El blanquiazul reforma estatutos, abre candidaturas a “ciudadanos” y, de paso, desempolva a figuras del calderonismo que vuelven como si nunca se hubieran ido.
El PAN decidió reinventarse… o por lo menos intentarlo. En su Asamblea Nacional —esa que reunió a miles de delegados en Expo Santa Fe— el partido aprobó cambios a sus estatutos para abrir candidaturas a cualquier ciudadano, incluso si jamás ha pisado una sede panista. La dirigencia presume “renovación”, aunque el aroma a déjà vu no pasa desapercibido: los calderonistas están de regreso.
El dirigente nacional, Jorge Romero Herrera, proclamó que Acción Nacional abrazará a “los mejores perfiles”, sin importar si tienen militancia. Traducción: si no hay candidatos propios, se importan. También anunció que la afiliación será totalmente digital, “sin plumillas y sin filtros”, es decir, basta un clic para sentirse panista de toda la vida.
Entre los cambios más publicitados, el PAN aprobó alternancia de género obligatoria en sus comités, elecciones primarias abiertas y la incorporación del principio “3 de 3” para frenar aspirantes con antecedentes de violencia, deudas alimentarias o agresiones sexuales. Hasta ahí, todo suena a modernización… o al menos al intento.

Pero lo verdaderamente llamativo fue el desfile de figuras que hace años habían tomado distancia. Margarita Zavala, Roberto Gil Zuarth y Adriana Dávila reaparecieron sin mayor ceremonia. Y para completar el cuadro, Felipe Calderón mandó una carta: no regresó, pero dejó claro que “ahí está”. Como quien se asoma por la ventana para recordarles que sin él no hay futuro.
En el acto también estuvieron Ricardo Anaya, Xóchitl Gálvez, Santiago Creel y otros clásicos del panismo, quienes aplaudieron la promesa de Romero de instaurar una “auténtica meritocracia”. Dijo que cualquier persona que “más guste” será candidata, sin acuerdos de cúpulas. Optimismo no le falta.
El dirigente presumió además la creación del “mayor ejército territorial y digital” en la historia del partido, con 150 mil reclutados que “tocarían puertas y corazones” todo el año, no sólo en campaña. Una promesa ambiciosa para un partido que sigue aprendiendo a tocar timbres sin GPS.
Finalmente, Romero adelantó que en 2026 presentarán su Plan de Acción por México, un proyecto de nación que aborda seguridad, salud, economía, educación, medio ambiente y todo lo que suene bien para volver a enamorar electores rumbo a 2027.

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