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  • El cacoberrinche de la oposición sobrestimada

    El cacoberrinche de la oposición sobrestimada

    Oposición sobrestimada

    No se los anden recordando a sus conocidos prianistas porque les pega feo la muina, pero de los 300 distritos electorales, en los pasados comicios la doctora Claudia Sheinbaum ganó en 275 y la candidata del PRIAN sólo 25… O sea, la candidata de la 4T triunfó en el 92% de los distritos.

    La candidata de Morena y sus aliados, la doctora Sheinbaum, ganó la Presidencia de la República, que en este país se elige por mayoría relativa y voto directo de los ciudadanos, en 31 de 32 entidades de la República Mexicana. La candidata del PRIAN solamente ganó la elección en un estado, Aguascalientes, en donde, por cierto, vive el 1.1% de la población total del país. Otro dato: Aguascalientes se divide en tres distritos electorales federales, y la candidata de Morena ganó en dos de esos tres distritos.

    Pseudo-sobrerrepresentación

    El presidente López Obrador dijo el miércoles que los conservadores y sus achichincles andan muy entretenidos en “una especie de rebelión” que tiene como propósito obstaculizar la instalación en la Cámara de Diputados de la mayoría calificada que ganó la 4T en las urnas en junio pasado. En este caso disiento. Me parece que el episodio no llega a rebelión, me parece que es apenas un berrinche, eso sí, feo y excesivo: un cacosobreberrinche, pues.

    El abultadísimo irigote que han armado los fachos, sobre todo en los medios y las redes, está montado en la siguiente argucia: donde la ley dice “partidos”, ellos, la oposición y sus jilguerillos y plumitas a sueldo, dicen que “el espíritu de la ley” quería decir “coaliciones”. En otras palabras, ahora la derecha mexicana ejecuta la siguiente maroma: brinco en posición bufa, con triple grado de dificultad, de “la ley es la ley” a “el espíritu de la ley no dice lo que dice la ley”. Como lo leen ustedes: los expertos constitucionalistas del mueganito prianista se dedican ahora al espiritismo. En el colmo de la deshonestidad intelectual y el maromerismo extremo, lo poquito que queda de la derecha facha mexicana dice que el espíritu de la ley establece, ¡oh azares del destino!, casualmente lo que interpretan sus constitucionalistas espiritistas: que donde la ley dice expresamente “partido político” el espíritu de la ley en realidad quiere decir alianza de partidos políticos.

    Gente versada, culta, seria y que uno pensaría que de inteligencia no sufre, anda profiriendo la tremenda insensatez de que la letra constitucional traiciona al espíritu de la Constitución. Peor: arguyen que la mayoría ciudadana afrenta al dichoso espíritu de la Constitución. Si no lo hacen a sabiendas de que su postura es falaz, quienes ponen a la Constitución o a cualquier otro instrumento jurídico por encima de la voluntad popular, lo hacen desde un animismo ingenuo, por no decir primitivo: parten de la creencia que atribuye vida, alma y conciencia no sólo a plantas y animales, también a seres inanimados, fenómenos naturales y abstracciones. Ciertamente, las mermadas huestes de políticos y opinócratas del conservadurismo ignoran, olvidan o fingen que ignoran o que olvidan que cuando se habla de “el espíritu de la Constitución” se trata de una metáfora. Porque en realidad, al igual que las piedras, que las casas, que las nubes y los rayos, que los dibujos animados, ninguna ley, ni siquiera las constituciones, tienen espíritu ni conciencia.

    La Constitución en su artículo 54 mandata, no espiritualmente sino textualmente, que “ningún partido político podrá contar con más de 300 diputados por ambos principios”… Ah, pues aquí los abogados y editorialistas de la oposición sobrestimada juran que “el espíritu de la Constitución” quiere decir no partido político sino coalición. Me temo que resulta imposible debatir lógicamente este sesudo planteamiento, hacerlo sería tanto como argumentar a favor o en contra de la asexualidad de los ángeles.

    Lorenzo Córdova, muy seguro de sí mismo, afirma en un video que se quiere cometer “un fraude al espíritu de la Constitución”. Aguilar Camín vocifera que Morena y sus aliados quieren una “sobrerrepresentación como del 20 por ciento”. Juan, el hermano de Margarita Zavala, como suele hacerlo, acudió a sus alegorías futboleras: “Pues oye, si ganaste 2-1 la Copa América, no va a resultar que ganaste 4-1”. La argucia aritmética que la morralla que queda de la derecha prianista tiene días repitiendo como un mantra se resume así: Morena, el PT y el Verde ganaron el 54% de los votos, y “el gobierno pretende quedarse con el 74%” de los diputados.

    Si en el ámbito constitucional no se requiere de expertos para leer lo que dice a la letra la Carta Magna, en el de los números el falso debate también se resuelve fácil. Las diputaciones federales se eligen por distrito electoral. De los 300 distritos federales en que se divide todo México, para diputaciones, la coalición de la 4T ganó 256 distritos (Morena 161 + PT 38 + Verde 57), mientras que el prianismo logró el triunfo en 42, MC en uno y un candidato independiente en otro… Así, la 4T ganó el 85% de los distritos y tendrá el 75% de los diputados. ¿Cuál sobrerrepresentación? Por ejemplo, esto sí que parece sobrerrepresentación: conforme a ley, el PAN, que ganó 32 distritos tendrá 36 diputados plurinominales, y el PRI, que únicamente ganó 9 distritos tendrá 24 diputados federales plurinominales.

    Morena tendrá 248 diputados federales en total, es decir, no rebasará los 300 que marca como límite la Constitución, y la coalición que representa a la 4T tendrá mayoría calificada.

    • @gcastroibarra
  • Seguir soñando

    Seguir soñando

    … nada mejor que el sueño para engendrar el porvenir.

    Víctor Hugo, Los miserables.

    Ya llovió… En noviembre de 2014, escribí Soñar para despertar de la pesadilla…. Quizá hoy luce melodramático, pero, por favor recuerden: por aquellos días palabras como abatido o desesperanzado no alcanzaban para pintar el ánimo que cundía en México.

    El texto inicia recordando a una pareja entrañable, George Steiner y Zara Shakow. Un montón de personas que los conocían, mucho antes de que ellos mismos se conocieran entre sí, pensaba que habían nacido el uno para el otro. Los hechos le darían la razón al sueño: se casaron poco después de que los presentaron, en 1955. George Steiner había nacido en abril de 1929 en París y Zara meses antes, en noviembre del 28, en Nueva York. Los dos ya murieron, ambos en Cambridge; él, el 3 de febrero de 2020; ella, diez días después.

    Crítico literario y filósofo, a lo largo de su vida, Steiner publicó cientos y cientos de ensayos. El texto al que me voy a referir, “¿Los sueños participan de la historia?”, por suerte puede leerse en línea (Revista de la Universidad de México; No. 30; X/1983. Steiner especula que, en el umbral de su existencia como especie, el ser humano pudo haber soñado, antes de haber desarrollado el lenguaje. Fundamenta su suposición en un hecho incuestionable, sobre todo para quienes han tenido mascotas: los animales sueñan. Por supuesto, no tenemos noticia de ello porque nuestro perro o nuestro gato nos cuenten sus peripecias oníricas, sino por “las olas de excitación o de placer vivos, a menudo tumultuosos, [que] recorren con un movimiento característico el cuerpo” del animal. Steiner aventura que nuestros antepasados homínidos debieron de haber soñado así, zoológicamente, sin lenguaje. En dado caso, el lenguaje habría surgido como una herramienta para compartir e interpretar los sueños. Así, tendríamos que entender al sueño como el manantial de nuestros mitos primigenios, y por tanto del lenguaje mismo, toda vez que “la evolución de la mitología y del lenguaje humano se cumplió a través de una interacción dialéctica y simultánea”. Por lo demás, nuestros sueños no escapan de la palabra: sólo podemos enterarnos de ellos por medio del lenguaje.

    Steiner piensa que la historicidad de los sueños es doble: por un lado, algunos sueños se hacen materia de la historia, y por otro existe una historia de los sueños.

    Cierto, los sueños del rey o del profeta fueron asuntos que se consignaban como parte relevante de la historia. Históricas son también las pesadillas que la gente podía sufrir ante la inminencia del cambio de un milenio, por ejemplo, o frente a determinadas amenazas colectivas, reales o imaginarias. Más incluso: los grandes cambios, las revoluciones, antes de realizarse, son soñados, primero por ciertos individuos, luego por un grupo y en el mejor de los casos, como el nuestro, por la mayoría del conjunto social, así que “quizá el carisma se define precisamente como esa facultad de concebir un sueño anticipador, una fuerza capaz de suscitar sueños semejantes en otros”. Sin sueños, la historia solamente se transita, se sufre.

    En cuanto a la segunda cara de la historicidad de los sueños, Steiner lamenta la escasa atención que hemos prestado a las diferentes formas en que hemos soñado a través del tiempo. Hoy, por ejemplo, la diseminación de la iluminación artificial y el enorme arsenal de aparatejos que nos acompañan durante la noche sin duda han modificado la psicofisiología de los actos de sueño. Con todo, Steiner propone atender al menos “una sola transformación, pero fundamental, en la función que se le reconoce al sueño y a sus manifestaciones”: en general, qué entendemos que nos dicen los sueños. 

    Efectivamente, desde los albores de la tradición occidental y hasta el s. XVII, los hombres vinculaban sus sueños “a la fenomenología de la prefiguración”, esto es, se asumían como “una visitación del futuro o por el futuro”, y a partir de ello se recuperaban al despertar por medio del lenguaje. Soñar se entendía como una manera de atisbar el porvenir. Pero a partir del Siglo de las Luces y decididamente después de Freud —la primera edición de La interpretación de los sueños data de 1900—, para la cosmovisión occidental los sueños ya no se alimentan de profecías, sino de recuerdos. Claro, en la actualidad, igual que lo hacían Ciro el Grande o Nabucodonosor II hace más de dos mil quinientos años, mucha gente sigue buscando en sus sueños pistas para prever lo que le sucederá mañana, pero es innegable, como noción hegemónica, “el gran desplazamiento” que deportó a los sueños de la categoría de vaticinio a la de recuerdo.

    Con todo, como hace miles de años, una colectividad, para serlo, hoy necesita compartir tanto recuerdos como sueños, y sueños en el sentido de ensoñaciones acerca del porvenir común. Hace diez años yo escribía que el problema en México era que el futuro nos quedaba entonces cada vez más lejos, por lo que ya casi nadie se animaba a soñarlo. La situación de atrocidad sistémica que habían develado los hechos ocurridos hacía apenas unos días en Iguala, Guerrero, había provocado que muchos prefieran no ver, no enterarse y hacer como si no pasara nada, o bien asumir el futuro como una pesadilla. Por eso, instaba yo en 2014, urgía que cada vez fuéramos más quienes criticáramos y manifestáramos su enojo e inconformidad.

    En julio de 2024, nos encontramos en una situación totalmente diferente. Venimos de habernos atrevido a soñar y, mucho más importante, de haber hecho realidad un montón de sueños, tantos que, me temo, no hemos tenido tiempo de darnos cuenta cabal de lo logrado. De entrada, el triunfo del movimiento de regeneración nacional en julio de 2018. Enseguida, el primer gobierno de la Cuarta Transformación: a lo largo de los últimos seis años, tanto se ha concretado que no me animo a enlistarlo aquí. Sólo digo que, me parece, es tiempo de estar muy contentos, satisfechos, animados y esperanzados. Dicho con todo respeto, no me parece muy inteligente perder energías, compañeros y compañeras de causa y sobre todo vida peleándonos ahora entre nosotros por los errores que, sin duda, persisten y persistirán porque lo humano, afortunadamente, nadie nos lo va a quitar. Queda un demonial de cosas por hacer, de entuertos que remediar, de situaciones injustas que corregir, de obstáculos que sortear… No es sólo tiempo de alegría, también lo es de seguir soñando.

    • @gcastroibarra
  • No, gracias a ti…

    No, gracias a ti…

    No, Andrés Manuel, gracias a ti y al primer gobierno de la Cuarta Transformación de la vida pública de México. Muchas gracias…

    • Por haber colocado en el corazón de la política el ideal del amor al prójimo.
    • Por haber reivindicado la política como un oficio noble y esencialmente humanista.
    • Por bregar diariamente en una dirección fija: por el bien de todos, primero los pobres.
    • Por tu soberbia humildad.
    • Por tu invencible terquedad.
    • Por tanto, tantísimo, aguante.
    • Por haber dado un golpe de timón histórico, todo un redireccionamiento en la manera de comprendernos en el mundo, porque desde 2018, al menos desde el poder público, en México dejó de entenderse a la población como un problema, para asumirse por fin como lo que siempre ha sido en realidad: nuestro principal recurso. Gracias por evidenciar que nuestra principal riqueza somos nosotros.
    • Por haber integrado el primer gabinete paritario de la historia de México.
    • Porque dejamos de mirar embobados hacia el norte.
    • Porque comenzamos a mirar hacia el sur.
    • Porque hicimos polvo el mito de que los mexicanos somos flojos.
    • Porque, como nunca, el poder público ha atendido la dimensión histórica de nuestro presente.
    • Porque, como nunca, se ha justipreciado la dimensión territorial de nuestra historia y de nuestro presente.
    • Por haber revitalizado el nacionalismo mexicano.
    • Por las clases de historia.
    • Por las clases de geografía.
    • Por haber gobernado desde la experiencia y sapiencia que te dio conocer por tierra cada uno de los 2,476 municipios del país.
    • Por haber logrado la compra de la Refinería de Deer Park.
    • Por haber construido de la nada la Refinería de Dos Bocas.
    • Porque volvió a volar Mexicana de Aviación.
    • Por haber detenido el ecocidio que hubiera significado la construcción del NAIM en Texcoco -una locura que hoy día no estaría terminada-.
    • Por el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, terminado, en operación y a la fecha el primer aeropuerto de carga del país y ya con un tráfico de más de medio millón de pasajeros al mes.
    • Por el Tren Maya.
    • Por el Tren Interoceánico.
    • Porque el gobierno mexicano no entregó durante tu mandato una sola concesión minera.
    • Por reconstruir Acapulco.
    • Por el Centro Cultural Los Pinos. No sólo por el nuevo espacio público, también y sobre todo por el desagravio simbólico, alegre y cotidiano en que se ha convertido. 
    • Por quitarle las pensiones a los expresidentes.
    • Por haber orillado al PRI y al PAN a que tuvieran que evidenciarse como lo que realmente son: el muégano PRIAN.
    • Por no haber censurado a nadie…, ni siquiera a los que se lo merecen sobradamente.
    • Por la Beca Universal para Estudiantes de Educación Media Superior Benito Juárez.
    • Por desaparecer el Estado Mayor Presidencial.
    • Por las pensiones a los adultos mayores.
    • Por haber creado la Guardia Nacional.
    • Por la manera en que se enfrentó la pandemia.
    • Por la atención especial que desde diciembre de 2018 comenzaron a recibir los pueblos indígenas: poque hoy prácticamente todos los hogares indígenas reciben al menos uno de los programas sociales de apoyo directo.
    • Por el programa Sembrando Futuro.
    • Por balconearnos, a unos más, a otros menos, y hacernos ver que el racismo es un mal ancestral muy propagado entre nosotros, un mal que tenemos que exorcizarnos.
    • Por despotricar en contra del consumismo.
    • Por criticar duramente el clasismo y el aspiracionismo.
    • Por combatir sin cuartel el mito infame de que los mexicanos somos corruptos por naturaleza.
    • Por haber dado el ejemplo.
    • Por haber renovado el espíritu didáctico y cívico de la instrucción pública con los libros de texto gratuitos, y al mismo tiempo asustar a los que jamás pensarían enviar a sus hijos a una escuela pública.
    • Por el gran instrumento democrático de gobierno que han sido las mañaneras.
    • Por no haberte dejado amedrentar nunca por los chillidos apocalípticos del zopilotaje mediático.
    • Por haber desenmascarado la irrelevancia de la comentocracia profesional.
    • Por haber demostrado que las benditas redes sociales pueden ser más democráticas que las momias “guardianas” de la democracia.
    • Por no haber perdido jamás el sentido del humor.
    • Por impulsar el trabajo de rescate arqueológico más importante de la historia contemporánea de México.
    • Por evidenciar que la culpa no la tienen los jóvenes que no estudian ni trabajan, y demostrarlo con el programa Jóvenes construyendo el futuro.
    • Por no haber aumentado los impuestos y aun así lograr que los ingresos del gobierno federal hayan aumentado 38% en cinco años.
    • Por haber reconocido que la patria no acaba en el río Bravo y que la comunidad migrante, emigrante para nosotros, es parte de nuestro pueblo.
    • Por la dignidad con que nos has representado frente a otras naciones, especialmente frente a la que se ha especializado en dar un trato indigno al mundo.
    • Por la recuperación histórica del poder adquisitivo del salario de los trabajadores.
    • Porque en 2024 hay menos gente pobre en México que en 2018.
    • Por haber desmitificado a la Macroeconomía y sus “expertos” importados, y entregar un país más fuerte en sus variables macroeconómicas.
    • Por haber logrado que la enorme mayoría de la ciudadanía esté de acuerdo con un proyecto de Nación.
    • Por haberme permitido, por primera vez en mi vida, sentir que un gobierno me representa.
    • Porque no nos sale hablarte de “usted”, pues eres de los nuestros y aun así, o quizá por eso mismo, se recuperó el respeto a la investidura presidencial.
    • Por haber sido mejor persona que yo, a pesar de que muchos te han tratado mucho peor de lo que me han tratado a mí.
    • @gcastroibarra
  • México: nuevos jugadores

    México: nuevos jugadores

    Unidad: con tres buenos amigos, estoy jugando una partida de dominó en la mesa de una cantina.

    Decena: entras a una pequeña sala de espera para aguardar tu turno y pasar a consulta con el médico, cuentas…; hay once personas antes que tú. Estimas que, si con cada uno el doctor se va a tardar en promedio quince minutos, vas a estar ahí cerca de tres horas. Újule, para pasar el rato, bien podrían organizarse unas partidas de dominó: alcanza para cuatro cuartetas…

    Centena: ahora circulas por avenida Reforma, en la Ciudad de México. Viajas en un metrobús de doble piso; va a su máxima capacidad, así que eres uno de sus 130 pasajeros. Imaginas que todos podrían bajarse y organizar 32 partidas simultáneas de dominó… Si una mesa estándar para jugar dominó es cuadrada y mide 80 centímetros por lado, y consideramos 60 centímetros más para que cada jugador se siente, cada cuarteta ocupará un espacio de cuatro metros cuadrados, de tal manera que si colocáramos las mesas ahí mismo sobre Reforma, usando únicamente un sentido —7.8 metros de ancho—, requeriríamos sólo 16 metros de la importante vialidad…

    El siguiente salto es un poco más difícil y requiere de más abstracción. Unidad de millar. Compras un boleto para asistir a la próxima función del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández. Como tradicionalmente lo ha hecho desde hace muchos años, se presentará en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, que tiene una capacidad de 1,396 personas, distribuidas en palcos, lunetas y galerías. ¡349 cuartetas! Si acomodáramos las mesas una tras otra, requeriríamos un corredor de 698 metros de largo y cuatro de ancho, así que la distancia que hay sobre la calle Madero —ahí nada más saliendo de Bellas Artes y cruzando la gran vialidad— del Eje Central Lázaro Cárdenas hasta el Zócalo es justo lo que necesitaríamos. 

    Decena de millar. Estás a punto de disfrutar un concierto en el Palacio de los Deportes, también en la capital del país; el lugar está prácticamente lleno, así que compartirás la experiencia con 17 mil personas más. Toda esta gente podría estar también jugando al mismo tiempo 4,250 partidas de dominó. ¿Qué tanto espacio sería necesario para todas las mesas? Algo más de hectárea y media. 

    Centena de millar. La entidad federativa menos poblada de nuestro país es Colima, con unos 750 mil habitantes. Le sigue Baja California Sur, en donde, conforme a los resultados censales más recientes, hace cuatro años en ella vivían poco menos de 800 mil personas. Hoy por hoy, Baja California Sur seguramente ya tiene una población de alrededor de 900 mil habitantes. En el contexto nacional es poca gente, pero convendría recordar que hay varios países con poblaciones menores —Guyana, Macao, Luxemburgo, Montenegro, Surinam, nuestro vecino Belice, Islandia, Barbados…, por citar sólo algunos—. Ahora, si se formaran uno tras otro a novecientos mil seres humanos, cada uno a medio metro de distancia del otro, harían una hilera de 450 mil metros, es decir, 450 kilómetros. Bueno, imagina una fila en línea recta del Puerto de Veracruz al de Acapulco… (470 km). Otra manera de dimensionarlos: si intercambiaras un saludo de un minuto con cada una de esas 900 mil personas te tardarías 250 horas, es decir, diez días y medio.

    Unidad de millón. En agosto del año pasado el INEGI levantó la más reciente Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID 2023), cuyos resultados arrojan que, descontando a los tres estados con poblaciones menores al millón —Colima, Baja California Sur y Campeche— y al único que tiene más de diez millones —el Estado de México, con 17.5 millones—, todas las demás entidades, incluida la Ciudad de México, reportan poblaciones de entre uno y hasta 9,999,999 habitantes. El conjunto va de Nayarit, con 1’268,750 habitantes, hasta la CDMX, con 9.3 millones. A media tabla encontramos a Oaxaca, con 4.3 millones: si hicieran una hilera —medio metro de distancia entre cada quien— con todos los pobladores de Oaxaca, serían suficientes para cubrir la distancia que media entre Tuxtla Gutiérrez, Chiapas y Ciudad Obregón, Sonora. 

    El propósito de tanto número y comparaciones es que tengas elementos para poder dimensionar la siguiente cifra: resulta que de acuerdo con los resultados de la ENADID 2023, en agosto del año pasado había 7’832,445 niños y niñas de 0 a 4 años, es decir, pequeñas y pequeños que llegaron al mundo después de diciembre de 2018. La población que en conjunto tienen los estados de Colima, Baja California Sur, Campeche, Nayarit, Tlaxcala y Aguascalientes (6.7 millones) es, pues, inferior respecto a la cantidad de nuevos jugadores en México, niños y niñas que únicamente han vivido en tiempos de la Cuarta Transformación de la vida pública de México. Repito, 7.8 millones de recién llegados a México. 7.8 millones de futuros ciudadanos que sólo conocen de primera mano un país cuyo gran acuerdo nacional gira en torno al nuevo humanismo mexicano. Va y sigue por ellas y ellos. Es tiempo de estar muy contentos.

    • @gcastroibarra  
  • Pobre diablo

    Pobre diablo

    Apabulla la cantidad de sandeces que se anima a publicar la prensa tradicional.  Va un botón…

    Semana y media después de la jornada electoral, El Economista publicó “¿Cómo queda el mapa político en México y cuáles son los retos de una democracia todavía frágil?”, un texto de opinión de Juan Jesús Ramírez Ramírez.

    El editorialista da cuenta de los resultados de los comicios echando mano de una frase que impele al lector a retrotraerse consciente o inconscientemente a tiempos pretéritos y muy feos: habla de “la aplastante victoria de la alianza oficialista” y denuncia “un regreso a escenarios de ‘carro completo’”. Una artimaña: referirse a la coalición del PT, el Verde y Morena, como “la alianza oficialista” no es decir mentiras —estas fuerzas efectivamente detentan el poder desde 2018—, pero ese fraseo tiene su historia y se oye muy del siglo pasado y sobre todo muy priísta. Ni qué decir de la expresión “carro completo”… Con ella se quiere enunciar que Morena y sus aliados ganaron casi todo, pero, tanto o más que la frase anterior, nos obliga a recordar el larguísimo período durante el cual el PRI se quedaba con todas las rebanadas del pastel, pero, a diferencia de lo que ocurre actualmente, sin competir contra nadie y sin que realmente importaran los votos. Así que mentar “la aplastante victoria de la alianza oficialista” y denunciar “un regreso a escenarios de ‘carro completo’” es una treta: sin decirlo con todas sus letras, iguala a Morena con el PRI, desdeña la voluntad de casi 36 millones de votantes, y afirma que ha ocurrido en México algo que por ahora es imposible: un retorno a tiempos idos. Luego Ramírez Ramírez apunta algunos datos con el afán de retratar el susodicho “carro completo”: que la coalición Sigamos Haciendo Historia obtuvo 59.8% de los votos; que, con sus aliados, Morena alcanzó la mayoría absoluta en ambas Cámaras, y la calificada en la Cámara baja; que se quedó con siete de los nueve estados en disputa, y que será mayoría en 27 de 32 Congresos locales… Enseguida, el autor dispone algunos parrafitos dedicados a los dichosos contrapesos —aquí hallamos juicios tan sólidos como “Lo deseable es que existan pesos y contrapesos.”—, para después subtitular con negritas: “El voto popular puede debilitar los contrapesos democráticos”. ¡Sopas! Como lo les: “El voto popular puede debilitar los contrapesos democráticos”. Un contrasentido… Hasta ahí llegué… Por puro morbo, previendo una barbaridad, me fui hasta el final del sesudo texto… Y sí, ahí estaba el despropósito: “La primera presidenta de México tendrá una gran mayoría de su lado. Una de sus grandes responsabilidades será utilizarla para corregir el rumbo y no caer en la seducción de volverse una líder autócrata”. ¿Qué? “¿Corregir el rumbo?” ¿Pero por qué tendría que hacerlo, si el voto popular fue precisamente en favor de la continuidad? Ahora, “¿volverse una líder autócrata?” Como la memez anterior, la de que el voto popular puede debilitar los contrapesos democráticos, a la advertencia subyace el siguiente absurdo: la persona más votada en la historia del país para alcanzar la Presidencia, la persona con el mayor respaldo democrático que ha tenido México… ¡puede hacerse una autócrata! 

    Seguro estarás pensando que esta película ya la vimos… Cierto. Como en 2018, los agoreros del desastre andan sobreexcitados… Hace seis años se desgañitaban alertando que estábamos a punto de convertirnos en Venezuela, ahora —y no invento, traigo a cuento el galimatías que publicó hace unos días Silva Herzog Márquez—, anuncian que se ha instalado una “autocracia popular”.

    Son los mismos profetas de la fatalidad que, por más que lo intentaron a lo largo de todo el sexenio, no pudieron engañar a la mayoría de la gente. Uno los escucha y es difícil no llegar a la conclusión de que no han entendido nada. Uno los lee y constata que muchos de ellos no han podido digerir el mandarriazo de realidad del 2 de junio.

    No ha sido para ellos nada fácil comprenderlo, pero poco a poco les está cayendo el veinte… Nueve días después de la jornada electoral, Pascal Beltrán del Río, por ejemplo, tituló su columna en Excélsior: “A esta oposición ya la chupó el diablo”. ¡No, bueno, qué perspicacia! Algo más tardo, al otro día, Leo Zuckermann, en el mismo diario, muy a tono con el resto de la opinocracia conserva que ahora se desvive repartiendo culpas, determinó, ¡oh, agudeza!, que “los partidos del pasado”, refiriéndose al PRIAN y su chipotito amarillo, están en fase de extinción. 

    Sí, el PRD desapareció y no merece ni un RIP. En cuanto al PRI, al parecer, la libró…, pero cuidado que las apariencias engañan. Pienso que en realidad el PRI es ya un muerto viviente o dicho menos dramáticamente no es más que una pandilla de facinerosos que tan pronto se acabe el botín que les queda se dispersará. Del PAN queda más… o quedan más: lo cual sólo permitirá que la noche de los cuchillos largos que ya comenzó dure menos y sea más sangrienta. 

    Vuelvo a la editorial de Beltrán del Río. El señor dice que “tiene la impresión” de que el PRI y el PAN ya no sirven para nada, “que incluso mantener sus siglas sería un error”, porque “a esas marcas… ya las chupó el diablo”.  Por mi parte, tengo la certeza de que todos ellos, los opinócratas que trataron de inflar la quimérica candidatura de la señora X lo hicieron profesionalmente, es decir, que cobraron por hacerlo. Diría que sería justo entonces que también se los chupara el diablo, pero él, el diablo, qué culpa tiene.

    • @gcastroibarra
  • Seis detalles de una tunda

    Seis detalles de una tunda

    El cómputo distrital (con el 99.8% de las actas) señala que la próxima presidenta de México será Claudia Sheinbaum Pardo, al haber conseguido casi 36 millones de votos, para sacarle una ventaja de 32 puntos porcentuales a la candidata del muégano PRI-PAN-PRD. Si eso no esto no es una victoria contundente, usted y yo somos marcianos.

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    ¿Que la Ciudad de México ya no es de izquierda?

    Con 99.8% de las actas computadas ya en los Distritos electorales, resulta que la chilanga banda salió a votar de manera decidida: 70% de participación ciudadana.

    Votos para la elección presidencial:

    • Para la candidata del conservadurismo prianista: 1.9 millones de votos.
    • Para la candidata de la 4T: 3 millones de votos.

    Así que la doctora Claudia Sheinbaum gana en la CDMX con poco más del 55% de los sufragios, nada más 20 puntos porcentuales arriba del muégano PRI-PAN-PRD.

    Ahora, debería preocuparnos que un tercio de la ciudadanía que salió a votar en la capital del país (34%) lo haya hecho en favor de una persona que durante la campaña corroboró de manera fehaciente e indiscutible que sufre de una fuerte mitomanía y que, por tanto, no es confiable.

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    ¿Que Aguascalientes sacó tache (X)?

    El caso de la CDMX no es extraordinario: la doctora Sheinbaum derrotó en las urnas a la oposición conservadora en todas las entidades federativas de México, excepto en una… Como seguramente sabes, la candidata del PRIAN a la Presidencia de la República ganó en Aguascalientes, únicamente en Aguascalientes… Penoso. Pero ojo, si la candidata de Morena le sacó más de 30 puntos porcentuales a la de la derecha en la elección nacional, en Aguascalientes la contienda fue mucho más cerrada. Con una participación ciudadana diez puntos porcentuales menor que la que se reportó en la CDMX, en Aguascalientes la señora Bertha Xóchitl obtuvo 306 mil votos, en tanto que la candidata de Morena se llevó 285 mil, es decir, la diferencia fue de apenas tres puntos porcentuales. 

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    En Aguascalientes, pues, ganó el PRIAN, pero la diferencia entre ambas contendientes fue mínima… En cambio, en otras entidades las cosas fueron muy distintas: salvo en tres estados —Guanajuato (47%), Nuevo León (45%), Jalisco (44%)—, la futura presidenta ganó en todo el país con mayoría absoluta, esto es, con más de la mitad de los sufragios. En Zacatecas, Querétaro, Chihuahua, Colima, CDMX, Michoacán, Durango y Baja California Sur, la abanderada de Morena logró entre el 50 y el 60% de los votos. Enseguida, en un rango de 60 a 70%, se ubican Estado de México, San Luis, Yucatán, Campeche, Sonora, Morelos, Nayarit, Tamaulipas, Sinaloa, Puebla, Baja California, Veracruz, Hidalgo y Tlaxcala. Pero el caso de estos cinco estados es notorio: Chiapas, Guerrero, Quintana Roo, Oaxaca y Tabasco, en donde la 4T ganó la Presidencia con 71, 71, 73, 76 y 80%, respectivamente.

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    ¿Que el señor Alito hizo muy bien su chamba?

    En los dos estados de la República en los que todavía gobierna el PRI, Coahuila y Durango, la candidata de Morena ganó la contienda electoral con más de la mitad de los sufragios, con 53.7% y 58.4%, respectivamente. Habrá quizá quienes se pregunten qué hubiera sucedido si también hubiera habido comicios por gubernaturas en dichas entidades… El antes todopoderoso Revolucionario Institucional aportó sólo 5.7 millones de votos a Xóchitl Gálvez, es decir, el 35% de todos los que obtuvo la señora y menos del 10% de la votación total. Con todo, el señor que trabaja de presidente de lo que queda de ese instituto político obtuvo fuero, vía una representación plurinominal.

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    ¿Que el PRD de los Chuchos por fin llegó a su fin?

    De nuevo, de acuerdo con los cómputos distritales (99.8% de las actas computadas), el monstruo microscópico que era ya el partido del Sol Azteca aportó a la candidata de la derecha opositora únicamente 1.1 millones de votos, un 7% de los que alcanzó su alianza rosa. Es decir, el PRD no llegó al 2% de los sufragios totales.

    El PRD fue el partido que en la contienda por la Presidencia obtuvo menos votos. El Partido del Trabajo logró más del doble (3.8 millones), ya no digamos Movimiento Ciudadano que logró para Álvarez Maynes poco más de seis millones.  Por cierto, esto está raro: en Jalisco, en donde MC se declara triunfador en la contienda por la gobernatura y Morena reclama los resultados, la doctora Sheinbaum ganó la elección presidencial con el 44% de los votos, mientras que Álvarez Maynes, el gallo emecista, obtuvo apenas el 17%, para quedar incluso abajo que la candidata del PRIAN. En Nuevo León le fue un poco mejor al naranja, pero también quedó en último lugar con 18% de los votos.

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    Del total de votos para la doctora Claudia Sheinbaum, 76% fue guinda, esto es, de Morena. Del total de votos para la candidata del PRIANrd, 58% fue totalmente azul, panista. Ahora que desaparezca la alianza de derecha, el mermado Acción Nacional se hará todavía más enclenque.

    • @gcastroibarra
  • El poderoso 0.00022708%

    El poderoso 0.00022708%

    Despreciables

    Tuiteaba yo hace unos días que la pandilla de intelectuales y científicos que firmaron un desplegado manifestando su apoyo electoral a la candidata del PRIAN a la Presidencia de la República, la exsenadora panista Bertha X. Gálvez, son despreciables, despreciables desde el punto de vista estadístico. Aparecen en la lista 225 nombres —enumero la que publica Letras Libres—, por cierto, la mayoría varones (56%) y la gran mayoría vecinos de la Ciudad de México. El INE informa en su sitio web que la lista nominal del electorado al 27 de marzo considera a poco más de 99 millones de ciudadanos y ciudadanas, de modo que las señoras y señores abajofirmantes aludidos tienen un peso relativo despreciable entre el conjunto de personas que iremos a votar el próximo 2 de junio: el 0.00022708% para ser más precisos. Y, claro, no hace falta echar mano de los guarismos para asegurar que en el océano de la población total de México ni a gota llegan.

    Menos de 2 de cada 100

    La Tierra carga a cuestas a más de 8,111 millones de sapiens. De cada 100 que hay hoy en el planeta, 35 viven en India o en China. Nuestra participación relativa es mucho más modesta: de todos los seres humanos que plagan hoy el mundo, el 1.6% radica en México. 

     Nuestro país se ubica como el tercer país más poblado de América —sólo superado por Estados Unidos (341 millones) y Brasil (217 millones)— y el décimo de todo el orbe, justo enseguida de Rusia (144 millones). En efecto, desde hace algunos años superamos a Japón (122 millones), que sigue perdiendo población (tasa de crecimiento demográfico de –0.51%). Ojo, ya hay algunas fuentes, como el World Population Review, que nos ubican en decimoprimer lugar, estimando que Etiopía, con un acelerado crecimiento demográfico (2.6%), ya nos rebasó—.

    Como sea, en décimo o decimoprimer sitio, hoy día debemos de ser unos 130 millones de seres humanos los que habitamos en algún sitio de los casi dos millones de kilómetros cuadrados que tiene el territorio mexicano. Podemos dar por buena esta estimación si recordamos que el Censo que se levantó hace cuatro años reportó una población total de 126 millones, y conforme a los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID), dados a conocer hace un par de días por el INEGI, en agosto de 2023 éramos ya 129.5 millones de personas.

    Centralizados y urbanos

    Tres de cada diez habitantes del país radican en la Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Morelos e Hidalgo.

    De la población total de México, tres de cada cuatro viven en localidades urbanas.

    Más y más… experimentados

    La estructura poblacional de nuestro país está envejeciendo —a propósito, cuál será el promedio de edad del 0.00022708% abajofirmante—. ¿Qué tan rápido? En 2018 el 12.3% de la población total del país se componía por personas de 60 años y más; tan sólo cinco años después, en 2023, este mismo grupo representó el 14.7% En números absolutos, estamos hablando de 19 millones de hombres y mujeres, es decir, la misma cantidad de gente que la que habita en conjunto los estados de Colima, Baja California Sur, Campeche, Nayarit, Tlaxcala, Aguascalientes, Zacatecas, Durango, Quintana Roo, Morelos, Yucatán, Tabasco y Querétaro. Las poblaciones totales de Colima, de Baja California Sur y de Campeche son menores que el total de ancianos y ancianas de 85 años y más que viven en México: 1,175,978.

    Longevidad femenina

    En 2023, en México había 7,832,445 de infantes de 0 a 4 años de edad, 50% eran hombres y 50% eran mujeres. También en 2023, había 1,175,978 de personas de 85 años y más: 40% eran hombres 60% eran mujeres. La conclusión es obvia.

    Una sola persona

    La ENADID da cuenta de que están ocurriendo cambios muy rápidos en la dinámica demográfica de México. Por ejemplo, en 2018, la proporción de hogares integrados por una sola persona era de 11.7%; y apenas cinco años después, 14.0%. Dicho en corto, cada vez más gente en México vive sola. En contraparte, cada vez menos personas en México viven en hogares de más de tres integrantes: en 2018 el 48% de los hogares de nuestro país estaba integrado por cuatro o más integrantes, y para 2023 esa misma proporción bajó seis puntos porcentuales.

    Para crecer se necesitan dos

    En tan sólo cinco años, entre 2018 y 2023, la proporción de la población de 15 años y más de México que se encontraba casada bajó cuatro puntos porcentuales. En contraparte las personas de este mismo grupo etario que viven en soltería siguen aumentando: de 28.8% en 2018 a 29.6% en 2023. 

    La tasa global de fecundidad hace solamente diez años, en 2014, era de 2.21 hijos nacidos vivos, en promedio, por mujer; en 2018, de acuerdo con los datos de la ENADID ese mismo indicador decreció a 2.07, y en 2023 a 1.60 hijos nacidos vivos, en promedio, por mujer.

    La misma encuesta reporta una drástica disminución de la fecundidad adolescente: pasó de 70.6 a 45.2 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años, entre 2018 y 2023.

    Menos del 17%

    Actualmente el PAN gobierna cinco de las 32 entidades federativas de México; a nivel estatal, pues, gobierna al 12.8% de la población total del país. El PRI, en coalición con el PAN y el PRD, hace lo propio sólo en dos entidades, Coahuila y Durango, de tal suerte que gobierna a nivel estatal al 4% de la población total. Si a nivel federal no queda duda de que ni siquiera el poderoso desplegado del 0.00022708% abajofirmante podrá hacer nada para evitar que Claudia Sheinbaum se convierta en la primera presidenta de México, a nivel estatal habrá que ver qué porcentaje de la población continuará bajo el gobierno del PRIAN. La tendencia es más que evidente.

    • @gcastroibarra
  • BJ: tiempo de limpiar la casa

    BJ: tiempo de limpiar la casa

    El país

    México: 13º país en tamaño, 10º en población y principal socio comercial de la mayor economía mundial. En 2023, se convirtió en la 12º economía global. Próximo a un cambio de gobierno democrático y pacífico, no está polarizado, sino unido en torno a un proyecto nacional. Claudia Sheinbaum será la primera presidenta de México y de Norteamérica. La 4T tendrá segundo piso. La duda es apenas con cuántos votos superará los 30 millones que logró Morena en 2018.

    La CDMX

    La CDMX, la entidad más pequeña del país, representa menos del 0.1% del territorio nacional. En esa pequeña porción vivimos 7 de cada 100 habitantes de México, y en ella ocurre el mayor dinamismo económico del país. La CDMX es hoy, con todos sus enormes problemas —el agua y la contaminación, en primerísimo lugar—, una ciudad disfrutable, que va en caballo de hacienda por la ruta de la izquierda. Luego del tercer debate entre los candidatos a la jefatura de gobierno, la elección queda planteada en una pregunta que ya parece retórica: ¿por quién optará la mayoría chilanga: por un señor que reduce las políticas públicas a fraseología mercadológica, por un energúmeno clasista o por una mujer serena, con proyecto y amable? Clara Brugada gobernará la CDMX.

    La BJ

    México tiene 2,476 municipios, contando las 16 demarcaciones en la CDMX. Una de ellas es la Benito Juárez. Céntrica, totalmente urbanizada, es una realidad espacial menuda: con casi 27 km2, ocupa menos del 2% del territorio de la CDMX. Yo vivo en una de las 53 colonias en que se divide la BJ, y me temo que a muchos de mis vecinos no les va a gustar que lo remarque, pero debo subrayar que se trata de una minúscula proporción del país: la BJ es 12 veces más chica que la demarcación territorial Tlalpan. En la BJ sólo vivimos 5 de cada 100 chilangos… De hecho, poco menos: 4.7%… o bien, el 0.34% de la población nacional. Pocos, muy pocos, pero muy escandalosos.

    Habitamos territorio juarense, que no juarista, 434 mil personas, de tal suerte que el espacio está densamente poblado. Mientras que, al sur de la CDMX, en la demarcación Milpa Alta, habitan 512 habitantes por km2, en BJ vivimos 16,260 habitantes por km2. Si comparamos la cantidad promedio de gente por vivienda habitada, la cosa cambia: en toda la CDMX se reportan 3.3 habitantes por vivienda, mientras que en la BJ 2.5; evidentemente el nivel socioeconómico es más alto. La gran mayoría gente somos ya… experimentados. Si la edad mediana nacional es de 29 años y en la CDMX de 35, en la BJ asciende a 39 años. Consecuentemente, la escolaridad en la BJ es alta: 7 de cada 10 de sus habitantes cuentan con estudios a nivel superior.

    Bien…, bueno, más bien mal: la Benito Juárez, en donde se localizan emblemáticas colonias de la clase media como la Del Valle y la Nápoles, ha sido desde hace mucho enclave panista. Azul, azul… En lo que va del siglo, todos sus jefes delegacionales han sido blanquiazules. Mucho peor, la BJ es el centro de operaciones de un grupo delincuencial que desde el poder ha afectado el patrimonio de cientos y cientos de personas y la calidad de vida de miles y miles: al que antes de la censura se le podía llamar el Cartel Inmobiliario del PAN y ahora hay que mentar como la PRIANdilla inmobiliaria. Si no nos ponemos las pilas y desde dentro de la BJ, desde el resto de la CDMX y desde todo el país insistimos y bregamos por evitarlo, el candidato del PAN puede conservar el poder para dicho grupo. Su vinculación con el susodicho cartel es plena. El señor se llama Luis Mendoza, imposible no saberlo dado que tiene todas las calles abarrotadas con pendones con su rostro, y su hermano, de no creerse, sigue prófugo. El candidato del PRIAN es también dueño de departamentos en el City Tower, uno de los edificios icónicos del cartel inmobiliario.

    Las fechorías cometidas por la priandilla en la pequeña demarcación Benito Juárez son monumentales, de escándalo nacional. Hoy no hay certeza jurídica para cientos de personas que compraron en desarrollos con pisos de más y la vida de mucha gente está en riesgo debido a la carente calidad en la construcción de ellos. Más allá de los defraudados, ¿cómo impacta esto en la cotidianeidad de los habitantes de la BJ? Un ejemplo: muy cerca de donde vivo había una casa que duró años abandonada, luego fue acondicionada como una oficina en la que trabajaban menos de 10 personas. Finalmente, el año pasado, la tiraron para construir un colosal edificio de 60 departamentos. En un predio en el cual vivía una familia ahora podrán habitar más de 120 seres humanos y seguramente más de 50 perros. Consideren el impacto. Hasta ahora se han asegurado 60 inmuebles, se han detenidos nueve exfuncionarios, entre ellos, nada menos que el ex alcalde y sus directores generales, y quedan 4 prófugos por detener, entre ellos, repito, el hermano del candidato del PRIAN.

    No exagero si afirmo que la Benito Juárez es algo así como un Guanajuato enclavado en el corazón de la CDMX, en el centro político del país. Tenemos que extirparlo. El 2 de junio podemos hacerlo y, hay con quién. La candidata de Morena a alcaldesa, la doctora Lety Varela tendrá mi voto. Lo tendría incluso si no existiera la priandilla aludida. Lo tendría porque la 4T ha dado resultados que convienen para todos y todas. Es tiempo de mujeres, es tiempo de limpiar la casa.

    • @gcastroibarra
  • ¿CDMX en ruta?

    ¿CDMX en ruta?

    La ciudad capital de nuestro país, la centenaria Ciudad de México, está hoy día mejor calificada que la eficiente Tokio, que la milenaria Roma, que París, que todas y cada una de las ciudades de Estados Unidos, excepto Nueva York, que São Paulo y Ámsterdam, que Dubai, Beijing, Montreal, Barcelona… A principios de año, el consorcio inglés Time Out dio a conocer su ranking de las mejores ciudades del mundo —Time Out, fundada en Londres en 1968, se dedica a evaluar y promover a las mejores ciudades del orbe, ámbito en el que se mantiene como líder internacional—. Para ello, encuestaron a miles de personas radicadas en cientos de urbes de los cinco continentes, considerando factores como la asequibilidad de la comida y las opciones de ocio, transporte y seguridad, su oferta cultural, zonas verdes, y, muy importante, el estado de ánimo de los residentes. Además de la opinión de la población local acerca de la calidad de vida, se tomó en cuenta el atractivo global de cada ciudad, se averiguó a qué ciudad le gustaría a la gente mudarse a vivir y se consultó a expertos viajeros para conocer los destinos más atractivos para visitar. A su listado final lo llamaron The 50 best cities in the world in 2024…  —por cierto, de nuestro país no aparece ni Guadalajara ni Monterrey ni Puebla…, bueno, ninguna otra ciudad—. La Ciudad de México quedó listada como la sexta mejor ciudad del mundo, solamente superada por Nueva York, Ciudad del Cabo, Berlín, Londres y Madrid.

    Ahora, ¿qué consideraron los señores de Time Out? Bueno, quizá pueda sonar muy superficial, pero recordemos que fundamentalmente es un medio dirigido a personas de todo el orbe que quieren hacer turismo internacional. Traduzco parte de su texto:

    Con un museo en cada esquina, no es sorpresa que la Ciudad de México haya sido nombrada la mejor ciudad del mundo para la cultura en 2023. Y en 2024 hay mucho más por descubrir, con emocionantes espacios de arte emergente como Laguna, nuevas galerías como Naranjo y exposiciones internacionales muy esperadas como la de Damien Hirst en el Museo Jumex. La CDMX también está a la vanguardia de una revolución gastronómica vibrante, como el cultivo de hongos en Tencui, el café japonés en Panya y la mejor carne ahumada en Ahumados Pelican. Las dark kitchens de Roma te sorprenderán, la oferta artística de San Miguel Chapultepec te cautivará, el desayuno en la Condesa será delicioso y una tarde en Coyoacán será inolvidable. Prepárate para enamorarte aún más de nuestros barrios, nuestra comida y nuestra calidez cuando visites la CDMX este año. Visita ahora porque en verano la Cineteca Nacional abrirá una nueva sede en el Bosque de Chapultepec, con ocho salas y un foro al aire libre.

    Pero créanme que todo lo anterior es lo de menos… Lo importante aparece al final del apartado dedicado a la CDMX y está titulado como “Las cifras clave”: La Ciudad de México obtuvo una alta calificación por su habitabilidad general. El 100% de sus residentes la consideran hermosa, el 96% declaran que son felices viviendo allí y el 94% afirman que es fácil hacer amigos”. Mi familia es capitalina, yo soy chilango ya de segunda generación —abuelos maternos de Durango y Tamaulipas, y paternos de Michoacán—, y la mayor parte de mi vida he radicado aquí; me muevo en transporte público y bicicleta —ecobici—, y por motivos laborales desde hace varios años estoy obligado a conocer a fondo la dimensión territorial de la entidad…, y con esos antecedentes puedo decir que estoy totalmente de acuerdo con la mayoría de mis paisanos: la Ciudad de México es hermosa, se vive feliz y es muy fácil hacerse de cuates y cuatas aquí.

    ¿Y por qué será? Permítanme una hipótesis sociológica: en buena medida la respuesta se encuentra en que los habitantes de la Ciudad de México son solidarios y en general andan por la vida arropados con importantes valores sociales y comunitarios, cuestión que, casi necesariamente, nos hace cargarnos ideológicamente hacia la izquierda, hecho que ha tenido, por fortuna, una expresión política con resultados electorales concretos al menos desde 1997, año en el que por vez primera pudimos votar por quienes nos gobiernan. Me encantaría poder escribir que la izquierda gobierna la capital de México desde hace casi 27 años, pero si consideramos el feo viraje a la derecha de Mancera —desde mi punto de vista una traición no sólo ideológica sino política en el más amplio sentido del término—, debe anotarse que la CDMX se recuperó en 2018. Y la recuperación ha sido indiscutible…

    Hace unos días, la próxima presidenta de este país, la doctora Claudia Sheinbaum, hasta hace unos meses jefa de gobierno de la Ciudad, compartió una buena noticia: la CDMX ha sido distinguida con el Lee Kuan Yew World City Prize (Premio mundial de las ciudades Lee Kuan Yew), un galardón internacional bienal que distingue a las contribuciones sobresalientes para la consolidación de comunidades urbanas vibrantes, habitables y sostenibles en todo el mundo:

    La Ciudad de México ha sido galardonada con el Premio 2024 por su destacado compromiso en mejorar la vida de sus ciudadanos a través de iniciativas urbanas innovadoras y sostenibles, especialmente para los menos privilegiados.

    El Premio internacional está coorganizado por la Autoridad de Reurbanización Urbana de Singapur y el Centro para Ciudades Habitables de Singapur, y me parece que entendieron muy bien el ideal que rige las políticas públicas impulsadas durante los últimos años: por el bien de todos, primero los pobres.

    Así que preguntarse qué sigue y cuál es la ruta sería pura retórica. La ruta es Clara y es a la izquierda. Si bien tiene razón el presidente López Obrador cuando señala que parte de la chilanga banda se ha derechizado, en buena medida intoxicado a la derecha, también es cierto que somos mayoría: 63% apoya la gestión del primer gobierno federal de Morena. Y no sólo, estoy totalmente convencido de que el 37% restante no puede estar conformado por una mayoría de suicidas, criminales y tontos. Porque a estas alturas ya ha quedado escandalosamente evidenciado: votar por la derecha hoy en México requeriría mucho más que amlofobia.

    • @gcastroibarra
  • Miedo a la verdad

    Miedo a la verdad

    Aunque evidentemente el padecimiento existe y se encuentra muy propagado por el mundo y particularmente en nuestro país, no existe un término médico específico para denominar la fobia a la verdad. Pero echando mano del griego no resulta difícil construirlo: 

    Por ejemplo, epistemofobia. Como muchos recordarán, episteme significa conocimiento, y phobos, claro, miedo. La epistemofobia sería pues el miedo irracional al conocimiento o a la adquisición de nuevo conocimiento, especialmente si se cree que este conocimiento puede ser perturbador o angustioso.

    Hablaríamos de parresiafobia para denotar al miedo a decir la verdad o a ser franco, por temor a las consecuencias negativas que esto pueda tener. Mientras que a una mitómana le encanta decir mentiras, a un parresiafóbico le da pánico hablar con franqueza. Y me temo que ambas dolencias bien pueden presentarse en un mismo individuo.

    Finalmente, el vocablo que considero más adecuado para los casos que quiero traer a colación: aléthofobia. Este término proviene del griego aletheia (verdad) y phobos (miedo). 

    Va ahora una hipótesis: la curiosa situación sociopolítica por la cual transitamos en México en la actualidad ha provocado que algunas personas, no pocas, pobres, hallan desarrollado aléthofobia. La afección se ha propagado entre los reaccionarios, lo cual no es de extrañar sino bastante lógico. Un reaccionario, por antonomasia, es alguien que reacciona negativamente al cambio sociopolítico. Y cuando ese cambio es palmario, la reacción bien puede ser tratar por todos los medios de no enterarse de que, efectivamente, está ocurriendo. Peor cuando la realidad viene a demostrar que uno estuvo equivocado durante mucho tiempo y quiere seguir así, equivocado. Ejemplos sobran.

    En la comida del fin de semana, te despides de tu tío panista, y él, muy amable te recomienda:

    — Ándate muy a las vivas.

    — ¿Por qué, tío?

    — ¡Cómo que por qué! —te responde dramáticamente—. ¿Pues en qué país vives? —y enseguida espeta la frasecita que con tanto ahínco la derecha se ha esforzado por insertar en la mente de todos:— ¡Estamos peor que nunca en materia de seguridad pública! No te vayan a robar el coche o asaltar en la calle…

    — Bueno, de diciembre de 2018 a marzo de este año se ha reducido el robo de vehículos 49.3%, y el robo más de 30%

    — Pues sí, porque ahora te matan.

    — Los homicidios también bajaron, tío, 22%, casi una cuarta parte —contestas, y, alethofóbico, él ataja:

    — ¡Pero Morena es un nacopartido!

    Dada esta estrambótica respuesta, te quedas con el siguiente dato que pensabas compartir con tu pariente. Ibas a decirle que según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública nos encontramos en los niveles más bajos de percepción de la inseguridad desde que el INEGI la mide. Pero ya no viene a cuento: ahora habría que convencerlo de que eso de narcopartido no es más que una invención, un cuento tramado por la oposición, pero hacerlo sería tan complicado como convencerlo de que en Saturno no hay frambuesos: sencillo e imposible, al mismo tiempo.

    El ejemplo ilustra situaciones en las que todos nos hemos visto envueltos.

    — Oye, el desempleo está más bajo que nunca en la historia. La tasa de desempleo es la más baja desde que se mide: 2.3%

    — Sí, pero por qué los de Morena promocionan a la Santa Muerte. A ver, justifica eso…

    Aléthofobia, ni cómo discutir.

    — Más de 5 millones de mexicanas y mexicanos salieron de la pobreza.

    — Pero López polariza desde su púlpito.

    Aléthofobia, ni cómo discutir.

    — La Inversión Extranjera Directa está en récords históricos.

    — ¡Pero el AIFA está muy lejos!

    Aléthofobia. Inútil tratar de hacerlo entrar en razón

    — En cuatro años, 2.6 millones de niños y niñas y adolescentes salieron de la pobreza.

    — Sí, pero cerraron las guarderías subrogadas.

    Aléthofobia. No insistas, es como hablar con un muro.

    — En lo que va del sexenio de AMLO el salario mínimo ha aumentado 113%, el mayor incremento entre países de la OCDE.  Y no sólo, su poder adquisitivo se duplicó entre 2018 y 2024.

    — ¿Sí? Pero López no habla inglés.

    Aléthofobia. Oídos sordos.

    — Piénsalo: en 2018 no existía el Banco del Bienestar; y hoy es el banco con más sucursales en todo el país.

    —  Ajá, pero es para regalar dinero entre sus fanáticos.

    Aléthofobia. 

    — Los secuestros se han reducido 80%

    — Sí, ¡pero saludó a la mamá del Chapo!

    Aléthofobia. 

    — En marzo, México rompió récords en generación de empleos formales con 22.2 millones de plazas de trabajo.

    — Bueno, pero López no habla de corrido.

    Aléthofobia.

    — La economía nacional creció al 3.2% durante el 2023, y se ubicó entre las más altas del mundo.

    — Sí, pero López vive en un palacio.

    Aléthofobia.

    — En marzo de 2024, el salario promedio de los trabajadores registrados en el IMSS supera los 17 mil pesos mensuales.

    — Pero López quiere que todos seamos pobres porque es comunista. 

    Aléthofobia.

    — En el primer trimestre de 2024, se crearon 500 mil empleos y se redujo la tasa de informalidad.

    — Sí, pero López traía el otro día los zapatos mal boleados.

    Aléthofobia.

    — Al cuarto trimestre de 2023, la economía de todas las regiones de México creció. Y más la de la región sur: 4%

    — Pero…, pero… y la camiseta de la Santa Muerte. 

    Aléthofobia… No tiene caso siquiera tratar de explicarle que fue un meme…, capaz que te contesta citando a la filósofa Taylor Swift.

    Ni modo. Y no minimicemos. Bien escribió Shakespeare: De lo que tengo miedo es de tu miedo. Porque sí, me confieso: soy fobifóbico.

    • @gcastroibarra