Cruz Azul jugará en el Estadio Cuauhtémoc, una mudanza forzada que abre el debate sobre su impacto en Puebla y el reto de repetir el dominio que logró en Ciudad Universitaria.
La Máquina Celeste disputará este torneo lejos de la capital del país y lo hará en un escenario que le pertenece a otro; el Estadio Cuauhtémoc.
Ante la negativa de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para continuar en el Estadio Olímpico Universitario, la directiva celeste optó por trasladar su localía a Puebla, una decisión que hace pensar sobre si La Máquina terminará por opacar a La Franja, tal como ocurrió con Pumas en Ciudad Universitaria.
El inicio del año no fue sencillo para los celestes, debido a que, sin un estadio fijo en la capital, Cruz Azul encontró en Puebla una solución inmediata para cumplir con el calendario del torneo.
Sin embargo, el Cuauhtémoc no es cualquier inmueble; desde 1968 es la casa del Puebla, donde se forjó gran afición y se escribieron páginas doradas con los títulos de liga en 1983 y 1990.
Cruz Azul logró adueñarse del Olímpico Universitario al mantenerse 26 partidos invicto como visitante ante Pumas, además de coronarse campeón de la Concachampions en ese recinto. Ahora, la incógnita es si podrá repetir ese dominio en Puebla.
Para La Máquina, jugar en el Cuauhtémoc no resulta ajeno, ya que en ese estadio disputó encuentros como local en distintas etapas de su historia, incluida la final de 1973 ante León, donde consiguió su cuarto título de liga. Incluso, en años anteriores, llegó a abarrotar el inmueble cuando Pumas les negó jugar en CU.
Todo apunta a que esta será una solución temporal; debido a que Cruz Azul contempla regresar a la capital en el segundo semestre de 2026 para reinstalarse en el Estadio Azteca, con el que mantiene contrato hasta 2031.


















