Mientras miles de jaliscienses se organizan contra el aumento al transporte público, el gobernador Pablo Lemus prefiere la foto internacional, los paneles bancarios y hasta el mariachi sin permiso en Madrid.
La oposición al tarifazo del transporte público en Jalisco se intensifica y toma fuerza en las calles y en plataformas digitales, justo cuando el gobernador Pablo Lemus decidió hacer las maletas y emprender su cuarto viaje internacional en poco más de un año, ahora con destino a España, como si el conflicto social pudiera resolverse a miles de kilómetros de distancia.
Desde el 13 de enero, ciudadanos comenzaron a recaudar firmas para impulsar un referendo contra el aumento de la tarifa de 9.50 a 14 pesos, logrando más de 13 mil 900 apoyos, es decir, más de cuatro veces lo necesario para activar el mecanismo de participación ciudadana. La respuesta social fue inmediata, masiva y contundente, algo que evidentemente no figuró en la agenda del mandatario viajero.
El Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPCJ) aclaró que aún no se ha presentado formalmente la solicitud de referendo, recordando que el plazo legal vence el 26 de enero. Aun así, el mensaje político es claro: la inconformidad crece mientras el gobernador parece más interesado en el turismo institucional que en gobernar.
A la par, el diputado independiente Alejandro Puerto impulsa la presentación de amparos masivos contra el tarifazo y ya se habla abiertamente de revocación de mandato, una palabra que incomoda a Lemus, pero entusiasma a ciudadanos y legisladores de Morena, Futuro y el PT.
El aumento, autorizado por el propio Lemus, no solo beneficia a los empresarios camioneros y a la financiera Broxel, sino que compromete recursos públicos multimillonarios y los datos personales de millones de usuarios, razón central del enojo ciudadano.
Lejos de ese escenario, Lemus pasea por Madrid acompañado de una amplia comitiva, incluida la alcaldesa de Guadalajara, Verónica Delgadillo, bajo el pretexto de “promocionar Jalisco” rumbo al Mundial 2026. Incluso intentaron montar una “activación cultural” con mariachi y danza folclórica, pero fueron frenados por la policía española por no contar con permisos. Ni para eso hubo planeación.
Entre paneles bancarios, distintivos turísticos y fotos diplomáticas, el gobernador parece confirmar que gobernar Jalisco es lo de menos, mientras el tarifazo sigue encendiendo la indignación social. Eso sí, desde Europa todo se ve más bonito.














