El presidente Donald Trump reitera la idea de intervenir militarmente en México para combatir a los carteles de la droga. La presidenta Sheinbaum aboga por el diálogo y la cooperación.
Donald Trump intensificó sus críticas hacia México, señalando que el país está controlado por carteles de drogas. Durante una entrevista reciente, Trump afirmó que la situación es “muy triste” y sugirió que Estados Unidos tomará acciones militares si México no aborda el problema.
Trump planea extender su lucha contra el narcotráfico a países como Colombia y México. Este enfoque se fundamenta en su percepción de que estas naciones no están haciendo lo suficiente para detener el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en la Mañanera del Pueblo de este jueves 8 de enero resaltó que su gobierno ha detenido a más de 40 mil personas por delitos graves en los últimos meses. Reiteró que la delincuencia no se soluciona con invasiones y subrayó la importancia de mantener un diálogo abierto con Estados Unidos.
En sus declaraciones, Trump destacó su intención de pasar de operaciones marítimas a “acciones terrestres”. Esta estrategia incluye la posibilidad de destruir laboratorios de fentanilo a través de drones y la utilización de fuerzas especiales para capturar líderes del crimen organizado.
Bajo la legislación estadounidense, el gobierno podría actuar directamente en México si considera a los carteles como una amenaza inminente. Este enfoque plantea desafíos en las relaciones entre ambos países y genera debates sobre la soberanía y cooperación en la lucha contra el narcotráfico.
Esta tarde el Congreso de Estados Unidos limito las acciones de Donald Trump luego de la intervención militar en Venezuela, lo que supone una barrera más a sus amenazas de intervenir en México.
A medida que la situación evoluciona, tanto Trump como Sheinbaum navegan en un complejo panorama que podría definir el futuro de la cooperación entre México y Estados Unidos en temas de seguridad.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, asegura que hubo resistencia durante el secuestro de Nicolás Maduro. La situación dejó un saldo trágico de muertos.
En medio de un escenario tenso, Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela, declaró que hubo un intenso combate contra tropas de Estados Unidos durante el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Rodríguez afirmó con contundencia que su país no se rinde y que el pueblo mantiene su dignidad frente a las presiones internacionales, especialmente las de Donald Trump.
El ataque militar, que ocurrió el 3 de enero en Caracas y en tres estados del país, dejó, según cifras oficiales, al menos 100 personas fallecidas. Durante un emotivo homenaje a las víctimas del operativo, Rodríguez destacó la valentía de quienes lucharon por la patria. “Aquí nadie se entregó. Aquí hubo combate, y hubo combate por esta patria”, comentó Rodríguez mientras abrazaba a los familiares de los caídos.
La presidenta estuvo acompañada por altos mandos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, en un acto que representó no solo un tributo, sino también un mensaje de resistencia. “No estamos subordinados ni sometidos. Tenemos dignidad histórica y compromiso con el presidente Nicolás Maduro, quien ha sido secuestrado”, enfatizó.
La situación en Venezuela se torna cada vez más crítica, y las declaraciones de Rodríguez subrayan la determinación del gobierno ante el actual conflicto. La comunidad internacional observa de cerca este crucial momento en la historia del país.
La Alianza Americas critica la decisión que podría afectar a miles de migrantes y a la cooperación global.
La Alianza Americas, una red que reúne a más de 55 colectivos de migrantes latinoamericanos y caribeños en Estados Unidos, se opone firmemente a la reciente decisión del presidente Donald Trump. Este anuncio implica la salida del país de varias organizaciones internacionales y tratados que no se alinean con los intereses del gobierno.
De acuerdo con la Alianza, esta medida podría complicar aún más los desplazamientos forzados relacionados con el cambio climático. Al abandonar los tratados existentes, Estados Unidos podría acelerar estos desplazamientos, lo que afectaría gravemente a los países de América Latina.
La Alianza alerta que “esta decisión agravará aún más las causas fundamentales de la migración”. Negar el cambio climático y aferrarse a los combustibles fósiles, advierten, es un enfoque perjudicial para todos, tanto para la población estadounidense como para el mundo en general. Consideran que esta postura es egoísta e irresponsable hacia las nuevas generaciones.
Además, la organización destaca que muchos de los instrumentos que el presidente decidió abandonar incluyen cinco organizaciones, 26 tratados híbridos y 31 espacios dentro de las Naciones Unidas. Estos grupos funcionan como foros donde se intercambian ideas entre países y actores importantes, incluidas la sociedad civil y las universidades.
Con esta retirada, Estados Unidos se está alejando de la colaboración internacional. La Alianza enfatiza que el país debe participar activamente en estos espacios para mejorar la cooperación y entender diferentes perspectivas. “Este paso hacia el aislamiento refleja la actitud de imponer decisiones en lugar de construir acuerdos”, sostienen.
Finalmente, la Alianza menciona que entre las organizaciones y esfuerzos que se están dejando de lado se encuentran iniciativas enfocadas en la educación, la ciencia y la cultura. Esto refleja, según su opinión, el temor que tiene la administración Trump hacia el conocimiento y el debate de ideas diversas.
La comunidad migrante observa con preocupación el impacto que estas decisiones tendrán en su futuro y en la cooperación internacional. Su voz, unida, se alza en defensa de un enfoque más solidario y consciente.
Tras lo ocurrido en Minneapolis con Renee Nicole, los agentes del ICE y CBP han sumado 15 tiroteos y 4 personas muertas luego de la intensificación ofensiva migratoria del presidente Trump.
Al día de hoy se han registrado al menos 15 tiroteos y 4 personas muertas a causa de agentes migratorios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, comenzó la intensificación ofensiva migratoria en 2025.
El reciente caso de Minneapolis, en donde un agente del ICE disparó y terminó con la vida de Renee Nicole, una mujer estadounidense de 37 años, mientras conducía su camioneta, ha despertado la polémica sobre el uso excesivo de la fuerza e impunidad con la que actúan los agentes federales de migración.
En junio de 2025 el gobierno de Trump comenzó la intensificación de las redadas migratorias en Los Ángeles, que posteriormente llegaron a ciudades como Washington D.C., Chicago, Memphis, Portland, Charlotte, Nueva Orleans y Minneapolis, a lo que llamó: “el programa de deportaciones masivas más grande de la historia”.
Desde entonces se han identificado al menos 30 incidentes, que van desde encañonamiento y hasta disparos por parte de los agentes del ICE y CBP, entre los que se cuentan al menos 15 tiroteos con 5 heridos y 4 personas muertas, según datos recabados por The Trace, una organización sin fines de lucro dedicada a investigar incidentes de violencia armada.
“Incluyen disparos contra tres personas que observaban o documentaban redadas del ICE; disparos contra cinco personas que huían de controles de tráfico o evadían una operación policial; y la redada del 30 de septiembre en un edificio de apartamentos de Chicago, durante la que se apuntó con armas de fuego a inquilinos medio dormidos y a sus hijos”, se puede leer en la investigación.
También es de resaltar que son 13 los incidentes que han ocasionado los agentes federales con municiones no letales, como proyectiles de goma y pimienta, diez de ellos durante protestas.
Sobre los resultados de la investigación, The Trace aclara: “Es probable que nuestras cifras estén subestimadas, ya que los tiroteos que involucran a agentes de inmigración no siempre se reportan públicamente”, ya que los registros del ICE no se suelen hacer públicos por protección federal.
Pero todo esto no sería algo nuevo, pues según otra pesquisa, entre 2015 y 2021, agentes del ICE generaron 59 tiroteos en 26 estados norteamericanos, con un saldo de 23 personas muertas y 24 lesionadas. “Ni un solo tiroteo que examinamos resultó en una acusación formal en ningún lugar del país”, se explica en el documento, pese a que muchas de las versiones que alegó el ICE por su actuar fueron comprobadas como falsas o exageradas.
Un caso de impunidad preexistente, ya que La Corte Suprema “ha ido restringiendo durante muchos años las situaciones bajo las cuales se puede demandar a oficiales federales de la ley, incluidos los de inmigración”, explica para The Trace, Christy Lopez, ex litigante principal de derechos humanos del Departamento de Justicia.
Tal es el caso de Renee Nicole, en donde la versión que defiende el ICE relata que la mujer trató de atropellar a los agentes y por ende estos actuaron en defensa propia. Una posición apoyada por autoridades como Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, y el propio Donald Trump: “Ella se comportó horriblemente. Y luego lo atropelló. No intentó atropellarlo”, dijo el mandatario.
Mientras que los videos tomados de lo ocurrido muestran a los agentes acercándose al auto detenido en medio de la calle para pedirle que se retire y es cuando, uno de los elementos intenta abrir la puerta, que la conductora arranca el vehículo, incluso retrocediendo para esquivar a los agentes y marchar hacia adelante. Fue entonces que uno de los elementos que fue rozado por el automóvil, hasta el momento no identificado, le disparó a quemarropa a Renee.
“Ese agente está protegido por inmunidad absoluta. Estaba haciendo su trabajo”, ha declarado el vicepresidente, J. D. Vance. Una justificación que vuelve víctima al victimario y con la que se puede seguir amparando una de las fuerzas con mayor poder operativo en el país, que suele armar redadas en lugares públicos con alto flujo de transeúntes.
ACTUALIZACIÓN: Tras las manifestaciones por la muerte de Renee Nicole, la cifra aumentó a 16 tiroteos.
La ciudad de Minneapolis se ha convertido en el epicentro de violentos enfrentamientos entre manifestantes y cuerpos policíacos tras el fallecimiento de Renée Good, quien murió por disparos a quemarropa de un agente de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La muerte de Renée Nicole Good de 37 años, provocó una movilización inmediata frente a las oficinas federales de Minneapolis. Bajo consignas como “Justicia ahora” y “No más ICE”, cientos de ciudadanos fueron reprimidos por agentes federales, quienes utilizaron gas pimienta y gas lacrimógeno para dispersar a la multitud. Al menos una persona resultó arrestada durante los disturbios.
El suceso generó una crisis diplomática interna. La Secretaria de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Kristi Noem, defendió el uso de la fuerza calificando el acto como defensa propia ante un presunto intento de atropello, e incluso tildó las protestas de “terrorismo doméstico”. Esta postura fue respaldada por el presidente Trump en redes sociales.
En contraste, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, calificó la narrativa del gobierno de inaceptable y exigió la salida inmediata de los agentes de ICE de la ciudad. Por su parte, el gobernador Tim Walz expresó su indignación e instó a la protesta pacífica.
Este operativo forma parte de la mayor ofensiva migratoria desplegada por el Departamento de Seguridad Nacional hasta la fecha, con más de 2,000 agentes en la calle y un saldo de 1,500 arrestos. La muerte de Renée Nicole Good marca el quinto fallecimiento vinculado a estos operativos.
Actualmente, el FBI encabeza la investigación sobre el tiroteo en colaboración con las autoridades estatales, mientras la presión social crece para que el agente involucrado sea procesado judicialmente.
La vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, aseguró que cualquier base militar de la OTAN en Ucrania será considerada una amenaza y un acto de guerra.
Rusia ha hecho un nuevo llamado a la calma, advirtiendo que la instalación de bases militares por parte de la OTAN en Ucrania sería vista como una clara intervención. María Zajárova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, lo expresó con firmeza en una conferencia de prensa en Moscú.
Zajárova dijo que las tropas y estructuras militares de Occidente en Ucrania serán considerados “objetivos legítimos” para el ejército ruso. Esto, según ella, representa una amenaza no solo para Rusia, sino para toda Europa. La advertencia se dirige especialmente a países como Gran Bretaña y Francia, que han mostrado interés en enviar tropas a la región.
Recientemente, el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente francés, Emmanuel Macron, aclararon que el borrador de garantías elaborado en la Cumbre de París incluye el envío de soldados para supervisar un posible alto el fuego. Zajárova criticó estas intenciones, afirmando que sólo buscan “continuar la militarización de Ucrania” y agravar el conflicto.
Para Rusia, la solución al conflicto pasa por asegurar que Ucrania mantenga una postura neutral y que se respeten los derechos de la población de origen ruso. La vocera dejó claro que Moscú sigue abierto a resolver el problema, ya sea mediante negociaciones o a través de su operación militar, que se lleva a cabo desde febrero de 2022.
Por otro lado, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, se mostró optimista sobre la posibilidad de obtener nuevas garantías de seguridad de Estados Unidos. Tras recibir informes sobre las negociaciones recientes con enviados de la Casa Blanca, Zelensky declaró que el acuerdo está casi listo.
El mandatario ucraniano cree que las conversaciones con el presidente Donald Trump pueden ser decisivas para completar el plan de paz. En este contexto, Zelensky espera que los acuerdos incluyan garantías similares al Artículo 5 de la OTAN, lo que representaría un gran respaldo para su país.
A medida que la situación se desarrolla, tanto Ucrania como Rusia se encuentran en un punto crítico. La comunidad internacional observa de cerca, esperando que se logre una solución duradera que evite un mayor derramamiento de sangre en la región.
La nueva legislación estadounidense amenaza con imponer aranceles de hasta 500% a naciones que compren petróleo o uranio ruso. Esta medida busca frenar la financiación de la guerra en Ucrania.
El presidente Donald Trump impulsó una iniciativa para sancionar a países que continúan comprando petróleo y uranio de Rusia. Según el senador Lindsey Graham, este proyecto de ley bipartidista se focaliza en naciones como China, India y Brasil. Estas decisiones representan un nuevo intento de Washington por presionar a sus aliados y contendientes en medio de la continua crisis en Ucrania.
El nuevo proyecto de ley amenaza con imponer aranceles de hasta un 500% a quienes mantengan relaciones comerciales con Rusia, especialmente en el sector energético. Esta legislación busca aumentar la presión sobre India, que ha incrementado sus importaciones de petróleo ruso desde que comenzó el conflicto. Durante noviembre de 2025, India adquirió 7.7 millones de toneladas de crudo ruso, un incremento considerable respecto al año anterior.
Desde el punto de vista de Washington, la importación de petróleo ruso a precio reducido contribuye a financiar las acciones bélicas de Moscú. India defiende su posición alegando que busca seguridad energética en un contexto global inestable. Pese a esto, la relación de Delhi con Moscú ha complicado su vínculo con Estados Unidos.
Graham destacó que el proyecto de ley permitirá al presidente Trump tomar medidas más estrictas contra los países que compran petróleo ruso. “Si compras petróleo ruso barato, apoyas a la maquinaria de guerra de Putin”, afirmó. Este anuncio se produce justo después de que Trump instara a India a reconsiderar sus compras de crudo ruso bajo la amenaza de aranceles más altos.
A pesar de los esfuerzos estadounidenses, el gobierno indio ha continuado con su estrategia de importar crudo ruso, lo que ha frustrado los planes de Washington. Los datos muestran que las importaciones de petróleo ruso alcanzaron su máximo en seis meses en noviembre.
En este contexto, Graham confía en que la legislación recibirá un fuerte respaldo bipartidista en el Congreso. La presión está sobre India y otros países para que reconsideren sus decisiones, mientras el conflicto en Ucrania sigue en el centro del escenario internacional.
El mandatario norteamericano, Donald Trump, no rechaza visitar Venezuela y asegura controlar al país el tiempo que le parezca necesario.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, declaró mantener el mando de Venezuela el tiempo que considere necesario y mencionó la posibilidad de una visita al país más adelante.
Durante la entrevista con el New York Times, en la Oficina Oval, se le cuestionó al presidente estadounidense sobre el tiempo que duraría el control del país sudamericano, a lo que respondió: “sólo el tiempo lo dirá”. Cuando se le preguntó si sería un proceso de un mes o un año dijo: “yo diría mucho más tiempo”.
Estas declaraciones se dan después de que funcionarios de su gobierno hablarán abiertamente del control petrolero, como el secretario de Energía, Chris Wright, quien aseguró que EUA va “poner en el mercado el crudo que esté saliendo de Venezuela, primero el petróleo atascado, y entonces, indefinidamente, hacia adelante, nosotros venderemos la producción que salga de Venezuela”.
“Nos está dando todo lo que consideramos necesario”, reiteró Trump sobre la relación que lleva hasta el momento con el gobierno interino que permanece en Venezuela, con el que recientemente anunció que obtendría entre 30 y 50 millones de barriles de crudo venezolano.
De igual forma, cuando se le preguntó la posibilidad de visitar Venezuela, se limitó a comentar: “creo que en algún momento será seguro”, evitando dar compromisos sobre elecciones en el país latinoamericano.
La Casa Blanca acusa a las instituciones de ser “inútiles”, “globalistas” y contrarias a la soberanía y los intereses nacionales de Estados Unidos.
El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para retirar a Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales, de las cuales 31 están afiliadas a la ONU y 35 no forman parte del sistema de Naciones Unidas, bajo el argumento de que operan contra los intereses nacionales, representan un derroche de recursos o impulsan agendas ideológicas incompatibles con la política exterior de su gobierno.
Entre las entidades más relevantes se encuentra la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), base de la cooperación global contra el calentamiento global, así como la Alianza de Civilizaciones, organismo que promueve el diálogo intercultural y el pluralismo religioso. La decisión deja a Washington fuera de las negociaciones internacionales sobre clima y marca un nuevo distanciamiento con aliados que priorizan la agenda ambiental.
En un comunicado, la Casa Blanca sostuvo que estas instituciones promueven “causas radicales sobre cambio climático, gobernanza global y programas ideológicos”, los cuales —asegura— chocan con la fortaleza económica y la soberanía estadounidense. Aunque no se difundió una lista completa, se confirmó que la mayoría de los organismos afectados están relacionados con clima, migración, derechos laborales y diversidad.
El secretario de Estado, Marco Rubio, defendió la medida al señalar que se trata de cumplir una promesa de campaña: “dejar de subsidiar a burócratas globalistas que actúan contra nuestros intereses”. Subrayó que Estados Unidos solo cooperará en foros donde exista un beneficio directo para su población, y se retirará de aquellos que considere irrelevantes o adversos.
La salida de la CMNUCC implica abandonar el marco que dio origen a acuerdos clave como el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París, enfocados en limitar el aumento de la temperatura global. Analistas advierten que esta decisión podría tensar relaciones diplomáticas y debilitar la cooperación internacional en un contexto de creciente confrontación geopolítica.
El presidente de EUA expresó su descontento con un nuevo proyecto de ley que limita sus poderes de acción militar.
El presidente Donald Trump se mostró indignado este jueves por la decisión de cinco senadores republicanos. Estos legisladores apoyaron un proyecto de ley que busca limitar sus poderes militares en Venezuela.
Trump calificó la votación de “estupidez” a través de sus redes sociales. “Los republicanos deberían sentirse avergonzados por aquellos que votaron con los demócratas para debilitar nuestra capacidad de proteger a Estados Unidos”, afirmó.
La resolución aprobada en el Senado es solo un primer paso. La votación decisiva ocurrirá la próxima semana. Aunque la Cámara de Representantes pueda aprobar el proyecto, Trump podría vetarlo. Para anular su veto, ambas cámaras necesitarían reunir una gran mayoría, lo que parece poco probable.
El presidente no escatimó en críticas hacia los senadores “Susan Collins, Lisa Murkowski, Rand Paul, Josh Hawley y Todd Young”. Dijo que no deberían ocupar ningún cargo en el futuro. Además, enfatizó que esta votación podría perjudicar la autodefensa de EUA y limitar la autoridad del presidente como comandante en jefe.
Trump continúa defendiendo sus poderes, alegando que la Ley de Poderes de Guerra es inconstitucional. La tensión entre el presidente y algunos senadores republicanos añade otra capa de división en un momento crucial para la política estadounidense.