Los intereses ocultos tras los insultos de Musk a Sheinbaum

Por Ricardo Sevilla

Elon Musk se fue de boca y Starlink, su empresa, podría pagar las consecuencias de su lengua larga. Y es que al magnate le gusta mucho México, pero solo para hacer negocios. De hecho, tiene contratos de miles de millones de pesos con el gobierno y hasta ha planeado expandir sus empresas en territorio nacional. Concretamente con la compañía Starlink.

Lamentablemente, eso no lo ha frenado para burlarse del país y faltarle al respeto a sus autoridades.

Cabe recordar que la Sedena busca adquirir 263 equipos para contar con internet de alta velocidad.

El gobierno de México, a través de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), mantiene dos contratos principales con Starlink, la empresa de internet satelital de Elon Musk. Estos convenios, firmados en noviembre de 2023, tienen un valor conjunto máximo de 3,331 millones de pesos y vigencia hasta diciembre de 2026 para el programa “Internet para todos“.

Y todo esto sale a relucir después de los comentarios del dueño de esa empresa, Elon Musk, en contra de la presidenta de México.

Pero no es la única vez que este cuate insulta a nuestro país. Elon Musk ha publicado noticias falsas; también se atrevió a acusar al gobierno de estar controlado por narcotraficantes y ha promovido bombardeos a los cárteles por parte del ejército estadunidense en territorio mexicano. Incluso, apoyó la teoría de que Carlos Slim había hecho su fortuna gracias a vínculos con el crimen.

Musk utiliza su plataforma (X) no solo como red social, sino como un arma de presión política. Al controlar la infraestructura (Starlink) y el foro público (X), pretende ejercer un poder que quiere pisotear la soberanía tradicional de los Estados-nación.

Pero nosotros no somos ingenuos. Los ataques a figuras como la presidenta Sheinbaum o el gobierno mexicano no son exabruptos; son intentos de desestabilizar percepciones para reconfigurar el mercado a su favor o influir en políticas migratorias y de seguridad que afectan sus intereses en Texas.

Para Musk, México es un mercado y una fuente de recursos; para el Estado, Musk es un proveedor necesario pero ideológicamente peligroso.

Pero ahora, las cosas han cambiado sustancialmente.

De hecho, la presidenta Claudia Sheinbaum evalúa la posibilidad de tomar acciones legales contra Elon Musk por afirmar que una de las declaraciones de la mandataria fue impuesta por “sus jefes de los cárteles”.

No es un rumor. Es algo serio. De hecho, el equipo legal de la presidenta Sheinbaum considera demandar a Elon Musk por sus comentarios en X contra la primera mandataria. Pero el magnate debería entender, de una vez por todas, que no se puede comprar la soberanía de un país con un contrato de internet satelital. México es un socio comercial, no un patio de juegos para algoritmos.

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