Por: Frank Alvarado
Ante la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela y la captura de su presidente, Nicolás Maduro, la comunidad internacional ha comenzado a analizar la invasión al país latinoamericano con mucho símil a uno de los episodios políticos y balísticos más polémicos del país anglosajón: la invasión de Irak y la captura de Saddam Hussein.
Fue en marzo de 2003 cuando George W. Bush, el entonces presidente norteamericano, con el apoyo de otras naciones, como Reino Unido, inició el ataque a Irak justificándolo como combate contra el terrorismo, profundamente impulsado por el atentado del 11 de septiembre de 2001, así como también por el desmantelamiento de un arsenal de armas químicas y nucleares, que, según su inteligencia, Irak mantenía en secreto, aunque dicho armamento nunca fue encontrado. Esto sin olvidar, el interés en el petróleo del Golfo Pérsico.
Ahora, más de veinte años después, Donald Trump, esta vez sin compañía internacional, ha cumplido con la tradición de intervención internacional al cumplir las amenazas que lanzó contra Maduro.
Siendo este sábado 3 de enero cuando dirigió un ataque en Caracas, que terminó con la captura de su homólogo venezolano, quien ha sido acusado por los cargos de narcoterrorismo, conspiración para la importación de droga, posesión de armas y dispositivos, así como conspiración para adquirir más armamento.
En el caso iraquí, tras una serie de ataques y bombardeos, se logró la captura de Hussein el 13 de diciembre de 2003 con un operativo llamado “Amanecer Rojo”, comandado por fuerzas especiales estadounidenses en Tikrik. Lo que marcó el fin del dictador, quien llevaba gobernando más de veinte años con puño de hierro en Irak, acusado por arrestar, torturar y exiliar a miles.
Saddam Hussein fue fusilado el 30 de diciembre de 2006 tras la resolución del Alto Tribunal Iraquí, suceso que tanto la población del país como diversas instancias internacionales celebraron, pero que dejó al país en un estado de mayor fragilidad.
Ante la aparente victoria, comenzó un proceso que evidenció la falta de planificación para el futuro del país, pues Estados Unidos procuró más el control militar que apoyar el desarrollo de la población y los dejó con un modelo de gobierno sin forma, pero con el petróleo del país volviéndose a cotizar en dólares, un modelo que había dejado en el 2000, pero que volvió tras la pisada de EUA en 2003.
De igual manera, organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional, documentaron en la década de ocupación una serie de conflictos armados, segregación y violaciones a los derechos humanos pese a la presencia de las fuerzas extranjeras.
En el caso de Venezuela, tras previos ataques a embarcaciones de la zona, llegó el bombardeo a Caracas, el cual terminó con el arresto de Maduro, por lo que muchos dilemas han surgido en torno al futuro del país caribeño, pues el presidente Trump declaró “gobernar el país hasta que podamos hacer una transición segura, apropiada y sensata”.
Mientras que en el petróleo, uno de los primeros temas que tocó el mandatario, aseguró: “haremos que nuestras grandes compañías petroleras de los Estados Unidos, las más grandes del mundo, inviertan”, afirmando que en un primer momento fue Venezuela quien robó el petróleo, al que se refirió como recurso de su Nación.
Es de resaltar que ambos casos comenzaron con amenazas, siguieron con ataques y hasta la respectiva captura de un mandatario autoritario que no era del agrado de muchos, pero que representó una clara violación a la soberanía internacional bajo el dilema de llevar la libertad y democracia, aunque en el caso de Irak, hasta después de la retirada de EUA en 2011, se mantuvo con una crisis económica y política.
Y pese a decir que se luchaba para acabar con el armamento químico y nuclear que se usaría contra EUA, en Irak no se encontró alguno, mientras que actualmente, toca comprobar si Maduro fue parte de una conspiración para adquirir armas y llevar drogas al país anglosajón.
Por el momento, mucha de la expectativa está en saber cuál será el destino de Venezuela tras la invasión norteamericana y que tanto terminará pareciéndose al caso de Irak.