¿Ya no les importa guardar las formas o es una estrategia para negociar frente a “enemigos” temerosos? Altos funcionarios de Estados Unidos comenzaron a utilizar viejos emblemas nazi-fascistas en momentos que saben que serán fotografiados o grabados. El epitome de esto lo tenemos en la conferencia de prensa de Kristi Noem, quien mientras defendía las acciones de agentes federales tras la muerte de una ciudadana estadounidense, el podio frente a ella mostraba la frase “One of ours, all of yours”, frase que se asocia al castigo colectivo históricamente asociado a regímenes fascistas, ocupaciones militares y estructuras paramilitares del siglo XX.
Sin embargo, este no es un caso aislado. También podríamos mencionar la icónica fotografía de Gregory Bovino, comandante de la Patrulla Fronteriza, cuya indumentaria fue ampliamente comparada con la de un agente de las Schutzstaffel alemanas (insto al lector a buscar la imagen). Otro episodio impoirtante ocurrió en 2025, cuando el empresario y hombre más rico del mundo, Elon Musk, durante un evento de celebración por el triunfo electoral de Donald Trump, realizó un gesto corporal que numerosos observadores interpretaron como el clásico saludo nazi.
Estos eventos no deben ser tomados de forma aislada, ocurren en torno a una administración que en la política internacional está retomando el “destino manifiesto”, la “Doctrina Monroe”, el proteccionismo clásico de los Estados Unidos del S. XIX, las lógicas racistas de los sesenta (hacia atrás); además de estar reconfigurando la relación con Europa, Canadá, México y demás “circulo de influencia”. Empero, no solo es lo externo, en lo interno se están haciendo redadas dignas de los años treinta en Europa, se está asesinando a opositores (como el valiente Alex Jeffrey Pretti), además de validar las acciones violentas del sector ultraderechista de la potencia norteamericana.
Aquí es donde surge una pregunta que yo mismo me he hecho desde hace semanas: ¿acaso Donald Trump y su administración realmente se están destapando como neonazis en pleno siglo XXI, o todo esto responde a una estrategia deliberada para negociar desde la intimidación frente a una contraparte temerosa, tanto en el ámbito nacional como en el internacional?
Quizá lo más fácil sea responder que todo esto se veía venir si analizamos su primera presidencia y decir que ahora tiene vía libre por su nuevo circulo como presidente numero 47 (a diferencia de su presidencia 45). Sin embargo, no hay que ser tan simplistas, recordemos que Donald Trump tiene la estrategia de negociar con presión desde los 90´s, que trasladado a una presidencia (y siendo una persona con tan pocos escrúpulos), podría entenderse.
“Lo peor que puedes hacer en una negociación es parecer desesperado por cerrarla. Eso hace que el otro huela sangre, y entonces estás muerto. Lo mejor que puedes hacer es negociar desde una posición de fuerza.” – Donald Trump en su libro The Art of the Deal, 1987
Otra postura que podría sugerir que todo esto se trata de una estrategia es la expuesta por el expresidente de México, Lopez Obrador, quien en su libro A la mitad del camino (2021) menciona (parafraseando) que Trump muchas veces realmente no piensa así, únicamente ocupa ese discurso con fines de negociación y electoreros.
Es por ello por lo que es válida la duda de si todo esto es una estrategia para lograr intereses (ocupar practicas fascistas para lograr intereses internos y mantener un orden geopolítico hegemónico) o si el propio actuar actual es un fin en sí mismo (realmente quiere Groenlandia, busca que Canadá sea el Estado 51, quiere deportar a todos los inmigrantes “ilegales”, etc). Sea cual fuere la respuesta, hay que concentrarnos en una idea que concentra la que debe ser la estrategia actual de la izquierda global “¡NO PASARÁN!
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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