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  • Cuando los periodistas son noticia…

    Cuando los periodistas son noticia…

    En México desde hace muchos años, es más importante el periodista que la información, la noticia estridente que la verdad, la improvisación al profesionalismo.

    La televisión creó ídolos de barro, con una profunda vocación para la corrupción, a los que bautizó como periodistas, desde luego sin serlo. Los engrandeció el sistema político que es lo menos que podía hacer luego de traerlos como siervos a su servicio, así que del culto a la personalidad que los políticos tenía de sobra, gracias a los medios, le regalaban un poco a los personajes del radio, la prensa y la TV, convirtiéndolos casi en héroes.

    Así, surgieron personajes que inmerecidamente la gente admiraba, como si el hecho de dar a conocer mentiras, tergiversar hechos, manipular datos, les hiciera merecedores no sólo de gratitud de la gente sino de aprecio. Los mexicanos no decían, “voy a ver las noticias” sino “Voy a ver a Jacobo”.

    Ahora, los periodistas son más importantes que las noticias por importantes que éstas sean. Dejaron de ser parte de los medios hasta convertirse en noticia. Atentados, desfalcos, montajes, activismo partidista, etc. les coloca en el centro del debate cuando, en realidad deben ser medio para conocer la realidad, pero ante su propia imposibilidad de mostrar la realidad como es, invaden el terreno de lo noticioso para acomodarse en el centro de la información. De ahí que se digan los más escuchados, los de mayor rating, con más audiencia, es decir mediciones que tampoco son reales, porque basta con comprar suscriptores, alquilar comentarios y comentaristas para alcanzar las alturas que esos periodistas aseguran tener.

    Es decir, en México tenemos periodistas que mienten en varias vertientes, la primer es en tergiversar la realidad y la segunda, en decir que cada día son más escuchados, cuando es todo lo contrario. Conductas premeditadas para seguir medrando como lo hicieron por mucho tiempo y así continuar con la vieja consigna mientras más me leen más caro cobro las inserciones pagadas, con o sin factura.

    Los periodistas en México son empresas en sí mismos, las cuales son imposibles de auditar a grado tal que en su nombre y el de sus medios, se lava dinero y no poco. Los reporteros de renombre, también denominados, con el favor y anuencia de los gobiernos anteriores, líderes de opinión, están más cerca del delito que de la información. Pocos de ellos estudiaron la carrera, actividad que vieron como la mejor manera de hacerse millonarios, hay abogados con carrera trunca, economías, y hasta quienes apenas tienen terminada la preparatoria. Pero se entronizaron en el mundo de la información por ser cada día más audaces en sus mentiras y más dóciles con el poder.

    Los medios en México arrastran una serie de mentiras que van desde la pureza de personajes como Jacobo Zabludovsky, ejemplo claro del engaño, la manipulación y el tráfico de influencias; sin embargo, fue durante décadas el referente de la peor tradición de la manipulación y ocultamiento de la información del México post revolucionario. Portavoz y agente principal de los intereses sionistas en México y alto miembro de la masonería, lo que lo colocó como pieza clave para ejecutar los planes del Nuevo Orden Mundial y contribuir como pocos, a mantener a México alejado de cualquier oportunidad de desarrollo y progreso.

    Ocultó la guerra fría, los asesinatos del gobierno, su autoritarismo, la represión, la tortura, las desapariciones, Vicente Leñero, habla así de este sujeto:

    “Obsesionado en allegarse premios y merecimientos luego de haberse dedicado durante casi tres décadas a falsear la realidad político-social de México desde las pantallas de Televisa y en connivencia con el PRI, Jacobo Zabludovsky sigue apostando a la desmemoria histórica, aquella en la que busca desvanecer su papel en el golpe contra el Excélsior de Julio Scherer García”.

    Leñero añadía: “Aunque hoy parece olvidarlo todo nuestra sociedad sin memoria, existen testigos que conservan esa imagen de Jacobo Zabludovsky en los televisores. Aparecía con su ensayada sonrisa, traje y corbata impecables y enjaretada su cabeza por un par de audífonos enormes que lo convertían en la caricatura de sí mismo. Se le tenía desconfianza y hasta temor por la manera de tergiversar los hechos haciendo creer a su audiencia que la realidad era así como él —‘objetivo y veraz’— la transmitía a diario”.

    En México para llegar a la verdad primero hay que enfrentarse contra el mito de la credibilidad vacua de los periodistas famosos, después precisar el nombre con apellidos, para luego entrar en materia sobre el tema que debe desmentirse. La derecha ha estado siempre del lado de los líderes de opinión, que no fueron otra cosa que manipuladores al servicio de los regímenes más corruptos del mundo.

    Al ser notica los periodistas la realidad pasa a segundo término. Se vuelve un entretenimiento que tiene principio y fin, donde la acción de la sociedad está totalmente excluida.

  • LO QUE IMPACTÓ DEL DEBATE PRESIDENCIAL

    LO QUE IMPACTÓ DEL DEBATE PRESIDENCIAL

    ¿Quién ganó el primer debate presidencial? Seguramente, has escuchado la frase “los debates no se pueden ganar, pero si se pueden perder”, y es que, si bien existen formas de medir esta pregunta, las respuestas se encuentran predeterminadas desde un inicio. En este sentido, se pueden ganar o perder votantes; sin embargo, muy pocas veces los debates impactan en una elección. Lo que nos lleva a la pregunta ¿Qué estrategia siguió cada candidato para tratar de generar un impacto?

    Dicho lo anterior, las encuestas arrojaron un resultado claro: Demoscopía Digital, Enkoll, FactoMétrica entre otras, le dan el triunfo a la Dra. Claudia Sheinbaum, con un 64%, 46% y 69% respectivamente. 

    Por otra parte, durante el debate la Dra. Claudia Sheinbaum mostró una postura enfocada, clara y tranquila centrándose en su perfil de experiencia y de resultados que ha tenido durante sus cargos públicos. Administró su tiempo para poder defenderse de la otra candidata y candidato y a la vez formular sus propuestas, las cuales son congruentes con el proyecto de la Cuarta Transformación. Por otro lado, Xóchitl Gálvez desde el inicio se encontraba nerviosa y sus participaciones se basaron en atacar a la candidata de la coalición Juntos Seguimos Haciendo Historia, incluso con “argumentos” contra su persona (ad hominem).  “Sigues siendo fría, sin corazón, yo te llamaría la Dama de Hielo”, palabras que salían de la boca de la candidata Xóchitl Gálvez hacia la Dra. Claudia Sheinbaum, de forma que no solo atacó a la candidata, también reafirmó la estructura patriarcal en la que se tienen estereotipos sobre la personalidad de la mujer: que debe de ser dulce, cálida y amorosa. Al poco tiempo, de la misma boca afirmó que “hay que acabar con el patriarcado”. 

    Por otro lado, sus propuestas una vez más, fueron incongruentes con la ideología y el actuar de los partidos que la abanderan (PRI, PAN, PRD). La política social de X. Gálvez son tarjetas al estilo priista (salario rosa), pero de fondo, lejos de ser una política social, es una política privatizadora; pues la candidata plantea tanto en la educación como en la salud, acudir a los privados para estos servicios, ¿Esto a quien beneficia? A las empresas desde luego. 

    Por ello, Claudia Sheinbaum la desenmascara y la señala como la candidata del PRIAN y no de la coalición Fuerza y Corazón por México. Del PRIAN que robó la esperanza a millones de mexicanas y mexicanos en el fraude electoral de 2006, y que juntos aprobaron desde el Fobaproa hasta reformas entreguistas como la energética de 2013.  

     El debate transcurrió con un formato confuso, en especial por la segunda parte de los bloques, en el que se incluían preguntas de determinadas regiones del país. Se saltaba de un tema a otro y no se podía aterrizar en propuestas desarrolladas. El mismo terminó con un mensaje claro: la candidata del PRIAN sosteniendo el escudo mexicano al revés, 

  • El país de los licenciados

    El país de los licenciados

    México permaneció durante mucho tiempo como colonia española. durante ese periodo, de 1520 a 1821, se estableció un complejo sistema de castas, necesariamente piramidal, en el que estaban hasta el fondo los indígenas y afrodescendientes, mientras que en la cima estaban los criollos y peninsulares. Después vino la independencia, encabezada primordialmente por criollos, es decir; hijos de españoles nacidos en México.

    Ya en el México independiente se establecieron dos imperios: el de Agustín de Iturbide, de menos de un año, entre 1822 y 1823, añoradísimo por la ultraderecha; y el de Maximiliano y Carlota, de 1863 a 1867. Por cierto, en cuanto a este último, no puedo dejar de remarcar la dispridad de criterios entre el discurso oficial, que resalta la gesta de Juárez, y el enfoque revisionista que nos muestra Fernando del Paso en Noticias del Imperio, donde compone un trágico relato novelado donde el matrimonio Habsburgo fue mártir en un conflicto que nunca pidió.

    Después vino la revolución, para terminar con el régimen neo-feudal de los hacendados y latifundistas, e igualmente hacer efectivo el lema de Madero: «Sufragio efectivo. No reelección». La época post revolución trajo consigo el florecimiento de la clase política como la conocemos hasta ahora, basada ya no en castas ni tampoco en los títulos nobiliarios como tales, que fueron abolidos al terminar la colonia; pero sí en una jerarquía muy conveniente que hacía patente el complejo de inferioridad de una nación que apenas comenzaba a conocer la paz social. El conveniente asesinato de Álvaro Obregón por parte de la ultraderecha en 1928 fue un suceso muy simbólico que terminó con la época de los “generales”, para dar pie a una nueva época de los “licenciados” que ya se había anticipado con Juárez.

    Como sabemos, licenciado es la palabra con la que se designa en el habla hispana a quien acredita y obtiene el título de una carrera a nivel superior. Es prácticamente un arcaísmo, puesto que ya se utilizaba al menos desde tiempos del medievo, aunque en este caso se refería a los sacerdotes, pues la iglesia era el único camino para los estudios, de manera que ya desde entonces podemos ver que revestía un tremendo prestigio social. Así lo podemos constatar en una de mis dos novelas favoritas: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, donde se refiere Cervantes (o debo decir Cide Hamete Benengeli) como «el licenciado» al cura que, literalmente está en todo menos en misa, pues pone un empeño excesivo en “sanar” de su locura al inofensivo Don Quijote. Actualmente, el término hace referencia a que un título universitario es una licencia para ejercer la profesión. De ahí que, lo que en México conocemos como titularse, en España se conozca como licenciarse.

    Retomando el contexto mexicano, ese sistema priista del licenciado como la figura más prominente dentro de una jerarquía, se afianzó desde los años 30 en las estructuras institucionales emanadas del gobierno y posteriormente permeó incluso en la iniciativa privada. Todo ello debido a la enorme desigualdad imperante en el país desde entonces y que se venía arrastrando desde tiempos de la colonia, que, como ya se dijo, vino a subvertir el orden social preexistente para implantar el culto a la estirpe y a la figura de mando. Esta práctica se extiende hacia otros títulos como arquitecto, ingeniero, doctor, maestro, etc. Todos ellos como una marca social que trasciende al ámbito laboral, de manera que podemos encontrarnos con personas que antepongan la condición de que se les nombre con el título pertinente para mantener una relación social de cordialidad, puesto que esto les otorga una prominencia basada en la famosa cultura del esfuerzo, que suele pasar por alto la insoslayable desigualdad estructural, es decir; «llámame licenciado Miguel, porque mi trabajo me costó estudiar» ¿y quienes hubieran querido estudiar y no pudieron por falta de recursos? ¿deben habitar en un nivel inferior de existencia por no haberse “esforzado”?

    Un ejemplo muy palpable de esta práctica social es el medio rural post revolucionario, a donde los programas gubernamentales mandaban a médicos, docentes o ingenieros, o bien colocaban en cargos de elección popular a personas que contaban con una carrera a diferencia de los pobladores locales. Desde esos tiempos hasta la actualidad se practicó esta usanza de manera muy marcada como una actualización de los títulos nobiliarios y del trato reverencial al señor feudal, por lo que, en muchos casos, el que no tiene un título, se lo inventa para estar en concordancia con su cargo, función o posición social.

    En el gremio de la abogacía, el estándar de llamarse entre todos ‘Lic.’ es una forma re reiterar la pertenencia a una élite. Incluso, al menos en México, el prototipo de licenciado es el abogado, pues cuando se le menciona en el habla cotidiana se sobreentiende que se hace referencia a un profesional del ramo. Ejemplo: «Como mi papá no dejó testamento, tuvimos que pagarle a un licenciado para que nos hiciera el trámite correspondiente». Cabe destacar que gran parte de los presidentes mexicanos del periodo post revolucionario han sido abogados, lo cual afianza el estereotipo aspiracional de la persona “preparada”. Este último adjetivo cumple prácticamente la misma función social que el sustantivo licenciado, pues igualmente es una marca de estatus con la que se califica por igual tanto a quien evidencia cultura general como a quien tiene un desempeño digno de admiración en alguna profesión.

    Toda esta cuestión sería sumamente superflua si no la pusiéramos en el contexto particular de desigualdad estructural que ha imperado durante tantas décadas en nuestro país. Las personas que se empeñan en que su nombre sea mencionado con su título en contextos cotidianos y no precisamente del ámbito profesional, consciente o inconscientemente refuerzan el estatu quo de desigualdad, el cual podemos constatar a través de cifras demoledoras. Según el INEGI, apenas 8 de cada 100 mexicanos accede al nivel superior. Pero más lapidario resulta el dato de la SEP recogido en 2022: el 18% del total de mexicanos que ingresa a nivel licenciatura logra terminar la carrera.

    En otras culturas no existen estas marcas para referirse al individuo resaltando su carrera. Por ejemplo, en el contexto anglosajón se utilizan solo títulos como ‘doctor’ o ‘captain’ acompañando al apellido de la persona, pero solo dentro de los contextos profesionales específicos y no en el trato cotidiano. Una equivalencia a ‘licenciado’ simplemente no existe, por lo que yo en inglés solo sería ‘Mr. Felipe’ sin importar a qué me dedique, pues se da por hecho que terminar una carrera no es nada extraordinario en esa cultura, aunque sea bajo un sistema igualmente elitista que provoca deudas impagables, pero esa es otra historia.

    Carlos Fuentes dijo que México es el país de los licenciados, pues él refería que no se puede obtener relevancia ni prominencia en la sociedad sin ostentar un título. Fue por eso que él decidió estudiar derecho solo para cumplir con los cánones sociales y familiares, pues inicialmente consideraba que solo su bagaje como escritor en ciernes era suficiente para alcanzar notoriedad. Sin embargo, tuvo que ceder ante un entorno tan excluyente como la práctica misma de «pásele, licenciado».

    En tiempos en que cada vez más personas se politizan y propugnan por la igualdad, al tiempo que se multiplican las oportunidades para concluir los estudios, debemos sopesar como sociedad la vigencia de estas prácticas lingüísticas. Si a mío me lo preguntan, yo sueño con un mañana en que hacer distingos profesionales en el trato cotidiano esté de más. Mientras tanto, no queda más que estar atentos y seguir dando cuenta del cambio social que experimentamos en tiempo real y del cual todos somos parte.

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  • EL SILENCIO, EL GRITO Y EL POETA

    EL SILENCIO, EL GRITO Y EL POETA

    24 de abril de 2005. López Obrador se traslada en un carro modesto. La gente lo aclama. Un hombre le dice que ya hay que bajar. Es la marcha del silencio contra el desafuero. Hay muchos jóvenes que hoy ya no lo son. Muchos caminan. “Obrador, Obrador”, es el grito unánime. El hombre, el luchador social que desciende del auto, tiene la cabellera gris. Aún no es el “Cabecita de Algodón”, como le llaman ahora. Va bien peinado, lleva un corte reciente y el “gallito” de siempre. “Bravo, paisano”, le grita un tabasqueño.

    “Andrés, Andrés”, se escucha fuerte. López Obrador es ya un fenómeno social. Mientras camina, saluda a la gente. Algunos intentan abrazarlo. Rompen la cadena humana. Una señora le manda besos; es humilde, como muchos.

    Andrés Manuel se reúne con los demás políticos. Alejandro Encinas, quien se quedaría a cargo del Gobierno de la Ciudad de México; Leonel Godoy; Pablo Gómez se agacha para recoger algo y abrir camino a ese grupo de políticos que muy pronto será traicionado y tendrá que dejar el Sol Azteca y el color amarillo. Tal vez lo que estaba en el suelo era la reputación de alguno de los Chuchos, como Jesús Zambrano, que más temprano que tarde intentará destruir el movimiento, claro que infructuosamente, pues la Cuarta Transformación será algo grande, un fenómeno mundial. Y es que en México estamos acostumbrados a ser ejemplo en el mundo: lo fuimos con la Revolución mexicana, la primera gran revolución del siglo XX; con la Reforma, de la mano de Benito Juárez, el primer presidente indígena; con la Independencia, que comenzó con un grito y terminó con el dominio español.

    La marcha del silencio es un escándalo: “Andrés, amigo, el pueblo está contigo”. “No estás solo, no está solo”. Jesús Ortega se postra a la derecha del grupo y así seguirá cuando se sume al Pacto por México y traicione el movimiento en favor de los pobres.

    “No nos robarán la esperanza”, dice un cartel. La gente canta: “Andrés, aguanta, el pueblo se levanta”. “Peje, amigo, el pueblo está contigo”. “Obrador, Obrador…”.

    Llega la banda y no puedo sino pensar en las bandas sinaloenses hoy en rebelión contra la oligarquía, esa palabra que el INE ha censurado, pues no se puede hablar de ella en las conferencias matutinas. El Peje, el amigo, es el mismo a quien le robaron la presidencia dos veces. En realidad nos la robaron a todos, y tuvimos que esperar años.

    Siguen llegando distintas organizaciones, como la de los conjuntos musicales del centro histórico. Todos pensamos que Andrés Manuel López Obrador será presidente. Y lo será, solo que 12 años después, pues se nos vino encima el fraude de 2006 y, después, el de 2012, todavía más organizado, con el señuelo de Televisa y sus actores de pacotilla, con tarjetas y dinero a pasto.

    “¿Cuándo la vida nos dará un respiro?”, me preguntaba entonces… “El desafuero fue idea de un chiquillo y su chiquilla”, dice otro cartel. Y casi puedo oler el copal y escuchar la música: el caracol y la flauta.

    Caminamos por avenida Chapultepec, Reforma, avenida Juárez. Y ahora estamos frente al Monumento a la Revolución. Después, el Caballito que parece trotar. La marcha del silencio es un escándalo. Irrumpen los cohetones. “Ese apoyo sí se ve”. “¿Dónde está la delegación Xochimilco?”. “Bienvenidos, hermanos de Veracruz”. “Somos cientos de miles los que vamos a estar aquí, de Parácuaro, Tlanepantla, Morelos”. “Ese apoyo sí se ve”. “Desafuero primero a todos los culeros”.

    Miro a la gente que camina. Los mexicanos hemos comenzado a engordar. Dentro de 19 años, en 2024, el colesterol y los triglicéridos estarán por las nubes. Tendremos diabetes. ¿Qué nos ha pasado? La falta de políticas públicas de prevención de la salud nos ha hecho gordos. Gracias, Bimbo; gracias, Sabritas y Coca Cola. En tres lustros pagaremos el precio, tendremos comorbilidades y estaremos con mayor riesgo de morir en la pandemia por covid-19. Y es que en los 35 años de neoliberalismo lo único que importó en este país fue el dinero, pero el dinero de unos cuantos.

    Esta gran movilización desbarató el desafuero, pues el Peje pudo competir por la Presidencia, pero la oligarquía –de la que el presidente no puede ahora hablar– tenía otros planes. Se gestaba ya el gran fraude.

    “Sacaremos a Vicente de Los Pinos, de Los Pinos sacaremos a ese güey”. “Fox, culero, toma tu desafuero”. Un hombre con máscara de López Obrador es cargado en hombros por otro hombre vestido de amarillo y uno más con disfraz de diablo. La joven con corona de olivos bosteza; es muy pequeña para tanto trajín. El gentío persigue al verdadero Peje, quien se acerca al estrado. Mientras sube, se escuchan los aplausos. La marcha del silencio es un escándalo: el griterío es descomunal. Los asistentes han llenado el Zócalo y las calles aledañas.

    Andrés Manuel se disculpa porque no hablará de corrido: “Me voy a llevar un tiempo”. Y comienza a hablar.

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    “Hay veces que duele tener la razón. Si antes todo iba mal, ahora todo ha empeorado. Ahí está el caso de las llamadas reformas estructurales. Por ejemplo, dijeron que iba a bajar el precio de la gasolina, de la luz, y fue lo contrario… Mintieron. Pero muchos no han perdido la fe y tenemos la fórmula: si acabamos con la corrupción en el gobierno, habrá bienestar y seguridad para todos”.

    ***

    La lucha de Andrés Manuel por un México más justo no lleva 19 años ni aun 24 (cuando fue electo para la Jefatura del Gobierno del Distrito Federal). Tampoco los 36 años que han pasado desde que intentó ser gobernador de Tabasco por primera vez. Como narra en su libro ¡Gracias!, el ahora presidente apoyó al poeta Carlos Pellicer en 1976 cuando quiso ser el “senador de los chontales”. El presidente ha luchado ya casi 50 años y, al respecto, escribe: “Creo que mi maestro se sentiría orgulloso de saber que, en su tierra, en su agua y en todo el país, seguimos trabajando con la misma convicción de siempre: no hacerle mal a nadie y atender de manera preferente a los pobres y a los olvidados de México”.

  • FORJANDO UN FUTURO LIBRE DE CORRUPCIÓN: LA AGENDA DE CLAUDIA SHEINBAUM

    FORJANDO UN FUTURO LIBRE DE CORRUPCIÓN: LA AGENDA DE CLAUDIA SHEINBAUM

    En medio de la contienda por la presidencia de México, donde las propuestas y los planes de gobierno son piezas clave para conquistar la confianza del electorado, emerge una iniciativa que promete dar continuidad a la lucha contra la corrupción y los privilegios que han caracterizado al gobierno actual. Esta propuesta, liderada por Claudia Sheinbaum, candidata de la coalición “Sigamos Haciendo Historia” (Morena, PT y PVEM), se erige como un compromiso firme para consolidar los avances obtenidos y profundizar en la transformación del país.

    Desde la llegada al poder del presidente Andrés Manuel López Obrador y su movimiento político, se ha marcado una clara postura en contra de la corrupción y los privilegios que han minado la confianza en las instituciones gubernamentales. Ahora, con la propuesta de Claudia Sheinbaum, se vislumbra un camino hacia un futuro más justo y transparente para México.

    Uno de los logros más destacados del gobierno actual es el ahorro de 2.4 billones de pesos, antes destinados a privilegios, que ahora se canalizan hacia programas sociales y obras estratégicas para el país. Este enfoque responsable del manejo de recursos ha permitido una redistribución más equitativa de la riqueza y una mayor inversión en el bienestar de la población.

    La propuesta de Sheinbaum se sustenta en una serie de puntos clave destinados a fortalecer la democracia y promover un gobierno honesto y transparente. Entre estos puntos destacan:

    • – Garantizar un enfoque de derechos, incluyendo el derecho humano a una buena administración pública.
    • – Impulsar un acuerdo nacional para un buen gobierno, combatiendo la impunidad y mejorando los servicios públicos y las compras públicas.
    • – Crear una Agencia Federal Anticorrupción para investigar y sancionar ejemplarmente la corrupción.
    • – Rediseñar la Secretaría de la Función Pública con un enfoque en el control interno.
    • – Implementar un modelo nacional para investigar delitos de corrupción y presentar una iniciativa de ley al respecto.
    • – Enfrentar la corrupción en cadena Seguridad – Justicia mediante una reforma profunda de las corporaciones policiacas, procuradurías y fiscalías.
    • – Mejorar las contrataciones públicas y transparentarlas mediante una Ley General que regule las contrataciones de las instituciones públicas.
    • – Establecer criterios generales de la estrategia anticorrupción con la colaboración entre los estados, la Federación y municipios.

    Estos puntos constituyen un marco sólido para combatir la corrupción y fortalecer las instituciones democráticas en México. Respaldar esta propuesta es respaldar un futuro más justo y próspero para todos los mexicanos.

    Uno de los pilares fundamentales de la propuesta de Claudia Sheinbaum es la creación de una Agencia Federal Anticorrupción, una institución independiente y altamente especializada destinada a investigar, perseguir y sancionar los actos de corrupción a nivel federal. Esta medida representa un paso audaz y necesario para asegurar que la corrupción no quede impune y que los responsables rindan cuentas ante la justicia.

    Apoyar la creación de esta agencia es fundamental para fortalecer el Estado de Derecho y restaurar la confianza en nuestras instituciones. Sin embargo, es importante garantizar que opere con total transparencia y rendición de cuentas, evitando así la concentración de poder y posibles abusos.

    Además de la creación de la Agencia Federal Anticorrupción, la propuesta de Sheinbaum incluye medidas para fortalecer la democracia y mejorar la transparencia en todos los procesos gubernamentales. Estas medidas, como impulsar un acuerdo nacional para un buen gobierno y mejorar las contrataciones públicas, sientan las bases para un gobierno honesto y responsable.

    Es esencial asegurar que este acuerdo nacional involucre a todos los sectores de la sociedad y que las políticas de transparencia sean implementadas de manera efectiva en todos los niveles de gobierno. Sólo así podremos construir una democracia sólida y participativa, donde la rendición de cuentas sea una norma y no una excepción.

    Finalmente, el compromiso de Claudia Sheinbaum con la integridad y la rendición de cuentas es un rayo de esperanza en un panorama político marcado por la desconfianza y la desilusión. Su enfoque en tener servidores públicos honestos y transparentes es fundamental para restaurar la fe en nuestras instituciones y construir un futuro mejor para todas y todos los mexicanos.

    Es vital implementar mecanismos de monitoreo y evaluación para garantizar que los servidores públicos cumplan con los más altos estándares éticos y que se apliquen sanciones adecuadas en caso de violaciones; así podremos asegurar que el gobierno esté verdaderamente al servicio del pueblo y no de intereses particulares.

    La propuesta de Claudia Sheinbaum representa un paso adelante en la lucha contra la corrupción y los privilegios en México. Apoyar esta iniciativa es apoyar un futuro más justo, transparente y próspero.

    • La columnista, Mariuma Munira Vadillo Bravo, es Maestra en Derechos Humanos y Garantías Individuales, Subdirectora Ejecutiva en la Unidad de Desarrollo Comercial del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, ex Secretaria de la Mujer Oaxaqueña. Puedes contactarla en Facebook: MUMA Mariuma Munira, Twitter: @MariumaMunira.
  • El futuro de los chapulines

    El futuro de los chapulines

    La lista de chapulines en MORENA está más larga que la cuaresma, así que sería ocioso revisar cada uno de los casos y poco valdría la pena dedicar tiempo a los antecedentes de cada uno, al fin y al cabo, la militancia ya se ha encargado de sacar los respectivos trapitos al sol; pero lo que sí vale la pena es reflexionar sobre el futuro que les espera a dichos personajes a partir de que Claudia Sheinbaum asuma (como todo parece indicar) la presidencia de la República.

    En principio hay que decir las cosas como son, por más que se corra el riesgo de desatar el enojo de la dirigencia: abrir la puerta al “chapulineo” no es otra cosa que el reflejo de un pragmatismo vil contrario a los ideales de lo que supuestamente representa la Cuarta Transformación. Así que digamos que la estrategia (ingenua o no) de privilegiar la rentabilidad electoral por encima de la identidad ideológica, no es otra cosa que la consecuencia inevitable de una dirigencia que poco a poco se encamina hacia la ilegitimidad en tanto que no cuenta con el apoyo de las bases obradoristas y menos cuando se rehúsa a escuchar a la militancia que rechaza respaldar en las calles a personajes completamente impresentables en muchos estados de la república.  

    Pero si alguien en la cúpula de MORENA cree que la molestia quedará sólo en las bases y pasará inadvertida por quien hoy porta el bastón de mando de esta nueva etapa de la 4T, está completamente equivocado. Para nadie es un secreto que Claudia Sheinbaum tiene claro el pulso político de las entidades conforme camina por los rincones del país. Además es notorio que el carácter de Sheinbaum, así como su formación y la participación activa desde la construcción de MORENA, le ha permitido identificar en qué casos existen definiciones incorrectas que a la larga significarán un costo mayor para un movimiento que no termina por encausarse hacia la institucionalidad. Por eso el mensaje es más que claro: el plan C debe ser orquestado por quienes se rigen bajo los principios y no por el estricto sesgo electorero que te da para ganar una encuesta, pero no para ganar una elección como se verá reflejado en los comicios de junio. Así que todos aquellos chapulines que ven en esta jornada un día de campo y ya se celebran con un cargo público, poco margen de maniobra tendrán mientras la rienda del movimiento la sostengan la doctora.  

    En las definiciones de MORENA nuevamente se abrió la puerta a personajes tan cuestionables como en los casos anteriores, llámese Lily Téllez y/o Germán Martínez, que resultan ofensivos para el militante de a pie, pero en esta ocasión se volaron la barda, hasta pareciera que el verdadero opositor al movimiento se encuentra en casa y no en el frente opositor que nomás no levanta en las preferencias electorales. Sin embargo, todo parece indicar que en las reuniones a puerta cerrada, Claudia Sheinbaum ha dejado clara su postura de no convalidar a ningún candidato que pretenda jugar a dos bandas, para ella lo primordial es defender el proyecto y no reparará en lo absoluto en señalar a quien pretenda servir a otros intereses y menos a quienes se identifica plenamente por sus antecedentes.  

    MORENA tiene frente a sí muchos retos como partido, uno de ellos es la necesaria reestructuración que no puede esperar más aunque hoy resulte inevitable transitar por los comicios de junio. Por supuesto que sobrarán los que quieran dar más importancia a lo cuantitativo que en este caso se reduce al número de cargos obtenidos, pero la valoración debe ir más allá, a veces se gana perdiendo y en otras ocasiones se pierde ganando. Sheinbaum va a ganar la presidencia de la república y su triunfo también significará una nueva etapa para el morenismo en la que se cerrará la puerta a los chapulines cuyo futuro, no se vislumbra como envidiable en lo absoluto. No sólo se trata de la aspiración de los militantes, sino de un acto de justicia para todos aquellos que ofrendan sus fuerzas al movimiento más importante de las últimas décadas.

  • Caravanas Culturales pro Claudia y Clara

    Caravanas Culturales pro Claudia y Clara

    Un director de orquesta, una muralista, una documentalista, un clown, una maestra de baile regional, una maestra de danzas árabes, una actriz reconocida y promotores culturales son algunos de los artistas que pertenecen a las Caravanas Culturales Itinerantes en apoyo a Claudia Sheinbaum y Clara Brugada.

    Su creadora y coordinadora general es la pedagoga y promotora cultural comunitaria Karla Alba quien ha implementado a través de artistas y organizaciones independientes, un programa que rescata lo más noble, solidario y popular de una de las tradiciones estéticas de México más bellas: llevar actividades culturales de la comunidad artística de izquierda, (sin recibir pago alguno), a las plazas públicas para concientizar e informar a la población asistente.

    Karla nos cuenta que desde mayo del año pasado decidió junto con otros compañeros de diferentes agrupaciones como el CEU (Consejo Estudiantil Universitario), algunos miembros de la CNTE, una cooperativa de la que es miembro, crear estas jornadas artísticas que educan, divierten e informan.

    Entre poesía, talleres creativos diversos, bailes regionales o árabes, blues, clowns (especie de payaso para adultos), musas sonideras, rally de conocimientos con premios y demás actividades simultáneas, Karla y sus compas informan a los asistentes. 

    Se hace un corte en las presentaciones y se pasan los anuncios grabados de las candidatas, se habla de quienes son, su trayectoria política y sus propuestas más importantes. Se comenta de la importancia de salir a votar, se invita a los asistentes a que hablen en la Radio Bocina donde los entrevistan y escuchan sus inquietudes. Si pasa por ahí algún candidato o candidata de la 4T se le da el micrófono.

    A pesar de las dificultades económicas y de logística, la Caravana se moviliza y se presenta en parques de colonias populares, ya sea porque alguna organización los invita o porque se propone en las reuniones semanales organizativas internas.

    La Caravana se ha presentado en lugares como la Alameda del Centro Histórico, en el quiosco del centro de Xochimilco, en el Deportivo Reinosa en Azcapotzalco, en la Alameda Sur de Coyoacán, en el parque Alfonso XIII de la Álvaro Obregón y así. El evento se desarrolla los domingos de diez de la mañana hasta las siete de la tarde y para invitar a la población a que asista, salen comparsas y batucadas con tambores que reparten lonas, volantes y material de las candidatas de la Claudia y Clara.

    Este esfuerzo que simpatiza con morena pero se mantiene independiente de partidos políticos, es de verdad interesante e implica mucha iniciativa, tiempo, esfuerzo y recursos propios de los participantes. Sin embargo, todos sus integrantes lo hacen con pasión y convicción al ver que la gente está ávida de conocimiento y participación en este tipo de actividades lúdicas y formativas.

    Los talleres son pedagógicos y tratan de alguna manera de involucrar diferentes manifestaciones populares. Por ejemplo hay un taller de antifaces y utilería para carnavales; taller de elaboración de cometas; taller infantil de reflexión sobre la discriminación; taller de papiroflexia; taller sobre la chinampa; taller de creación de libretas; taller de exhortación a  la lectura, entre otros.

    El compromiso de Karla es muy serio y pese a unas circunstancias personales difíciles, mantiene a las Caravanas autogestivas ya que el recurso se obtiene de una pequeña cooperativa donde ella vende alimentos en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán (donde estudió), donaciones de miembros del CEU y de la CENTE que recién los apoyó con el  equipo de sonido.

    Lo más difícil para Karla ha sido organizar a los compañeros en comisiones voluntarias, mantenerlos unidos, que se reconozca su ardua labor hormiga y que algunas personas no se monten sobre este esfuerzo. A ella le gustaría que se invirtiera más en las actividades culturales para tener más material de lectura, volantes y otros elementos necesarios. Y así contrarrestar las campañas negras de mentiras de la derecha y los mensajes cotidianos de religiones extrañas que tienen un discurso fuerte contra la participación política.

    ¿Qué sigue después del periodo electoral? Dice Karla que pasando este proceso va a tomar un breve descanso y luego a seguir construyendo. Conseguir recursos para seguir presentándose en escuelas y en diferentes comunidades. Seguir de manera independiente porque como una critica a morena, dice que el partido se ha ido cerrando a los compas de abajo y de izquierda. Además es desgastante pertenecer a una estructura vertical que limita.

    Karla sueña con que algún día todas las Alcaldías de la Ciudad de México tengan su Caravana Cultural Itinerante porque es muy conmovedor ver a la gente cómo tiene sed y hambre por estas actividades. Eso sería para ella recoger los frutos de su gran esfuerzo.

    Y yo me pregunto ¿si Claudia y Clara sabrán de esta gran labor? Y me contesto: No lo creo.

  • Con ce de confianza…

    Con ce de confianza…

    … el caos y el temor paralizante son las únicas alternativas a la confianza.

    Niklas Luhmann, Confianza.

    Una sociedad es un enmarañado entramado de lazos de confianza. La confianza no sólo es un ingrediente sine qua non de la cohesión social, también resulta indispensable para cualquier persona. Si usted, de pronto, optara por desconfiar sistemáticamente de todo y de todos, quedaría atrapado en un pavoroso estado parecido a la catatonia.

    La confianza es la fe en las expectativas que uno tiene, y desde ese uno individual la confianza es un componente necesario de la vida social. Ser confiado y que uno sea confiable para los demás: si la mayoría no nos actuamos así, no hay posibilidad de contrato social. Por eso, la confianza en las instituciones es decisiva.

    Hace unos días se publicaron los resultados de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), que levantó el INEGI del 30 de octubre al 15 de diciembre de 2023. Su objetivo es recabar datos sobre las experiencias y la percepción de la población con trámites y servicios proporcionados por los diferentes niveles de gobierno, incluyendo seguridad pública y justicia. Además, explora el nivel de confianza de la ciudadanía en las principales instituciones.

    En quienes más confianza tenemos los mexicanos es en nuestros parientes. A nivel nacional, nueve de cada diez personas identifica a sus familiares como los actores que mayor confianza inspiran —el porcentaje, 87.4%, se refiere a quienes contestaron “mucho” o “algo de confianza”—. En la antípoda, de las 25 instituciones o actores sociales respecto a los cuales la ENCIG evalúo el nivel de confianza que les tiene la ciudadanía, no hay sorpresas: los peores calificados son los partidos políticos: ¡menos de tres de cada diez confían en ellos!

    Muy atrás de la familia, casi diez puntos porcentuales abajo, las universidades públicas aparecen en segundo lugar, al concitar la confianza de ocho de cada diez ciudadanos (78.7%). Prácticamente empatadas, se encuentran las escuelas públicas de nivel básico (78.5%). Ojo, estamos hablando de las escuelas que son atendidas por los maestros y las maestras a quienes Claudio X. González, cabecillita de la oposición, ha llamado “pinches delincuentes”.

    Ahora, mientras que tres de cada cuatro confían en sus compañeros de trabajo, siete de cada diez lo hacen en sus vecinos. Así pues, en México los lazos sociales con los cercanos son fuertes.

    A quienes insisten en que “AMLO está militarizando a México” les tenemos malas noticias: resulta que la franca mayoría ciudadana confía en la Marina y en el Ejército (71.5%). No sólo, la Guardia Nacional, apenas creada en el actual sexenio, alcanza un nivel de confianza de 65.6%, superando con mucho a las policías, las cuales no logran que ni siquiera cuatro de cada diez confíen en ellas (37.1%). También es importante señalar que el papel protagónico que han tenido las fuerzas armadas mexicanas en el proceso de transformación que hemos vivido durante la presente administración, lejos de debilitar el nivel de confianza que la gente tiene en sus integrantes, ha repercutido favorablemente: en 2017, la misma encuesta reportaba que el nivel de confianza que alcanzaban se hallaba casi diez puntos porcentuales abajo respecto al actual (62.2%).

    Preocupa que los Institutos electorales consigan un buen nivel de confianza en apenas la mitad de la ciudadanía, aunque ojo, con respecto a 2021, cuando Lorenzo Córdova se mantenía al frente del INE, se aprecie cierta mejoría: de 53.1% a 54.7%.

    Otro dato significativo: hoy por hoy, de la población adulta de México, uno de cada dos no confía en los medios de comunicación. Esta proporción da luz respecto a la importancia que han adquirido durante los últimos años las redes sociales y demás medios de difusión en línea, como los canales de video independientes y alternativos.

    Tampoco reconforta saber que ni los gobiernos municipales ni los estatales tienen la confianza de la mayoría de la población que representan: sólo 49.9% y 48.2%, respectivamente, declaran confiar en ellos. En cuanto a la confianza que tiene entre la gente el gobierno federal, la ENCIG 2023 arroja buenas noticias: mientras que en 2017 el INEGI reportaba que únicamente 25.5% de la población mayor de 18 años confiaba en el gobierno federal, para 2021 la proporción había subido a 54.1%, y en 2023 a casi 60% (59.1%), el nivel más alto desde que se realiza la medición.

    Finalmente, destaco que vivimos en un país en el que ni siquiera cuatro de cada diez personas (39.4%) confían en los jueces y magistrados, es decir, en los servidores públicos que encarnan al Poder Judicial. Desconfiamos en quienes están encargados y cobran, muy bien, por cierto, por hacer justicia. La situación no es nueva —jueces y magistrados, juezas y magistradas, siempre han salido reprobados en la ENCIG— y sí en cambio es sistemáticamente perjudicial para el país. Sería demasiado ingenuo pedir a estos funcionarios que renunciaran en vista de esta apabullante realidad, pero, afortunadamente ahora sí tenemos la sartén por el mango: la fecha es el próximo domingo 2 de junio, y el plan está cantado, es el Plan C, con ce de “confianza”.

    • @gcastroibarra
  • La pedagogía política de AMLO para librar la censura (2da Parte)

    La pedagogía política de AMLO para librar la censura (2da Parte)

    Siendo Francisco I, Madero el iniciador de la Revolución, hijo de un hacendado y nieto de un gobernador; quien se hizo sensible a la situación política de México estudiando en universidades norteamericanas, pasando a promover la sucesión presidencial hasta que la cerrazón del régimen lo llevó a llamar a las armas a todos los mexicanos, propiciando en menos de seis meses la caída del dictador Porfirio Díaz. Su inquebrantable fe en la democracia hace que hoy sea considerado un apóstol de la lucha política por la que fue ejecutado.

    Siendo Emiliano Zapata el dirigente campesino por definición, formado por la cultura profunda de los pueblos que supo encabezar, para la lucha por la restitución de las tierras acaparadas por las haciendas y compañías deslindadoras que sostenía al régimen despótico de Díaz; quien supo responder a los largos anhelos de justicia con la obstinación por la causa agraria que nunca pudo ser compraba y solo fue cejada por la traición.

    Siendo Francisco Villa el representante de los humildes que viviendo en carne propia las injusticias, supo ponerse del lado de la revolución para demostrar sus cualidades como dirigente de los enormes ejércitos de hombres y mujeres del campo que lo acompañaron; quien sobreponiéndose a la traición que prevalecía, no dudo en mantener su amor por la patria en contra de los intereses del nuevo imperio del norte. 

    Siendo Lázaro Cárdenas el presidente que concretó todos esos anhelos de justicia por medio de la reforma agraria y la consolidación de la educación pública, logrando así el conceso popular necesario para hacer realidad la posesión única e imprescriptible sobre los recursos naturales como bienes de la nación, tal como se estableció desde 1917 en nuestra constitución.

    Ellos son los ejemplos que retoma López Obrador como las bases históricas del humanismo que hoy orienta su gobierno. Entonces, no necesita el Presidente hacer promoción de su propio proyecto si se coloca como heredero de las legítimas reivindicaciones del pueblo de México que hoy siendo anhelos por concretar y práctica política que va más allá de las leyes que hemos alcanzado.

    El menosprecio por la historia.

    Es elocuente el actual desprecio que tienen las fuerzas reaccionarias por esta historia compartida que recupera todas las mañanas el Presidente de México. No es inédito el interés por la historia de un dirigente político, pero sí lo es su interés por difundirla. Porque a diferencia de otros momentos donde la historia política sirvió como herramienta para legitimar la dominación o el orden que se pretendía conservar; hoy la ideología neoliberalprefiere difundir una idea de inmediatismo donde las relaciones sociales se reducen a la mera intervención de los individuos para cambiar de manera voluntarista las circunstancias históricas en las que estamos insertos.

    Hoy se vende la auto superación personal o la competencia individual como el verdadero motor que hace mover la vida de las personas, pretendiendo ignorar el conocimiento complejo sobre los procesos y los contextos sociales para vender la idea sencilla que el cambio solo es posible sí la persona lo quiere. A nivel cotidiano podemos encontrar elocuentes ejemplos de la superación personal que se ha impuesto como dogma económico, pero también es necesario conocer su elucubración teórica y el contexto histórico donde se impone esta visión que niega cualquier proyecto colectivo ya sea la comunidad, la nación o el Estado.

    A fines de la década de los ochenta en plena imposición de las reformas para desregular la intervención del Estado en la economía, la crisis política que hizo implosionar a la Unión Soviética fue utilizada como pretexto para afirmar que la historia como disputa de proyectos había llegado a su fin, con el supuesto triunfo del liberalismo económico como última expresión del sistema capitalista. Así apropiándose de la causa de la democracia y los derechos humanos el bloque hegemónico de países occidentales impuso la política económica neoliberal basada en este supuesto fin de la historia que tuvo en el derribo del Muro de Berlín, un símbolo para comercializar.

    Pero en menos de diez años, América Latina dio muestras de que esa ideología era una falacia al escenificar las primeras protestas globales a los dictados del FMI y el Banco Mundial y construyendo las primeras alternativas al modelo de libre mercado y control social por medio del consumo. En México, tanto el levantamiento zapatista como el triunfo de la izquierda en el Distrito Federal dejaron constancia que la historia que hacen las mujeres y los hombres siempre estará en disputa en tanto las elites pretendan seguir imponiendo sus intereses como valores para el grueso de los seres humanos. La historia es maestra de la vida y de la política.

    La historia sigue siendo la construcción del presente, nada más disruptivo para la oligarquía y nada más subversivo para los defensores de los privilegios, esa seguirá siendo la apuesta del Presidente López Obrador.

  • Ex consejeros golpistas

    Ex consejeros golpistas

    Para nadie está más clara la derrota de Xóchitl Gálvez en las próximas elecciones que para los ex consejeros electorales. Conocer el desarrollo de encuestas, sus metodologías y la seriedad de las casas encuestadoras, aunado a eso el sentido común dicta que perderá, incluso quienes la siguen sabe que su voto a favor de la señora X servirá sólo para mostrar descontento, pero de ninguna manera esperan ganar.

    Los ex presidentes consejeros Ugalde, Woldenberg, Córdova y consejeros como Arturo Sánchez, Mauricio Merino, Marco A. Baños, y otros de triste historia y peor recuerdo, están del mismo lado. Han apostado por el triunfo de la derecha ante la inminente derrota, ahí está el caso de Baños Martínez, quien incluso después de haberse dado a conocer los resultados a favor de Américo Villarreal en la gubernatura de Tamaulipas, intentó impugnar para darle la gubernatura a un esbirro de Francisco García Cabeza de Vaca, llamado Truko.

    Los consejeros apuestan a ganar, amparados en sus conocimientos electorales, más que conocimientos experiencia burocrática dentro de las normas del INE, que no son las mismas que las leyes.

    Los ex consejeros quieren el botín de la batalla pero son incapaces de hacer la guerra abiertamente, sueltan declaraciones temerarias para ver quién les cree, pero son incapaces de salir a la calle a protestar contra el gobierno, aunque para nadie es un secreto que quisieran derrocarlo.

    Los ex trabajadores del IFE-INE conocen los huecos legales por donde el golpe de estado técnico puede colarse como humedad y desactivar la consecución de la permanencia de la 4T. Esa es su gran mérito y su única gracia en la actual política de derecha del país.

    Los ex consejeros no se ensucian los zapatos, sólo asesoran, y lo hacen por mucho dinero, dinero que no van a dejar ir por una simple derrota electoral, lucharán hasta la muerte por recuperar su inversión y hacer que sea productivo su gasto. Ya han gastado mucho en varios intentos y en muchas personas que les prometen derrotar a la 4T y la victoria definitiva en las urnas, pero siguen tirando su dinero a la basura.

    Al fin conservadores son manipulables y poco preparados para conocer dónde y cuándo deben ocupar su arsenal monetario, pero todo lo quieren de inmediato, y, al presionar a sus asesores, éstos segregan palabras sin pensar que descubren sus intenciones, como el hecho de que se adelanten a afirmar que la votación se anulará por las intervenciones del Presidente en el proceso electoral. Seguramente estas denuncias están ya elaboradas, sólo falta conocer los resultados y se actuará con la intención de descalificar la elección.

    Pero serían muy ingenuos en descubrir el camino hacia su recuperación del poder, de tal manera que además de ese intento que será frustrado aún por las autoridades más parciales, por temor a una revuelta, hay otro donde está el Poder Judicial, los medios y los partidos de oposición. Y esto se llama golpe de estado técnico el que dice Guadalupe Taddei, que no existe, lo raro es cómo sabe ella que no es posible si ese golpe se haría con o sin su anuencia.

    El IFE-INE ha estado en manos de la derecha según consta en su propia historia y el desarrollo de actividades posteriores y muchas veces, mientras debían ser imparciales era muy evidente su favoritismo por el conservadurismo.

    A pesar de que se mantiene al margen de este golpe, con conocimiento de causa o sin él, Taddei no puede negar algo de manera tan contundente, a menos que quiera tomar por sorpresa al enemigo común.