Gobiernos y actores internacionales dividieron posiciones tras el ataque estadounidense y la detención de Nicolás Maduro. Muchos pidieron respeto al Derecho Internacional y la protección de civiles.
Tras el ataque de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro, las reacciones se multiplicaron en todo el mundo. Los líderes mostraron posturas muy distintas. Algunos condenaron la acción. Otros la apoyaron o buscaron matices.
En América Latina, la presidenta Claudia Sheinbaum condenó el ataque y pidió a la ONU que actúe para bajar la tensión. El presidente colombiano Gustavo Petro también rechazó las acciones, solicitó la intervención de la ONU y ordenó proteger a la población en la frontera. Gabriel Boric expresó preocupación y pidió una salida pacífica para Venezuela. Estos gestos priorizan la protección de la gente afectada y la búsqueda de soluciones políticas.
La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, declaró que el Gobierno de la Ciudad de México rechaza firmemente la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. Además, expresó su apoyo a la posición del Gobierno de México encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
El gobierno de China expresó su apoyo a Venezuela y condenó el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra un Estado soberano. El país asiático advirtió que estas acciones ponen en peligro la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe, e instó a Estados Unidos a respetar el derecho internacional.
Por el contrario, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, celebró la operación y la presentó como una oportunidad para recuperar el país. José Antonio Kast, presidente electo de Chile, calificó la detención de Maduro como una buena noticia para la región. Estas voces piden mano dura contra las estructuras que vinculan al gobierno venezolano con el narcotráfico.
Brasil, por medio de Luiz Inácio Lula da Silva, calificó el ataque de inaceptable y lo vio como una afrenta a la soberanía. Irán y Rusia condenaron la operación. Rusia habló de violación del derecho internacional y reafirmó su solidaridad con Caracas.
En Europa, la Unión Europea evitó una condena directa. La jefa de la diplomacia de la UE dijo que habló con representantes estadounidenses y con el embajador en Caracas. Tanto António Costa como Úrsula von der Leyen llamaron a la desescalada y a respetar la Carta de Naciones Unidas. España, por su parte, pidió responsabilidad y reducción de tensiones. Varios líderes europeos criticaron la forma de la operación y preguntaron sobre las consecuencias para el orden internacional.
También surgieron voces críticas desde la política europea. El líder liberal británico pidió a su primer ministro que condenara la acción. Jordan Bardella afirmó que tumbar un gobierno desde el exterior no debería ser aceptable. Analistas señalaron el riesgo de doble rasero si otros países realizan operaciones similares contra líderes aliados.
La comunidad internacional quedó dividida entre el apoyo a Estados Unidos y el pedido de respeto al Derecho Internacional. Al mismo tiempo, surgió la inquietud por el impacto humano y por el ejemplo que pueda dar esta acción en futuros conflictos. Naciones Unidas y otros organismos enfrentan ahora la tarea urgente de contener la crisis y priorizar la protección de la población.