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    UNAM dio “año sabático” a director de sede en Canadá acusado de acoso tras hackeo

    Por Martha Rojas

    El hackeo masivo a la UNAM sacó a relucir que el director de su sede en Canadá, Constantino Macías, ha sido señalado por acoso sexual y abuso de poder.

    Antes de su designación, realizada por el polémico exrector Enrique Graue, el también director del Instituto de Ecología ya había sido señalado en una auditoría por no haber transparentado más de 15 mil millones de pesos del CONACYT.

    Ahora bien, no es la primera vez que la máxima casa de estudios sufre ataques cibernéticos.

    En septiembre de 2015, la UNAM ya había sido presa de un monumental hackeo que reveló algunas de sus prácticas más oscuras.

    El hackeo masivo de la Universidad expuso los abusos de autoridad, el nepotismo, la complicidad y la omisión que rodean la operación de sus sedes en el extranjero.

    La información difundida reveló que hay personajes allegados a la institución que atesoran un fuerte y pernicioso poder político o cultural, como la escritora Sandra Lorenzano, quien coordina el Centro de Estudios Mexicanos en Chile, o bien el exconsejero del INE, Ciro Murayama, director del Centro de Estudios Mexicanos en España.

    Pero eso no fue todo.

    El hackeo masivo a la UNAM también exhibió las deleznables prácticas en las que ha incurrido el personal de la institución en Canadá.

    Documentos puestos a la venta en un servidor web revelaron que Constantino de Jesús Macías García, investigador del Instituto de Ecología, ejerce abusivamente su puesto como director del centro UNAM Canadá.

    De acuerdo con esta acusación, Constantino Macías, es alcohólico, racista e incluso un acosador sexual en potencia.

    En la carta dirigida a la Máxima Casa de Estudios, los denunciantes narran que el “profesor” llega a la sede en estado de ebriedad, imponiendo al personal de la sede el cuidado de su mascota o favores personales, tales como el envío de regalos personales a su familia.

    Además, la carta expone el racismo de Constantino Macías, quien se ha negado a participar en las celebraciones folklóricas con temática mexicana, debido a un desprecio por el embajador Carlos Manuel Joaquín González y por la cultura nacional.

    “En diversas ocasiones ha manifestado su desagrado por lo folklórico, la comida mexicana y la cultura de su país. “El Sr. Macías ha mostrado un comportamiento inadecuado fuera de la sede. Particularmente cuando las mujeres asisten con vestimenta que resalta su figura”, consigna el documento.

    Dicha actitud la habría perpetrado contra escritoras y asistentes a la Feria Iberoamericana del Libro o con la propia embajadora de Panamá, Romy Vásquez.

    En ese sentido, los acusantes señalan que aquellos que se nieguen o se rebelen contra la autoridad de Constantino Macías son despedidos de inmediato.

    Por si no bastaran las acusaciones contra él, el “investigador” se ha dado el lujo de despilfarrar los recursos de la institución, solicitando productos Apple para su uso personal y el vehículo de la institución, de la cual cobra el combustible que utiliza en sus paseos por el país.

    UNAM omite hackeo, niega problemas en Canadá

    En un escueto comunicado, la “máxima casa de estudios” minimizó el hackeo masivo, asegurando que sólo cinco de sus más de 100 mil servidores fueron vulnerados. Además, la Dirección General de Cómputo negó que la información de alumnos o profesores hubiera sido sustraída.

    Sin embargo, tanto los correos divulgados por el periodista Ignacio Gómez Villaseñor, muestran una historia totalmente distinta.

    Respecto al caso de acoso y alcoholismo de Constantino de Jesús Macías, la Rectoría de Eduardo Lomelí guardó silencio.

    Meses antes de que la acusación formal fuese enviada a la institución educativa, las instancias administrativas habían premiado con un año sabático a Constantino.

    Del 1 de enero al 31 de diciembre, el investigador había solicitado una licencia en el Instituto de Ecología, donde era titular.

    La UNAM no explicó cómo un académico con licencia y en año sabático de pronto estaba dirigiendo la sede en Canadá.

    Las acusaciones que realizó el personal de la sede en aquel país no son las únicas que pesan sobre el investigador.

    La última auditoría realizada en 2018 al Instituto de Ecología que dirigió Macías muestra su grave tendencia a la opacidad, pues no pudo explicar el destino de más de 15 mil 443 millones de pesos que el CONACYT había destinado al instituto.

    Meses más tarde la UNAM cerró la investigación señalando que se habían atendido las recomendaciones y del dinero, jamás volvió a explicar nada.

    Desde que ingresó a la UNAM, universidad en la que también trabajó su padre, Macías fue adquiriendo poco a poco poder e influencia, sobre todo con la elección de Enrique Graue como rector, pues fue él quien lo nombró director del Instituto de Ecología y también quien lo designó director de la sede UNAM-Canadá, antes de terminar su rectoría en 2023.

    Así, el investigador de la UNAM fue convirtiéndose en una figura de amplia influencia, ejerciendo su cargo, según apuntan, desde el nepotismo, el abuso y el amiguismo.