Investigaciones y reportes periodísticos han documentado vínculos crecientes entre cárteles mexicanos y redes de suministro, entrenamiento o tráfico de armas que conectan con proveedores, exmilitares o mafias de Israel.
Grupos criminales mexicanos han intensificado esfuerzos por reclutar exmilitares y operadores con experiencia táctica en diversos países, entre ellos Israel, así como Rusia, Holanda, Ucrania, Colombia y Guatemala. El objetivo declarado por estas organizaciones es contar con “fuerzas más letales, entrenadas y disciplinadas”.
Las redes criminales buscan asimilar tácticas, entrenamiento y disciplina militar real que les permita operar con mayor eficiencia y resistencia frente a las fuerzas gubernamentales. Este patrón ha sido observado no sólo en México, sino también en otras regiones donde la violencia armada se ha sofisticado.
Una investigación de Milenio menciona que los cárteles mexicanos han empleado armamento de procedencia israelí en confrontaciones con fuerzas del orden o con cárteles enemigos.
Aunque México no recibe oficialmente armas de Israel, la existencia de esos equipos en el mercado negro indica que han sido sustraídos, desviados o revendidos desde rutas internacionales de tráfico de armas, muchas veces provenientes de países vecinos.
La presencia de armamento sofisticado de origen israelí no es un fenómeno aislado: las propias agencias de seguridad mexicanas han señalado que los cárteles han modernizado su arsenal con tecnologías, accesorios y sistemas de puntería que antes eran exclusivos de fuerzas militares o policiales altamente entrenadas.
Más allá de armamento y reclutamiento de exmilitares, hay indicios periodísticos que sugieren la existencia de relaciones indirectas entre cárteles del narcotráfico y estructuras de crimen organizado que operan en Israel o en su diáspora europea y norteamericana.
Un reportaje difundido por HispanTV revela documentos y análisis sobre cómo, desde mediados de los años 2000, ciertos vínculos entre mafias israelíes y cárteles mexicanos habrían facilitado el tráfico de personas, dinero y drogas hacia y desde el Medio Oriente, Europa y Norteamérica.
El uso de armas sofisticadas, la búsqueda de entrenamiento especializado y la presunta conexión con redes criminales de otras regiones son parte de una tendencia global en la que las organizaciones ilícitas adaptan tácticas, tecnologías y alianzas más allá de sus fronteras.
En este contexto, la relación entre los cárteles mexicanos y elementos vinculados a Israel, ya sea en armamento o en recursos humanos, es un componente de un entramado internacional más amplio que involucra tráfico de armas, lavado de dinero, logística transnacional y explotación de mercados ilícitos.
El reto no es sólo perseguir casos concretos, sino comprender y desarticular una arquitectura criminal que opera en múltiples frentes, con redes que se adaptan con rapidez a las restricciones legales y a los escenarios cambiantes.
