La Ministra Yasmín Esquivel destacó la importancia de priorizar los lazos familiares en lugar de la verdad biológica en la discusión sobre paternidad.
En una sesión reciente, el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) discutió el amparo directo en revisión 5065/2025. Este caso se centra en el desconocimiento de paternidad de un menor y plantea importantes interrogantes sobre la naturaleza de las relaciones familiares.
La Ministra Yasmín Esquivel Mossa fue clara en su intervención. Afirmó que no se puede basar la paternidad únicamente en vínculos biológicos. Esquivel recordó que la extinta Primera Sala de la Corte ya había señalado que la ausencia de este vínculo no es motivo suficiente para impugnar la paternidad.
“Por encima de la verdad biológica, debemos privilegiar el estado de familia consolidado en el tiempo”, dijo Esquivel. Con esta afirmación, enfatizó la necesidad de proteger la estabilidad familiar, sin permitir que las decisiones impulsivas o la simple voluntad de las partes afecten las relaciones entre padres e hijos.
La Ministra también se pronunció sobre las dificultades que enfrenta un padre al tratar de desconocer su paternidad. En su discurso, mencionó que no es razonable exigir que un padre actúe dentro de los 60 días posteriores al nacimiento del menor, especialmente si se ha enterado de su situación a través de una prueba genética mucho después.
Esquivel subrayó que existen criterios de la extinta Primera Sala que pueden ayudar a dar forma a principios claros en el ámbito del derecho familiar. La verdad biológica, según ella, no debe ser el único principio que guía los procesos filiatorios.
Finalmente, junto a sus colegas, la Ministra votó en contra del proyecto actual. El caso fue desechado y requerirá una nueva propuesta, lo que abre la puerta a más debate sobre este importante tema. La discusión evidencia la necesidad de considerar la realidad emocional y afectiva de las familias en lugar de fijarse solo en el aspecto biológico de la paternidad.

