México, Brasil y Colombia exigen una respuesta internacional ante la agresión militar de Estados Unidos, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU no toma acciones concretas.
En una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, los gobiernos de México, Brasil y Colombia, junto con el Movimiento de Países No Alineados, expresaron su firme rechazo al ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela. Esta acción, llevada a cabo el pasado 3 de enero, fue condenada no solo por estos países, sino también por otros como Cuba, China y Rusia.
Durante esta reunión, se discutieron las implicaciones de la agresión estadounidense. El representante permanente de México ante la ONU, Héctor Vasconcelos, afirmó que este ataque viola la Carta de las Naciones Unidas. “Estas acciones no deben permitirse”, subrayó, advirtiendo sobre las graves consecuencias que esto podría tener para la estabilidad de América Latina y el Caribe.
A pesar de las múltiples voces de oposición, el Consejo de Seguridad concluyó sin tomar ninguna medida concreta. La estructura del organismo, que otorga el poder de veto a cinco miembros permanentes, limita su capacidad de acción, especialmente cuando se trata de países poderosos como Estados Unidos.
El embajador venezolano, Samuel Moncada, comentó sobre la gravedad del ataque. “No solo está en juego la soberanía de Venezuela, sino la credibilidad del derecho internacional”, afirmó. También pidió la liberación del presidente Nicolás Maduro y su esposa, quienes están bajo custodia en Estados Unidos.
Por su parte, el representante estadounidense, Mike Waltz, defendió la operación, caracterizándola como una “acción quirúrgica” para capturar a fugitivos. A pesar de las bajas civiles resultantes, Waltz insistió en que EUA no está en guerra con Venezuela.
La situación reunió posturas diversas. Mientras México y otros países condenaron abiertamente el ataque, otros, como Argentina, mostraron su apoyo a Estados Unidos. En conjunto, las críticas al comportamiento de la potencia norteamericana resaltan un descontento creciente en la comunidad internacional.
El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su “profunda preocupación” por la inestabilidad en Venezuela. Aunque no asistió a la reunión, su informe subrayó la necesidad de encontrar una solución pacífica a la crisis. A pesar de estas preocupaciones, el Consejo de Seguridad parece optar por la inacción, dejando un vacío de liderazgo en la defensa de la paz y el orden mundial.













