La corrupción pierde terreno

Los priistas y la oposición tienen una nueva consigna: afirmar que la actual administración y la anterior han sido las que más delitos de corrupción han cometido en toda la historia del país.

Un mantra que exhiben ante cualquier micrófono, incluso en sus asambleas partidistas y, desde luego, en los medios. Cualquier desvío, rumor o chisme es convertido en verdad absoluta, en hecho consumado.

Un ejemplo de esto es que la oposición, con todos sus integrantes involucrados, da por asentado que todos los libros escritos contra los personajes del gobierno morenista son una verdad absoluta, cuando han demostrado ser exactamente lo contrario; desde los textos de Anabel Hernández hasta el de Julio Scherer, pasando por Elena Chávez, se convierten en el catecismo de las consignas partidistas que sustituyen a sus propuestas políticas que les exige cada día más el pueblo de México.

Los detalles más insignificantes, como la limpieza de un zapato del presidente de la Suprema Corte, o fantasías como la culpabilidad de morenistas en el asesinato del alcalde de Uruapan o el imaginario aumento al precio de la gasolina, todo va en el mismo paquete para tratar de comprobar que hay una corrupción galopante en México. Nadie la niega, pero no en la proporción que imperó desde López Portillo.

Todo esto sucede al interior del país, donde la derecha tiene como socios incondicionales a los medios; mientras, en el exterior, la publicación del Índice de Percepción de la Corrupción 2025 de Transparencia Internacional, basado en la opinión de empresarios, analistas de riesgo financiero y expertos, a partir de fuentes como el Foro Económico Mundial, Standard & Poor’s Global y la revista The Economist, concluye que en los últimos años México ha mostrado avances relevantes en la percepción ciudadana sobre el combate a la corrupción.

Como mucho de lo que sucede en la administración pública, la realidad que viven los medios y la oposición es muy diferente a la que viven el gobierno y la gran mayoría de los mexicanos.

Desde luego, a esta información pocos medios le otorgan un espacio en algún rincón discreto de sus publicaciones. Aunque a la oposición le den espacios destacados, aunque sea con especulaciones como la que otorga Milenio a la afirmación de Rubén Moreira sobre la mala estrategia contra el sarampión del gobierno.

La percepción de que la corrupción es frecuente o muy frecuente alcanzó su punto máximo en 2017 (91.1 %) y ha disminuido de forma sostenida hasta 83.1 % en 2023.

La tasa de prevalencia bajó de 15.7 mil personas por cada 100 mil habitantes en 2019 a 14 mil en 2023.

De acuerdo con la medición más reciente de la OCDE, 54 % de la población en México confía en su gobierno nacional, frente a un promedio de 39 % en la OCDE. Esto coloca a México entre los tres países con mayor confianza en sus gobiernos nacionales dentro del organismo, tan solo por detrás de Suiza y Luxemburgo.

Con esto se comprueba que la oposición vuelve a mentir, que la desesperación por desgastar al gobierno es infructuosa y que los medios no dan noticias del presente, sino de la nostalgia por el pasado.

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