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  • Manu Chao regresa a Latinoamérica; posible regreso a México tras años de veto por el PAN

    Manu Chao regresa a Latinoamérica; posible regreso a México tras años de veto por el PAN

    Manu Chao retoma su gira por Latinoamérica y reaviva la expectativa de su regreso a México, país donde estuvo vetado durante más de una década por el PAN. Tras la revocación de su estatus de persona non grata, en 2022, el cantante puede volver a presentarse sin restricciones, lo que abre la posibilidad de un nuevo concierto.

    El autor de temas emblemáticos como Me gustas tú y La despedida comenzó su gira en diciembre pasado en Chile y ha despertado entusiasmo entre sus seguidores de Latinoamérica, incluidos quienes esperan que en esta nueva etapa se contemple una fecha en México. Hasta el momento no hay fechas confirmadas en el país, pero el propio Manu Chao mencionó que tiene ganas de regresar a México, lo que ha generado expectativa entre fans.

    Ese interés tiene un trasfondo histórico particular: en 2009, tras participar en una rueda de prensa en el marco del Festival de Cine de Guadalajara y expresar críticas sobre la represión policial que se dió para reprimir a manifestantes en Atenco, el artista se vio envuelto en una polémica con el gobierno de Felipe Calderón, por lo que fue colocado en una lista de personas “non gratas” en México, con restricciones de ingreso basadas en la aplicación del artículo 33 de la Constitución, que permite al Estado limitar la entrada a extranjeros que se inmiscuyen en asuntos políticos.

    Esa situación llevó a que Manu Chao tuviera que cancelar presentaciones planeadas en México y, desde entonces, no había vuelto a actuar en el país pese a su amplia base de seguidores que lo recuerdan con cariño, sobre todo por su multitudinario concierto gratuito en el Zócalo de la Ciudad de México en 2006, donde reunió a miles de personas en una noche que quedó en la memoria colectiva de varias generaciones.

    El panorama cambió a finales de 2022, cuando el entonces titular de la Secretaría de Gobernación, Adán Augusto López, anunció que Manu Chao y otras 16 personas que estaban incluidas en la lista de personas non gratas dejarían de estarlo, tras una revisión de los casos relacionados con la aplicación del artículo 33. Con este cambio, el cantante ya no figura como persona non grata en México y puede ingresar al país sin restricciones, abriendo la posibilidad de volver a presentarse ante el público mexicano.

    La noticia fue bien recibida por seguidores que ven en esa apertura una oportunidad para que uno de los músicos con mayor trayectoria e influencia en escenarios alternativos vuelva a México, ahora en un contexto político y cultural diferente al que imperaba cuando se le vetó. Incluso en años recientes figuras del ámbito público como la jefa de Gobierno de la Ciudad de México han expresado interés en invitarlo a ofrecer un espectáculo en espacios emblemáticos como el Zócalo, donde su música y mensaje resonaron en el pasado.

    Aunque todavía no se ha anunciado formalmente una fecha o sede oficial para un posible concierto de Manu Chao en México en 2026, la combinación del fin de su estatus de persona non grata, su actual gira latinoamericana y el reclamo de sus seguidores crea un clima de expectativa que podría concretarse en un evento notable si se confirma una presentación en plazas como el Zócalo capitalino o algún festival importante del país.

  • Aquel Zócalo con Manu Chao

    Aquel Zócalo con Manu Chao

    Hace 19 años Manu Chao inundó un multitudinario Zócalo de acordes, rebeldía y esperanza. Fue un domingo mágico de una primavera que irrumpió -desde el corazón de los más jóvenes- de la época. Cuando a las chavas y chavos les llamaban “tribus urbanas”, en referencia a su carácter de depositarios de las más tradicionales o disruptivas identidades juveniles de la ciudad de ciudades. Ahí estaban los rockeros, chavos banda, darketos, skatos, fresas, rupestres, chavos disco, charangueros, sonideros, metaleros, bluseros, y un largo e interminable etcétera. Tiempo de híbridos. 

    Era el 26 de marzo de 2006. Las “tribus urbanas” dieron tregua a la esperanza, que en esas horas no se encontraba en los partidos políticos, en los gobiernos ni en el sistema; si no en el mirarse despiertos y desafiantes unos a otros hasta formar un mosaico de anhelos contra el resentimiento, un antídoto de un par de horas de libertad ante la deriva de las crisis económicas interminables, un bálsamo en una ciudad que también apenas resurgía. Más de 200 mil chavos se conectaron en un indomable encoré en la Plaza de la Constitución, que esa noche tuvo como única legalidad el simple derecho de sus hijos a existir.

    En el descrédito habían naufragado las viejas instituciones de “atención a la juventud” como el CREA, y también había quedado atrás la prohibición de conciertos al aire libre del último e inefable regente priista que tuvo la capital: Oscar Espinoza Villareal (1997-2000). Gozaba la ciudad un proyecto alternativo a todo eso que habían vivido los chavos desde los años ochenta: la bestia del neoliberalismo jineteada por elites políticas y corruptas del PRIAN al servicio de mafias y poderes fácticos que para el pueblo solo ofrecía privatizaciones, devaluaciones e inflación. 

    Otro ambiente se respiraba en la Ciudad de México aquel atardecer de marzo de 2006, la banda libre de razias y apañones se hacía presente sin temores. Las plazas públicas para la cultura, volvía a considerarse una premisa de sentido común para un gobierno democrático. 

    Por ello, no fue coincidencia que el incomodo interlocutor -frente al que decenas de miles de jóvenes se plantaron y apuntaron con el puño izquierdo limpio y la fuerza del indómito coro de la canción “Asesinos” del abridor Panteón Rococo-, fue el edificio del Palacio Nacional, ocupado entonces por un títere más del entreguismo, el inefable ex gerente de la Coca- Cola y “vaquero” de pacotilla Vicente Fox Quesada. Y vaya que se cimbró el Zócalo con esa rola y las decenas de miles de miradas frescas que se postraron firmes e irredentas ante el balcón presidencial reiterando la furia del pueblo contra las políticas económicas, el abandono de la educación pública, el desprecio y la represión a los pueblos indígenas, la persecución a los movimientos sociales, y la entrega de recursos propiedad de la Nación a manos privadas y extranjeras. 

    Manu Chao ya había colmado el Zócalo capitalino el año 2000 en los tiempos del movimiento estudiantil que paralizó la UNAM en defensa de su vocación pública y gratuita; pero esta vez el contexto social de la emergencia de un movimiento amplio que desde el desafuero de AMLO en 2004-2005 comenzaba un amplio despertar ciudadano en dimensiones no vistas desde 1988, y la voluntad de volver a las calles de los jóvenes algunos simpatizantes zapatistas, otros apartidistas, anarquistas, militantes de “La otra campaña”, o simplemente libre prensadores, dieron al momento una connotación de ágora política, donde no había unanimidad ni pensamiento homogéneo, pero si la sensación compartida de que algo más  grande estaba por venir.

    En el plano de la música como instrumento para el poder, la reseña de Tania Molina en La Jornada retrata el momento:

    “Y, al menos por un instante, se reconocieron entre sí. Todos los solos y los perdidos, aunque sea por esta noche, no lo estuvieron. Y, como las tristezas y las nostalgias y las melancolías hay que festejarlas, Radio Bemba entonó Merry blues (el Blues alegre), y todos celebraron, desde los chavos banda, los niños fresa, las jovencitas en hombros de sus compañeros, hasta pequeños y señores ya grandes. Algunos prefirieron no adentrarse en los fondos slameros y, desde la periferia, armaron grupitos de baile o simplemente observaron. Inclusive la terraza del Hotel Majestic desde hace días tenía todas las mesas reservadas. Los clientes se asomaban desde los cuartos. Manu Chao, quien se opone a las fronteras entre naciones, rompió las fronteras entre géneros musicales (fue uno de los pioneros en hacerlo).”

    Casi 20 años después la semilla de Manu sigue abriendo brechas en los cambios culturales. Romper fronteras y abrir mentalidades es un reto colectivo de todos los días; recuperemos la sonrisa de aquella noche interminable y la música contra el poder: “Yo vengo del hoyoyoyo/ Esa es mi cantera/ Yo vengo del hoyoyoyo/ De la gran ciudad”.

    https://www.jornada.com.mx/2006/03/28/index.php?section=espectaculos&article=a11n1esp

  • “Nosotros le daremos la bienvenida”: Confirma Claudia Sheinbaum interés por traer a México a Manu Chao

    “Nosotros le daremos la bienvenida”: Confirma Claudia Sheinbaum interés por traer a México a Manu Chao

    El cantante Manu Chao es buscado por el Gobierno de la Ciudad de México para darle nuevamente la bienvenida, informó la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

    A través de su cuenta de Twitter, la mandataria capitalina señaló que en 2006 el artista fue catalogado como persona non grata por el gobierno en turno y desde entonces no ha regresado a México. 

    Compartió una imagen del concierto que ofreció el cantante ante cerca de 150 mil personas durante el Festival del Agua Tlalocan, en el Zócalo de la capital del país, donde también se presentaron otras bandas.

    ¿Cuándo fue el concierto de Manu Chao?

    Manu Chao se presentó en el Zócalo de la Ciudad de México en un magno concierto gratis en 2006. Frente a más de 180 mil personas el cantautor interpretó algunos covers de Mano Negra y sencillos de su faceta como solista, como ‘Señor Matanza’, ‘Bienvenida a Tijuana’, ‘Me gustas tú’, ‘Clandestino’, ‘Mentira’ y ‘Volver, volver’ de Vicente Fernández. ¿Volveremos a ver a Manu Chao en México?

    ¿Por qué lo vetó Calderón de México?

    Durante el Festival de Cine de Guadalajara 2009, Manu Chao se expresó contra lo sucedido en mayo de 2006, cuando Enrique Peña Nieto, era gobernador del Estado de México, se llevó a cabo un operativo policial para reprimir a manifestantes en Atenco, que derivó en torturas físicas, psicológicas y sexuales a decenas de mujeres. Tal acto fue calificado por el cantante como “terrorismo de Estado”.

    De acuerdo al artículo 33 Constitucional, los extranjeros no pueden inmiscuirse en los asuntos políticos del país; por lo que al día siguiente la nota de Milenio, replicada por otros medios fue: “Manu Chao llama terrorista al estado mexicano; Segob lo investiga”. 

    Tras esto, el cantante canceló sus eventos en Guadalajara y regresó a su país; él afirmaba que la cancelación se dio por motivos personales, pero muchos apuntan a que fue por el temor a ser procesado o arrestado. Aunque la Secretaría de Gobernación aclaró que no había iniciado ninguna investigación hacia Manu Chao, el Instituto de Migración revisó el estatus migratorio del cantante y descubrió que había entrado a México como “turista”, así que no podía realizar actividades lucrativas.

    Varios años después, durante una entrevista para el medio Ecología Política, el intérprete de ‘Me gustas tú’ comentó que una de las veces que se ha visto en problemas con algún gobierno fue en México:

    “Hablé sobre terrorismo de Estado por los actos violentos en Atenco. Resulta que por ley en México un extranjero no tiene derecho de hablar de política; entonces hubo un rifirrafe, Manu Chao.

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