos y ataques aéreos que mataron a casi cien venezolanos, buena parte de ellos civiles. Horas después, Trump declaró: “Después de esto que hicimos anoche, podemos hacerlo de nuevo. Nadie puede detenernos”.

    Tres días después, durante las primeras horas del 7 de enero, unidades de élite del Comando Norte de Estados Unidos, con apoyo aéreo y naval, tomaron el control de Nuuk y aseguraron los puntos estratégicos de Groenlandia. El asalto se desarrolló sin una declaración de guerra y encontró una resistencia heroica pero inútil por parte de las reducidas fuerzas locales. Fuentes del Pentágono justifican la acción como “una medida de seguridad nacional”. El gobierno danés ha convocado una sesión de emergencia de la OTAN, calificando el acto como “una-violación-flagrante-de-la-soberanía-de-Dinamarca-y-del-derecho-internacional”. 

    Ahora, el despacho de la agencia AF acerca de lo sucedido en México, ese mismo día…: CDMX/Palenque, Chiapas, 7 de enero de 2026. En una acción bélica de gran escala, fuerzas estadounidenses ejecutaron dos operaciones simultáneas en México en las horas previas al nuevo día. En la CDMX, un intenso bombardeo redujo a escombros todas las instalaciones militares, incluido el aeropuerto militar de Santa Lucía, dejando la capital mexicana totalmente indefensa. Las bombas devastaron calles, comercios, infraestructura urbana. Hay más de mil muertos. Imágenes satelitales muestran enormes áreas afectadas. Minutos después, un escuadrón de helicópteros Apache y Black Hawk aterrizó en el Zócalo. Cientos de marines aniquilaron a un grupo de militares mexicanos, así como a un contingente de policías y civiles armados que intentaron defender el corazón del país con armas ligeras e, incluso, con piedras. Fue una masacre. Comandos estadounidenses ingresaron a Palacio Nacional, donde capturaron a la presidenta Sheinbaum, quien fue transportada a bordo de un V-22 Osprey a Nueva York, donde se le presentarán cargos por narcotráfico y complicidad con el gobierno de Venezuela. Casi simultáneamente, en Palenque, Chiapas, otro grupo de élite aterrizó en las afueras del poblado y asaltó el rancho “La Chingada”, en donde radicaba el expresidente López Obrador. La operación fracasó: el objetivo, es decir, el líder más importante del llamado humanismo mexicano, no se encontraba en el lugar. La desaparición del expresidente y el secuestro de la jefa de Estado sumen a México en un vacío de poder. La Casa Blanca justificó las acciones señalando que el depuesto gobierno mexicano se negaba a devolver los recursos petroleros “robados a Estados EU e Inglaterra en 1938 por el zurdo Lázaro Cárdenas”. Trump posteó en su red: “AMLO, entrégate. Tampoco te mando un abrazo. Ja, ja”.

    Resulta significativo que un día después del ataque a Caracas y dos días antes de que fuera secuestrada por los norteamericanos, la presidenta Sheinbaum haya encabezado una visita a la refinería de Tula. Durante el evento, la mandataria reseñó cómo los gobiernos de la 4T lograron revertir la destrucción de Pemex. Habló de los cambios legales que permitieron la recuperación de la capacidad de producción de Pemex. Destacó que las ocho refinerías mexicanas producen ya más de un millón de barriles diarios de petrolíferos, y subrayó su importancia en términos de soberanía. 

    China, Rusia y la UE emitieron sendos comunicados alusivos a la invasión de Groenlandia y al ataque a México, externando su preocupación por la “violación-flagrante-al-derecho-internacional”. La ONU y la OEA también se pronunciaron y se dijeron “profundamente-alarmadas”.

    En cuanto a la situación en México, la cuenta en X de a la periodista Carmen Aristegui posteó una fotografía en la que se observa a la presidenta Sheinbaum momentos antes de ser apresada por las fuerzas norteamericanas: “¿No podría haberse vestido con algo más apropiado para la ocasión?” El líder panista Ricardo Anaya celebró la intervención yanqui y aseguró que el futuro es promisorio porque en México hay mucho petróleo. El líder del PRI celebró el fin del “narcogobierno morenista” y sugirió a Trump “pegarle sus chingadazos” a todos los zurdos. La senadora Téllez, en inglés, en entrevista con Azteca, se declaró lista para asumir el gobierno provisional durante los próximos años. Trump, declaró desde su club de golf en Florida que ya es hora de que se entienda que el Golfo de México se llama Golfo de América… Agregó: “There’s no Mexico anymore; from now on is Ex-Mex”.

    Por supuesto, lo que he leído hasta aquí, quitando el ataque a Caracas y el secuestro ilegal de Maduro, es una ficción, una ficción distópica, un horror. No la escribí con el afán de hacer reír a nadie. La escribí para vislumbrar un escenario que ya no es increíble. El propio Trump, horas después de la agresión en Caracas, amenazó a nuestro país, a nuestro gobierno, a nosotros. Escribo esto para que quede claro qué quiere la derecha mexicana: quieren lo peor para todos. No es tiempo ni de reírnos ni de minimizar las estupideces que profiere el conservadurismo, sus HT machacones, narco esto y narco lo otro, sus amenazas, sus improperios y falsas acusaciones. Aplaudieron lo que sucedió en Caracas porque ellos, ahora sí, quieren que nos convirtamos en Venezuela.

  • Maduro, prisionero de guerra

    Maduro, prisionero de guerra

    Las empresas petroleras y los grandes capitales estadounidenses vuelven al ataque, han vuelto a violentar el derecho internacional de forma burda, quizás en esta vez más burda que todas, su objetivo ha sido el petróleo venezolano y por eso secuestraron ilegalmente al presidente Maduro. Haremos una breve pero importante reflexión al respecto.

    Otra noche fatídica para América Latina, nuevamente un gobierno es destituido por los gringos solo porque no les conviene geopolíticamente. Si estás en contra de los intereses imperialistas yankees aunque sea poquito te van a destituir, asesinar y/o encarcelar bajo pretextos que son puras fantasías (ya hasta dijeron que el cartel de los soles nunca existió en realidad).

    Quien opine sin conocer la historia de Latinoamérica deja fuera una parte esencial que nos constituye como región, nuestro sometimiento y explotación por parte de las grandes potencias (y en últimos siglos por los Estados Unidos). Con intervenciones violentas que se cuentan por montones y que costaron la vida de cientos de miles de personas y nuestro empobrecimiento brutal.

    En ese contexto es que atacaron a Maduro y al Chavismo. Llevan más de 25 años atacando al régimen chavista porque decidió defender su soberanía y no someterse a los gobiernos gringos. Desde intentos de golpes de Estado, financiamiento de actos terroristas contra la población venezolana, una campaña mediática plagada de mentiras, reconocimiento de gobiernos ilegales en el extranjero, sanciones y bloqueos económicos, asesinatos de lancheros, robo de barcos petroleros y ahora el secuestro de su presidente con el asesinato de decenas de personas.

    Todo ello realizado con total impunidad. Lo que llaman la comunidad internacional (Los gringos, la OTAN y unos cuantos países más) ha apoyado todas esas medidas, son cómplices de esos crímenes. Así como lo son ahorita que no condenan y solo justifican las acciones realizadas por el ejército gringo.

    Pero hay que ser claros, esto fue el secuestro de un presidente de una nación solo porque no les convenía. Solo porque quieren el petróleo, no les importa la democracia ni el pueblo de Venezuela, es más no les importa ni la oposición venezolana vende patrias que la hicieron a un lado, solo quieren el crudo y las tierras raras. Maduro es un prisionero de guerra, fue secuestrado y debemos condenarlo totalmente. 

    Redes sociales

  • Cuando veas las barbas de tu vecino cortar… Venezuela

    Cuando veas las barbas de tu vecino cortar… Venezuela

    Tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro, el rechazo de la sociedad latinoamericana ha sido prácticamente unánime; sin embargo, como ya es costumbre, el espíritu de Nepomuceno Almonte volvió a poseer a las derechas regionales. Desde la Argentina de Milei y el Chile de Boric (pronto, quizá, de Kast), hasta el México de Sheinbaum, los conservadores vieron con júbilo la invasión y comenzaron a anhelar que ocurriera lo mismo en los países donde no son gobierno.

    Quienes celebraban lo hacían bajo el argumento de que, por fin, Venezuela sería “libre”. Cabe entonces preguntar al lector: ¿cuál libertad?, ¿la de ceder el petróleo a Exxon y Chevron?, ¿la de crear una brecha de desigualdad digna de los países del llamado “mundo libre” ?, ¿la libertad de desmontar el Estado social y sustituir derechos por caridad?, ¿la de criminalizar la protesta y llamar “terrorismo” a cualquier forma de organización popular?, ¿o la libertad de convertir a Venezuela en un enclave extractivo administrado desde Washington, donde el voto estorba y el mercado manda?

    El intervencionismo de Estados Unidos no es nada nuevo; se trata, en realidad, de un regreso a prácticas del siglo pasado. La intervención en Venezuela para imponer los intereses de Washington, sin importar el derrocamiento de un presidente legítimamente electo, confirma que se han terminado los tiempos en los que la potencia norteamericana ejercía su imperialismo condicionando financiamiento del FMI o apoyos de la USAID a cambio de políticas liberalizadoras. Hoy estamos de vuelta a principios del siglo XX: regresó el garrote de Teddy Roosevelt.

    Venezuela fue un parteaguas que hace visible el retorno de aquella visión añeja del mundo: el dominio del más fuerte, las zonas de influencia de una potencia y el derrocamiento de gobiernos democráticos que ponen a sus pueblos por encima del capital estadounidense.

    En este nuevo —y a la vez viejo— sistema de dominación ya no hay espacio para gobiernos soberanos. No lo hay para Gustavo Petro ni para Claudia Sheinbaum. Así lo dejó ver el propio presidente estadounidense en sus declaraciones del día posterior a lo ocurrido en Venezuela, cuando refirió que Colombia podría ser el siguiente y que “algo se debe hacer con México”.

    No se trata de una pesadilla lejana. Lo cierto es que, en ambos países, ya comienza a posicionarse la misma retórica que precedió a la operación militar, siempre de la mano —por supuesto— de quienes encarnan el espíritu de Nepomuceno Almonte. La llamada “lucha contra el narco” y la denominación de los cárteles como organizaciones terroristas ya forman parte del discurso que Estados Unidos impulsa hacia nuestra región. A ello se suma que, por su carácter de izquierdas, estos gobiernos son etiquetados como “comunistas”, construyendo un marco discursivo que justifica la injerencia y la intervención externa.

    Es por ello por lo que debemos cuidar nuestra soberanía, no caer en discursos construidos para legitimar la intervención en nuestros países y comenzar a estar atentos a los siguientes pasos que dará Estados Unidos, tanto en Venezuela como en nuestra región entera. Porque, cuando veas las barbas de tu vecino cortar…

  • Receta de la miseria

    Receta de la miseria

    ¿Qué tener y qué hacer? 

    1. Mentalidad retrógrada, racista, infantil, estúpida y con complejo de superioridad.
    2. Inmoralidad y carencia de toda ética, por ende, decidir que lo que pertenece a otros, puedo robarlo, decir que es mío y acusarlos de ladrones.
    3. Capacidad de desplegar violencia sin límites y sin que nadie pueda oponerse porque el agresor se cree más fuerte y piensa que los otros no valen.
    4. Violar todas las leyes internacionales sin escrúpulos.
    5. Violar todas las leyes propias sabiendo que se cuenta con impunidad total.
    6. Amenazar a cualquiera que pretenda ser solidario con el agredido.
    7. Dividir, usando a los medios de comunicación para difundir noticias falsas y provocar revueltas locales reduciendo la unidad del agredido y del resto del mundo. 
    8. Ser carente de toda calidad de hijo de la humanidad y pensarse superior en todo, aunque la imbecilidad sea evidente. 
    • Ser imbécil significa ver la realidad, pero decir que no es así. Ser ignorante por no querer aprender. 

    ¿Cómo repelerlo?

    En nuestro caso, solo queda la retórica que pueda llevarnos a la unidad contra el fascista del norte, pero más allá de eso, sería atentar contra nuestro propio proyecto nacional, digo, por la amenaza permanente de reducir o evitar la inversión o incluso de invadirnos. Nosotros estamos más cerca.

    Habría que arriesgarnos, quizás eso sería romper la dependencia de manera definitiva. Era indispensable haberlo iniciado hace varios años y aumentar el comercio con toda Nuestra América buscando no depender tanto de la inversión extranjera, sino cada vez más de nuestras fuerzas y ayudarnos como Naciones con identidades, culturas y lenguas similares. Sacudirnos, de una vez por todas, los complejos que los profascistas locales quieren imponernos como identidad.

    Aquí necesitamos saber que nadie es más que nosotros, ni nosotros somos más que los demás; tenemos nuestros valores y nuestra valiosísima historia, pero ellos también, esto nos iguala y nos compromete a la solidaridad, lo mismo que a ellos y el imperio fascista será derrotado.

  • Discurso violento puente de la invasión

    Discurso violento puente de la invasión

    El neomacartismo mundial creó los puentes mediáticos necesarios para que el secuestro de Maduro se aprecie como un acto de justicia.

    La derecha en México, cree haber revivido ante su inminente deceso, pero eso no suma militantes al PAN ni razón de vivir al PRI, ni al remedo de líderes juveniles de MC.

    La versión de una fantasía que tiene como propósito manipular, porque también se manipula con la verdad, impera en un sector de la población en nuestro país que da por un hecho que son un infierno los países que no coinciden con la idea absurda de Trump, por el simple hecho de ser calificados de “comunistas”, y si necesitan argumentos ante la carencia total de opuestas acuden a mencionarlos como el destino final de México.

    Estados Unidos clasifica la maldad según sus intereses, producto de una visión alterada, como Venezuela, donde sucede lo que la Casa Blanca quiere que suceda y secuestra a los presidentes electos legítimamente por el pueblo, cuando se le da la gana.

    El extemporáneo macartismo mexicano es muestra de una desinformación convertida en religión de derecha basada en dogmas de fe y no en la realidad, que se convierte en una pandemia que no deja de contagiar a los menos preparados.

    La visión del macartismo mexicano no se limita a la política sino a la moral y a la delincuencia, porque siendo los espacios destinados a los pecadores incluye todo lo malo que puede haber en este mundo, aunque en realidad la derecha esté más involucrada en la ilegalidad que los supuestos comunistas.

    Todo fanatismo acusa ignorancia y la derecha en México es tan repetitiva que, en su limitado vocabulario, menor al de cualquier guion de Viruta y Capulina, muestra sus deficiencias en conocimientos de la historia y la legalidad.

    La propia existencia de quienes practican el macartismo mexicano está estancado en el pasado, sus gustos estéticos, su pasión por las telenovelas, su dependencia de los noticiarios televisivos, sus títulos y diplomas de universidades privadas y extranjeras, en fin, una serie de ineficiencias que en algún momento se consideraban atributos propios de la “gente bien” y que nunca sirvieron de nada, a juzgar por la manera en que gobernaron.

    México vivió una larga temporada basada en la mentira, con intelectuales que no lo eran, con medios mentirosos, políticos corruptos, con impunidad creciente, etc.

    Esas son las frágiles bases del macartismo mexicanos que lejos de desaparecer se mantiene y en tiempos electorales aumenta. Afirman sus fantasías, convencidos de decir la verdad que contagian como si fuera rabia.

    El macartismo mexicano es de pena ajena, pero desde el momento en que surge en una plática tiene garantizada su impunidad, porque no hay quien contradiga los dogmas.

    Sin los medios ese macartismo se hubiera diluido desde hace muchos años. McCarthy, un abogado mediocre, murió en 1957, hace 70 años. Y nunca fue un filósofo, ni un intelectual, un simple senador de mente extraviada, fascista y poco preparado académicamente, por ideas producto de la ignorancia que identifica a gran parte del pueblo estadounidense.

  • Del tren a la fiesta

    Del tren a la fiesta

    Como siempre, la oposición carroñera, busca lograr algo con la tragedia del tren interoceánico, desde pedir cárcel para AMLO, para los hijos de AMLO, y hasta parar todas las obras que hizo AMLO.

    Lo raro, coincidencia, fue que hace algunos días, Salinas Pliego, propuso que le dieran ideas para desestabilizar, y zaz, el tren se descarrila, coincidencia o destino.

    Espero que investiguen quién o qué causó el descarrilamiento, no vaya a ser que un intento de la derecha mexicana, patrocinada por la derecha gringa, para intentar desestabilizar al País, o peor aún, no haya sido otro intento para “quemar” a la Marina o a las obras insignia de la original 4T. 

    Esperemos que el seguro del tren interoceánico, cubra todos los gastos de los heridos y fenecidos por el accidente, porque ya sabemos cómo son las aseguradoras y más los hospitales, que con todo y órdenes directas, les vale.

    Y pasando a algo más agradable, la Tía Clara, o sea la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada (Tía Clara, porque se parece a una tía que tengo) hizo la fiesta de fin de año en Paseo de la Reforma, donde el mismo gobierno de la Ciudad de México, indicó que hubo 250 mil asistentes aproximadamente. 

    Algunos salieron a quejarse, porque faltó iluminación, faltó más producción y demás, otros, porque se gastó en ese evento y no en ellos – sobre todo los de la oposición -, otros por los DJS que tocaron, comentarios de DJs que no fueron invitados a tocar a esta fiesta, tal vez. Ya ven que algunas personas, nada les parece. 

    Pero en general, la fiesta fue un éxito, Clara Brugada está ganando el spotlight, que nunca tuvo la ahora Presidenta – aunque digan que sí, pero no, nunca lo tuvo -. Tal vez, la Tía Clara se está perfilando para ser la siguiente Presidenta de México.

    Por lo menos esperamos que no pierda la Ciudad de México, en las elecciones intermedias del 2027, que no repita lo que hizo la ahora Presidenta en el 2021 – que perdió media Ciudad, por sus excelentes decisiones de gobierno.  

    Les deseo un FELIZ 2026, lleno de magia, con su familia, con salud, y lleno de logros y éxitos, y sobre todo, que a México le vaya mejor. 

    No se les olvide, este texto está plagado de opiniones, cuestionamientos personales, algunos hechos reales y chunga. 

    Gracias.

  • Derecho a la salud

    Derecho a la salud

    El quinto derecho en la Cartilla de Derechos de las Mujeres trata acerca de recibir atención médica de calidad, integral y gratuita, sin importar edad, situación económica, lugar de residencia, identidad de género o cualquier otra condición. 

    Dice: “Incluye acceso a servicios de salud física, mental, sexual y reproductiva.  Según nuestra Constitución, el sistema de salud público debe garantizar el acceso a los servicios de salud en un ambiente seguro y debe brindar atención de calidad.

    También se deben reconocer e integrar prácticas de la medicina tradicional, como la partería, por ejemplo. Tú tienes derecho a que te atiendan cuando te enfermas, pero también tienes derecho a ir a consultas médicas, a acceder a medicamentos y tratamientos en clínicas y hospitales públicos; asimismo a recibir información clara y oportuna sobre cómo cuidarnos.

    La atención médica debe adaptarse al contexto social, cultural o geográfico; si hablas una lengua indígena tienes derecho a contar con un intérprete o traductor en tu idioma. El personal médico debe de establecer una comunicación que te haga sentir cómoda, segura y con respeto; evitando cualquier estigma o discriminación, especialmente si eres una mujer indígena, afrodescendiente, de la población LGBTIQ+, migrante, con discapacidad o en situación de vulnerabilidad.

    Algo que es sumamente importante en el ejercicio pleno de nuestro acceso a la salud es que también tenemos derecho a recibir información que ayude a la prevención y tratamiento de enfermedades que afectan a las mujeres como el cáncer de mama o de útero, infecciones urinarias, virus del papiloma humano, quistes en los ovarios, entre otras.

    Aunque aún hay muchos estigmas sobre nuestro cuerpo y nuestra intimidad, recuerda que también tienes derecho a recibir información y atención en todas las etapas de tu vida sexual y reproductiva: tu salud menstrual y la salud durante la gestación o embarazo. 

    Tienes derecho a recibir información sobre los diversos métodos anticonceptivos que existen y utilizar el que sea de tu preferencia de acuerdo a las necesidades de tu cuerpo y de tu vida.

    Finalmente, toda tu información médica debe ser manejada con confidencialidad, respetando tu derecho a la privacidad.

    Importante: Las instituciones responsables de garantizar tu derecho a la salud son la Secretaría de Salud, IMSS, ISSSTE, IMSS Bienestar, servicios estatales de salud, institutos nacionales de Salud y DIF, no olvides que si alguna de estas instituciones te niega el acceso o te discrimina se puede denunciar ante las autoridades competentes.”

  • Priistas y delincuentes

    Priistas y delincuentes

    Uno de los más entusiastas generadores de violencia mediática en Veracruz es el priista Héctor Yunes, quien adoptó como propio el caso del reportero detenido en Coatzacoalcos, Rafael León Segovia, y presionó para que informe la gobernadora un asunto que corresponde a la de la fiscalía dar a conocer.

    Esta es una muestra de vivir en el pasado y de la decadencia de los priistas que toque detuvieron el reloj desde hace muchos años.

    Los priistas siempre identificados con el delito, quisieron que fuera liberado un sospechoso de varios delitos, sólo para tener pretexto de decir que en Veracruz se coarta la libertad de expresión.

    Los reporteros añoran los tiempos en los que todo lo controlaba el gobernador, mandaba sobre el Legislativo, el Judicial, la fiscalía y hasta tenía facultades extraordinarias para convertir en periodistas a vagos, y a ladrones en políticos.

    Ahora debemos tomar en cuenta que la detención de esta persona, es dictada por la fiscalía, y el primero en acusar censura y falta de libertad de expresión es Héctor Yunes Landa, quien mantiene una estrecha relación con algunos medios incondicionales atados al pasado y ciertos periodistas corruptos en permanente subasta. Aunque suele pelearse con todos ante la mínima provocación y a veces de manera gratuita.

    Hace unos días se dio a conocer un altercado entre este decadente priista, y el periodista Rodrigo Crosa, de cuyo estudio salió insultándolo, empujándolo y mentándole la madre. Y se quejan los periodistas de la gobernadora, pero viniendo el maltrato de un priista siempre tiene su compensación.

    Para certificar su nostalgia por el pasado, le dijo al comunicador si se creía López Dóriga, afortunadamente cada día menos personas saben quién fue ese locutor de carrera trunca. Pero el iracundo Yunes lo comparó como si se tratara de un gran personaje.

    Pero por lo general Yunes Landa es muy amigo de los comunicadores de Veracruz, tanto que asiste a todas las comidas de la Asociación de Periodistas de Coatzacoalcos, con menos de 150 socios, dándole a la agrupación de jubilados un tinte tricolor. Casualmente dicho grupo fue el primero al que se acudió para exigir la liberación inmediata del delincuente Rafael León Segovia, sin conocerlo ni saber el motivo exacto de su detención.

    Simplemente por el hecho de ser reportero es, para Yunes y la sociedad de corruptos, un candidato a la canonización.

    Los priistas en extinción, quieren hacer de este caso un problema político para buscar el desprestigio de la gobernadora, con quien a pesar de periodicazos y guerra sucia, no han podido.

    Algunos medios acostumbrados a recibir dinero por callar o mentir, desde que Fidel Herrera les mandaba dinero, para escribir por encargo, lo cual hace más fácil y productiva la tarea de los mercenarios de la pluma.

    Hay pruebas suficientes contra todos los Yunes, los priistas y los reporteros de medio pelo, piensen dos veces antes de escribir una mentira. El caso de Rafael León, que ya fue vinculado a proceso pero para el PRI, los Yunes y algunos medios es un santo.

  • La gratuidad de la Educación Superior no es suficiente

    La gratuidad de la Educación Superior no es suficiente

    La reforma constitucional del Artículo 3º realizada en mayo del 2019 estableció la Educación Superior como un derecho humano, la Ley General de Educación Superior de 2021 establece que las cuotas serán eliminadas gradualmente. Esto se vive como una modificación que busca mayor acceso a la educación y mitigar la desigualdad de ciertos sectores a este nivel educativo. Además se han implementado programas sociales que se enfocan en los egresados, como el programa Jóvenes construyendo el futuro, grandes esfuerzos que por desgracia no son suficientes. 

    El pasado 2025 que estuve en contacto con estudiantes de universidad  pública me dio elementos para desarrollar una breve y nada sistemática tipología que no sindica las condiciones que poseen. El primer grupo son los estudiantes que poseen recursos materiales suficientes para realizar sus estudios, un subgrupo de estos son los que tienen que recorrer grandes distancias, por lo regular desde el Estado de México, la mayoría de los estudiantes. El segundo grupo posee recursos superiores a los necesarios y acuden de las zonas mas cercanas a la universidad. Las condiciones de estudio son regulares, viven una experiencia universitaria, usan los servicios que hay y socializar con sus colegas. 

    El tercer grupo son los estudiantes que padecen de recursos económicos, pero que no realizan largos recorridos a la universidad. Para ellos las condiciones se juegan en utilizar lo mas que pueden los recursos universitarios como libros, impresiones, cafetería. Pero además hay compañeros que cuentan con pocos recursos y viven en lugares lejanos, produce un gasto diario mayor. El Estado de México aún sigue siendo un lugar “caro” para estos estudiantes, ya que el costo del transporte público es alto lo que les deja en un proceso de alta vulnerabilidad. Esto se suma a que los ingresos económicos familiares son bajos y fluctuantes, comerciantes principalmente. 

    El contexto les impide tener constancia en las actividades universitarias, si salimos para realizar una práctica en algún lugar de la CDMX no asisten, porque les implica un gasto mayor al habitual, en ocasiones faltan a clases y en la UAM Xochimilco es algo que merma en su calificación. Las “bajas calificaciones” reproducen por faltas no entregar actividades y repercute en que no puedan tener acceso a la beca universitaria de la misma institución porque no tienen el promedio mínimo necesario; una desventaja en comparación con los demás estudiantes. 

    Sobre esta desigualdad se agregan los conflictos entre los equipos de trabajo. Las inasistencias son leídas como una falta de responsabilidad, son mal vistos por sus compañeros y suelen dejarlos fuera a mitad del curso, en ocasiones se les atribuye consumo de sustancias por el aspecto físico. En diciembre pasado corroboré que ese aspecto puede llegar a ser falta de alimento. Uno de mis estudiantes puso en su diario de campo “le dije a mi mamá que me dolía la cabeza y en cuanto comí se quitó, sólo era hambre”. La gratuidad no basta, necesitamos pensar cómo brindar condiciones para que ninguno se quede atrás.