El acuerdo entre la UIF y una agencia estadounidense permitirá rastrear el dinero del crimen transnacional y golpear las finanzas de organizaciones delictivas.
La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, firmó un memorándum de entendimiento con el IRS-Criminal Investigation de Estados Unidos para dar seguimiento al dinero vinculado al tráfico ilícito de armas y otros delitos transnacionales.
El convenio establece un marco de cooperación para el intercambio de inteligencia financiera, así como esquemas de colaboración y asistencia mutua que fortalezcan la detección y análisis de flujos financieros ilegales. De acuerdo con Hacienda, el acuerdo no genera obligaciones jurídicas vinculantes, pero sí refuerza la cooperación operativa entre ambas instituciones.
En un comunicado oficial, la dependencia subrayó que este entendimiento amplía las capacidades institucionales para identificar recursos que alimentan a redes criminales transnacionales, con énfasis en el tráfico de armas, una de las principales amenazas a la seguridad regional. El objetivo central es debilitar financieramente a las organizaciones delictivas que operan entre México y Estados Unidos.
Hacienda destacó que, a través de la UIF, el gobierno mexicano mantiene coordinación permanente con autoridades nacionales e internacionales para prevenir el uso indebido del sistema financiero, mitigar riesgos emergentes y cerrar espacios a la delincuencia organizada que impacta la economía y la seguridad nacional.
El acuerdo fue suscrito el 19 de enero, poco después de la Quinta Reunión Plenaria del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), realizada en la Ciudad de México, encuentro en el que se reforzó la agenda internacional contra el lavado de dinero y el financiamiento de actividades ilícitas.
Detención estratégica en Santa Cruz Tlaxcala debilita la operación regional del CJNG y su red de violencia y tráfico de drogas sintéticas.
Como parte de operativos de inteligencia para golpear las estructuras del crimen organizado, integrantes del Gabinete de Seguridad lograron la detención de Isaac “N”, alias “El Hacha”, identificado como operador regional del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en el municipio de Santa Cruz Tlaxcala.
La captura se concretó en la comunidad de San Miguel Contla, tras labores de investigación de campo y vigilancia encabezadas por la Secretaría de Marina (Semar), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Fiscalía General de la República (FGR), en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional.
Resultado de trabajos de inteligencia y una operación coordinada entre @SEMAR_mx, @SSPCMexico y @FGRMexico, en Tlaxcala fue detenido Isaac “N”, alias “El Hacha”, generador de violencia y líder de una célula delictiva vinculada a secuestro, extorsión, cobro de piso, homicidios y… pic.twitter.com/hJZcVKnx6w
— Gabinete de Seguridad de México (@GabSeguridadMX) February 25, 2026
De acuerdo con información oficial, Isaac “N” fue interceptado a bordo de un vehículo sin placas, al que se le marcó el alto para una revisión preventiva. Durante la inspección, las autoridades aseguraron diversas dosis de narcótico y un artefacto explosivo tipo granada de fragmentación, por lo que fue detenido por delitos contra la salud y violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.
Tras su aseguramiento, “El Hacha” fue informado de sus derechos y puesto a disposición del Ministerio Público, junto con los objetos incautados, para que se determine su situación jurídica conforme a derecho.
Las autoridades lo señalan como uno de los principales operadores del CJNG en la región, además de fungir como jefe de una célula criminal con origen en Nayarit, desde donde presuntamente coordinaba secuestros, extorsiones, cobro de piso, homicidios y el comercio ilegal de hidrocarburos.
Su captura representa un golpe relevante a la estructura operativa del grupo criminal y a sus actividades de alto impacto en el centro del país.
En medio de un momento clave para el país, versiones distorsionadas, así como montajes digitales, saturaron las redes sociales, mostrando cómo la mentira en su forma organizada puede lograr expandirse más rápido que la información verificada alterando de esta manera la percepción social en cuestión de minutos.
En México la violencia ya no sólo se disputa en las calles, sino también a través de las redes sociales. Tras el abatimiento de Nemesio Oseguera en Tapalpa, Jalisco, circularon entre 200 y 500 publicaciones falsas en sólo 48 horas, donde hasta 30 contenidos superaron las 100 mil visualizaciones. La Inteligencia Artificial, así como personas que se dedican a la creación de contenido, cuentas presuntamente ligadas al crimen, y medios de comunicación, difundieron el miedo a través de montajes sobre aeropuertos, rehenes y una supuesta intervención de Estados Unidos.
Esta vez, la desinformación operó como un arma, sin error ni confusión improvisada, fue una campaña estratégica para sembrar miedo, romper con la confianza e impactar a las instituciones tras el operativo realizado el domingo 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco, donde las fuerzas mexicanas abatieron al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Al transcurrir las 48 horas, el mundo de las redes sociales osciló entre 200 y 500 publicaciones con contenido falso o engañoso, de acuerdo a un análisis realizado por el TEC de Monterrey. Entre 20 y 30 contenidos superaron las 100 mil visualizaciones, lo que demuestra la rapidez y el alcance de la mentira cuando los algoritmos se combinan con las emociones descontroladas.
Los datos son claros, entre 35% y 40% del material era contenido fuera de contexto; de 25% y 30% resultó ser engañoso; mientras que 15% a 20% fue completamente fabricado, y entre 10% y 15 % resultó ser contenido manipulado, incluido material generado con IA, buscando elevar el caos nacional.
Versiones sobre supuestos ataques del crimen organizado contra civiles fueron difundidos, actos que nunca fueron verificados por hechos. Se viralizó que el aeropuerto de Guadalajara había sido tomado y aviones fueron incendiados en pista. Las imágenes resultaron ser montajes creados con IA, puesto que las instituciones correspondientes emitieron comunicados donde mencionaron que la terminal operó con normalidad.
La Secretaría de la Defensa Nacional confirmó que la operación fue ejecutada íntegramente por fuerzas mexicanas, desmintiendo el rumor de la circulación de versiones diciendo que atribuían la muerte de “El Mencho” a un agente estadounidense.
El origen de la desinformación también está ligado a la participación de los narco-influencers y cuentas vinculadas al crimen organizado. Tras el abatimiento del capo se registraron bloqueos e incendios de vehículos en Jalisco, pero en redes sociales el contexto fue intensificado hasta parecer un levantamiento en todo el país.
El uso de la Inteligencia Artificial ha marcado un punto clave, puesto que, a diferencia de años anteriores, cuando el crimen organizado reciclaban videos viejos o imágenes de baja calidad de conflictos extranjeros, ahora producen visuales extremos de aviones incendiados o ciudades en llamas, bajo el objetivo de dominar que antes de que la publicación sea verídica la mentira llegue primero.
La evidencia de la desinformación tras el operativo indica una estrategia organizada: la propagación inmediata de contenidos fuera de contexto, manipulados o fabricados, indica coordinación en la difusión de ser alarmista, formando una percepción de los hechos y el relato sobre la operación.
Un memorándum del Departamento de Justicia revela que la indagatoria incluyó a otras 14 personas y estuvo marcada como “sensible para la aplicación de la ley”.
El pederasta y delincuente sexual Jeffrey Epstein fue investigado durante más de cinco años por la Drug Enforcement Administration (DEA) por transferencias bancarias sospechosas presuntamente vinculadas con narcotráfico y prostitución, según un documento del Departamento de Justicia de Estados Unidos revelado recientemente y citado por CBS News.
El memorándum, fechado en 2015 y con una extensión de 69 páginas, detalla que Epstein y otras 14 personas fueron señaladas por movimientos financieros ilegítimos relacionados con actividades ilícitas de drogas y/o prostitución en las Islas Vírgenes de Estados Unidos y en Nueva York. El documento está clasificado como “sensible para la aplicación de la ley” y permanece en gran parte censurado, por lo que los nombres de los otros investigados no han sido revelados.
De acuerdo con el reporte, la investigación surgió a partir de una solicitud de la DEA al Centro de Fusión de las Fuerzas de Tarea Antidrogas contra el Crimen Organizado en Virginia, instancia creada para coordinar inteligencia entre agencias federales. Dicho grupo fue establecido durante la administración de Ronald Reagan para enfrentar el tráfico de cocaína, mientras que el Centro de Fusión comenzó operaciones en 2009 como plataforma de intercambio de información estratégica.
El hallazgo del documento abre nuevas interrogantes sobre el alcance de las investigaciones federales en torno a Epstein, quien ya enfrentaba acusaciones por delitos sexuales y explotación de menores. Aunque gran parte del contenido permanece reservado, el informe sugiere que las indagatorias no solo se centraron en abuso sexual, sino también en posibles redes financieras ligadas al crimen organizado.
Investigaciones y reportes periodísticos han documentado vínculos crecientes entre cárteles mexicanos y redes de suministro, entrenamiento o tráfico de armas que conectan con proveedores, exmilitares o mafias de Israel.
Grupos criminales mexicanos han intensificado esfuerzos por reclutar exmilitares y operadores con experiencia táctica en diversos países, entre ellos Israel, así como Rusia, Holanda, Ucrania, Colombia y Guatemala. El objetivo declarado por estas organizaciones es contar con “fuerzas más letales, entrenadas y disciplinadas”.
Las redes criminales buscan asimilar tácticas, entrenamiento y disciplina militar real que les permita operar con mayor eficiencia y resistencia frente a las fuerzas gubernamentales. Este patrón ha sido observado no sólo en México, sino también en otras regiones donde la violencia armada se ha sofisticado.
Una investigación de Milenio menciona que los cárteles mexicanos han empleado armamento de procedencia israelí en confrontaciones con fuerzas del orden o con cárteles enemigos.
Aunque México no recibe oficialmente armas de Israel, la existencia de esos equipos en el mercado negro indica que han sido sustraídos, desviados o revendidos desde rutas internacionales de tráfico de armas, muchas veces provenientes de países vecinos.
La presencia de armamento sofisticado de origen israelí no es un fenómeno aislado: las propias agencias de seguridad mexicanas han señalado que los cárteles han modernizado su arsenal con tecnologías, accesorios y sistemas de puntería que antes eran exclusivos de fuerzas militares o policiales altamente entrenadas.
Más allá de armamento y reclutamiento de exmilitares, hay indicios periodísticos que sugieren la existencia de relaciones indirectas entre cárteles del narcotráfico y estructuras de crimen organizado que operan en Israel o en su diáspora europea y norteamericana.
Un reportaje difundido por HispanTV revela documentos y análisis sobre cómo, desde mediados de los años 2000, ciertos vínculos entre mafias israelíes y cárteles mexicanos habrían facilitado el tráfico de personas, dinero y drogas hacia y desde el Medio Oriente, Europa y Norteamérica.
El uso de armas sofisticadas, la búsqueda de entrenamiento especializado y la presunta conexión con redes criminales de otras regiones son parte de una tendencia global en la que las organizaciones ilícitas adaptan tácticas, tecnologías y alianzas más allá de sus fronteras.
En este contexto, la relación entre los cárteles mexicanos y elementos vinculados a Israel, ya sea en armamento o en recursos humanos, es un componente de un entramado internacional más amplio que involucra tráfico de armas, lavado de dinero, logística transnacional y explotación de mercados ilícitos.
El reto no es sólo perseguir casos concretos, sino comprender y desarticular una arquitectura criminal que opera en múltiples frentes, con redes que se adaptan con rapidez a las restricciones legales y a los escenarios cambiantes.
El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es la organización criminal con mayor presencia en TikTok, de acuerdo al estudio del Colegio de México (COLMEX) titulado “Reclutamiento criminal en Tiktok”, dedicado a analizar el comportamiento de los grupos criminales en redes sociales.
Realizado por el Laboratorio de Odio y Concordia en colaboración con El Civic A.I. Lab de la Universidad de Northeastern, en 2025, este estudio descubrió que de 100 perfiles revisados, el CJNG tuvo más presencia, con un 54.3% del total, una cifra alta acompración del 5.4% que tienen el Cártel de Sinaloa y el Cartel del Noroeste, respectivamente.
Fuente: “Reclutamiento criminal en Tiktok” – COLMEX
El análisis también revela que al menos 47% de estas cuentas tienen como objetivo reclutar personal, aludiendo directamente a la labor de delincuencia, pero también con falsas ofertas de trabajo. También se usa como medio de propaganda, venta de armas y para hablar de cruces fronterizos.
Fuente: “Reclutamiento criminal en Tiktok” – COLMEX
La presencia de estos grupos en Tiktok se da al ser una red social menos restrictiva comparada con otras como Facebook o Instagram, mientras emplean técnicas para no hablar explícitamente del tema al que atañen.
Mantienen, por ejemplo, el uso sistemático de emojis y hashtags, que hacen alusión a la vida criminal. Tal es el caso de los emojis de ninja, casco militar, diablo, ojo turco, pizza y gallo; mientras que se suelen usar hashtag como: #nuevageneración, #4letras, #señordelosgallos, #maña y #gentedelmz.
Estas publicaciones suelen ser vídeos de gente con chalecos antibalas hablando a través de radios, en referencia a las labores de “halconeo” o vigilancia que desempeñan; así como ilustraciones, fotos y alusiones a la muerte, el diablo, sin olvidar elementos de lujo, como camionetas o relojes, a modo aspiracionista.
Otro factor muy importante es el tipo de audios y música que usan, ya que suele ser norteña, corridos, corridos tumbados o hip-hop en donde se hace alusión al crimen organizado, en algunos casos incluso mencionando directamente a los criminales. Una muestra de ello son canciones como “Pura Gente del Mencho”, de Revolver Cannabis; “Cartel de Jalisco”, de El Komander; “Gente del general”, de Fuerza Regida; y “El Mayo Zambada”, de Los Tucanes de Tijuana.
“De esta manera, el crimen organizado logra permear hacia las juventudes mexicanas, con las promesas de pertenecer a un grupo en donde serán aceptados y donde podrán recibir ‘mejores oportunidades para su desarrollo futuro’”, concluye el estudio del COLMEX.
Del lujo oculto en fraccionamientos exclusivos a la austeridad extrema en la sierra, los escondites de los grandes capos del narcotráfico en México revelan cómo el poder criminal se adapta al territorio, al momento histórico y a la relación con los estados.
Los escondites de los grandes capos del narcotráfico en México no responden a una sola lógica.
No son únicamente refugios físicos: son extensiones del poder, estrategias de control territorial, símbolos de impunidad y, en muchos casos, reflejos íntimos de la personalidad y el momento histórico de cada jefe criminal.
Al analizar los espacios donde se ocultaron figuras como Nemesio Oseguera Cervantes, Ismael Zambada García, Miguel Ángel Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero, Joaquín Guzmán Loera y Marcos Arturo Beltrán Leyva, emerge un patrón más profundo: el narco no se esconde solo para huir, sino para gobernar desde las sombras.
El bosque como blindaje: “El Mencho” en Tapalpa
El refugio de El Mencho en el Tapalpa Country Club revela una evolución del crimen organizado contemporáneo. No se trataba de una cueva ni de una casa improvisada, sino de una residencia de lujo integrada al paisaje, dentro de un fraccionamiento exclusivo, rodeado de pinos, silencio y caminos privados. El entorno natural funcionaba como barrera visual, acústica y táctica.
La casa —con alimentos frescos, medicinas especializadas y símbolos religiosos— muestra a un capo que vivía como alguien que no pensaba huir, sino resistir. El bosque no era escape: era trincheras naturales. El intento de fuga hacia el monte confirma que el escondite estaba pensado para defenderse y dispersarse, no para desaparecer.
La sierra profunda: “El Mayo” y la invisibilidad
El caso de El Mayo Zambada es opuesto y, al mismo tiempo, complementario. Su escondite en Vascogil, un pueblo de menos de 500 habitantes en el corazón del Triángulo Dorado, no ofrecía lujo, sino anonimato absoluto.
Aquí, el escondite no dependía de muros ni de escoltas, sino de lealtades comunitarias, aislamiento geográfico y control social. Vascogil no era solo un refugio: era territorio propio, una extensión orgánica del Cártel de Sinaloa. En estos espacios, el capo no destaca; se diluye.
La ciudad como máscara: Félix Gallardo y Beltrán Leyva
Con Miguel Ángel Félix Gallardo, el escondite fue urbano y frontal: una casa lujosa en Guadalajara, sin túneles ni selva. En los años ochenta, el poder del narco aún se sostenía en protecciones políticas y acuerdos institucionales. No necesitaba esconderse lejos: se ocultaba a plena vista.
Algo similar ocurrió décadas después con Marcos Arturo Beltrán Leyva, abatido en departamentos de lujo en Cuernavaca. El narco se movía entre edificios residenciales, fiestas privadas y zonas de clase alta. La ciudad ofrecía normalidad, cobertura social y ruido, pero también mayor exposición. Ahí, el escondite se volvió escenario de guerra.
La austeridad estratégica: Caro Quintero
El contraste más fuerte aparece con Rafael Caro Quintero, localizado en una casa humilde, con techo de lámina, en la sierra de Choix, Sinaloa. No había lujo ni sofisticación: había discreción extrema.
Este tipo de refugio responde a una lógica de supervivencia pura. Caro Quintero ya no gobernaba un imperio: huía del tiempo, de la memoria y de la persecución internacional. Su escondite demuestra que, cuando el poder se erosiona, el narco abandona la ostentación y apuesta por desaparecer entre los olvidados.
La guarida como ingeniería: “El Chapo”
La última guarida de “El Chapo” Guzmán en Los Mochis sintetiza otra dimensión: la arquitectura del escape. No era solo una casa, sino un sistema: túneles, compuertas ocultas, drenajes, rutas de evasión.
Aquí, el escondite no es estático, es dinámico. Está diseñado para fallar y, aun así, permitir la huida. La vivienda quedó como ruina, museo involuntario de la narcocultura, símbolo de que el escondite también puede ser una trampa.
Los escondites de los grandes capos no son casuales. Revelan el momento histórico del narcotráfico, el nivel de control territorial, la relación con el Estado y el grado de confianza —o paranoia— del criminal.
Del lujo integrado al bosque, a la choza serrana; del departamento urbano al túnel subterráneo, cada refugio cuenta una historia: cuando el narco domina, se exhibe; cuando resiste, se camufla; cuando cae, se encierra.
En México, los escondites no solo ocultan cuerpos: ocultan redes, pactos, silencios.
Un informe de la DEA advierte que el CJNG diversificó proveedores, rutas y redes financieras para consolidarse como una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo.
Las alianzas trasnacionales han sido clave para que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), bajo el liderazgo de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, lograra una expansión internacional sin precedentes, con presencia en más de 40 países y operaciones en casi los 50 estados de Estados Unidos, de acuerdo con la Drug Enforcement Administration (DEA).
Según la Evaluación Nacional de Amenazas por Drogas 2025, el CJNG construyó una red basada en alianzas operativas, cadenas globales de suministro y esquemas financieros ilícitos, lo que le permitió fortalecer su capacidad logística y criminal. El documento, publicado en 2025, detalla que la organización redujo su dependencia de proveedores chinos al expandir relaciones de suministro hacia India y Europa, especialmente para la obtención de precursores químicos y maquinaria usada en drogas sintéticas.
En Sudamérica, el CJNG mantiene lazos estratégicos en Colombia para el trasiego de cocaína, lo que derivó en disputas por puertos clave como Lázaro Cárdenas, Michoacán. En Estados Unidos, la DEA identificó vínculos con pandillas y redes locales encargadas de la distribución final de narcóticos en comunidades urbanas.
En materia financiera, el informe señala que el cártel utiliza redes chinas, sistemas bancarios clandestinos, criptomonedas y aplicaciones de mensajería cifrada para lavar dinero y mover recursos ilícitos de manera ágil entre Estados Unidos y México.
A nivel nacional, el CJNG ha tejido acuerdos con diversos grupos criminales para asegurar rutas y territorios. Destacan alianzas con facciones del cártel del Golfo en Tamaulipas, pactos en Michoacán, Jalisco, Guanajuato y Estado de México, así como conflictos persistentes con organizaciones como Cárteles Unidos y Santa Rosa de Lima. En Centroamérica, la DEA alertó sobre su vinculación con Los Huistas en Guatemala, una asociación que ha detonado altos niveles de violencia en zonas fronterizas.
Este entramado confirma que el CJNG opera hoy como una estructura criminal global, con capacidad de adaptación, expansión y diversificación sin precedentes.
La mañana del 26 de junio de 2020, cuando las balas cerraron el paso en Paseo de la Reforma, no solo intentaron asesinar a Omar García Harfuch: buscaron quebrar una convicción.
En medio del estruendo, del metal atravesado y del humo que cubrió Lomas de Chapultepec, quedó claro que el mensaje del crimen organizado era brutal y directo. Aquel atentado no fue solo contra un funcionario, fue contra el Estado mismo. Y, sin embargo, Harfuch sobrevivió. No solo físicamente. Sobrevivió en la decisión íntima de no retroceder, de no bajar la mirada, de seguir caminando —herido, sí— pero firme.
Desde ese día, cada paso posterior cargó con memoria y responsabilidad.
Vinieron años de trabajo silencioso, de noches largas, de decisiones difíciles, de coordinación constante, de sostener la presión aun cuando el riesgo era personal. El ataque del CJNG no lo sacó del camino; lo colocó, paradójicamente, con mayor claridad frente a su deber.
La violencia que pretendió callarlo terminó por marcar un rumbo: enfrentar al crimen sin estridencias, con datos, inteligencia y perseverancia.
2,067 días después, el círculo se cerró.
El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, responsable directo de aquella emboscada, no es un acto de revancha ni una escena triunfal. Es el resultado de un proceso largo, doloroso y constante, donde la justicia no llegó de golpe, sino paso a paso.
Entre aquel amanecer de 2020 y el operativo en Tapalpa hay algo más que tiempo: hay resistencia institucional, hay lealtad al servicio público, hay una convicción que no se negoció.
Hoy, cuando se habla de Estado, de coordinación y de fortaleza, también se habla —aunque no siempre se diga— de quienes siguieron de pie después de haber mirado de frente a la muerte.
Porque hay batallas que no se ganan con discursos, sino con permanencia. Y hay nombres que, sin estridencia, terminan formando parte de una historia que le devuelve a la gente algo esencial: la certeza de que rendirse nunca fue opción.
De migrante y policía municipal a líder del cártel más violento del país, su muerte en Jalisco cierra una era marcada por expansión territorial, terrorismo criminal y desafío abierto al Estado.
Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fue abatido en un operativo federal en Tapalpa, poniendo fin a la trayectoria del jefe criminal más poderoso de México y arquitecto de la expansión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Su vida resume la mutación del narcotráfico: más militarizado, más brutal y con alcance global.
Nacido en Aguililla en 1966, creció en pobreza rural y migró a Estados Unidos siendo adolescente. Tras detenciones por narcóticos y deportaciones, regresó a México, donde fue policía municipal en Jalisco antes de incorporarse al crimen organizado. Su ascenso inició con el cártel del Milenio y se consolidó tras la muerte de Ignacio Coronel Villarreal en 2010, vacío que aprovechó para fundar el CJNG.
Bajo su mando, el cártel se expandió a decenas de países, dominó metanfetamina y fentanilo, y diversificó ingresos con extorsión, secuestro, tráfico de migrantes y huachicol. El grupo derribó un helicóptero militar en 2015, ejecutó narcobloqueos masivos, difundió videos de terror y perpetró atentados de alto impacto, incluido el ataque contra Omar García Harfuch y el asesinato del exgobernador Aristóteles Sandoval.
Aunque cultivó un perfil discreto, fue prioridad binacional: la Drug Enforcement Administration ofreció hasta 15 millones de dólares por información para capturarlo. Su influencia creció tras el debilitamiento del Cártel de Sinaloa y la caída de Joaquín Guzmán Loera y Ismael Zambada García.
La muerte de El Mencho no implica la desaparición del CJNG, pero marca el cierre de una etapa y abre una reconfiguración del crimen organizado. El Estado activó operativos y coordinación federal para contener reacciones violentas y restablecer la normalidad en las zonas afectadas.