La iniciativa del gobierno ultraliberal vuelve al Senado tras ser modificada y enfrenta un fuerte rechazo de los sindicatos, que advierten recortes a derechos laborales.
La Cámara de Diputados de Argentina aprobó en la madrugada de este viernes una polémica reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, un proyecto que busca abaratar costos laborales e incentivar la inversión, pero que ha desatado una férrea oposición sindical y protestas a nivel nacional.
La iniciativa fue avalada con 135 votos a favor y 115 en contra; sin embargo, al sufrir modificaciones —entre ellas la eliminación de un artículo que reducía beneficios por enfermedad— deberá regresar al Senado argentino para su ratificación final. De ser aprobada nuevamente, el gobierno pretende que la norma esté vigente antes del inicio de las sesiones ordinarias del Congreso, el próximo 1 de marzo.
El Ejecutivo federal defendió la reforma al señalar que reducirá indemnizaciones y juicios por despidos, además de promover el empleo formal, en un país donde la informalidad laboral supera el 40%. En un comunicado oficial, el gobierno sostuvo que la medida “facilitará la contratación, impulsará la inversión y permitirá que el empleo registrado vuelva a expandirse”.

No obstante, los sindicatos y la oposición advirtieron que la ley recorta derechos históricos de los trabajadores. Entre los puntos más criticados destacan la restricción al derecho de huelga, la reducción de indemnizaciones y la posibilidad de extender la jornada laboral hasta 12 horas sin pago adicional, lo que califican como un retroceso social.
En protesta por el avance legislativo, la Confederación General del Trabajo convocó el jueves a una huelga general, que paralizó parcialmente al país con la adhesión de sectores clave como transporte, trabajadores estatales y bancarios. Además, las exportaciones de granos se vieron afectadas por manifestaciones del sector marítimo, golpeando a uno de los pilares económicos de Argentina.
Desde la oposición, el diputado peronista Sergio Palazzo aseguró que el proyecto “no contiene una sola línea que beneficie a los trabajadores” y que, por el contrario, favorece principalmente a los sectores empresariales.
El regreso de la reforma al Senado anticipa una nueva batalla política y social, en un contexto de alta polarización, donde el gobierno de Milei apuesta a profundizar su agenda económica pese al creciente descontento en las calles.
