Etiqueta: opinión

  • La reforma electoral y los fascistas

    La reforma electoral y los fascistas

    El Ejecutivo aún no entrega la Reforma electoral, aún no ha salido el borrador de la Reforma electoral, y los prianistas y cuanto contra 4T, ya están en contra de dicha reforma.

    Sobre todo, los eternos plurinominales, aquellos, que alegan ser defensores de la democracia, en contra de la sobrerrepresentación de Morena en la cámara, claro nunca se ofenden, por tener más plurinominales, que diputados electos. Aquellos, que chillan y chillan, y acusan al gobierno de socialista/comunista, aquellos, que se les ocurrió la brillante idea de nombrar a la Reforma electoral, la ley Maduro, se nota que están traumaditos, ni Trump sigue con ese tema.

    Aquellos vividores del erario público que con la reforma, ven terminado su disque carrera y trayectoria política, entre ellos, Kenia López Rabadán, la loca de lela Téllez, Acosta, la vende gelatinas y en algunos casos, también vislumbran el fin de su fuero y la llegada del largo brazo de la ley, como Ricky Canallín (que anda chille y chille) y Alito Moreno, que también chilla y chilla, y pide ayuda a gritos a Trump a la OEA, a Salinas Pliego -no sé para qué, sólo es un deudor y muy chillón-, para que lo salven.

    Pero también esta reducción de pluris, afectará a Morena, al PT y al Verde, lo que a estos 2 últimos no los tiene tan contentos, y exigen que se les respete el apoyo que han dado a Morena y a la 4T. Tendremos que esperar a saber cómo está la Reforma y si beneficia o no a los aliados de Morena, o también los ejecuta, digo, tampoco los pueden hacer hacia un lado, porque Morena los necesita, para seguir aprobando leyes que favorezcan a la 4T y al país.

    Y siguiendo con las acciones del fascista copetes narajoso, que ahora se cree el presidente “interino” de Venezuela, que quiere invadir y anexar Groenlandia, y trató de hacer lo mismo con Irán, sólo que no pudo, porque Irán le recordó el poderío armamentista y militar que actual tiene, y tuvo que retractarse; hay mucho comunicador pro 4T que ahora parecen voceros de closet de los gringos, mismos que se quedaron en los 80s y 90s o recuerdan a la época ochentera y noventera, donde EU era “supuestamente” la mayor potencia del Mundo, claro en sus películas, digo, muy potencia, muy potencia, pero no pudieron con Vietnam, Corea, Afganistán, Irak, Yemen, Siria, Líbano, y varios más (y si hay otros conflictos más actuales), donde sólo destruyeron, saquearon, y tuvieron que salir corriendo, porque no pudieron más, aunque los fanáticos comunicadores pro 4T y pro gringos de clóset digan lo contrario.

    La pregunta de la semana, es de nuevo, ¿por qué algunos/varios comunicadores pro 4T, en pleno 2026, con toda la información que supuestamente tienen, aún creen que EU es una gran potencia mundial – militar y económicamente -?

    No se les olvide, este texto está plagado de opiniones, cuestionamientos personales, algunos hechos reales y chunga.

    Gracias.

  • Trump-etas apocalípticas

    Trump-etas apocalípticas

    El presuntuosamente llamado “orden internacional” tronó y la ONU está estancada en la inutilidad ridícula. Amaneció 2026 y, puntual, su secretario general, António Guterres, nos hizo saber que, con certeza lo que se dice certeza, quién sabe… El poco funcional funcionario tuiteó: “No podemos predecir lo que nos deparará este nuevo año, pero sí sabemos esto: el mundo necesita a la ONU más que nunca”. Para el señor que trabaja de cabeza de la ONU la historia es un guion ya escrito o que están escribiendo otros, un guion al cual no nos queda más que someternos. Para el señor que debería encaminar coordinadamente los destinos de la geopolítica la historia es algo que se padece, no algo en que lo que se intervenga. Aceptémoslo: decir “no sabemos qué pasará” desde una postura de liderazgo internacional es una forma de cinismo. Después, el consabido bla-bla-bla: “Siempre defenderemos la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos. Nunca cederemos en nuestros principios. Nunca nos rendiremos.” Ajá…

    Dos días después, ya sabemos, fuerzas norteamericanas agredieron militarmente a Venezuela, mataron a un centenar de seres humanos —tan humanos como Renee Good, la ciudadana estadounidense asesinada hace unos días por el ICE en Minneapolis—, destruyeron infraestructura y viviendas de Caracas, una ciudad de un Estado Nación con el cual los gringos no están en guerra y sobre el cual no tienen ninguna jurisdicción, y luego secuestraron al presidente Maduro y a su esposa… Trump, por sus pistolas, por sus misiles, por sus dólares, por sus gónadas, mandó ejecutar un acto que mostró al orbe que, de manera palmaria, a él y a la oligarquía capitalista les importa un carajo la ley, el derecho internacional y también, de entrada, las leyes de su propio país. Eso ya lo sabíamos, pero ahora también sabemos que entramos a una fase en la cual el tecno-capitalismo fascista norteamericano actuará descaradamente.

    Luego, el ecuánime y cauto secretario general de Naciones Unidas se tomó su tiempo, dos días, para fijar postura: “En situaciones tan confusas y complejas como la que enfrentamos en Venezuela…” ¡Qué! ¿Confusas y complejas? Mire, amigo Guterres, si un grupo de personas durante días, en diferentes idiomas, desde distintos bagajes culturales, se sientan a hacerse saber mutuamente sus respectivos intereses y a tratar de que las divergencias puedan solucionarse de la mejor manera para todos, evitando sacar las pistolas para dirimir los asuntos a balazos, entonces sí podemos hablar de una situación compleja… Pero si un megalómano mega-anómalo decide bombardear a un país soberano y secuestrar a su presidente, pues la situación no es ni compleja ni confusa, es evidente y sencilla. 

    Trump ya violó el marco legal por todos sus cantos, de tal suerte que eso que escribió usted enseguida, don António, resulta muy ingenuo, demasiado, tanto que resulta estúpido: “Respeto a la Carta de la ONU. Respeto a la soberanía, la independencia política y la integridad territorial de los Estados. Prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza”. ¡Por favor! Peor, usted le hizo el caldo gordo al gordo y ayudó a justificar lo injustificable… No publicó usted una condena, un repudio, un llamado a liberar de inmediato a la pareja secuestrada por el ejército más poderoso del planeta, ¡no!, escribió: “El derecho internacional contiene herramientas para abordar cuestiones como el tráfico ilícito de narcóticos…” ¿También se tragó ese cuento? Un cuento que, horas después EU se encargó de mostrar como eso, como un cuento: que el cartel de Los Soles jamás ha existido… Peor quedó usted parado, señor secretario de la ONU, cuando el propio Trumpetas declaró que la cosa no iba de drogas, que lo que realmente les interesa es el petróleo. 

    Y por esta desvergüenza grosera ahora resulta que muchos comentócratas proyanquis e incluso gente no tan enfermita se han ido con la finta del meta-engaño. Me explico. Escucho a un montón de gente decir cosas como esta: “Al menos hay que agradecerle la sinceridad. Trump ya dijo que lo del narcotráfico es puro cuento, que llevar la democracia a Venezuela no le interesa, que lo único que quiere es robarse el petróleo venezolano”. Es decir, sí es un un gorila, pero es un gorila bien sincero. Pues no. Trump engaña montando un engaño sobre otro. Ciertamente, no le importa en lo más mínimo combatir el consumo de drogas en su país —si le importara combatiría el consumo de drogas en su país—, pero tampoco el petróleo, mucho menos le interesa la democracia… ¿Entonces? ¿Por qué ordenó el ataque a Venezuela? Por lo mismo que en cualquier momento puede invadir Groenlandia. No por soberanía, no por seguridad nacional, tampoco por recursos… Declara que actúa impulsado por “A” y luego acepta que lo hizo por “B”, pero lo hace por otra cosa. ¿Qué otra cosa? Trump sólo actúa por impulsos pulsionales primitivos. Freud etiquetó esto como “racionalización”. En su libro Psicología de las masas, advirtió cómo algunos líderes usan argumentos ideológicos para encubrir impulsos pulsionales agresivos o libidinosos. El megalómano anaranjado quiere pasar a la historia como el macho alfa del mundo, como el más gandalla de todos los tiempos. No más. No hay más racionalidad atrás. Ningún gran plan subyace a la estrategia de tapar hoy con una estupidez la estupidez que cometió ayer.

    ¿Tendrá algún límite? Con la transparencia del orate, ya lo dijo: su único límite es su propia moral. Así que estamos todos en serios problemas: no tiene moral, no tiene límites. 

  • Reproducción de la cultura hegemónica desde la educación

    Reproducción de la cultura hegemónica desde la educación

    Inicia 2026 con fuerte ímpetu, intervención en Venezuela, amenazas en contra de México por parte de Estados Unidos y los medios de comunicación haciendo su lucha a favor de quienes manejan una narrativa a favor de estas acciones. Yo me pregunto ¿Cómo hemos contribuido a facilitar la producción de estos marcos mediáticos? Mas allá de la respuesta sencilla sobre la falta de interés a la que podemos atribuirle el fenómeno o al cerco mediático, necesitamos tomar un poco más de responsabilidad sobre el tema. 

    Para Martin Carnoy, el imperialismo cultural es la manera en que los países imperialistas han determinado como prioridad la cultura para poder marginar a las culturas originarias y dar mayor prioridad a la cultura hegemónica. Estas actitudes se han producido durante años y permeado todas las estructuras sociales. Así, por ejemplo, la música ha tomado formas que priorizan los elementos culturales de la música de cámara de Europa occidental. En la actualidad hay movimientos musicales que buscan combinar los ritmos originarios con el pop, rock o rap. Lo que resulta interesante ya que nos indica que la cultura también se reconstruye con el tiempo. 

    Así como en la época de la posrevolución donde el corrido mexicano se nutrió de los ritmos europeos y generaron una nueva conformación cultural, ahora estamos observando que hay una reconfiguración de elementos musicales que buscan salir de su lugar de origen para fusionarse con otros ritmos urbanos como el rap zapoteca.

    Poco conocido, pero formando una nueva corriente de diálogo entre lo originario y actual. 

    Estoy en estos momentos cerrando la planeación de mi programa para el módulo que impartiré en la Universidad Autónoma Metropolitana y uno de los colegas que también impartirá el seminario sobre entrevista, me ha recomendado comenzar por una amplia sección sobre el tema de la escucha y me recomendó que los estudiantes escucharan a Brahams o Mahler y no me niego a considerar la práctica, pero también me he dado a la tarea de buscar otras expresiones culturales que interpelen a los estudiantes no sólo de México sino de otras latitudes y me pregunto cuál será la experiencia de los estudiantes ante esas expresiones y la forma en que su disposición a la escucha estará presente en clase. 

    Me parece interesante la forma en que de nuevo regresamos al proceso del imperialismo cultural desde nuestra práctica educativa donde se vuelve a considerar como “alta cultura” a lo hegemónico y no se toma en cuenta lo que está más allá. También me he dado a la tarea de que mi propia escucha se vea comprometida, así que les pido a mis estudiantes que en una de las prácticas entreguen su llamado “gusto culposo” eso que les produce incomodidad de compartir con otros por la presión social que implica disfrutar de ello. 

    No sé qué es lo que me depare este nuevo curso, pero ojalá que podamos desarrollar en la clase la conciencia de que la diferencia no es excluyente, sino que en el proceso de profesionalización, la aceptación de la alteridad es fundamental para conformar un pensamiento crítico. 

  • MC represor de jóvenes

    MC represor de jóvenes

    Las alzas en las tarifas de transporte público parecieran ser un vicio de los gobiernos de ese partido; Samuel García ha dado rienda suelta a este tipo de aumentos, pero como en Nuevo León, por disciplina localista los movimientos sociales son una actividad propia de pobres, todos prefieren estar lejos de la miseria se previenen como si la pobreza fuera una pandemia.

    La frivolidad de la cúpula de emecista ha convertido a Jalisco en una gerencia gubernamental donde quienes gobiernan son los empresarios y principalmente los concesionarios del trasporte, quienes acostumbran dar moche en cada incremento de tarifas.

    El descrédito de Movimiento Ciudadano por las implicaciones con diferentes delitos de Pablo Lemus, que inician con su dudosa victoria electoral, obligan al resto del partido a guardar silencio y a esperar sistemáticas derrotas electorales.

    Un partido político que nació en la cárcel, con un líder agonizante y unos herederos cuyas actividades más trascendentes oscilan entre borracheras y porras a sus equipos de fútbol no puede aspirar a algo más que la pérdida de registro.

    Las protestas por el incremento en el transporte que pasó de 9.50 a 14 pesos ocasionó reacciones entre los estudiantes que salieron a protestas a las calles de Guadalajara, cuatro estudiantes detenidos la noche del sábado 10 de enero, por policías estatales, fueron amenazados y torturados durante su cautiverio.

    La edad de los estudiantes vejados oscila entre los 18 y los 31 años, contradiciendo la política de Movimiento Ciudadano que afirma gobernar para los jóvenes, con líderes maduros.

    Los colectivos denuncian que no se trató de detenciones sino de privaciones ilegales de la libertad realizadas al azar y “secuestros para amedrentar a quienes quieran participar en futuras marchas contra el tarifazo”.

    Aunque no ocurrieron actos violentos ni desmanes, las detenciones ocurrieron cuando la marcha había terminado y lejos del Palacio de Gobierno, donde se dio la manifestación, la policía estatal afirmó que “algunas personas” les señalaron que esos cuatro mostraban actitudes agresivas y por ello los pusieron “en la mira”.

    El discurso de los legisladores de Movimiento Ciudadano queda en ridículo ante la forma de gobernar de Pablo Lemus. Clemente Castañeda que en el paroxismo de sus intervenciones en tribuna habló de autoritarismo y concentración de poder, ahora nada puede decir, ante la delictiva conducta de un verdadero sicópata.

    Alfaro se caracterizó por la detención de jóvenes en las marchas, desapariciones forzadas, represión contra defensores de derechos humanos, coerción a la libertad de expresión, entre otros muchos delitos, que están impunes, ensañándose principalmente con los jóvenes a los que dice defender su remedo de partido.

    Los jóvenes que necesita MC son futboleros sin conciencia y alcohólicos como Samuel y Jorge Máynez, o adictos a las drogas como Colosio Jr. Ninguno de ellos resistiría una prueba antidoping. Esos son los buenos para el acarreo de borregos.

    MC se contradice como defecto de fábrica, crece de congruencia a partir de las contradicciones de sus estatutos en relación a su práctica y manipula a través de redes para obtener aceptación popular en ellas y no en las urnas.

  • Irán en llamas: cuando el hartazgo popular choca con la represión del régimen

    Irán en llamas: cuando el hartazgo popular choca con la represión del régimen

    En Irán, la protesta ya no es solo una consigna política: es un grito de supervivencia. Desde finales de 2025, las calles se han llenado de personas comunes —jóvenes sin futuro, mujeres cansadas de la opresión cotidiana, trabajadores asfixiados por la inflación— que han decidido perder el miedo porque la vida, tal como la conocen, ya no alcanza. El precio de los alimentos sube, el salario no rinde y el Estado parece cada vez más lejano a las necesidades reales de su pueblo.

    Lo que comenzó como un reclamo económico pronto se convirtió en algo más profundo: una exigencia de dignidad. Las protestas revelan un malestar estructural, acumulado durante años, donde el autoritarismo político y religioso se combina con un modelo económico incapaz de garantizar bienestar. Frente a este descontento legítimo, la respuesta del régimen ha sido la fuerza: balas, detenciones masivas, persecución y silencio impuesto. Cada manifestante reprimido es también una familia rota, una madre que espera, un barrio que aprende a vivir con miedo.

    El gobierno iraní insiste en reducir esta crisis a una conspiración externa. Acusa a Estados Unidos de fomentar la violencia y de utilizar el descontento social como una herramienta para debilitar al país. Y aunque es innegable que Washington ha intervenido históricamente en la región —respaldando sanciones, presiones diplomáticas y discursos de “liberación” que suelen esconder intereses geopolíticos—, esa narrativa no borra una verdad incómoda: nadie necesita ser manipulado desde fuera para protestar cuando el hambre, la represión y la falta de libertades ya son parte de la vida diaria.

    Desde una mirada crítica y de izquierda, el conflicto revela una doble injusticia. Por un lado, un régimen que ha cerrado los canales democráticos y responde al pueblo con violencia en lugar de justicia social. Por otro, una potencia como Estados Unidos que, lejos de actuar por solidaridad genuina, instrumentaliza el sufrimiento ajeno para reforzar su influencia regional, sin asumir nunca las consecuencias humanas de sus “intervenciones”.

    Entre estos dos polos de poder queda la gente. Personas que no piden sanciones, ni guerras, ni discursos grandilocuentes, sino trabajo, derechos y la posibilidad de decidir su propio destino. La tragedia iraní no puede leerse solo como un problema de seguridad o diplomacia: es una crisis social profunda, donde el pueblo paga el precio de un sistema autoritario y de un orden internacional que prioriza la confrontación sobre la vida.

    Irán arde no porque su gente quiera el caos, sino porque durante demasiado tiempo se le negó la justicia. Y mientras las grandes potencias discuten estrategias, son los cuerpos en las calles, las voces silenciadas y el dolor cotidiano los que cuentan la historia real de esta revuelta popular.

  • Diez riesgos para 2026: el mapa del poder, la economía y la incertidumbre

    Diez riesgos para 2026: el mapa del poder, la economía y la incertidumbre

    Al comenzar este año, muchas mexicanas y mexicanos sienten que algo cambió, aunque no siempre sea fácil explicarlo. La política ya no se percibe solo en discursos o debates lejanos, sino en decisiones que impactan el trabajo, el ingreso, la seguridad y la tranquilidad diaria. No es un momento de crisis, pero sí uno en el que los márgenes se sienten más estrechos y cada decisión parece pesar un poco más. Entender este contexto importa porque permite leer el momento con claridad, sin miedo ni exageración.

    Uno de los primeros puntos a observar tiene que ver con la forma en que se toman las decisiones. Cuando el poder se concentra, las cosas pueden avanzar más rápido, pero también se corre el riesgo de que las reglas cambien sin suficiente explicación. Esto no significa que todo esté mal, sino que la certeza puede debilitarse si no hay diálogo y claridad. Algo similar ocurre cuando los contrapesos pierden fuerza: corregir errores se vuelve más difícil y los ajustes llegan tarde.

    En la economía, el reto no es un colapso, sino la falta de impulso. Cuando el crecimiento es bajo, cuesta más mejorar ingresos y generar oportunidades. A esto se suma que muchas inversiones prefieren esperar antes de dar el siguiente paso. Esa pausa no se siente en cifras abstractas, sino en empleos que no llegan, proyectos que se posponen y familias que viven con mayor cautela. Aquí el desafío es recuperar confianza para volver a mover la rueda.

    Desde fuera, la relación con Estados Unidos y la revisión del T-MEC mantienen un ambiente de presión constante. No porque el acuerdo esté por romperse, sino porque la negociación permanente genera dudas. El reto está en responder con preparación y cabeza fría, evitando decisiones apresuradas que después cuesten más corregir.

    En las instituciones, otro riesgo aparece cuando las reformas avanzan más rápido que la capacidad para hacerlas realidad. Cambiar leyes es importante, pero hacerlo bien lo es todavía más. Cuando hay confusión, retrasos o reglas poco claras, la gente pierde confianza y todo se vuelve más complicado de lo necesario. Un Estado fuerte no es el que promete más, sino el que cumple mejor.

    En el territorio, la inseguridad y los conflictos sociales siguen afectando la vida diaria. El mayor riesgo no es solo su presencia, sino acostumbrarse a ellos, asumirlos como parte normal del día a día. Cuando eso ocurre, se encarecen los negocios, se fragmentan las comunidades y se debilita la confianza entre personas e instituciones.

    Ahora bien, hablar de estos riesgos no es una invitación al pesimismo. Al contrario. Identificarlos sirve para adelantarse, corregir a tiempo y evitar que se conviertan en problemas mayores. Nombrar los riesgos permite exigir mejores decisiones, reglas más claras y una ejecución más cuidadosa. Es una forma de prevención, no de alarma.

    Todos estos elementos se conectan en algo fundamental: la certidumbre. Cuando hay reglas claras, instituciones que funcionan y decisiones bien explicadas, las personas pueden planear, invertir, trabajar y vivir con mayor tranquilidad. La incertidumbre no desaparece por arte de magia, pero sí puede reducirse cuando hay orden, coherencia y responsabilidad.

    Visto en perspectiva, no estamos frente a un escenario de crisis, sino de definición. Los riesgos aquí descritos no anuncian un quiebre, sino un sistema que se pone a prueba. El verdadero activo del país no es la prisa ni la confrontación, sino la capacidad de convertir decisiones en reglas claras, presión en instituciones sólidas y tensión en resultados concretos. Si México logra transitar este periodo con claridad, disciplina y sentido común, lo que hoy se analiza como riesgo podrá recordarse como el momento en que supimos anticiparnos y gobernar mejor cuando el entorno dejó de ser cómodo.

  • Trump y la mentira del narcotráfico

    Trump y la mentira del narcotráfico

    Una mentira que se ha repetido hasta el cansancio por la derecha mexicana ha sido que Trump combate el narcotráfico y por eso quiere invadir otros países, en concreto el nuestro. Pero estoy seguro que nunca han analizado cuáles son los verdaderos objetivos del dictador naranja, que cada vez es más transparente en lo que quiere, o se hacen los bobos para mejor repetir esa mentira y usarla políticamente. De esto platicamos a continuación.

    Trump inventó la existencia de un cartel en Venezuela, lo llamó cartel de los soles, para invadirlos y quedarse con sus recursos. Hizo toda una campaña mediática donde hasta ofreció recompensa por los líderes de esa supuesta asociación delictuosa que nunca existió. Patético fue enterarnos que ese recurso jurídico lo desestimaron ahora que Maduro está en prisión porque pues no había pruebas suficientes jaja, nunca las hubo.

    Con solo ese pequeño antecedente sería suficiente para desconfiar de todo lo que diga Trump acerca del narcotráfico, de llamarlos terroristas, de declarar al fentanilo arma de destrucción masiva y un largo etcétera. Todo apunta a las narrativas ficticias gringas que han implementado para invadir otros países en nombre de supuesta libertad.

    Pero el dictador naranja es trasparente cada vez más y dijo los invadimos por su petróleo y sus recursos, son nuestros no de ustedes. De repente la narrativa del narcotráfico quedó olvidada y en la oposición mexicana no quisieron tomar esas palabras porque no les conviene.

    Y es que para nadie es un secreto que Trump no quiere acabar con el narcotráfico ni siquiera controlarlo, no le importa su población en lo más mínimo. Si así fuera Estados Unidos, que es el mayor consumidor de drogas y el mayor proveedor de armas a los carteles, haría algo serio en sus políticas públicas para acabar de tajo con esas redes delincuenciales.

    Pero no, el negocio le es muy favorable para los grandes capitalistas gringos, sus bancos lavan millonadas de dólares del narco sin que nadie diga nada, su distribución de drogas interna casi nunca se menciona y sus propios carteles operan con impunidad e inmunidad.

    Así que cuando alguien te diga que es mejor que nos invadan los gringos para acabar con los narcos recuérdale que al dictador Trump no le interesa en lo más mínimo acabar con el narcotráfico y la violencia ya que es uno de sus principales pilares.

    Redes sociales

  • La oposición sin sombra

    La oposición sin sombra

    La oposición quiere hacer creer que Morena no quiere oposición, la naciente organización fascista y decadente Somos México, reciclaje de los desechos de la política rechazada varias veces por la población, considera que el gobierno intenta desaparecer la disidencia.

    México espera que ese tipo de oposición ya no exista, y dentro el partido en el poder la intención es tener un interlocutor que eleve el nivel del debate y no lo reduzca a insultos y espectáculos propios de un partido de futbol.

    La población considera que la argumentación del debate en Morena ha reducido su solidez y abaratado su vocabulario para poder discutir con la oposición que existe ahora. Los que se dicen nuevo son cartuchos quemados y los viejos intentan infructuosamente actualizar su imagen.

    La oposición en abstracto, como lo manejan los medios, pareciera un ente político trascendente, en realidad son partidos disminuidos en su militancia y representación social que deben dar lugar a verdaderos partidos políticos con los que la democracia se fortalecerá. Con ellos en el supuesto sobrepeso, la democracia se deteriora con ese discurso violento, con su subasta permanente de la patria y su falta de cultura política.

    La oposición en términos reales no existe, se requiere otra oposición no su cancelación, para que haya legitimidad en el poder y hegemonía en el gobierno. En realidad, la oposición actualmente existente estorba el desarrollo del país. El nivel de debate y la preparación política disminuye en el Movimiento de Morena ante la necesidad de discutir con personajes que se disfrazan de dinosaurios o golpean senadores ante la mínima provocación.

    Por su parte, la oposición insiste en plagiarse a sí misma, en repetir las mismas caras, las mismas propuestas, las mismas críticas, para ocultar sus deficiencias en el trabajo político que se caracteriza por su carencia de propuestas viables para transformar el país cuya economía y cultura ellos echaron a perder.

    ¿Cómo arreglar las cosas si sólo saben desviar recursos del erario hacia sus bolsillos?

    Ahora ese cascajo, donde hasta los autodenominados imparciales ex consejeros del INE, quieren ser protagonistas, no se dan cuenta que el reflejo en el espejo tiene un cuarto de siglo sin cambiar el rostro.

    Las propuestas de los que alguna vez fueron los propietarios de una democracia frágil, ahora carecen de imaginación y conocimientos suficientes para actualizar su manera de normar elecciones en un escenario político nacional y mundial que cambia todos los días, pero ellos no cambian, porque siguen teniendo los mismos intereses que provocaron la guerra contra Benito Juárez, con el fusilamiento de Maximiliano y el latifundismo que impulsó la Revolución.

    Habrá que diseñar una reforma electoral a futuro, no solucionando los problemas existentes sino previendo los que vienen, sobre todo en materia de embates violentos de la derecha y oportunismos que dentro y fuera del Movimiento puedan surgir para seguir abaratando la política mexicana.

    Nombres de traidores a la patria, fuera del Movimiento sobran, también están definidos los traidores a Morena adentro. Están identificados y no sólo hacen daño estorban al desarrollo de la historia, y hasta de la especie humana.

  • El lado correcto

    El lado correcto

    Nicolás Maduro, junto con Cilia Flores, fue sustraído de territorio venezolano el pasado 3 de enero de 2026 por parte de militares estadounidenses instruidos por Donald Trump. Como suele hacer la nación imperialista por excelencia, esta vez eligieron el argumento del narcotráfico para secuestrar y querer juzgar arbitrariamente al mandatario de una nación que les supone una jugosa extracción de recursos. Y esta vez no hay que indagar demasiado para constatarlo, pues el propio Donald Trump había anunciado días antes que recuperarían “su” petróleo, el cual, según sus palabras, Venezuela les había quitado ilegalmente.

    Y aunque en general hemos hablado largo y tendido sobre la innegable politización del pueblo mexicano, y que la presidenta Claudia Sheinbaum condenó categóricamente el intervencionismo, tampoco sorprende que los mismos de siempre se hagan notar para mal; pero ahora no solo ellos, los hachos habituales, sino que el asunto fue tan mediático que muchas voces que poco hablan (y poco saben) de política, también hicieron sus “aportaciones”.

    Me encontré aquel 3 de enero una publicación hecha por un creador de contenido en YouTube cuyo canal lleva el nombre de Gabbo. Aunque el canal en cuestión está especializado en el doblaje, se ufanaba de reproducir la lamentable imagen de Nicolás Maduro esposado y con los ojos cubiertos por un antifaz mientras era trasladado ilegalmente territorio estadounidense. La publicación celebraba la “detención” de Maduro, lo calificaba de “dictador” y “tirano”, y cerraba con la irritante arenga de Javier Milei. Cuando este youtuber se ha atrevido a hacer otras desacertadas publicaciones en las que muestra su muy nublado panorama político, lo he rebatido. No tiene verdaderos argumentos; solo utiliza la frase comodín de que él no defiende a políticos.

    Ya antes hemos analizado la correlación entre la cultura de masas, la llamada cultura pop y el pensamiento de derecha, la despolitización y la noción automatizada de que EEUU es una nación que promueve la democracia y la libertad. La mayoría de jóvenes que han crecido en el sobreconsumo de productos culturales gringos, suelen tirar para la derecha por pura lógica, puesto que no han consumido nada distinto desde la infancia. Han de pensar: «Gracias, EEUU. De niño me diste caricaturas y películas, y ahora le das al mundo libertad».

    Sin embargo, este fenómeno no solo se manifiesta en los jóvenes, sino que también tienen satanizados a Cuba y Venezuela varios de los adultos mayores a quienes les doy clase. Años de noticiarios televisivos tendenciosos moldearon sus cerebros. La era de la televisión no ha terminado. Aunque ya pocos se entretienen o informan en ella, su estela de ignorancia y mensaje imperialista se va a seguir padeciendo por muchos años.

    Y aunque ya se puede ir por todo este país diciendo que se es de izquierda sin tapujos, y sin que esto suponga ningún estigma social, sino timbre de orgullo gracias a la gesta de AMLO, aún se palpa en algunos sectores un atraso significativo. No se trata de fervientes defensores ideológicos de la derecha, sino de pueblo alienado, inmerso aún en la dinámica de pensamiento que se le inoculó en los medios masivos; ese mensaje despolitizante de: «Todos los políticos son iguales, son corruptos y traidores. No te molestes en votar, porque ya todo está decidido y al final siempre hacen lo que quieren».

    El despertar ideológico del pueblo fue sin duda significativo, pero la onda expansiva de AMLO no alcanzó a quienes consumen contenidos que en su esencia llevan el mensaje de la industria cultural anglosajona. Muchos de los jóvenes despolitizados que desde el desconocimiento menosprecian a la izquierda, han crecido viendo a streamers de videojuegos con opiniones de derecha, y la truculenta marea del algoritmo les acerca los reels y shorts de Agustín Laje o incluso las incendiarias peroratas de los simpatizantes de Trump.

    Hemos dicho que en México no corren tiempos buenos para la derecha, pero en el resto del continente y del mundo, el panorama es distinto. A diario dilapidan millones en esparcir su evangelio. ¿Qué nos queda? Seguir siendo un pueblo unido y fuerte en todos los sentidos. Éste sí es el lado correcto.

  • Solamente es una pregunta

    Solamente es una pregunta

    ¿Para qué? Sí, es interesante conocer el propósito de las acciones de los que abusan de aquellos a quienes consideran más débiles, frágiles o incluso simplemente diferentes. 

    Veamos un ejemplo sencillo y fácil de narrar: en un colegio, de esos particulares en los que hay niños de familias muy adineradas, también aparecen otros a cuyos padres les cuesta mucho sostener en esa escuela, porque creen que es lo mejor.

    Aparece un chico, hijo de europeos muy ricos, blanco y rubio, con pensamiento favorable a la ultraderecha, que pronto se identifica con sus pares y es admirado porque siempre trae dinero, ropa de marca, es el dueño del balón para jugar, y otro más bajito, regordete, de cabello negro y moreno.

    Ambos tienen capacidad intelectual plena, pero el moreno siempre supera en todo al otro, aunque no es tan hábil físicamente y siempre es retado y humillado por el güerito, hasta que un día se hace evidente que su razón para molestar al bajito, es la envidia porque en lo académico nunca puede von él. Aquel moreno se cansa y por fin responde a las agresiones con la violencia propia de quien ha guardado el odio y el enojo por mucho tiempo.

    La golpiza inesperada, de la que ambos salen lastimados, pero el resto sabe que el moreno venció porque dejó atrás su papel de víctima.

    Tenemos un abusador entre las naciones, el güerito con lana y poder que quiere lo que tenemos los morenos que sobresalimos cuando nos decidimos por hacerlo y por ya no dejarnos. Somos muchos más que ellos, somos 670 millones de personas y ellos son 347 millones, si a nuestra población le quitamos el 35%, que sería el número aproximado de simpatizantes de la derecha, quedamos 435 millones y si a su población le quitamos el 48% que fue el porcentaje de votos que obtuvo Kamala Harris en 2024, le quedan 141 millones.

    Claro que las cuentas son casi aleatorias porque estoy tomando en cuenta el total de la población contra el porcentaje aproximado de las personas con visión derechista o, en su caso, de población con pensamiento al menos progresista. Aún con estos números muy inexactos, si nos unimos los latinoamericanos, somos más y posiblemente seremos invencibles, o ese es mi deseo.

    Lo verdaderamente triste es que no hay un solo Jefe de Estado en Nuestra América, que esté proponiendo algo así y peor todavía, las actitudes de casi todos, es de disputa por el liderazgo del posible grupo, creo que nada es peor que eso porque divide y esa división juega en favor del imperio. Es una situación que se ha repetido en otros tiempos, debe parar. Nuestra seguridad, soberanía, libertad y paz, dependen de la unidad.