El Ejército ruso ejecutó un ataque masivo con 29 misiles y 396 drones contra territorio ucraniano, justo antes del inicio de la tercera ronda de conversaciones entre Rusia, Ucrania y EUA en Ginebra para intentar frenar la guerra.
Rusia volvió a intensificar la ofensiva contra Ucrania la madrugada de este martes, al impactar distintas regiones con 29 misiles de crucero y 396 drones, en un ataque que coincidió con el arranque de las negociaciones trilaterales en la ciudad suiza. De acuerdo con la Fuerza Aérea ucraniana, los proyectiles tuvieron como objetivo zonas del norte, centro, sur y oeste del país.
El presidente Volodimir Zelenski había advertido en la víspera sobre la posibilidad de un bombardeo de gran escala, con base en información de inteligencia. El ataque ocurrió horas antes de que delegaciones de Rusia, Ucrania y Estados Unidos se sentaran nuevamente a dialogar en Ginebra.
Uno de los golpes más severos se registró en Odesa, donde la empresa energética DTEK reportó “daños extraordinariamente serios” en infraestructura clave, lo que podría prolongar los cortes de electricidad en plena temporada invernal. Especialistas trabajan para restablecer el suministro en instalaciones críticas.
En paralelo, el Ministerio de Defensa ruso informó que sus sistemas antiaéreos derribaron más de 150 drones ucranianos durante la noche, incluidos aparatos sobre Crimea y el mar Negro. Moscú sostuvo que se trató de uno de los ataques más prolongados en semanas.
El canciller ucraniano, Andrí Sibiga, acusó a Moscú de despreciar los esfuerzos diplomáticos y aseguró que el Kremlin solo responde a la presión internacional. Mientras tanto, la nueva ronda de contactos en Ginebra arranca bajo la sombra de una ofensiva que vuelve a tensar cualquier posibilidad inmediata de tregua.


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