Bruselas promete una respuesta unida y proporcional ante presiones de Washington, mientras líderes europeos alertan por el impacto en la relación transatlántica y el orden global.
La Unión Europea (UE) elevó el tono frente a las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre Groenlandia, al advertir que responderá de manera “firme, unida y proporcionada” si Washington insiste en presiones comerciales o políticas para avanzar sobre el territorio autónomo de Dinamarca.
Durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó como un error la imposición de aranceles entre aliados históricos, al subrayar que una escalada solo beneficiaría a Rusia y China en el tablero estratégico del Ártico. “Entrar en una espiral descendente debilitaría a ambas partes”, advirtió.

Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump sostiene que Estados Unidos “necesita” Groenlandia por motivos de seguridad nacional, ante la competencia global por minerales estratégicos y tierras raras. La postura generó rechazo inmediato: ocho países europeos miembros de la OTAN, entre ellos Alemania, Francia y Reino Unido, expresaron su oposición y realizaron una misión militar de exploración en la zona. La respuesta de Trump fue amenazar con aranceles a quienes frenen su plan.
El presidente francés, Emmanuel Macron, llamó a la UE a activar sus herramientas comerciales y acusó a Washington de buscar “debilitar y subordinar a Europa”. En paralelo, el Parlamento Europeo decidió suspender la ratificación del acuerdo comercial UE–Estados Unidos, ante el deterioro del clima político.
Las tensiones escalaron tras publicaciones de Trump en Truth Social y protestas en Nuuk, capital groenlandesa, donde ciudadanos rechazaron cualquier intento de anexión. Exlíderes de la OTAN alertaron que la crisis pone a prueba la comunidad transatlántica y el orden internacional vigente desde la Segunda Guerra Mundial. Los líderes de la UE se reunirán en Bruselas para definir la respuesta, en uno de los episodios más delicados de la relación con Washington en años.
















