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  • La doctrina Donroe y el cerco final: la estrategia de Trump para asfixiar a Cuba

    La doctrina Donroe y el cerco final: la estrategia de Trump para asfixiar a Cuba

    Parecía un desafío casi insondable: encontrar la manera de bloquear y afectar a Cuba más de lo que ya estaba después de seis décadas de un cerco implacable. Sin embargo, la administración de Donald Trump ha demostrado que siempre se puede escalar un crimen. Lejos de limitarse a mantener el statu quo de la guerra económica, su gobierno ha diseñado una estrategia de estrangulamiento total, concibiendo a la isla no solo como un objetivo, sino como una pieza clave en un tablero geopolítico mucho más ambicioso: la aplicación de una suerte de “Doctrina Donroe” —una reinterpretación brutal y moderna del viejo lema— con un radio de acción de 5,000 kilómetros. Esta visión, que busca establecer un control hegemónico absoluto sobre el hemisferio occidental, incluye no solo a Cuba, sino también a México y, por supuesto, a Venezuela, la fuente energética que mantenía con vida el espíritu de resistencia caribeño.

    El camino hacia esta nueva fase de agresión comenzó mucho antes de los eventos más dramáticos. La administración Trump ya venía aplicando una presión incesante sobre la isla a través de métodos que recuerdan a las más oscuras épocas de la piratería en el Caribe. Buques petroleros con destino a Cuba eran interceptados en alta mar, sus cargas eran bloqueadas y se impedía la libre navegación y el comercio legítimo de la isla con otras naciones. Este acoso naval, un acto de fuerza bruta disfrazado de política exterior, buscaba cortar el sustento energético de la nación, demostrando que no había límite para la coerción.

    Pero la verdadera escalada llegó con la intervención directa en Venezuela. El operativo que llevó al secuestro de Nicolás Maduro, al bombardeo de Caracas y a la muerte de cientos de civiles, fue leído en Washington como una victoria que envalentonaba sus ansias de poder. Con Venezuela doblegada y su petróleo bajo control, Trump y su círculo más cercano creyeron haber asestado el golpe mortal a Cuba. El cálculo era simple y perverso: si la única fuente significativa de energía de la isla era Venezuela, y Venezuela ya no podía proveerla, la resistencia cubana colapsaría por inanición económica y energética en cuestión de semanas. Lo que olvidaron en sus cálculos es la historia de un pueblo que ha aprendido a resistir y a reinventarse bajo las condiciones más adversas. Cuba ha soportado un bloqueo que quebraría cualquier otra economía en los primeros tres meses, una resiliencia forjada en la dignidad y la necesidad.

    Sin embargo, la lógica del imperio no se detiene ante la resistencia. Cuando el flujo desde Venezuela se interrumpió, la vida en la isla encontró un respiro gracias a la solidaridad, principalmente desde México. Barcos con combustible y suministros lograron burlar el cerco, ofreciendo un salvavidas a la población. Pero la sombra de la Doctrina Donroe se alargó hasta el país azteca. Trump, usando la misma táctica de la amenaza y la coerción, presionó al gobierno mexicano con la imposición de aranceles devastadores si continuaba el envío de petróleo a Cuba. Ante la amenaza de una guerra comercial que México no podía permitirse, el flujo energético oficial tuvo que retroceder. A pesar de todo, y como un gesto de humanidad que desafía la geopolítica, la ayuda humanitaria y algunos envíos esporádicos continúan, demostrando que la solidaridad del pueblo mexicano no se doblega fácilmente ante las presiones imperiales.

    Hoy, el estrangulamiento que sufre el pueblo cubano es casi total. La pregunta que flota en el aire es si alguien puede detenerlo. En un mundo bipolarizado, la respuesta lógica apuntaría a Moscú o Pekín. Solo una intervención decidida de estas potencias, ya sea en forma de financiamiento masivo, suministro energético constante o, en un escenario extremo, el establecimiento de una disuasión creíble mediante el envío de misiles hipersónicos apuntando a Miami y Washington, podría cambiar la correlación de fuerzas. Sin embargo, ese escenario parece, por ahora, una quimera. El gran reparto del mundo, los acuerdos tácitos y las líneas rojas no escritas entre las grandes potencias, dejan a Cuba atrapada en lo que Washington considera su patio trasero, su zona de influencia directa e incuestionable.

    A pesar de esta realidad geopolítica, la victoria de Trump sobre Cuba es, en esencia, pírrica. El costo de esta victoria no se mide en tanques de petróleo o barriles de combustible, sino en la erosión moral y estratégica de Estados Unidos. El mundo observa, con una mezcla de impotencia e indignación, las atrocidades que se cometen de forma impune contra un pueblo pequeño y bloqueado. Cada barco interceptado, cada sanción impuesta, cada amenaza lanzada, es una factura que se acumula en la conciencia histórica del imperio. Puede que hoy celebren el control y la asfixia, pero esa deuda moral, ese sufrimiento causado, es un pasivo que algún día, de una forma u otra, se pagará muy caro. La resistencia digna de Cuba no es solo un acto de supervivencia, es la prueba viviente de que la factura de la historia siempre termina por llegar.

  • Tercia para seguir arruinándoles su Apocalipsis

    Tercia para seguir arruinándoles su Apocalipsis

    Lo sentimos, estimados derechosos vendepatrias mexicanos, pero el efecto aranceles trumpianos no fue el esperado (por ustedes). México se ha convertido por primera vez en el cliente número uno de Estados Unidos, quitándole el puesto a Canadá. Desde que se firmó el TLCAN allá por 1994, Canadá siempre había sido el destino favorito de las ventas estadounidenses. Pero en 2025, la historia cambió: México compró 337,960 millones de dólares (un crecimiento del 1.2%), mientras que Canadá compró 336,518 millones de dólares (una caída del 3.8%). Ahora, ¿qué le estamos comprando tanto a los estadounidenses? El motor de este cambio son productos clave que usamos todos los días o que necesitamos para nuestras industrias: energía y agropecuarios (gas, aceites de petróleo y maíz), tecnología y transporte (autopartes, coches terminados y baterías).

    Lo más interesante es que nos hemos consolidado como socios inseparables: el 40% de lo que México exporta de vuelta a EE. UU. está hecho con componentes estadounidenses. Básicamente, les compramos piezas, las armamos aquí y se las vendemos de nuevo.

    Un dato clave: mientras otros países sufrieron “castigos” comerciales o represalias bajo la administración de Trump, México logró mantenerse prácticamente a salvo, lo que facilitó que este intercambio de mercancías siguiera fluyendo sin frenos.

    Así que, al cierre de 2025, México consolidó su posición histórica como el socio comercial más importante de Estados Unidos, no sólo como el principal destino de sus exportaciones, sino también como su proveedor líder. ¡México arrasó de nuevo! En 2025, se mantuvo como el principal exportador a Estados Unidos por tercer año consecutivo, con ventas récord de 534,874 millones de dólares, un salto del 5.8% respecto a 2024.

    A pesar de los aranceles impuestos por la administración Trump –el “año del arancel”–, México superó a Canadá (que cayó 7%) y aplastó a China (baja del 29.7%). ¿Qué vendemos más? Principalmente autos, camiones, autopartes, computadoras, cables y aparatos médicos: ¡lo que hace girar la maquinaria estadounidense! Somos los ganones del comercio bilateral, con 15.6% del total de flujos entre ambos países.

    Otro trompo para que se echen a la uña. La economía global cerró el 2025 con paso lento e inseguro, con México destacando entre los países que lograron mantener el crecimiento frente a una desaceleración generalizada. La economía de los países más desarrollados (los 38 que integran la OCDE) creció un 0.3% en el último trimestre de 2025. Aunque suena a un número positivo, en realidad es la expansión más baja que han tenido desde mediados de 2024. Digamos que el motor económico mundial avanza, pero lentamente. No a todos les fue igual en la feria. El reporte muestra un panorama con contrastes: México (+0.8%), España y Portugal fueron de los países que más crecieron en este periodo, junto con Lituania, Polonia e Israel. México logró acelerar su dinamismo mientras otros se estancaban. En el otro extremo, Irlanda, Corea del Sur, Noruega y Canadá registraron números negativos (contracciones), lo que significa que su economía empequeñeció en esos meses.

    En fin, sigan esperando sentados ese colapso que tanto les urge, señoras y señoras conservas, porque al parecer el Apocalipsis sigue desactivado. Mientras algunos se desgarran las vestiduras jurando que nos íbamos al despeñadero, la realidad les acaba de recetar una dosis industrial de desencanto: somos el socio indispensable del Tío Sam y uno de las pocas economías de la OCDE que no está en números rojos. 

    En fin, que sigan esperando sentados el colapso que tanto ansían atrás de sus micrófonos en los medios de siempre y tejiendo sus hilos de pánico en redes; el Apocalipsis nomás no empieza. Mientras los expertos y agoreros del desastre se desgarran las vestiduras jurando que nos íbamos al despeñadero, la realidad les receta una dosis de datos: México no sólo está toreando con éxito las ocurrencias impulsivas de Trump, sino que, mientras otros se empequeñecen, aquí estamos facturando fuera y fortaleciendo el mercado interno. Menos lamentos de set de televisión y más realidad, que los pronósticos de catástrofe volvieron a fallar. ¡Tengan para que se entretengan: la tercia que no vieron venir!:

    • Cliente #1: por primera vez en la historia, México es el principal destino de las exportaciones de EE. UU., superando a Canadá.
    • Proveedor líder: somos el país que más le vende al gigante del norte, aplastando la competencia de China y Canadá con cifras récord.
    • Crecimiento resiliente: mientras las potencias de la OCDE se frenan, México crece al doble del promedio global, fortaleciendo su mercado interno y toreando aranceles.

    @gcastroibarra

  • Meterse el pie como estrategia

    Meterse el pie como estrategia

    Si algo deja claro el zafarrancho de Marx Arriaga y Mario Delgado en la SEP, es que los cuatroteros dominan el arte de la comunicación fallida y el escándalo controlado donde todo arde para que nada arda. Me dirán que no hay que buscarle tres pies al gato, que simplemente la 4T tiene un terrible problema de comunicación. No me sorprende, asumir que la cuatrote es más maquiavélica que Maquiavelo, que comunica mal como estrategia para regular el debate público, que parece que deja la mesa puesta a la oposición para que los ataque, pero que lo único que hace es levantar polvo, demanda dosis altas de sospechosismo.

    Los cuatreros superan a Maquiavelo, quien insistía en que el príncipe debe gobernar la percepción de sus actos mediante acciones espectaculares y bien calculadas, en pocas palabras, que debe controlar la narrativa.

    Nadie controla la narrativa como la cuatrote, la controla dándole una vuelta de tuerca que la hace ver descontrolada. Los cuatreros producen sus peligros de forma espectacular y bien calculada, permiten que —lo de la SEP es solo un ejemplo— Marx Arriaga detone una serie de bombas y no dicen nada, dejan que acuse de traición a los traidores y no dicen nada, dan espacio para que monte un escandaloso escándalo durante días y no dicen nada. Luego, cuando las aguas están más agitadas, cuando se ha levantado tanto polvo que resulta imposible distinguir algo, cuando todo parece venirse abajo, salen tranquilos para presentar los oficios y los libros en cuestión, para desmentir lo que se pudo desmentir desde el minuto uno.  

    ¡Autosabotaje! ¡Incapacidad! Nada de eso, la cuatrote pone y la cuatrote quita de la mesa los temas que quiere que se discutan. Domina el arte de controlar lo que se ve de ella —como también sugería Maquiavelo. No permite que la oposición dormida y soporífera discuta nada que a la cuatrote no le interese que se discuta. Si va a ser criticada, será criticada por lo que ella quiere que se critique, si va a ser atacada, será atacada por lo que ella quiere que se ataque. Y en cuanto ella quiere, la crítica y el ataque desaparecen y se diluyen en el olvido más olvidado, dejando que el polvo se asiente ahí donde se asienta el polvo.

    Entrados en gastos

    No es que la cuatrote controle la narrativa de forma totalitaria, como burdamente sostienen quienes sostienen lo burdo (con perdón de Alazraki y compañía), es que la cuatrote opera de forma omnipresente, cuenta con los perfiles más incendiarios de los incendiarios, como Arriaga, Taibo o El Fisgón, y con los más pro empresariales de los pro empresariales, como Ebrard o Delgado. Gracias a ello, abarca el pantone político de derecha a izquierda y de libertarismo a estatismo, lo que le permite ser tan neoliberal como quiera, o tan radical como se necesite.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.
  • Somos MX, volver con la frente marchita

    Somos MX, volver con la frente marchita

    La derecha y sus medios de comunicación adheridos a las élites, nunca han tomado en cuenta la autoridad electoral, a pesar de haber armado la consigna del “El INE no se toca”.

    En esa inercia habitual de anular al árbitro electoral, dirigentes del grupo Somos México aseguran alcanzar el registro condicionado para competir en las próximas elecciones, cuando en realidad sólo han concluido con el primer requisito de celebrar 20 asambleas, por lo menos, en 20 entidades o una asamblea en cada uno de 200 distritos electorales.

    En estos encuentros deben participar, por lo menos, 3,000 personas afiliadas por entidad, o 300 por distrito electoral.

    El registro condicionado debe otorgarlo el INE porque con sólo haber hecho la tarea no hay pase automático. El INE puede echar para atrás una parte del trabajo realizado por todas las agrupaciones que intenten alcanzar el nombre de partido político y crean haber cumplido cabalmente con los requisitos.

    El INE deberá tener mucho cuidado en esa revisión, porque comandan ese partido, ex consejeros del IFE y del INE que pueden fabricar estrategias que burlen la supervisión de los requisitos.

    La certeza de los dirigentes de somos México, es tal que ya tiene candidatos, han nombrado al gris Pepe Yunes como si abanderado para competir, por tercera vez consecutiva, por la gubernatura de Veracruz.

    Las dos veces anteriores ha perdido por aplastante diferencia, pero para quienes buscan impunidad con el fuero para esconder delitos no hay lucha que esté de más.

    Somos México quiere enquistarse en Veracruz por su rancia tradición priista, sabe que su senil partido ya no ganará una sola curul y debe mudarse a las alternativas por desprestigiados que estén sus dirigentes.

    Para apoyar a Somos México, Pepe Yunes debió renunciar al PRI, cosa que no ha hecho, de tal manera que su apoyo no cuenta, al contrario, desgasta la transparencia de los requisitos de ese intento de partido y lo desacredita aún más.

    A casi tres semanas de que venza el plazo para cumplir con los requisitos y solicitar su registro como partido político, organizaciones dicen que ya lo hicieron, pues concluyeron con el número de asambleas y afiliaciones requeridas por el INE. Más de una organización se ha quedado en el intento.

    La alharaca de Somos México no es ingenua, porque de ser rechazada argumentará que el INE está al servicio de Morena y que este partido tiene miedo de perder el poder, con su tradicional mentira de que tienen millones de seguidores.

    A duras penas Somos México logró reunir el mínimo exigido de 256,030 personas afiliadas para que soliciten su registro como partido político.

    Desde ahora el registro de la cantidad de simpatizantes Somos MX, deja mucho que desear. La propia Margarita Zavala, con toda la fuerza del calderonismo, que todavía tiene bastiones de ultraderecha en el país, fue rechazada por haber repetido nombres, falsificado credenciales y robado militantes a otros partidos.

    El siguiente acto de la tragedia de Somos MX es afirmar que el INE está bajo las órdenes de la Presidenta, porque, en realidad, sus resultados, en realidad, son muy frágiles, parecen falsas.

    Para Somos México el proceso de requisitos mínimos fue tortuoso, es decir, puede que si ganar el registro condicionado, lo pierda el próximo año. Cuando hay un organismo político con arraigo social, los resultados de sus requisitos son muy diferentes, y pueden sucumbir en el primer contacto con las urnas, más aún, tratándose del desperdicio de partidos que perdieron su registro, las elecciones y la vergüenza.

  • La humanidad en pausa…

    La humanidad en pausa…

    ¿Se han dado cuenta? Algo grave nos pasó como sociedad, dejamos de sorprendernos, ya no reaccionamos, sólo consumimos tragedias, las platicamos un rato, nos dosifican los hechos para que los olvidemos pronto.

    Un día es Epstein y las redes de abuso protegidas por dinero y poder, otro día son niños palestinos víctimas de un genocidio muriendo bajo bombas, hambre, mientras el mundo discute tecnicismos, otro día más, Venezuela, bombardeado, saqueado, con su presidente secuestrado y encarcelado, y el mundo callado, haciendo memes, y bueno, otro día silencioso, más cómodo para todos, pues si, Cuba, un pueblo entero sobreviviendo durante décadas bajo un bloqueo que asfixia su economía, su salud, su futuro.

    Cuba, un castigo prolongado que no lo pagan los gobiernos, lo paga la gente, la escasez no la sienten los discursos, la sienten las familias, y sin embargo, el mundo lo discute como si fuera estrategia no sufrimiento humano, he llegado a escuchar, bravooo que los cubanos disfruten lo votado, se lo merecen son “comunistas”.

    Por eso el punto de quiebre no llegará desde los gobiernos, los gobiernos rara vez dicen “ya basta” y sobre todo si el sistema les beneficia.

    El quiebre sólo puede venir de las sociedades cuando deciden que la normalización del horror también las vuelve cómplices, y el mensaje que recibe el mundo es brutalmente claro,
    la dignidad humana importa, la vida importa pero no siempre, depende del pasaporte, del color de la piel, del poder, del petróleo, del aliado, del voto.

    Y si, el verdadero problema no es que exista la injusticia, el problema es que el orden político global ha aprendido a administrarla.

    Al parecer nos dijeron, nos vendieron la idea que el problema era la violencia, pero no, el problema es que aprendimos a convivir con ella porque a todo le buscamos una justificación.
    Hoy la política no frena el horror, lo administra, decide qué muertos cuentan, qué abusos se investigan, qué guerras se condenan y qué pueblos pueden ser presionados sin que nadie se incomode demasiado.

    Nos acostumbraron a opinar, no a actuar, a debatir bandos, no a defender personas e ideales, a convertir el sufrimiento en tema que se platica en un cafecito, pero el verdadero quiebre no llega cuando existe la injusticia, sino cuando la gente deja de rebelarse contra ella.

    El día que empezamos a decir “así es el mundo”, “no se puede hacer nada”, “siempre ha sido igual”, “se lo merecen”, ese día empezamos a rendir la conciencia, y una sociedad que se acostumbra al dolor ajeno no necesita censura ni dictaduras, se apaga sola, la deshumanización no empieza con bombas ni abusos, empieza cuando la conciencia se rinde.
    Y la pregunta ya no es cuándo diremos “ya basta”.

    La pregunta es si todavía somos capaces de sentir lo suficiente como para decirlo en serio.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • Detector de falsedades matutinas

    Detector de falsedades matutinas

    El “Detector de Mentiras” de la “Mañanera del Pueblo” se aventó una falsedad o verdad a medias el día de hoy. Eso me da pie a afirmar que el Segundo Piso de la 4T se desmorona poco a poco.

    Desde la cochinada que ha estado haciendo Mario Delgado con la UPN, pasando por la artera separación del camarada Marx Arriaga y los cambios que pretenden en los Libros de Texto Gratuitos, que serán regresivos y nocivos, hasta la tremenda parcialidad de la información del cómputo del tiempo extra que podría quedar en la ley laboral.

    El Maestro Miguel Ángel Elorza Vázquez, titulado como Lic. En Filosofía por la UV y la Universidad Complutense de Madrid (¿Quién pompó? Diría AMLO), tiene Maestría en Estudios Humanísticos en el ¡Tec de Monterrey! Según dice https://www.sdpnoticias.com/mexico/quien-es-miguel-angel-elorza-vasquez-detector-de-mentiras-en-las-mananeras-de-claudia-sheinbaum/ (De nuevo ¿Quién pompó?) dice que el tiempo extra no se pagará mas barato con la traicionera Reforma Laboral de las 40 horas.

    A este joven xalapeco, se le olvidó informar, que en la legislación actual la prolongación de jornada puede ser de 3 horas a pagarse dobles y que se pueden sumar 9 por semana, y que a partir de la décima el pago debe ser triple. En la reformita de Bolaños y Altagracia, la prolongación de jornada puede ser de 4 horas con pago doble, pudiendo sumar hasta 12 por semana, lo que implica que 3 de las 12, que antes habrían sido pagadas triples, ahora serán dobles, es decir, bajan de precio. El exceso de esas 12, si será de pago triple.

    ¿Quién miente Elorza o los Compañeros del Frente Nacional por las 40 Horas y yo? Si se lee la propuesta que aprobó el Senado traidor, sabrán que el mentiroso es el Director de Infodemia, que acaba de terminar con su confiabilidad por proteger una reforma regresiva y traidora a la 4T y a la fuerza laboral de este país.

    Reproduzco parte de la declaración del Frente Nacional por las 40 Horas quienes, por cierto, sí es de izquierda, no como Marath, Altagracia, Mario D. y secuaces.

    “Declaración del Frente Nacional Por las 40 Horas ante la presentación de la iniciativa presidencial de reducción de la reducción de la jornada laboral.

    “…En primer lugar, la iniciativa ni siquiera garantiza dos días de descanso por cada cinco de trabajo (es decir, mantiene el esquema de 6 días), no considera la prima sabatina e ignora recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que incluso cita. En segundo lugar, la supuesta reducción plantea un recorte de dos horas cada año a partir de 2027 para llegar a las 40 horas hasta 2030…”

    “…Sobre el cómputo de horas extras, la iniciativa las limita a un máximo de 4 horas diarias o 12 horas totales a la semana, repartidas en 4 días, legalizando jornadas de 12 horas y anulando la “reducción”. Además, el pago triple de horas extra ya no iniciaría a partir de la tercera hora como ocurre hoy, sino hasta la cuarta, y solo si se llega a ese tope. Así en la realidad, su propuesta si podría reducir el salario, que de por sí es precario.

    Si la patronal no respeta derechos laborales, como el tiempo de comida, el pago justo de horas extras o el registro correcto de salarios ante el Seguro Social, sería ingenuo pensar que respetará la reducción gradual de la jornada laboral. Tenemos la certeza de que lo mismo sucederá con la aplicación del nuevo sistema de registro electrónico propuesto en la iniciativa…”

    “…Por ello desde el Frente, exigimos además un órgano de vigilancia popular y obrero autónomo para denuncias anónimas.

    Hay que ponerle un fin a la ambición de los ricos y poderosos…”

    Está claro que la reforma no está otorgando mejores condiciones ni más derechos a la fuerza laboral mexicana. La lucha sigue y sigue.

  • Más allá de Marx: instituciones, legado y futuro de la educación pública

    Más allá de Marx: instituciones, legado y futuro de la educación pública

    En el momento político actual se estaría observando en México un episodio que, más que girar en torno a una persona, obligaría a medir la fortaleza de nuestras instituciones educativas. Esta semana hablamos de Marx Arriaga porque su salida de la SEP no es un hecho aislado ni un simple relevo administrativo. Ocurre en un punto clave para la consolidación de la Nueva Escuela Mexicana y en la transición de una etapa política a otra dentro del mismo proyecto de transformación.

    Si Marx dejara formalmente el cargo y decidiera mantener presión desde la protesta, el mitin o las redes sociales, el debate cambiaría de naturaleza. Ya no se trataría de una destitución, sino del tipo de narrativa que podría instalarse dentro del propio movimiento: la defensa del legado del obradorismo frente a los ajustes y matices de la administración encabezada por la Dra. Claudia Sheinbaum. Ahí se encontraría el verdadero punto de tensión.

    La Nueva Escuela Mexicana no habría sido concebida como un proyecto personal, sino como una política pública con diseño institucional, equipos técnicos y procesos formales. En su etapa fundacional habría requerido liderazgo visible y convicción discursiva. En su fase de consolidación demandaría estabilidad operativa y disciplina administrativa. Cuando una política se personaliza, cualquier relevo podría leerse como ruptura; cuando se institucionaliza, los cambios forman parte natural de su evolución.

    Si Arriaga optara por una confrontación pública sostenida, habría presión mediática. Podría intentar posicionarse como defensor “auténtico” del legado. Eso generaría ruido interno, pero no necesariamente ruptura. Toda transformación amplia admite matices en su etapa de consolidación. El riesgo no estaría en la crítica, sino en que la discusión se desplazara del contenido educativo hacia una disputa simbólica de representación.

    La administración actual tendría incentivos claros para institucionalizar el conflicto y no escalarlo. Consolidar implicaría procesar diferencias por la vía administrativa, sostener continuidad del modelo y evitar dramatización. Si el proyecto educativo continuara operando sin sobresaltos, el episodio tendería a diluirse. Si, en cambio, el debate se ideologizara y se polarizara en términos de “origen” frente a “ajuste”, podría abrirse una conversación interna más amplia sobre rumbo y método.

    Desde la lógica de la Ingeniería Política, el punto crítico no sería la permanencia de un nombre, sino la resiliencia del sistema. Las instituciones maduras absorben tensiones sin alterar su arquitectura. Cuando un proyecto logra sostener su operación más allá de sus figuras visibles, demuestra que ha superado la fase de dependencia personal y ha entrado en consolidación estructural.

    El caso Marx Arriaga no pone en juego el futuro de la Nueva Escuela Mexicana, sino la capacidad del proyecto para consolidarse en una etapa donde las instituciones deben pesar más que las figuras. Las transformaciones auténticas no se debilitan por relevos ni por tensiones internas; se fortalecen cuando logran sostener el rumbo sin depender de protagonismos. Si la política educativa mantiene estabilidad operativa, coherencia institucional y claridad en su dirección, el episodio quedará como una prueba superada en su proceso de madurez. En la ingeniería del poder público, la permanencia no la garantiza un nombre, sino la solidez de la estructura que lo trasciende.

  • Marx Arriaga y la revolución educativa

    Marx Arriaga y la revolución educativa

    En México, cada vez que la educación pública intenta dejar de ser un instrumento de reproducción social, aparece el escándalo. No es nuevo. Lo nuevo es la virulencia con la que ciertos sectores celebran la salida de Marx Arriaga Navarro como si se tratara de una victoria cultural. Hablaremos de eso a continuación.

    Desde que asumió responsabilidades clave en la transformación curricular de la Secretaría de Educación Pública, Arriaga fue convertido en símbolo. No se discutían solamente libros de texto; se discutía el poder de definir qué deben aprender las infancias mexicanas.

    La ultraderecha —articulada en organizaciones empresariales, opinadores conservadores y grupos que añoran el modelo estandarizado de evaluación— construyó una narrativa sencilla: “ideologización”, “adoctrinamiento”, “peligro comunista”. El repertorio clásico.

    Pero detrás del ruido mediático hay algo más profundo: la pérdida de monopolio sobre el sentido común educativo y la pérdida dentro del negocio de impresión y diseño de los libros de texto (revisar a Grupo Prisa, Editorial Santillana, etc.)

    La llamada Nueva Escuela Mexicana no es solo un rediseño de contenidos. Es una ruptura con la lógica de la educación como entrenamiento para el mercado. Mientras el paradigma anterior priorizaba competencias medibles y estándares internacionales, la NEM introdujo comunidad, territorio, pensamiento crítico y vinculación social. Eso es lo que incomoda.

    La educación deja de girar exclusivamente en torno a la productividad y vuelve a hablar de justicia social, historia, memoria colectiva. Y eso, para ciertos sectores, es inadmisible.

    Se ha querido caricaturizar a Arriaga como un ideólogo radical. Sin embargo, la verdadera radicalidad fue cuestionar la naturalización del modelo neoliberal en las aulas.

    Decir que los libros de texto son políticos no es un escándalo: es una obviedad histórica. Toda selección de contenidos es una toma de postura. Lo que incomodó no fue que hubiera ideología, sino que ya no fuera la misma.

    La celebración de su destitución de Marx revela más sobre sus detractores que sobre su gestión. Cuando la educación pública intenta hablar de desigualdad estructural, colonialismo interno o comunidad, el reflejo conservador es inmediato: acusar, simplificar, deslegitimar.

    El conflicto alrededor de Arriaga no fue personal. Fue simbólico. Fue una batalla por el relato educativo del país. La salida de Marx Arriaga puede celebrarse en ciertos círculos como una victoria. Pero si algo dejó claro este episodio es que la educación sigue siendo el terreno donde se disputan los proyectos de nación.

    Y en esa disputa, quienes hoy festejan no están defendiendo la neutralidad pedagógica. Están defendiendo su propia hegemonía. Porque cuando la educación cambia de lenguaje, cambia también la imaginación política de un país.

    Redes sociales

  • Reacomodos, silencios y mensajes de poder

    Reacomodos, silencios y mensajes de poder

    En la política mexicana los gestos pesan tanto como los decretos. Y esta semana estuvo marcada por tres escenas que, aunque distintas, comparten un mismo hilo conductor: poder, narrativa y control del momento.

    El episodio de Max Arriaga

    El caso de Max Arriaga, funcionario vinculado a la estructura educativa federal, dejó más preguntas que respuestas. Tres días atrincherado en su oficina no es una escena normal en la administración pública mexicana. Es, por decir lo menos, una imagen incómoda.

    En un sistema donde la institucionalidad debe prevalecer, ese tipo de episodios obligan a revisar protocolos, responsabilidades y decisiones internas. Cuando un funcionario decide encerrarse ante una crisis, no estamos frente a un simple diferendo administrativo; estamos ante un síntoma.

    Más allá de juicios anticipados, lo prudente es que instancias como la ASF o incluso la FGR, en el ámbito que corresponda, aclaren cualquier arista. La transparencia no es castigo, es oxígeno para la legitimidad.

    Salma Hayek y el mensaje político

    En contraste, la escena pública protagonizada por Salma Hayek fue un golpe mediático perfectamente ejecutado.

    La actriz veracruzana no solo habló de apoyo institucional; lanzó un mensaje político con nombre y apellido. Reconoció públicamente el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum, y extendió elogios a la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, así como a la mandataria de Yucatán.

    No es menor. En tiempos donde la narrativa femenina en el poder está consolidándose, estos respaldos cruzados construyen una imagen de bloque, de cohesión y de liderazgo compartido. No se trata solo de flores políticas; se trata de posicionamiento estratégico.

    México vive un momento donde las mujeres no solo ocupan espacios, sino que están marcando agenda. Y cada acto público es parte de esa arquitectura simbólica.

    El fantasma del huachicol fiscal

    En el ámbito judicial, el nombre de Francisco García Cabeza de Vaca vuelve a sonar con fuerza ante versiones sobre posibles órdenes de aprehensión.

    El tema del llamado “huachicol fiscal” ha sido una sombra persistente en la conversación pública. Si las investigaciones avanzan, deberán hacerlo con rigor técnico, pruebas sólidas y debido proceso. En casos de alto perfil, la línea entre justicia y narrativa política es delgada.

    Cabeza de Vaca ha mantenido presencia mediática y litigios en Estados Unidos, lo que añade una dimensión internacional al asunto. En política, la información es poder. Y cuando un exgobernador asegura tener datos sensibles, el tablero se vuelve más complejo.

    Textura del momento

    Lo que vemos no son hechos aislados. Son señales de reacomodo. Un funcionario cuestionado. Una actriz enviando mensajes políticos de alto nivel. Un exgobernador bajo la lupa.

    México está entrando en una fase donde las definiciones serán más duras, las investigaciones más visibles y la narrativa más estratégica.

    Y en ese contexto, algo es claro: el poder hoy se disputa no solo en tribunales y oficinas, sino en la opinión pública. La historia apenas comienza.

  • Cuba en la oscuridad: el costo humano de una política de asfixia

    Cuba en la oscuridad: el costo humano de una política de asfixia

    En Cuba, la noche llega más temprano. No porque el sol se oculte antes, sino porque la electricidad desaparece. En muchos barrios, los apagones duran diez, doce o hasta catorce horas. Las calles quedan en silencio, las casas en penumbra y las familias en espera. Espera de que regrese la luz. Espera de que funcione el refrigerador. Espera de que la vida vuelva a moverse, aunque sea un poco.

    Esto no es producto de una catástrofe natural. Es el resultado de decisiones políticas. Decisiones tomadas lejos de la isla, en oficinas donde la oscuridad no existe y donde la electricidad nunca falta.

    En 2026, Estados Unidos ha intensificado su política de sanciones contra Cuba, especialmente en el ámbito energético. El objetivo es cortar el suministro de petróleo que permite al país sostener su red eléctrica, su transporte y sus servicios básicos. Es una estrategia que busca presionar al gobierno cubano, pero que en la práctica golpea directamente a su gente.

    El impacto no se mide en cifras, sino en escenas cotidianas. Una madre que no puede conservar la comida de sus hijos porque el refrigerador deja de funcionar. Un hospital que opera al límite, dependiendo de generadores que no siempre tienen combustible suficiente. Un trabajador que camina kilómetros porque no hay transporte. Un anciano que pasa la noche en el calor sofocante, sin ventilador, sin alivio, sin descanso.

    Es difícil explicar lo que significa vivir con la incertidumbre permanente de no saber cuándo habrá luz, cuándo habrá comida o cuándo funcionará el transporte. La vida se reduce a resolver lo inmediato, a sobrevivir el día.

    Estados Unidos sostiene que estas medidas buscan promover cambios políticos y defender la democracia. Pero en las calles de Cuba, esas palabras suenan lejanas. Lo que la gente experimenta no es una transición política, sino una crisis humana. No es una idea abstracta. Es el hambre. Es el calor. Es el cansancio. Es la desesperación silenciosa.

    Las sanciones no distinguen entre un funcionario y un ciudadano. No distinguen entre una oficina gubernamental y una casa humilde. La presión económica no cae sobre estructuras abstractas. Cae sobre personas. Sobre cuerpos. Sobre vidas.

    Lo más doloroso es la sensación de impotencia. El ciudadano común no decide la política exterior de su país. No controla las decisiones del gobierno estadounidense. Y, sin embargo, es quien paga el precio.

    Esta situación no es nueva en la historia de Cuba, pero su intensidad actual es alarmante. Muchos recuerdan el llamado “Periodo Especial” de los años noventa, cuando la escasez marcó a toda una generación. Hoy, ese recuerdo ha dejado de ser historia para convertirse nuevamente en presente.

    En medio de esta realidad, la vida continúa. La gente se levanta, trabaja, resiste. No por ideología, sino por necesidad. Porque no hay alternativa.

    Hablar de sanciones puede sonar técnico, incluso distante. Pero en realidad, se trata de algo profundamente humano. Se trata de la capacidad de una familia para vivir con dignidad. Se trata del derecho básico a la estabilidad, a la seguridad, a la vida cotidiana.

    Lo que está ocurriendo en Cuba es una forma de presión que no se ve en imágenes de guerra, pero que tiene consecuencias igual de reales. Es una violencia lenta, silenciosa, que no destruye edificios, pero desgasta vidas.

    La pregunta no es política, sino moral. ¿Es aceptable provocar el sufrimiento de millones de personas como herramienta de presión? ¿Puede justificarse una estrategia que convierte la necesidad en un arma?Hoy, en Cuba, millones de personas viven en la oscuridad. Y no porque no exista la luz, sino porque alguien decidió apagarla.