Ante las tensiones por la posible anexión de Groenlandia por Estados Unidos, Emmanuel Macron anuncia el envío de más tropas y recursos a la región.
Francia decidió aumentar su presencia militar en Groenlandia. El presidente Emmanuel Macron confirmó este jueves que enviará más “medios terrestres, aéreos y marítimos” en los próximos días. Esta decisión responde a la creciente amenaza de Estados Unidos, que considera la anexión del territorio autónomo de Dinamarca por razones de seguridad nacional.
Macron hizo este anuncio durante un discurso en la base aérea de Istres, en el sureste de Francia. “Un primer grupo de soldados franceses ya está en Groenlandia. Pronto, enviamos más recursos para apoyarlos”, afirmó el presidente. Este movimiento forma parte de una misión militar europea, que incluye a países como Alemania, Suecia y Noruega. El apoyo a Dinamarca inicia hoy con la llegada de las primeras tropas.
La situación se agrava debido a las declaraciones del presidente Donald Trump. Él amenazó con anexar Groenlandia, argumentando que su control es esencial para proteger a Estados Unidos. Según Trump, si no se actúa, Rusia o China podrían ocupar el territorio. Washington incluso evalúa la posibilidad de comprar la isla, y no descarta intervenciones militares si es necesario.
En este contexto de tensiones, el compromiso de Francia con Dinamarca resalta la importancia de la colaboración europea en la defensa de los territorios del Ártico. Este envío de tropas refleja el deseo de mantener la estabilidad en Groenlandia y reafirmar la presencia europea en una región estratégicamente relevante.
El presidente de EUA insiste en que el control de la isla es vital para la seguridad nacional, mientras Europa reacciona.
En un ambiente tenso, el presidente Donald Trump reafirmó su deseo de que Groenlandia esté bajo control estadounidense. Afirmó que cualquier otro escenario es “inaceptable”. Estas declaraciones llegan justo antes de cruciales reuniones en Washington con representantes de Dinamarca y Groenlandia.
A través de su cuenta en redes sociales, Trump argumentó que Estados Unidos “necesita Groenlandia para la Seguridad Nacional”. También señaló que la OTAN debería ser el líder en esta estrategia. “Si no lo hacemos, Rusia o China lo aprovecharán”, advirtió.
La situación se complica en Groenlandia, donde los habitantes de Nuuk han dejado claro que la isla no está en venta. Esta postura se enfrenta a las insistentes demandas de Trump, quien ha expresado su disposición a tomar el control de la isla por cualquier medio necesario.
En Washington, el vicepresidente JD Vance se reunirá con el ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y su homóloga groenlandesa, Vivian Motzfeldt. La reunión se centrará en el futuro de Groenlandia, un territorio semiautónomo de Dinamarca, aliado de Estados Unidos en la OTAN.
Mientras tanto, el ministro de Exteriores de Francia ha criticado lo que calificó de “chantaje” por parte de Washington, reflejando la creciente preocupación entre los aliados de EUA sobre las acciones de Trump en el escenario internacional. La lucha por Groenlandia se convierte en un tema candente en medio de una tormenta geopolítica.
Alemania, junto a Suecia y Noruega, enviará tropas de reconocimiento a Groenlandia tras las demandas de Donald Trump para que Estados Unidos controle la isla danesa.
Berlín. Alemania desplegará el jueves un grupo de reconocimiento en Groenlandia. Esta decisión se sigue a la advertencia del presidente Donald Trump sobre la importancia estratégica de la isla.
Una docena de soldados partirán hacia Groenlandia para llevar a cabo misiones de reconocimiento, según informó un portavoz del gobierno alemán. Suecia y Noruega también han tomado medidas similares en respuesta a las declaraciones beligerantes de Trump.
El presidente de Estados Unidos ha hecho hincapié en que Groenlandia es crucial para la seguridad del país. Reitera que Estados Unidos debe tener control sobre la isla para prevenir la influencia de Rusia y China.
La retórica de Trump ha tensionado las relaciones con Europa. Los gobiernos de Suecia, Noruega y Alemania consideran necesario actuar ante esta situación. La colaboración entre estos países podría cambiar el panorama geopolítico de la región.
Los próximos movimientos en Groenlandia podrían tener repercusiones importantes. Con el despliegue de tropas se abre un nuevo capítulo en la historia de la isla danesa.
El primer ministro de Groenlandia dejó claro que la isla no quiere ser propiedad ni formar parte de EUA, pese a la presión de Donald Trump, y reafirmó su vínculo político con Dinamarca.
En medio de la creciente presión de Donald Trump para que EUA “posea” Groenlandia, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, fue contundente: si hoy hubiera que elegir, la isla se quedaría con Dinamarca. El mensaje se dio en Copenhague, junto a la primera ministra danesa, y marca la postura más firme del territorio semiautónomo desde que Trump revivió su viejo interés por anexarlo.
La respuesta no solo es política, también es simbólica. Nielsen subrayó que Groenlandia no quiere ser gobernada por EUA ni integrada a su territorio, mientras Dinamarca denunció una presión “completamente inaceptable” de su aliado. El motivo de Trump es claro, ya que la ubicación de la isla en el Ártico la vuelve clave para defensa, vigilancia y rutas militares.
El episodio vuelve a exhibir el choque entre la ambición desmedida de Trump y el rechazo abierto de aliados históricos. Groenlandia, lejos de verse como botín estratégico, levanta la voz para recordar que no está en venta y no acepta ultimátums de ningún presidente.
Diplomáticos cubanos advierten sobre amenazas de ataques y afirman estar listos para responder a posibles agresiones estadounidenses.
Funcionarios cubanos de la embajada en Washington llevaron a cabo una reunión crucial en el Capitolio. Este encuentro reunió a diplomáticos y a un grupo de legisladores para discutir la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. Los cubanos expresaron su preocupación por las amenazas que emanan de altos funcionarios del gobierno de Donald Trump.
Durante la charla, los representantes cubanos afirmaron que sus fuerzas armadas están “preparadas para contraatacar” en caso de que Estados Unidos realice ataques similares a los que llevaron a la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro. Esta información proviene de testimonios de dos asistentes a la reunión.
Donald Trump ha mencionado que Cuba, junto con otras naciones como Colombia, Groenlandia, Irán y México, podrían ser posibles objetivos para su administración. Esta alineación de países ha generado inquietud en el ámbito internacional.
El evento en el Capitolio subraya la tensión creciente entre Estados Unidos y Cuba. La comunidad internacional observa con atención cómo se desarrollan estos acontecimientos. La situación se complica a medida que surgen nuevos desafíos en el contexto geopolítico actual.
El posible envío de tropas británicas forma parte de debates en la OTAN sobre seguridad frente a Rusia y China, mientras crece la polémica por las declaraciones del presidente estadounidense sobre controlar la isla.
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, analiza la posibilidad de enviar tropas británicas a Groenlandia en el marco de las discusiones de la OTAN sobre el refuerzo de la seguridad en el Ártico, una región cada vez más estratégica y disputada. El debate se intensificó tras las reiteradas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insistido en su interés por tomar el control del territorio danés semiautónomo, incluso sin descartar el uso de la fuerza.
De acuerdo con reportes de la prensa británica, mandos militares del Reino Unido elaboran planes para una eventual misión de la OTAN en Groenlandia, que podría incluir soldados, buques de guerra y aeronaves. Desde el gobierno, la secretaria de Transporte, Heidi Alexander, minimizó el alcance de estas versiones y aseguró que se trata de “discusiones habituales” dentro de la Alianza Atlántica, enfocadas en contener las ambiciones de Rusia y China en el Círculo Polar Ártico.
Las declaraciones de Trump han generado preocupación entre aliados europeos, al advertirse que su postura podría debilitar la cohesión de la OTAN. La líder conservadora británica, Kemi Badenoch, alertó sobre el riesgo de fractura dentro de la alianza y consideró que Groenlandia es un asunto secundario frente a la necesidad de mantener a Estados Unidos comprometido con la defensa colectiva.
En contraste, el exembajador británico en Washington, Lord Mandelson, descartó que Trump recurra a una acción militar directa contra un aliado y sostuvo que el futuro del Ártico se definirá mediante negociaciones y acuerdos de seguridad liderados por Estados Unidos. No obstante, también criticó al gobierno de Starmer por no cumplir con el aumento prometido al gasto en defensa, en un contexto donde altos mandos retirados advierten que las Fuerzas Armadas británicas están sobreexigidas.
Downing Street confirmó que el Reino Unido toma muy en serio las amenazas en el Alto Norte y continuará trabajando con sus aliados para reforzar la disuasión y la defensa en la región, en medio de un escenario geopolítico cada vez más tenso.
Gobierno, oposición y ciudadanía defienden su autodeterminación frente a las amenazas del republicano, que insiste en controlar la isla por razones de seguridad en el Ártico.
Groenlandia rechazó de manera tajante cualquier intento de anexión por parte de Estados Unidos, luego de que el presidente Donald Trump reiterara su amenaza de tomar el control del territorio autónomo de Dinamarca, incluso mediante el uso de la fuerza. La isla, rica en minerales estratégicos y clave en el Ártico, se ha convertido nuevamente en el centro de la disputa geopolítica.
Trump ha insistido en que el control de Groenlandia es “crucial” para la seguridad nacional estadounidense, ante el incremento de la presencia de Rusia y China en la región. El viernes, durante una reunión con directivos de la industria petrolera, el mandatario afirmó que su objetivo se logrará “por las buenas o por las malas”, lo que desató una inmediata reacción política en Nuuk.
Esa misma noche, los cinco partidos representados en el Parlamento groenlandés, incluidos los que integran el gobierno y la principal fuerza opositora, difundieron un mensaje conjunto: “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses; queremos ser groenlandeses”. Subrayaron que el futuro de Groenlandia solo puede ser decidido por su población, cerrando filas frente a cualquier injerencia externa.
En las calles de Nuuk, capital del territorio, el rechazo también es contundente. Julius Nielsen, pescador de 48 años, recordó que la isla ya fue colonia durante décadas: “No queremos volver a serlo”. Para Inaluk Pedersen, comerciante de 21 años, la relación con Dinamarca funciona, pero la presión de Estados Unidos está dañando la confianza regional.
Las amenazas de Trump han generado alarma en Europa. Dinamarca advirtió que una eventual toma de Groenlandia rompería la OTAN y el sistema de seguridad posterior a la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con encuestas locales, 85% de los groenlandeses rechaza integrarse a Estados Unidos, mientras solo 6% apoya esa opción.
Ante la tensión, el secretario de Estado Marco Rubio sostendrá reuniones con autoridades danesas y representantes groenlandeses, en un intento por contener una crisis que reconfigura el equilibrio político y militar del Ártico.
La Casa Blanca afirma que la anexión del territorio ártico es una “prioridad de seguridad nacional”, mientras Europa cierra filas con Dinamarca.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evalúa diversas opciones para adquirir Groenlandia, incluida la posibilidad de emplear a las fuerzas armadas, según confirmó este martes la Casa Blanca. La declaración reavivó la tensión con Europa y encendió las alarmas tras la reciente intervención militar estadounidense en Venezuela.
En un comunicado oficial, Washington sostuvo que Groenlandia es clave para la seguridad nacional de EUA y para disuadir a adversarios en el Ártico, una región estratégica por su ubicación geopolítica y sus abundantes recursos minerales. “El presidente y su equipo analizan varias opciones para alcanzar este objetivo de política exterior, y el uso del ejército siempre está disponible para el comandante en jefe”, señaló la Casa Blanca.
Las declaraciones se producen después de que Trump reiterara que Estados Unidos “necesita” Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca, país miembro de la OTAN. La respuesta europea no se hizo esperar: Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Dinamarca emitieron un comunicado conjunto en defensa de la soberanía y la integridad territorial, advirtiendo que cualquier acción unilateral violaría la Carta de la ONU.
La polémica se intensificó tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas el pasado 3 de enero, operación que Trump calificó como “brillante” y que, según analistas, reactivó el temor a nuevas intervenciones militares. En redes sociales, figuras cercanas al mandatario difundieron incluso mapas de Groenlandia con los colores de la bandera estadounidense y la palabra “PRONTO”.
Desde Nuuk, el primer ministro Jens-Frederik Nielsen pidió un diálogo respetuoso y recordó que el estatus de Groenlandia está respaldado por el derecho internacional. Aunque la isla cuenta con amplio autogobierno, la mayoría de su población rechaza integrarse a Estados Unidos, pese a que sectores políticos impulsan una eventual independencia de Dinamarca.
Países europeos rechazaron una posible incursión en Groenlandia, pese a no confrontar la intervención en Venezuela.
Macron, de Francia, Merz, de Alemania, Meloni, de Italia, Tusk, de Polonia, Sánchez, de España, Starmer, de Reino Unido y Frederiksen, de la propia Dinamarca lanzaron un comunicado en conjunto donde rechazaron cualquier intento de intervención en Groenlandia por parte de Estados Unidos, pese a que algunos mandatarios no condenaron lo ocurrido en Venezuela.
“Necesitamos Groenlandia por seguridad nacional, es muy estratégico ahora mismo”, declaró el presidente Trump a bordo del Air Force One después de que su operación militar atacará Caracas y capturará al presidente venezolano, Nicolás Maduro. Un hecho que despertó tensiones internacionales y llevó a la redacción del documento.
“Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde únicamente a Dinamarca y a Groenlandia decidir sobre los asuntos que conciernen a Dinamarca y Groenlandia”, se puede leer en la declaración de este 6 de enero. Aunque dicha posición dista mucho de cómo tomaron los dirigentes de Francia e Italia lo ocurrido en Venezuela.
“El pueblo venezolano está hoy liberado de la dictadura de Nicolás Maduro y no puede sino celebrarlo”, escribió Emmanuel Macron, el presidente de Francia, en su cuenta de X, para después formar parte de los que llamaron a respetar “los principios de la Carta de la Naciones Unidas, entre ellos la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras”, como dice en el documento.
Mientras que la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, que también firmó el documento a favor de Groenlandia, en el caso del país latinoamericano dijo que “la acción militar exterior no es la vía para acabar con los regímenes totalitarios, pero al mismo tiempo considera legítima la intervención defensiva contra ataques híbridos a su seguridad”.
Frierich Merz, el canciller alemán, de forma cauta sobre la nación caribeña señaló que “la clasificación jurídica de la intervención estadounidense es compleja. Nos tomaremos nuestro tiempo para ello. La referencia sigue siendo el derecho internacional”. En el caso de Reino Unido, Keir Starmer, dijo: “consideramos a Maduro como un presidente ilegítimo y no derramaremos lágrimas por el fin de su régimen”.
En el caso de Donald Trusk, sólo se refirió a Venezuela al calificarlo como un duro golpe y decir que “un evento como el ataque estadounidense de hoy contra Venezuela afecta al mundo entero”. Fue Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, quien se mostró más tajante al condenar el ataque y decir que “viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo”.
Mientras que el gobierno de Dinamarca se dedicó a decir que “dramáticos son los acontecimientos en Venezuela, que seguimos de cerca. Necesitamos retomar el camino hacia la desescalada y el diálogo. Se debe respetar el derecho internacional”.
Es ante estas declaraciones, que no muestran una postura firme condenando la intervención en Venezuela y que algunas incluso condonan el suceso, donde se marca una disparidad con el discurso que tienen al reprobar una posible acción de EUA con Groenlandia, pese a que en ambos casos existiría un ataque a la soberanía y autodeterminación de las naciones.
Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido advirtieron que cualquier decisión sobre Groenlandia corresponde únicamente a su pueblo y a Dinamarca, y exigieron a Estados Unidos respetar la Carta de la ONU y la soberanía territorial.
Líderes europeos rechazaron de forma contundente los comentarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible toma de control de Groenlandia, al subrayar que la isla ártica pertenece a su pueblo y que solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre su futuro.
En una declaración conjunta, los mandatarios de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Reino Unido respaldaron a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y recordaron que Groenlandia es un territorio autónomo del Reino de Dinamarca, miembro de la OTAN, al igual que Estados Unidos. Por ello, enfatizaron que la seguridad en el Ártico debe garantizarse de manera colectiva, en coordinación con los aliados de la Alianza Atlántica.
Los gobiernos europeos exigieron a Washington respetar la Carta de las Naciones Unidas, en particular los principios de soberanía, integridad territorial e inviolabilidad de las fronteras, los cuales calificaron como universales e irrenunciables. “No dejaremos de defenderlos”, señalaron.
Las reacciones se produjeron tras las declaraciones de Trump, quien reiteró su interés en anexar Groenlandia al considerar que es estratégica para la seguridad nacional estadounidense, debido a la presencia de China y Rusia en el Ártico y a sus importantes recursos minerales. “Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional”, afirmó.
Desde la Casa Blanca, Stephen Miller, subdirector de despacho, cuestionó el control danés sobre la isla y sostuvo que Estados Unidos debería integrarla a su esquema de seguridad, aunque descartó, por ahora, una intervención militar directa.
El presidente francés, Emmanuel Macron, junto con los jefes de gobierno Friedrich Merz, Giorgia Meloni, Donald Tusk, Pedro Sánchez y Keir Starmer, insistieron en que cualquier cooperación en el Ártico debe darse dentro del marco del derecho internacional, cerrando filas ante las aspiraciones de Washington sobre el territorio.