Por René Tovar
La tormenta financiera sobre Ricardo Salinas Pliego no da tregua. Mientras el empresario lidia con un frente abierto ante el Sistema de Administración Tributaria (SAT) y presiones de inversores en Estados Unidos, un nuevo “agujero” aparece en el horizonte: el desastroso desempeño deportivo de los Cañoneros de Mazatlán, que le costará más desembolso económico.
A pesar de que la venta del equipo a Emilio Escalante, actual propietario del Atlante, ya es un hecho confirmado por el Comisionado de la FMF, la deuda deportiva no es transferible. Salinas Pliego se irá del puerto, pero la factura por el mal manejo del equipo se quedará en su escritorio y deberá asumirla.
Mazatlán se hunde en la tabla de cocientes del Clausura 2026 con un porcentaje de 0.6364. Con un equipo operando a mínimos, una plantilla plagada de jóvenes y un reciente relevo en el banquillo —donde Sergio Bueno llega para intentar rescatar lo que Christian Ramírez no pudo—, el escenario es catastrófico.
De no haber un milagro, Salinas Pliego enfrentará las siguientes multas de acuerdo con la posición en la tabla:
– 80 millones de pesos: Si termina en la última posición (18°).
– 47 millones de pesos: Si escala al penúltimo lugar (17°).
– 33 millones de pesos: En caso de alcanzar la decimosexta posición.
Fuentes internas de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) confirmaron a Los Deporteros MX que, por reglamento, la responsabilidad administrativa de estas multas recae en el dueño que gestionó el periodo del descenso, blindando así a Escalante de cargar con el “muerto” financiero de su predecesor.
Un grano de arena en la montaña de deudas
Aunque 4.6 millones de dólares (los 80 mdp de la multa) podrían parecer poco para un magnate, se suman a una estructura de pagos asfixiante. Tras el reciente acuerdo con el SAT, Salinas ya desembolsó 10,400 millones de pesos el pasado 28 de enero. Sin embargo, aún restan 21,732 millones que deberán liquidarse en 18 mensualidades hasta 2027.
A esto se suma el conflicto en Estados Unidos, donde inversionistas privados reclaman 580 millones de dólares (no pesos) por intereses moratorios y omisiones de pago desde 2021, derivado del cese de pagos que la empresa justificó en su momento por la pandemia de COVID-19.
El Mazatlán FC nació bajo la polémica de una mudanza forzada, tras su transformación de Monarcas Morelia, y parece que morirá, bajo el mando de Salinas, como un costoso error de cálculo que hoy le pasa una factura de 80 millones adicionales a sus ya maltrechas cuentas con el fisco. No fue negocio tampoco el fútbol, y el último aliento que le queda es el Puebla.

