La presidenta reafirma que la relación con Washington se mantiene en materia de seguridad, pero sin aceptar acciones unilaterales ni violaciones a la soberanía mexicana.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dejó claro que México no modificará su política exterior frente a Estados Unidos y reiteró que la intervención militar no es una opción, en el contexto de la creciente tensión internacional tras la captura de Nicolás Maduro durante un operativo estadounidense en Venezuela.
Durante su conferencia de prensa, la mandataria subrayó que la relación bilateral con Washington se sostiene sobre la cooperación y la responsabilidad compartida, particularmente en temas de seguridad, pero siempre bajo el respeto irrestricto a la soberanía nacional. En ese sentido, rechazó cualquier posibilidad de aceptar acciones unilaterales por parte del gobierno estadounidense.
“Ellos saben que la intervención no es una opción para México, pero seguimos colaborando”, afirmó Sheinbaum al explicar que el propio equipo del presidente Donald Trump ha reconocido un momento de colaboración entre ambos países. No obstante, enfatizó que dicha coordinación implica compromisos de ambas partes.

La presidenta señaló que México cumple con su responsabilidad en el combate a la violencia y al tráfico de drogas, pero insistió en que Estados Unidos debe frenar el flujo ilegal de armas hacia territorio mexicano y atender a las organizaciones criminales que operan en su propio país. “La seguridad regional no puede recaer en un solo lado”, puntualizó.
Respecto a Venezuela, el gobierno mexicano calificó el operativo estadounidense como una intervención militar, al considerar que vulnera los principios del derecho internacional y la Carta de la ONU. Sheinbaum reforzó esta postura al recordar el principio juarista de que “el respeto al derecho ajeno es la paz” y reiteró la vocación pacifista de México.
El operativo, confirmado por Washington el 3 de enero de 2026, incluyó sobrevuelos y explosiones en Caracas, lo que detonó reacciones inmediatas en América Latina y elevó la tensión diplomática regional. En México, el expresidente Andrés Manuel López Obradorrespaldó públicamente a Sheinbaum y condenó la acción, calificándola como un atentado contra la soberanía venezolana.

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