Nicolás Maduro, junto con Cilia Flores, fue sustraído de territorio venezolano el pasado 3 de enero de 2026 por parte de militares estadounidenses instruidos por Donald Trump. Como suele hacer la nación imperialista por excelencia, esta vez eligieron el argumento del narcotráfico para secuestrar y querer juzgar arbitrariamente al mandatario de una nación que les supone una jugosa extracción de recursos. Y esta vez no hay que indagar demasiado para constatarlo, pues el propio Donald Trump había anunciado días antes que recuperarían “su” petróleo, el cual, según sus palabras, Venezuela les había quitado ilegalmente.
Y aunque en general hemos hablado largo y tendido sobre la innegable politización del pueblo mexicano, y que la presidenta Claudia Sheinbaum condenó categóricamente el intervencionismo, tampoco sorprende que los mismos de siempre se hagan notar para mal; pero ahora no solo ellos, los hachos habituales, sino que el asunto fue tan mediático que muchas voces que poco hablan (y poco saben) de política, también hicieron sus “aportaciones”.
Me encontré aquel 3 de enero una publicación hecha por un creador de contenido en YouTube cuyo canal lleva el nombre de Gabbo. Aunque el canal en cuestión está especializado en el doblaje, se ufanaba de reproducir la lamentable imagen de Nicolás Maduro esposado y con los ojos cubiertos por un antifaz mientras era trasladado ilegalmente territorio estadounidense. La publicación celebraba la “detención” de Maduro, lo calificaba de “dictador” y “tirano”, y cerraba con la irritante arenga de Javier Milei. Cuando este youtuber se ha atrevido a hacer otras desacertadas publicaciones en las que muestra su muy nublado panorama político, lo he rebatido. No tiene verdaderos argumentos; solo utiliza la frase comodín de que él no defiende a políticos.
Ya antes hemos analizado la correlación entre la cultura de masas, la llamada cultura pop y el pensamiento de derecha, la despolitización y la noción automatizada de que EEUU es una nación que promueve la democracia y la libertad. La mayoría de jóvenes que han crecido en el sobreconsumo de productos culturales gringos, suelen tirar para la derecha por pura lógica, puesto que no han consumido nada distinto desde la infancia. Han de pensar: «Gracias, EEUU. De niño me diste caricaturas y películas, y ahora le das al mundo libertad».
Sin embargo, este fenómeno no solo se manifiesta en los jóvenes, sino que también tienen satanizados a Cuba y Venezuela varios de los adultos mayores a quienes les doy clase. Años de noticiarios televisivos tendenciosos moldearon sus cerebros. La era de la televisión no ha terminado. Aunque ya pocos se entretienen o informan en ella, su estela de ignorancia y mensaje imperialista se va a seguir padeciendo por muchos años.
Y aunque ya se puede ir por todo este país diciendo que se es de izquierda sin tapujos, y sin que esto suponga ningún estigma social, sino timbre de orgullo gracias a la gesta de AMLO, aún se palpa en algunos sectores un atraso significativo. No se trata de fervientes defensores ideológicos de la derecha, sino de pueblo alienado, inmerso aún en la dinámica de pensamiento que se le inoculó en los medios masivos; ese mensaje despolitizante de: «Todos los políticos son iguales, son corruptos y traidores. No te molestes en votar, porque ya todo está decidido y al final siempre hacen lo que quieren».
El despertar ideológico del pueblo fue sin duda significativo, pero la onda expansiva de AMLO no alcanzó a quienes consumen contenidos que en su esencia llevan el mensaje de la industria cultural anglosajona. Muchos de los jóvenes despolitizados que desde el desconocimiento menosprecian a la izquierda, han crecido viendo a streamers de videojuegos con opiniones de derecha, y la truculenta marea del algoritmo les acerca los reels y shorts de Agustín Laje o incluso las incendiarias peroratas de los simpatizantes de Trump.
Hemos dicho que en México no corren tiempos buenos para la derecha, pero en el resto del continente y del mundo, el panorama es distinto. A diario dilapidan millones en esparcir su evangelio. ¿Qué nos queda? Seguir siendo un pueblo unido y fuerte en todos los sentidos. Éste sí es el lado correcto.
- YouTube: Al Aire con Miguel Martín
- Facebook: Miguel Martín Felipe Valencia
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.









