EUA intensificó su ofensiva contra el comercio petrolero venezolano al confiscar un nuevo buque en el Caribe, en medio de una escalada militar y política tras la captura de Nicolás Maduro.
Las fuerzas de EUA confiscaron en el Mar Caribe el petrolero Olina, el quinto buque asegurado en una ofensiva sostenida contra embarcaciones ligadas al comercio de crudo venezolano. La operación ocurrió antes del amanecer y formó parte del despliegue militar que Washington mantiene desde hace meses en la región, bajo el mensaje de que no existe refugio para actividades consideradas ilícitas.
El buque, que navegaba con bandera falsa de Timor Oriental, había salido recientemente de Venezuela cargado de petróleo y regresaba tras el endurecimiento del bloqueo estadounidense a las exportaciones venezolanas. El rastreador de localización del Olina llevaba más de 50 días sin emitir señal, una práctica común dentro de la llamada “flota fantasma” que opera con mínima supervisión y sin seguros verificables.
Esta incautación se da en un contexto de máxima tensión, luego de que fuerzas de EUA capturaran a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, un hecho que reconfiguró el control político y energético en Venezuela. Con ello, Washington busca frenar de forma directa la distribución global de petróleo venezolano y cerrar rutas marítimas utilizadas para evadir sanciones.






