Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido advirtieron que cualquier decisión sobre Groenlandia corresponde únicamente a su pueblo y a Dinamarca, y exigieron a Estados Unidos respetar la Carta de la ONU y la soberanía territorial.
Líderes europeos rechazaron de forma contundente los comentarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible toma de control de Groenlandia, al subrayar que la isla ártica pertenece a su pueblo y que solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre su futuro.
En una declaración conjunta, los mandatarios de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Reino Unido respaldaron a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y recordaron que Groenlandia es un territorio autónomo del Reino de Dinamarca, miembro de la OTAN, al igual que Estados Unidos. Por ello, enfatizaron que la seguridad en el Ártico debe garantizarse de manera colectiva, en coordinación con los aliados de la Alianza Atlántica.
Los gobiernos europeos exigieron a Washington respetar la Carta de las Naciones Unidas, en particular los principios de soberanía, integridad territorial e inviolabilidad de las fronteras, los cuales calificaron como universales e irrenunciables. “No dejaremos de defenderlos”, señalaron.

Las reacciones se produjeron tras las declaraciones de Trump, quien reiteró su interés en anexar Groenlandia al considerar que es estratégica para la seguridad nacional estadounidense, debido a la presencia de China y Rusia en el Ártico y a sus importantes recursos minerales. “Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional”, afirmó.
Desde la Casa Blanca, Stephen Miller, subdirector de despacho, cuestionó el control danés sobre la isla y sostuvo que Estados Unidos debería integrarla a su esquema de seguridad, aunque descartó, por ahora, una intervención militar directa.
El presidente francés, Emmanuel Macron, junto con los jefes de gobierno Friedrich Merz, Giorgia Meloni, Donald Tusk, Pedro Sánchez y Keir Starmer, insistieron en que cualquier cooperación en el Ártico debe darse dentro del marco del derecho internacional, cerrando filas ante las aspiraciones de Washington sobre el territorio.

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