Por Ricardo Sevilla
Trump ha dicho que el T-MEC es irrelevante.
Pero eso es una tontería. Y le voy a decir por qué, con datos duros.
Al cierre de 2025, México se consolidó como el principal socio comercial de Estados Unidos, representando el 14.6% de su comercio global, superando a Canadá (13.3%) y China (9.1%).
Pero le digo más: solo en el primer trimestre de 2025, el comercio México-EUA creció un 7.7% respecto al año anterior.
Por si fuera poco, a finales de 2025, México fue el mayor mercado individual para las exportaciones de bienes de Estados Unidos.
El bloque T-MEC genera cerca del 30% del PIB mundial, siendo la zona de libre comercio más dinámica del planeta.
De hecho, Texas concentra el 34% del comercio total con México; y una ruptura con el T-MEC devastaría su economía estatal.
Adicionalmente, el 12.1% del comercio de California depende directamente del flujo con México bajo las reglas del tratado. Además de todo, Michigan, el corazón automotriz de EUA, vincula el 10.7% de su actividad económica al comercio con México.
Trump puede jactarse de que el T-MEC es irrelevante. Pero es la postura de un tipo que habla sin sustento. La realidad es muy distinta. ¿Usted realmente cree que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá es irrelevante? Pensarlo es una ridiculez.
Le ofrezco más argumentos: se estima que más de 12 millones de empleos en Estados Unidos dependen directamente del comercio con México y Canadá.
La industria automotriz estadounidense, por ejemplo, emplea a 9.7 millones de personas de forma directa, cuyo trabajo depende de las cadenas de suministro integradas del T-MEC.

Trump está mal informado. O miente desfachatadamente. ¿Y sabe por qué? Porque el 70% del acero y el aluminio en la industria automotriz debe ser regional, y eso beneficia directamente a las acereras de Pensilvania y Ohio.
Un auto fabricado en Norteamérica cruza las fronteras hasta 8 veces antes de ser terminado, algo imposible sin el marco del T-MEC.
¿Le parece usted que el el T-MEC es irrelevante? ¡Por favor!
Le pongo otro caso: México es el primer destino de las exportaciones de maíz amarillo y soya de Estados Unidos. Eso significa seguridad alimentaria, agrícola y económica para el país que gobierna Donald Trump.
México provee el 50% de los vegetales frescos y el 40% de las frutas que consumen los estadounidenses. Y no solo eso. Nuestro país importa aproximadamente 21 millones de toneladas métricas de maíz estadounidense, sosteniendo así al cinturón agrícola del Midwest.
Trump no quiere que sepamos que Canadá y México son los dos mercados más grandes para la carne de res y cerdo de EUA.
El T-MEC facilita la homologación de estándares para que medicinas y dispositivos médicos circulen más rápido.
Y aunque es un acuerdo de bienes y servicios, la estabilidad del T-MEC fomenta un flujo de más de 50 millones de turistas anuales en la región.
El T-MEC, lejos de ser irrelevante, como farfulla, Donald Trump, es la infraestructura invisible que permite que una fábrica en Michigan, por ejemplo, use piezas manufacturadas en Querétaro para vender un auto en Toronto al mejor precio posible. Sin él, el costo de vida en los tres países aumentaría drásticamente debido a los nuevos aranceles. Pero eso, claro, Donald Trump no quiere que usted y yo lo sepamos.
