Este texto marca el inicio de una nueva etapa en las colaboraciones del agradecido autor que vuelve después de una pausa necesaria y previa a que se realizarán las elecciones federales de 2024.
En mis siguientes colaboraciones para este espacio que se ha convertido en punto de referencia como uno de los medios alternativos más importantes en el espectro de la izquierda, intentaré esbozar tal como lo indica el título de la opinión, “De juicio práctico”, una serie de circunstancias que nos fueron colocando en el estado de cosas actual en lo relacionado a una marcada inercia de desconocimiento social normativo, ya no tan siquiera en la cultura cívica básica, sino en conceptos que nos fueron recetados por la predominante clase política conservadora que usurpó por años el ejercicio del poder público y se dedicó a cooptar la participación política de miles de ciudadanos.
Y es que durante décadas el extremo formalismo y el hipócrita sistema político que se ostentaba como garante del Estado de Derecho no era más que contubernio y cochupo, bien definido por Andrés Manuel López Obrador, como una simulación o un “Estado de chueco”.
La verdad sea dicha, muchos de los que hoy protestan y se extralimitan en denominar principios de dictadura la elección próxima de los impartidores de justicia no es más que la punta del iceberg de una trama más oscura y que poco a poco irá develando sus más siniestros aspectos cuando quienes estén de titulares de los órganos jurisdiccionales respondan al escrutinio de un público elector que los pondrá en la palestra y podrá verificar que sus decisiones se mantengan alejadas del ámbito y presión fáctica que hoy todavía ejercen los que pueden comprar y mercadear con las determinaciones judiciales.
Por ello, a raíz de que en adelante el acceso e impartición de justicia serán tareas de individuos con respaldo electoral, se espera que el nuevo modelo aterrice como nunca antes se hizo en este país, una auténtica representación en los órganos más importantes del Estado Mexicano.

Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.
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