Etiqueta: Atentado Harfuch

  • 2,067 días después Harfuch sigue de pie y “El Mencho” fue abatido

    2,067 días después Harfuch sigue de pie y “El Mencho” fue abatido

    La mañana del 26 de junio de 2020, cuando las balas cerraron el paso en Paseo de la Reforma, no solo intentaron asesinar a Omar García Harfuch: buscaron quebrar una convicción.

    En medio del estruendo, del metal atravesado y del humo que cubrió Lomas de Chapultepec, quedó claro que el mensaje del crimen organizado era brutal y directo. Aquel atentado no fue solo contra un funcionario, fue contra el Estado mismo. Y, sin embargo, Harfuch sobrevivió. No solo físicamente. Sobrevivió en la decisión íntima de no retroceder, de no bajar la mirada, de seguir caminando —herido, sí— pero firme.

    Desde ese día, cada paso posterior cargó con memoria y responsabilidad.

    Vinieron años de trabajo silencioso, de noches largas, de decisiones difíciles, de coordinación constante, de sostener la presión aun cuando el riesgo era personal. El ataque del CJNG no lo sacó del camino; lo colocó, paradójicamente, con mayor claridad frente a su deber.

    La violencia que pretendió callarlo terminó por marcar un rumbo: enfrentar al crimen sin estridencias, con datos, inteligencia y perseverancia.

    2,067 días después, el círculo se cerró.

    El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, responsable directo de aquella emboscada, no es un acto de revancha ni una escena triunfal. Es el resultado de un proceso largo, doloroso y constante, donde la justicia no llegó de golpe, sino paso a paso.

    Entre aquel amanecer de 2020 y el operativo en Tapalpa hay algo más que tiempo: hay resistencia institucional, hay lealtad al servicio público, hay una convicción que no se negoció.

    Hoy, cuando se habla de Estado, de coordinación y de fortaleza, también se habla —aunque no siempre se diga— de quienes siguieron de pie después de haber mirado de frente a la muerte.

    Porque hay batallas que no se ganan con discursos, sino con permanencia. Y hay nombres que, sin estridencia, terminan formando parte de una historia que le devuelve a la gente algo esencial: la certeza de que rendirse nunca fue opción.