Una iniciativa presentada en el Congreso de la Ciudad de México busca declarar oficialmente el 16 de noviembre de cada año como el Día del Sonidero, una expresión cultural profundamente arraigada en la vida comunitaria de la capital del país y que ha construido identidad y sentido de pertenencia en barrios populares.
La propuesta fue presentada por la diputada Diana Sánchez Barrios, de Morena, quien explicó desde la tribuna legislativa que la cultura sonidera no es simplemente entretenimiento musical, sino una práctica cultural viva que articula territorio, barrio y comunidad organizada alrededor del sonido, el baile y los tradicionales “saludos” al micrófono. Estos saludos funcionan, dijo, como rituales de reconocimiento social y colectivo que expresan identidad, memoria y relaciones humanas en espacios donde el acceso a circuitos culturales formales fue históricamente limitado.
Sánchez Barrios señaló que esta manifestación cultural ha surgido de manera autónoma en zonas como Tepito, La Lagunilla, Peñón de los Baños, San Juan de Aragón, Agrícola Oriental, San Miguel Teotongo y Lomas Estrella, colonias donde el movimiento sonidero permitió la apropiación del espacio público y transformó calles en puntos de encuentro social y celebración colectiva. Para la legisladora, instituir el Día del Sonidero sería un acto de justicia cultural y un reconocimiento institucional a una expresión que ha sido marginalizada o asimilada únicamente como fiesta o “ruido urbano”.
Más allá de su valor simbólico, la iniciativa también destaca que el sonidero constituye un motor de economía popular, pues genera empleo para técnicos de sonido, operadores, comerciantes y familias que dependen de estos eventos para su aparato productivo local. Además, el movimiento se caracteriza por su inclusión social, con participación activa de mujeres, juventudes, personas de la comunidad LGBTTTIQ+, migrantes y comunidades indígenas urbanas, lo que contribuye a que estos encuentros sean espacios de convivencia y autonomía económica en contextos urbanos.
La propuesta fue turnada a la Comisión de Normatividad, Estudios y Prácticas Parlamentarias para su análisis y eventual dictaminación. De prosperar, el 16 de noviembre se sumaría a otras conmemoraciones culturales de la capital y permitiría la celebración oficial de actividades que preserven y difundan el legado sonidero como patrimonio cultural y memoria colectiva de la Ciudad de México.

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