Por: Frank Alvarado
En la Arena López Mateos, Dr. Wagner III reafirma su legado luchístico: honra a su dinastía, asume el peso de la máscara más “hermosa del mundo” y asegura que la disciplina, el amor y el sacrificio son la clave para la lucha libre.
Este 14 de febrero, además de las muestras de amor, se vivió la lucha libre mexicana a todo color, porque el deporte-espectáculo no para. La cita fue en la mítica Arena López Mateos, de Tlalnepantla de Baz, Estado de México, donde la pelea estelar fue un encuentro entre estrellas de la AAA: El Fiscal y Psycho Clown vs. Abismo Negro Junior y Doctor Wagner III, también conocido como Hijo de Dr. Wagner Junior, con quien, en exclusiva para LosReporterosMx, pudimos intercambiar unas palabras.

Después de dejar el alma en la pelea, en la que se dejaron caer vasos de cerveza, tambos de basura, mesas y hasta ramos de rosas, Dr. Wagner III tomó el micrófono. Agradeció al público por su asistencia y el clamor que dejaron ver por medio de gritos de apoyo e incluso con expresiones en contra: “para eso es la lucha libre”, explicó.
Aunque cansado y después de atender a una numerosa fila de fans, nos habló de lo que significa para él poder luchar en la Arena López Mateos cuando ya ha formado parte de otros recintos y carteleras con grandes estrellas con AAA y ahora con WWE: “Es bien bonito porque yo llevo 17 años luchando y esta arena fue una de las primeras que me dio la gran oportunidad”, además, subrayó que se trata de “una arena de mucho reconocimiento a nivel Ciudad de México y Estado de México”.

Anteriormente conocido como Hijo de Dr. Wagner Junior, fue con la llegada de una nueva etapa con WWE que el luchador evolucionó a Dr. Wagner III, una forma simbólica para comenzar a labrar sus ya consolidados éxitos al tiempo que mantiene un nombre con alta reputación luchística, “un peso muy grande”, nos aseguró: “Somos tres generaciones. De por sí siempre dicen que la primera, la segunda, son malas, imagínate que contaban de la tercera. Sin embargo, nos hemos preparado. Siempre con dedicación, disciplina”.
Su padre, Dr. Wagner Jr., quien aún se mantiene vigente y después de perder la máscara lo ha dejado como el nuevo portador del nombre. “Mi padre siempre me dio actitud, constancia y disciplina. Yo le he puesto el amor, pasión, respeto y siempre en pro de crecimiento”, nos confesó el luchador.

Al hablar de su máscara, que para mucha de la afición es una de las más bonitas del gremio, Dr. Wagner III fue puntual: “Es la más hermosa del mundo, no tengo más palabras que decir”, no obstante acepta que portar dicho equipo tiene su debida responsabilidad: “Lo que he hecho por esta máscara es entregar todo. Realmente he sacrificado todo para poder dar lo mejor ahí arriba en el cuadrilátero”, aseveró.
Para él, nos comentó, la lucha libre lo es todo, pues al recordar que debutó en 2009, nos dijo: “La lucha libre es mi vida, yo nací en un ring, soy una tercera generación y yo respiro, desayuno, como, ceno, sueño, anhelo lucha libre. Para mí la lucha libre me ha construido, me ha hecho una mejor persona y la lucha libre es mi vida”.

Para finalizar, cuando le preguntamos acerca de qué le pudiera recomendar a las nuevas generaciones interesadas en la lucha, muy reflexivo respondió: “Les puedo dar las palabras que mi padre me ha dado: actitud, constancia y disciplina. Yo le agrego dos más, que es amor, pasión y a lo mejor, muchas veces choca a la gente, pero sacrificio. Para estar aquí en este deporte y en cualquier trabajo, si quieres ser grande entre los grandes, tienes que sacrificarlo todo”.

