Etiqueta: doble moral

  • El día en que Pedro Ferriz aceptó que era narco: “Le pedí 20 mil dólares de droga a un dealer”

    El día en que Pedro Ferriz aceptó que era narco: “Le pedí 20 mil dólares de droga a un dealer”

    El ultraconservador, hoy crítico de la 4T, admitió haber pedido miles de dólares en droga, contradiciendo su discurso sobre un supuesto “narcogobierno”.

    Mientras acusa sin pruebas a la actual administración de encabezar un supuesto “narcogobierno”, Pedro Ferriz volvió a quedar en evidencia al resurgir una de sus confesiones más polémicas: su vinculación directa con el consumo de drogas y el trato con dealers durante una etapa de excesos que él mismo ha reconocido públicamente.

    En uno de sus testimonios más reveladores, Ferriz admitió que, en su peor momento de adicción, llegó a solicitar 20 mil dólares en cocaína a un distribuidor, cargamento que, según su propio relato, recibió en una caja de zapatos. Durante al menos siete meses, aseguró, consumió droga las 24 horas del día, evidenciando una relación constante con redes criminales dedicadas al tráfico de estupefacientes.

    Estas declaraciones contrastan de manera directa con el discurso que hoy promueve desde sus espacios mediáticos, donde acusa a la Cuarta Transformación de colusión con el crimen organizado. La contradicción resulta evidente: quien hoy señala, ayer fue consumidor privilegiado del mismo sistema ilegal que dice combatir.

    El historial de escándalos que rodea a Ferriz no se limita a este episodio. Infidelidades públicas, comentarios clasistas y racistas, así como una narrativa de superioridad moral, lo han colocado como uno de los rostros más representativos de la doble moral de la derecha mexicana.

    Lejos de representar una historia de redención, sus confesiones exhiben a una élite mediática que se benefició del caos, convivió con la ilegalidad y que hoy intenta reconfigurarse como juez moral del país. La narrativa del “narcogobierno” parece derrumbarse cuando sus principales voceros cargan un pasado marcado por los excesos y la cercanía con el crimen organizado.

  • El PAN minimiza el acoso: hostigamiento sexual pasa a “falta leve” en su tribunal interno

    El PAN minimiza el acoso: hostigamiento sexual pasa a “falta leve” en su tribunal interno

    Mientras presume valores y moral pública, Acción Nacional reduce el acoso sexual y psicológico a una simple “falta ordinaria” y protege a uno de los suyos.

    Una vez más, el Partido Acción Nacional (PAN) demuestra que su discurso de ética y defensa de las mujeres se queda en los spots, luego de que su Comisión de Justicia calificara como “falta leve ordinaria” una denuncia por violencia política en razón de género, pese a que quedaron acreditados actos reiterados de hostigamiento sexual y psicológico.

    La resolución favoreció al ex diputado panista Jacobo Manfredo Bonilla Cedillo, señalado por una ex militante por comentarios, insinuaciones y tocamientos, conductas que el propio órgano partidista terminó reconociendo… aunque decidió restarles gravedad, como si se tratara de una travesura y no de un caso de acoso.

    Tras casi un año de retrasos, el PAN primero declaró inexistente la falta. Sólo cuando el Tribunal Electoral de la Ciudad de México les enmendó la plana —por un análisis “fragmentado, incongruente y sin perspectiva de género”—, Acción Nacional aceptó que sí hubo violencia, pero castigó con una disculpa pública, un cursito de género y la promesa de no molestar más a la víctima, dejando intactos los derechos partidistas del agresor. Castigo ejemplar… para un club de amigos.

    El cinismo es mayor si se recuerda que Bonilla fue vinculado a proceso penal en 2024, luego de que la Fiscalía capitalina acreditara que sus actos orillaron a la víctima a renunciar a su militancia y truncaron su carrera política. Aun así, dentro del PAN eso no ameritó sanción seria. Entre panistas, el acoso parece ser un “detalle menor”.

    La víctima tenía 21 años, estaba en condición de subordinación política y emocional, y fue captada por Bonilla para integrarse a su “estructura”. Lo que siguió fueron meses de insinuaciones y comentarios de connotación sexual. Para el PAN, eso no rompe trayectorias ni vulnera derechos: apenas despeina la conciencia partidista.

    Así, Acción Nacional confirma que su compromiso con las mujeres dura lo que dura el discurso, y que cuando el agresor es de casa, la justicia interna se vuelve indulgente, lenta y convenientemente miope.

    Con información de La Jornada.