Forenses del Condado de El Paso, Texas terminaron que la muerte del migrante cubano Geraldo Lunas Campos, acontecida bajo la custodia del ICE en Texas, fue un homicidio por asfixia, lo que contradice la versión oficial inicial y reaviva el debate sobre las condiciones de detención migratoria en Estados Unidos.
La oficina del Médico Forense del Condado de El Paso determinó que el fallecimiento de Lunas Campos fue resultado de una asfixia, de acuerdo con el informe de la autopsia citado por la agencia Associated Press (AP). El caso ocurrió en el Centro de Detención Camp East Montana, uno de los complejos migratorios más importantes de la región fronteriza.
En un primer comunicado, el ICE informó que la noche del 3 de enero el migrante fue colocado en aislamiento tras presentar un “comportamiento disruptivo” y que, durante el procedimiento, el personal detectó que se encontraba en estado de angustia. De acuerdo a reportes de la agencia, el equipo médico actuó de inmediato y solicitó apoyo de los servicios de emergencia; sin embargo, los paramédicos declararon su muerte a las 22:16 horas, sin que se ofrecieran mayores detalles sobre el manejo del detenido.
El dictamen forense, no obstante, ofrece una versión sustancialmente distinta. La autopsia documentó lesiones compatibles con forcejeo, incluyendo golpes en la cabeza, rodillas y pecho, así como hemorragias internas en los párpados y en la zona frontal y lateral del cuello, indicios claros de asfixia por compresión. Estas conclusiones coinciden con un testimonio anónimo, quién aseguró que Lunas Campos perdió el conocimiento después de ser esposado por los guardias, lo derribaron y aplicaron una llave de estrangulamiento.
Lunas Campos había ingresado a Estados Unidos en 1996 y contaba con antecedentes penales; un juez ordenó su deportación en 2005 y el proceso no se concretó. Fue detenido nuevamente en julio durante una redada en Rochester, Nueva York, y trasladado en septiembre a El Paso, el centro de procesamiento migratorio más grande del país. Su muerte es una de las cuatro registradas bajo custodia del ICE en lo que va del año, en un contexto de mayor vigilancia ciudadana por las condiciones de detención migratoria en Estados Unidos.
