El gobierno cubano advirtió que el endurecimiento de las sanciones, incluido el intento de frenar el suministro de petróleo, agrava una crisis energética con posibles efectos humanitarios.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció que el bloqueo impuesto por Estados Unidos desde hace más de seis décadas se ha transformado en un “bloqueo genocida”, al considerar que sus efectos ya no solo son económicos, sino directamente humanitarios.
El mandatario recordó que el 3 de febrero de 1962, el entonces presidente estadounidense John F. Kennedy firmó la política de cerco económico contra la isla, una medida que —afirmó— 12 administraciones de ambos partidos han profundizado hasta convertirla en una guerra económica, en palabras del líder histórico Fidel Castro.
Las declaraciones de Díaz-Canel coinciden con una nueva escalada de sanciones impulsada por el gobierno de Donald Trump, incluida una orden ejecutiva del 29 de enero que busca impedir el suministro de petróleo a Cuba, incluso mediante sanciones a terceros países.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, alertó que esta estrategia pretende “hacer cómplice a la humanidad” de un bloqueo energético que podría generar consecuencias humanitarias sin precedente, al afectar servicios esenciales.
En paralelo, la embajada de Estados Unidos en La Habana emitió una alerta a sus ciudadanos ante la inestabilidad de la red eléctrica, que ha provocado apagones prolongados, escasez de agua, fallas en comunicaciones y afectaciones al sistema de refrigeración y transporte.
La representación diplomática recomendó almacenar alimentos, agua y combustible, así como prever alternativas para dispositivos médicos que dependen de energía eléctrica, ante la escasez de gasolina y el uso limitado de generadores.
Mientras tanto, Trump reiteró que su gobierno mantiene contactos con autoridades cubanas, al asegurar que busca facilitar eventuales visitas de exiliados a la isla, en medio de un escenario marcado por presión económica y negociación política simultánea.
