El 4 de enero de 2026, un día después del secuestro en Caracas de Nicolás Maduro y su esposa, tres días antes de que el ejército norteamericano invadiera Nuuk, capital de Groenlandia, y tres días antes de que los marines gringos tomaran por asalto Palacio Nacional, aquí en la Ciudad de México, la presidenta Claudia Sheinbaum estuvo en la Refinería “Miguel Hidalgo”. ¿Se entiende? Quizá así:
El 2 de enero de 2026, Qiu Xiaoqi, representante de China para Latinoamérica y el Caribe, realizó una visita a Venezuela y entabló un diálogo con el presidente Maduro, quien quizá esa noche se fue a dormir tranquilamente. Durante la madrugada del día 3, a las 2:00 a.m., el presidente venezolano fue capturado ilegalmente por militares estadounidenses en Caracas. La operación, ordenada por Trump, fue denominada Absolute Resolve, Resolución Absoluta, un nombre que tendría que recordarnos el nombre que le dieron los nazis a su plan de exterminio sistemático de la población judía: Solución Final. La operación yanqui en Caracas incluyó bombardeos y ataques aéreos que mataron a casi cien venezolanos, buena parte de ellos civiles. Horas después, Trump declaró: “Después de esto que hicimos anoche, podemos hacerlo de nuevo. Nadie puede detenernos”.
Tres días después, durante las primeras horas del 7 de enero, unidades de élite del Comando Norte de Estados Unidos, con apoyo aéreo y naval, tomaron el control de Nuuk y aseguraron los puntos estratégicos de Groenlandia. El asalto se desarrolló sin una declaración de guerra y encontró una resistencia heroica pero inútil por parte de las reducidas fuerzas locales. Fuentes del Pentágono justifican la acción como “una medida de seguridad nacional”. El gobierno danés ha convocado una sesión de emergencia de la OTAN, calificando el acto como “una-violación-flagrante-de-la-soberanía-de-Dinamarca-y-del-derecho-internacional”.
Ahora, el despacho de la agencia AF acerca de lo sucedido en México, ese mismo día…: CDMX/Palenque, Chiapas, 7 de enero de 2026. En una acción bélica de gran escala, fuerzas estadounidenses ejecutaron dos operaciones simultáneas en México en las horas previas al nuevo día. En la CDMX, un intenso bombardeo redujo a escombros todas las instalaciones militares, incluido el aeropuerto militar de Santa Lucía, dejando la capital mexicana totalmente indefensa. Las bombas devastaron calles, comercios, infraestructura urbana. Hay más de mil muertos. Imágenes satelitales muestran enormes áreas afectadas. Minutos después, un escuadrón de helicópteros Apache y Black Hawk aterrizó en el Zócalo. Cientos de marines aniquilaron a un grupo de militares mexicanos, así como a un contingente de policías y civiles armados que intentaron defender el corazón del país con armas ligeras e, incluso, con piedras. Fue una masacre. Comandos estadounidenses ingresaron a Palacio Nacional, donde capturaron a la presidenta Sheinbaum, quien fue transportada a bordo de un V-22 Osprey a Nueva York, donde se le presentarán cargos por narcotráfico y complicidad con el gobierno de Venezuela. Casi simultáneamente, en Palenque, Chiapas, otro grupo de élite aterrizó en las afueras del poblado y asaltó el rancho “La Chingada”, en donde radicaba el expresidente López Obrador. La operación fracasó: el objetivo, es decir, el líder más importante del llamado humanismo mexicano, no se encontraba en el lugar. La desaparición del expresidente y el secuestro de la jefa de Estado sumen a México en un vacío de poder. La Casa Blanca justificó las acciones señalando que el depuesto gobierno mexicano se negaba a devolver los recursos petroleros “robados a Estados EU e Inglaterra en 1938 por el zurdo Lázaro Cárdenas”. Trump posteó en su red: “AMLO, entrégate. Tampoco te mando un abrazo. Ja, ja”.
Resulta significativo que un día después del ataque a Caracas y dos días antes de que fuera secuestrada por los norteamericanos, la presidenta Sheinbaum haya encabezado una visita a la refinería de Tula. Durante el evento, la mandataria reseñó cómo los gobiernos de la 4T lograron revertir la destrucción de Pemex. Habló de los cambios legales que permitieron la recuperación de la capacidad de producción de Pemex. Destacó que las ocho refinerías mexicanas producen ya más de un millón de barriles diarios de petrolíferos, y subrayó su importancia en términos de soberanía.
China, Rusia y la UE emitieron sendos comunicados alusivos a la invasión de Groenlandia y al ataque a México, externando su preocupación por la “violación-flagrante-al-derecho-internacional”. La ONU y la OEA también se pronunciaron y se dijeron “profundamente-alarmadas”.
En cuanto a la situación en México, la cuenta en X de a la periodista Carmen Aristegui posteó una fotografía en la que se observa a la presidenta Sheinbaum momentos antes de ser apresada por las fuerzas norteamericanas: “¿No podría haberse vestido con algo más apropiado para la ocasión?” El líder panista Ricardo Anaya celebró la intervención yanqui y aseguró que el futuro es promisorio porque en México hay mucho petróleo. El líder del PRI celebró el fin del “narcogobierno morenista” y sugirió a Trump “pegarle sus chingadazos” a todos los zurdos. La senadora Téllez, en inglés, en entrevista con Azteca, se declaró lista para asumir el gobierno provisional durante los próximos años. Trump, declaró desde su club de golf en Florida que ya es hora de que se entienda que el Golfo de México se llama Golfo de América… Agregó: “There’s no Mexico anymore; from now on is Ex-Mex”.
Por supuesto, lo que he leído hasta aquí, quitando el ataque a Caracas y el secuestro ilegal de Maduro, es una ficción, una ficción distópica, un horror. No la escribí con el afán de hacer reír a nadie. La escribí para vislumbrar un escenario que ya no es increíble. El propio Trump, horas después de la agresión en Caracas, amenazó a nuestro país, a nuestro gobierno, a nosotros. Escribo esto para que quede claro qué quiere la derecha mexicana: quieren lo peor para todos. No es tiempo ni de reírnos ni de minimizar las estupideces que profiere el conservadurismo, sus HT machacones, narco esto y narco lo otro, sus amenazas, sus improperios y falsas acusaciones. Aplaudieron lo que sucedió en Caracas porque ellos, ahora sí, quieren que nos convirtamos en Venezuela.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.
